Avon amplifica en Chile #CambiaElTrato, la campaña en que hombres visibilizan la violencia contra las mujeres

¿Cuál es el límite de lo que compartimos con nuestros contactos en el mundo digital?, ¿cuándo un piropo se transforma en acoso? o ¿en qué momento comentarios sobre el actuar de las mujeres puede convertirse en maltrato sicológico? Estas son algunas de las interrogantes sobre las que llama a recapacitar la campaña #CambiaElTrato, que forma parte del programa Promesa Avon para erradicar la violencia hacia mujeres y niñas, impulsado por la Fundación Avon.

Lanzamiento #CambiaElTrato.jpg 2La iniciativa busca hacer visibles agresiones que están naturalizadas en la sociedad y reconocer como prácticas violentas acciones que muchas veces no se perciben como tales.

A través de tres videos se recrean conversaciones donde hombres relatan instancias en que mujeres fueron objeto de intimidación, maltrato o violación a su intimidad, ya sea por acoso callejero, violencia doméstica o violencia sexual digital. En ellos invitan a sus pares a reflexionar y tener claro que, si bien, muchos actos no atentan contra la integridad física de una mujer, sí ponen en riesgo su autoestima, libertad y derechos.

La amplificación en Chile de #CambiaElTrato, iniciativa que tuvo a Argentina como punto de partida a nivel regional, se oficializó en una actividad realizada en la ONG Base Pública, en la que un panel de expertos lideró un conversatorio para abordar esta temática.

“Lo positivo de esta campaña es que no juzga ni acusa. Lo que queremos es que la persona que ejerce la violencia reconsidere su actitud y quienes sean testigos hagan visibles estos hechos; es realista, ya que muestra situaciones que todos hemos presenciado alguna vez; y tiene un tono optimista, pues creemos que empoderando a las personas podemos incentivarlas a actuar y generar el cambio”, comentó Susana Casabé, directora de Comunicaciones de Avon y vicepresidenta de la Fundación Avon para el Grupo de Mercados Sur.

A nivel local, #CambiaElTrato cuenta con el apoyo de Fundación Honra, entidad que hace seis años lucha por la equidad de género y la no violencia en la pareja; Fundación Libera, cuya línea de acción es prevenir y combatir la trata de personas y la esclavitud en todas sus formas; además de la Asociación de Magistradas Chilenas (MACHI), que tiene como foco la promoción y defensa de los derechos de las mujeres.

“Cuando hablamos de #CambiaElTrato nos referimos a un cambio cultural enfocado netamente en los hombres, para que se responsabilicen por sus actos. No debemos esperar a que sea una amiga o familiar la víctima para que nos afecte y nos importe, este es un problema social y una vulneración a los derechos humanos, ya que las mujeres tienen derecho a una vida libre de violencia”, declaró Tomás Honorato, director de Fundación Honra.

Visibilizar estos hechos es tarea de todos, por eso Avon y Fundación Avon Global invitan a todas y todos a generar conversación sobre esta realidad, compartiendo los videos que se encuentran disponibles en www.cambiaeltrato.com y en la página de Facebook Promesa Avon Chile.

Protocolo y Licencia por Violencia de Género

 Una de cada tres mujeres será víctima de violencia en algún momento de su vida y Avon ve en cada una de ellas a una persona y no a una estadística. Por eso mantiene un fuerte compromiso con ayudar a poner fin a estos abusos y para materializarlo, históricamente ha donado 200 millones de dólares a la causa.

En esta línea, junto con la amplificación de la campaña #CambiaElTrato, se lanzó en Chile el Protocolo y Licencia por Violencia de Género, iniciativa que permite brindar el marco legal necesario para que trabajadoras víctimas de violencia dispongan de hasta 10 días hábiles, continuos o discontinuos, para abordar esta situación.

Paralelamente, el Protocolo les brinda un marco formal para acompañarlas y, a través de la intervención de equipos especializados, ayudarlas a enfrentar este escenario. Este proceso garantiza absoluta confidencialidad y la continuidad de la fuente de trabajo de la afectada.

Para acceder a ella no es requisito excluyente presentar una denuncia formal, quienes manifiesten la necesidad pueden acudir en una primera instancia al departamento de Recursos Humanos o a su superior directo para comenzar el diálogo y definir cómo se desarrollará este acompañamiento y asesoría, proceso en el que colaborará directamente la Fundación Honra y su equipo de profesionales.

“Desde Avon hacemos un llamado a todas las organizaciones a ser parte de este cambio y contribuir a generar un entorno laboral que permita a las mujeres contar con una red de contención que las ayude salir del círculo de violencia. Esta es una tarea primordial que tenemos tanto desde el sector privado como desde el sector público”, expresó Sebastián Abad, gerente general de Avon Chile.

El Protocolo surgió como una necesidad de ordenar la modalidad de atención de los casos que se presentaban dentro de la organización. Argentina fue el pionero en su implementación y desde agosto de 2017 a la fecha, se han incrementado en un 50% las consultas y pedidos de asistencia.

#QuienTeQuiereTeRespeta

 La violencia en el pololeo se manifiesta en diferentes formas y grados, se trata de un fenómeno social que habla de los tipos de comunicación presentes en las relaciones de pareja de los adolescentes en las que, muchas veces, prácticas agresivas se invisibilizan y aceptan como mecanismos válidos de resolución de conflictos.

Para contribuir en la tarea de enfrentar esta problemática, Fundación Avon apoya el proyecto #QuienTeQuiereTeRespeta, dirigido por Fundación Honra, que consiste en la realización de charlas y talleres formativos dirigidos a estudiantes de tercer año medio, padres y docentes, pertenecientes a 13 colegios de la Corporación de Educación de Valparaíso. El objetivo es crear un espacio de reflexión y debate para la desnaturalización de este tipo de violencia.

En su visita a Chile, las líderes de la Fundación Avon oficializaron una donación a Honra para poder continuar con el desarrollo de esta iniciativa.

#NiUnaMenos y el cambio es AHORA

#NiUnaMenos


¿Se han dado cuenta del doble discurso que esta campaña ha generado?
hombres y mujeres contra la violencia de género, participando activamente porque paren los grotescos actos que han pasado, también paren las mínimas acciones que en el fondo siguen avalando a los grandes.

Ni una menosPero a la primera he leído a mujeres tratándose de “putas”, “malas madres”, de “básicas”, de “weonas”, de “despechadas”, de “mariconas”. He leído a hombres escribiendo y diciendo lo mismo.

Escuché a la Jueza decirle a una madre, que no puedo criar a su hijo por diversas situaciones, de “mala madre”, de “que no hizo lo suficiente”, “de que se nota que usted es una interesada”, y un largo etcétera que me hacía doler la guata.

Al día siguiente de una marcha contra la violencia de género, seguimos diciéndole “guatona culia'” a la Presidenta de Chile, tratando de vieja maraca a la persona que te cae mal, de huacha o huacho a la niña o niño que nació “fuera del matrimonio”, de “maraca” a una mujer por que le gusta el sexo. De “maricón” a ese hombre que lava la loza, cambia los pañales o que hace las camas, de “amariconao” si se pone rosado”, de “mandoneado” si conversa con su señora/señor/pareja o parejo para contarle que saldrá con los amigos/as, o si le pide permiso. Incluso de “mantenido” a ese hombre que decide quedarse en casa para criar, mientras la mujer sale a trabajar, como también se cuestiona a la mujer que se queda en casa mientras su marido trabaja. O la que trabaja mientras sus hijos están en el jardín o en el colegio.

Me quedé callada mucho tiempo, porque me dolía leer cada historia de violencia que mujeres de mi timeline han escrito. Me duele porque leí cosas tan heavys contra la mamá de una niña terriblemente matada, por haber tomado una opción de rehacer su vida, de “como no se dio cuenta antes” “cómo no denunció” “cómo deja a su hija con ese energúmeno”. Todos saben que Fernando tomó el rol de papá de Sofía, que la ama desde lo más profundo, y a pesar de todas las adversidades del “ser padre” ha cumplido su rol con amor. Y gracias a esta clase de energúmenos todos caen en el mismo saco.

Me duele, porque yo también sufrí violencia, porque también sufro cuando salgo con vestido o cuando se me ocurre usar escote pronunciado o andar en bicicleta con la blusa abierta. Porque HOY mismo alguien me trató de weona o de básica de mierda por dar un comentario que no le gustó.

¿Qué podemos hacer al respecto?

– Enseñarle a nuestras hijas e hijos a decir cuando alguien les ha hecho algo que les molesta.

Ser ejemplo para nuestros hijos e hijas de que con violencia las cosas no cambian. El diálogo funciona, lento, pero funciona.

Dejar de tratarnos peyorativamente si no estamos de acuerdo con algo o alguien.

Respetar las opiniones de otros, aunque no sean de nuestro gusto.

Dejar de tratarnos de malas o buenas madres, cada una sabe qué “tipo de madre” somos… y los únicos que pueden juzgarnos son nuestros hijos.

– Entre mujeres dejar de calificarnos de maracas, zorras o putas, es cuestión de cada una con quién o con quién no nos metemos.

Tomar consciencia de que cada chiste misógino, aunque sea mínimo sigue preservando el machismo que llevamos dentro.

– Observemos nuestras acciones mínimas, cómo nos comportamos y reaccionamos, cómo nos referimos a otras personas, cómo tratamos a nuestros amigos o amigas, qué es lo que pensamos cuando vemos a una mujer vestida de una manera distinta a la nuestra. Y tratemos de cambiar, de buscar otras formas de hablar y referirnos. Tenemos un amplio diccionario y creo que hay más palabras para poder conversar.

Los cambios se pueden hacer ahora, no esperemos más. Dejemos de hablar de “las nuevas generaciones”, las generaciones cambian porque nosotros hacemos los cambios.

El cambio cuesta, pero se puede ✊ 

¿Por qué el Estado utiliza constantemente la violencia para, luego, omitirla y deslegitimarla?

“Días de Santiago”

dias de santiagoLa película se sustenta en la vida de Santiago, un ex militar del ejército peruano, de 23 años,  que luchó contra el terrorismo y contra el narcotráfico del Perú y también en el conflicto de Canepa, contra Ecuador en 1995. Forma parte de una generación perdida que pagó las culpas por las irresponsabilidades de políticas del gobierno.

Junto con ello, Santiago se encuentra viviendo en Lima, una ciudad caótica que no va de acuerdo a su forma de vivir y de pensar, decante en todos aspectos, su familia también refleja esa decadencia y el personaje principal no puede aceptar y menos ser parte de ella. Trata de sobremanera de adaptarse  a la vida civil, pero sus recuerdos de la vida militar y su estructura mental no lo hacen compatibilizarse con la ciudad en la que vive y menos con la familia con la que comparte, entiendo que ellos también lo rechazan.

El conflicto podemos definirlo de distintas maneras. En una primera instancia y de forma bastante primitiva podemos señalar que “el conflicto se centra primordialmente en los esfuerzos realizados por la asociación política de “A” para imponer por la fuerza su voluntad a la colectividad “B”, ya sea la polis con que se está en guerra, la coalición enemiga o los bárbaros” (Tapia, 2003, pág. 12).  Pero para sustentar el análisis y la premisa expuesta en el título el por qué el Estado ocupa la violencia para después negarla u omitirla, ocuparemos la definición de de Julien Freund, quién señala que el conflicto “consiste en un enfrentamiento por choque intencionado, entre dos seres o grupos de la misma especie que manifiestan, los unos respecto a los otros, una intención hostil, en general a propósito de un derecho y que para mantener, afirmar o restablecer tal derecho, tratan de romper la resistencia del otro eventualmente a través del recurso de la violencia, la que puede llegado el caso, tender al aniquilamiento físico del otro” (Freund, 1995, pág. 58).

De lo anterior podemos entender lo siguiente: el enfrentamiento o el choque es voluntario. Por ejemplo en la película vemos constantemente que el protagonista fue a un conflicto armado que él no quería ir, pero que el Estado lo hacía participar. Junto con ello hay una intencionalidad por parte de Santiago a los conflictos puesto que el no encuentra otra forma de actuar frente a la sociedad en la que vive, que se contrapone a la sociedad y en la cultura en que él se formó (el ejército). Hay una disposición a las hostilidades, debido a que aquellos que fueron combatientes se sienten rechazados por parte del Estado, y nadie los apoya a conseguir sus objetivos y se sienten deslegitimados entendiendo que esto se demuestra en distintas escenas cuando Santiago busca un lugar donde estudiar y poder realizarse como civil y no puede debido a que el Estado a parte de no darle facilidades como ex combatiente, tampoco le da un subsidio acorde a la forma en que él luchó por su país.

Según Freund, el conflicto tiene por objetivo generar la restauración de un derecho que se estima quebrantado, en el caso de la película tenemos que Santiago no tiene aquellos derechos que deberían pertenecerle por haber sido miembro y parte del cuerpo de defensa del Estado. Desde ese punto, es el Estado quien tiene el monopolio del poder coercitivo, por ende cuando el protagonista deja de ser parte del Estado, también deja de tener el monopolio de la violencia, pero el personaje no comprende su vida sin dicha violencia, entendiendo que sus años de servicio hacen que esté predispuesto a que todo su mundo, reflejado en la ciudad y en su familia, deba ser como él quiere que sea. Además, el Estado le quita parte esencial de su vida, que es el ejército, con los niveles de violencia que vivía y que ocupaba a diario para combatir por su país, como señala el protagonista durante la película. Él se siente rechazado y menos, porque ya no es parte del Estado y el Estado, a su vez, no lo reconoce como parte del cuerpo que luchó en un conflicto sangriento.

El Estado legalmente le pertenece dicho monopolio, y no lo pueden tener los civiles porque de lo contrario tendrían constantes guerras civiles. El personaje lucha contra sus recuerdos permanentemente, y en ellos se señala que él como parte del cuerpo militar tuvo que matar a mujeres, niños y hombres inocentes que no tenían que ver con el conflicto. Eso quiere decir, que el Estado se reserva su uso y se lo entrega a diferentes ramas para que en situaciones de conflicto tenga que ocuparlos. El problema suscita en que el conflicto de Canepa contra Ecuador fue un choque que se debió a disputas territoriales que desgastó a ambos países y creó una mala impresión tanto en Perú como en Ecuador, esto hace que los combatientes sean excluidos de la sociedad y rechazados por el Estado, ya que este no puede avalar el nivel de violencia que se ocupó en los conflictos en que participó el Estado, porque no se condicen con su naturaleza pacífica. Esto también lo podemos representar en escenas donde el padre de Santiago si bien se preocupa por la hermana menor, y tiene un discurso acerca de que tiene que cumplir con sus estudios y también con el trabajo que también ejercen, pero lo vemos como la acosa y la viola, pero aún así lo niega, y lo toma como algo que no existe. En ese punto podemos ver la dicotomía en que cae tanto el Estado (según el mismo director de la película está representado por la familia de Santiago), como otros órganos estatales que justifican sus actos tanto en la negación como en la aceptación pero señalando que la contraparte fue quién comenzó las hostilidades.

Como señala Freund, el conflicto polémico (aquel que ocupa la violencia física) puede manifestarse de dos maneras: como un enfrentamiento bélico entre dos Estados soberanos (esto podemos representarlo como el conflicto de Canepa) como la lucha armada al interior de la asociación política, es decir, como guerra civil (representado en las luchas que libró el protagonista contra el narcotráfico y el terrorismo). En este contexto, es necesario aclarar que cuando se debe entender guerra civil cuando al interior de un Estado las partes en pugna proceden a resolver sus diferencias por medios violentos, negando de esta manera lo que constituye la esencia del Estado: el monopolio que éste tiene de los medios de coerción física (Tapia, 2003).

En  esta lógica podemos decir que cuando los civiles se toman atribuciones de violencia, como lo hace Santiago al final de la película, el Estado considera que le están quitando parte de dicho derecho y que los civiles no lo tienen, por eso es que también los ex combatientes se lamentan de haber dejado de ser parte del cuerpo de fuerzas armadas, ya que ahí tenían no sólo comida, hogar y donde dormir, sino también algo que los hacía ser parte de algo más grande y con la posibilidad de ejercer la coerción a como les plazca.

Para finalizar, es importante destacar, que más que el Estado como un ente existente, son las instituciones del él las que utilizan la negación de la violencia como una forma de justificación de sus actos hostiles contra otra coalición que también ocupa la violencia. El conflicto principal de la película está dado por el que vive permanentemente Santiago al no poder adaptarse a la nueva realidad en la que vive, y que la ciudad y su familia también lo rechaza por haber sido parte del ejército y por haber participado en los conflictos.

TRABAJOS CITADOS

Freund, J. (1995). Sociología del Conflicto. Madrid: Editorial del Ministerio de Defensa .

Schmitt, C. (1991). El concepto de lo político. Madrid: Editorial Alianza.

Tapia, L. R. (2003). ¿Que es la Política? Santiago: RIL Editores.