Este 2019 me dejó varias lecciones

Como todo buen blog aquí estoy haciendo los balances del 2019 que era justo y necesario para poder comenzar otro año porque… ¡QUÉ AÑO FUE EL 2019!

Vivir MangelitaNo fui la única porque hablando con varias personas me contaron que el 2019 fue super fuerte, con muchos altos, pero también con caídas estrepitosas de las cosas que ellas creían ciertas y rígidas.

Un inicio de año duro

El comienzo de año fue duro, y básicamente me preparó para la tormenta que se me vino después. Darme cuenta realmente de cómo eran las cosas, como la gente realmente operaba y que no era la forma en que a mí me gustaba. Si, porque en el fondo uno es libre de aceptar o no cómo la gente te trata, decirle: hasta aquí llego.

No puedo decirlo de otra manera, de verdad que a comienzos de año lo pasé pésimo. Sentí que todo lo que pude construir en un corto espacio de tiempo se fue a pique y yo intentaba agarrarlo y agarrarlo y se me iba como agua en las manos. Cero posibilidad de armar algo si estaba en un terreno mal hecho, con cero bases.

Me agarró mal la maternidad, me la removió completa. Tuve que cuestionarme cosas que no quería hacer, pensar en cómo lo estaba haciendo para intentar hacerlo mejor, si… intentar, porque con suerte tenía el cuero para levantarme todos los días.

Fueron momentos duros, la verdad es que la vi fea. Más cuando después de me dicen que tengo casi depresión –si, porque si bien es depresión… fue un casi, porque alcancé a agarrarla antes que llegara a algo más grave-. Tener que pedir ayuda, literalmente entre llantos y gritos, porque sentía que ni yo misma me escuchaba, para luego tomar un camino duro, pero valiente. Porque nadie te dice que ese camino es el más fácil.

Recuerdo los primeros días, en que tuve que pedirle a mi mamá que se quedara con las niñas porque yo valía con suerte un peso, miraba el techo y lloraba, caminaba en el parque para poder distraerme y ahí estaba ahogada, pensando como se me derrumbaba la vida, y como, a pesar de toda mi fortaleza no lograba ni siquiera estar en pie. Caí y caí feo.

Tomar terapia

Puede ser algo de perogrullo, pero cuando uno vive un duelo tan grande por la vida, cuando acumulas años y años de malos ratos, de malas experiencias, de represión, lo único que haces es pensar que no vas a dar más. Que por favor que todo pare pronto porque no das más. La vida en el fondo no tienen sentido –y aunque te digan ese “cliché” de “lucha por tus hijas” tu sabes que que aunque te digan que te darán todo el dinero del mundo, salir del hoyo por ese motivo no es suficiente”-.

Así es como grité, literalmente, por ayuda profesional. Ya no daba más, ya no podía más. Era imposible hacerlo por mi sola. Si, hay gente que puede, pero yo no podía más. Creo que lo puse en un post, no me daba más el cuero para todo lo que estaba viviendo.

Al fin y al cabo, la terapia era lo único que me podía ayudar a sobrellevar la vida en ese punto.

Llegué a excelentes profesionales que me ayudaron a poder tomar mejores decisiones, a mirar la vida desde otro punto de vista, a encausar todo eso que ya pensaba, que ya sentía pero que no podía ordenar por mi misma.

Tirar para adelante porque para atrás sale solo

Después de simplemente remar hacia adelante dentro de la tormenta, logré ver el claro. Logré ver que todo lo que había avanzado y que en realidad era el camino que tenía que tomar para poder crecer. Porque crecer duele, lo escribí hace un tiempo. Y nadie, pero nadie, deja de crecer, es parte de la vida misma. Uno deja de crecer en tamaño, pero tenemos la responsabilidad de crecer emocionalmente, dejar de sentir frustración por miles de cosas que nos pasan a diario, dejar de sentir que la vida te debe algo y darte cuenta que estas para aprender y crecer.

Nadie te debe nada, tu no le debes nada a nadie. Al final, es deber de cada uno vivir la vida, porque la vida es una sola, no te queda de otra. Una puede pasar la vida entera intentando intentar -así como lo lees- ser feliz, tener tranquilidad y vivir bien, pero el truco no está en intentarlo está en simplemente hacerlo, dejar de buscar la felicidad fuera tuyo, sino que dentro tuyo.

Suena a frase de psicólogo barato o de libro de autoayuda, pero la verdad es que, la felicidad, el bienestar y la tranquilidad están dentro tuyo, no en cosas, no en personas. Está en realizarse todos los días, con metas pequeñas, mirarte y decir: hoy es un buen día, porque estoy viva. Hoy logré salir de la casa, si, así como lo lees, salir de la casa es una meta cuando tienes síndrome ansioso. Incluso, poder subirme a un auto.

Porque ya había estado en el hoyo y simplemente no me quedaba de otra que subir.

De todas maneras, fue fuerte… tuve que enfrentar otros desafíos, y dentro de todo no fue tan terrible como me lo esperaba, porque ya había dado el primer paso que era sanarme yo misma.

Y el resto llegó solo

No tuve que rogar, ni pedir, las cosas poco a poco se fueron dando en el camino que necesitaba, me costó y me sigue costando dejar algunos fantasmas del pasado atrás, pero por lo menos tengo la consciencia de que hay algo que me molesta y debo trabajarlo, debo darle el tiempo para procesar y después reaccionar. Algo que aún me cuesta, pero que está permanentemente en consciencia.

Cuando las cosas fluyen… simplemente se dan y no hay que estar obligándolas.

Y si, también me di cuenta que obligaba mucho, que generaba anticuerpos por andar diciendo y mandando a todo el mundo alrededor mío. Además era un tremendo desgaste y así no se puede. Simplemente no se puede.

La familia, el trabajo, la vida, las amigas, todo se ordenó cuando comencé a soltar todo lo que viví para comenzar de nuevo.

Costó… pero acá estoy entera y dándole para adelante. 

#Maternidad Cuando el dolor es parte del crecimiento

La maternidad tiene cosas que no te cuentan y las vas aprendiendo en la medida que van creciendo los niños y niñas que nos rodean. Definitivamente una de esas cosas es que CRECER DUELE.

Sofía pre adolescente En mi último post les conté por varias cosas que estoy viviendo este último tiempo. Es complejo vivir el “estar en el hoyo” con hijos, hijas en mi caso. 

Durante este tiempo recordé como fue mi infancia, en general fue “fácil”, en el sentido que soy la hija mejor de un clan de 4 hermanos. Nacida después de 18 años del menor de ellos. Habían muchas cosas en que tuve 4 papás, mis tres hermanos y mi papá. Con una mamá super protectora -creo que ya saben de dónde saco lo leona y mamá aguerrida que soy-. Entonces hubieron momentos de mi infancia donde básicamente lo pasé bien.

Si recuerdo varias cosas duras de mi vida, peleas, malos tratos, mis papás no eran el ejemplo de pareja que debía tener. Creo que eso me hizo cometer muchos errores, porque AMIGAS quiéranlo o no, nuestros padres y las decisiones que ellos tomaron nos marcan en la vida. Terrible, ahora con el tiempo me he dado cuenta de este hecho que quizás no es el más agradable de todos.

Cuando empecé a mirar a las niñas y su crecimiento, recordé de las crisis de crecimiento que sufrieron Sofía y Olivia cuando estaban full lactancia, esos momentos en que una estaba pegada con la guagua en la teta, casi sin poder ir al baño, porque las dejabas al lado de la cama solo para ir a buscarte unas galletas y sobrevivir un rato al hambre infernal y paf! despertaban gritando y mañoseando porque necesitaban mamá.

Sofía pre adolescenteDespués de pasar por esa etapa infernal de la lactancia -porque si bien es maravilloso dar pecho, porque te ahorras un montón de dinero y por supuesto compartes un tiempo maravilloso, apego y esas cosas- comienzan a moverse y a caerse, no vamos a decir nada sobre las caídas de la cama, pero tiene que ver con el movimiento.

A pararse y a caerse, luego a caerse y a pararse de nuevo. Así se van hasta que logran la famosa estabilidad que los hace avanzar en una etapa del desarrollo. Pero lo que no te dicen es que duele verlos caerse, golpearse, y te duele ver que ya no es la hija bebé se hace un poco, que creció, que se pegó un estirón. Que de un día a otro paf! ya no es la hija de siempre, la bebé que tenías que mover en el coche, que quiere su independencia aunque duela.

Duele entregarlos en la puerta de pre-kinder y duele verlos partir y comenzar una nueva etapa -ya les hablaré del cambio que han tenido las niñas con esta nueva etapa en el colegio-, y a ellas también les duele cambiar de curso, les duele también ver como partes en el primer día.

Y así cuando veo a Sofía tan grande, y veo que sufre descubriendo su nuevo ser y que para ti también fue muy complejo pasar esa etapa de bebé a niña -es interesante cuando tu les dices que son niñas, y te dicen que son bebés, luego cuando van creciendo y quieren volver a ser bebé-.

La importancia de los pequeños detalles

Y vamos… ¿cómo superamos esta etapa dolorosa, demasiado dolorosa para algunos? Y que sorry NOT SORRY pero jamás pasa, sigue doliendo siempre, aunque sepas que duele.

Y aquí vienen los pequeños detalles:

  1. Darle importancia a la ropa: increíble pero cierto, la ropa cuando van creciendo es un factor diferenciador, me di cuenta cuando un día Sofía me habló de la ropa y lo incómoda que se sentía con lo que llevaba puesto. Difícil de comprender a un comienzo cuando claramente vas a las tiendas y todo es caro -vamos! por tener un blog no soy millonaria-. Ahí me propuse cambiarle el clóset, pero gracias a una Hada Madrina no fue necesario tomarme un año en cambiarle el clóset, me tomó una tarde y un rico helado, más una conversación. Y al llegar a casa increíblemente Sofía cambió esa sensación de pequeñez que tenía y enderezó su espalda y se sintió bella. Así de simple.
  2. Darles tiempo que vuelvan a “ser bebé”: quizás es una tontera, pero hay veces que todos necesitamos volver a la infancia porque nos sentimos seguros ahí. Y es bacán, eso mismo hay que hacer cuando quieres que sean grandes pero tienen esas “guagüitas” como yo les digo. Lo mejor es darles un espacio de guagua un tiempo y luego volver a la vida normal. Recordarles que aún estás ahí y que serán tu bebé.
  3. Asumir que te duele: si, porque pucha que es difícil hablar de los propios sentimientos con nuestros hijos, decir que te encantaría que fuesen niños toda la vida, pero también fuimos niños y crecimos porque es parte de la vida, y que no siempre es fácil, por eso aprovechen todo lo que más puedan. Porque es la forma en que pueden aprender más de cada etapa que viven.

¿Cómo se sienten viendo el tiempo pasar?

¡Bienvenido 2019! Algunas reflexiones para comenzar el año

Al finalizar el 2018 les dejé un post en mi Instagram  que decía un montón de cosas, pero principalmente me daba cuenta de la cantidad de personas que pateaban la perra -estaban enojadas- por la cantidad de cosas que habían pasado.

mamma don't preachNo les mentiré, mi 2018 estuvo DURÍSIMO: tomar la decisión de separarme, empezar a darme cuenta de los patrones que seguía en las relaciones que establecía, volver a trabajar en una oficina, con horarios de oficina, así también dejar de asistir a tantos eventos como lo hacía antes, ayudar y acompañar a las niñas a vivir el proceso de separación -porque imagínense que una toma la decisión, pero esto repercute fuertemente también en mis hijas, que no lo manifiestan como una lo hace ni lo pueden verbalizar-, darme cuenta que mi familia ahí estaba, al pie del cañón, lograr establecer límites en relaciones tóxicas y así un sinfín de cosas que pasaron hasta el 31 de diciembre de 2018.

Pero puedo decir que así como fue durísimo, también comprendí que era necesario y era el año. Era el año en que debía tomar esas decisiones. Cumplí 30 años y no quería seguir los 10 años siguientes viviendo de la misma manera y menos cuando la felicidad ni el amor era parte vital en mi vida.

¿Se han dado cuenta de la importancia de amar y ser feliz?

Cuando de repente tomas un camino que te lleva a descubrir que la felicidad y el amor son distintos a la idea que una principalmente tenía en la adolescencia y te vas dando cuenta que la vida es mejor cuando, a pesar del dolor que te genera esa decisión, se van despejando los caminos.

NO PAIN, NO GAIN.

¿Cuántas veces hemos escuchado que sin sufrimiento no se ve ganancia? Pero… ¿se han puesto a pensar en la cantidad de veces que sufrimos creyendo que algo nos traerá ganancias y al final terminamos sufriendo más?

La vida NO es sufrimiento, si hay momentos en que debemos tomar decisiones que quizás “van contra el plan que una tenía”, pero eso no significa que nos quedaremos sufriendo eternamente.

Este 2019…

Lo comienzo con el pie derecho, si, porque sigo aprendiendo de mi misma, de mis hijas, de que la familia jamás ha sido como nos la han pintado los patrones clásicos arcaicos -por decirlo en simple-, que el trabajo si se puede disfrutar, que la vida se goza y se disfruta ahora, pero con aprendizaje, porque BASTA AMIGAS seguidoras de este blog de pegarnos con la misma piedra una y otra vez. De darnos duro… ¡BASTA!

La maternidad no puede ser una piedra o un impedimento para realizarse como personas. La maternidad es y será una parte creadora de las mujeres, pero eso no nos define como mejores mujeres o como peores. A través de la maternidad aprendemos y en la vida estamos llamadas a aprender y ser mejores ¡PERSONAS!.

Este 2019 se viene con todo, porque así lo creo y porque he manifestado desde mi interior que así será y se los comparto porque este es el espacio en que las acompaño día a día, a través de mis redes sociales. Porque quiero seguir siendo su compañera virtual y paño de lágrimas cuando lo necesiten. Así soy yo.

Les deseo lo mejor y quiero que se den 5 minutos de su día para ustedes mismas, para mirarse al espejo y decirse que son bellas y hermosa y que son las mejores mamás del mundo. Que son power y que pueden seguir siendo power si ustedes todos los días se levantan con el ánimo y las ganas de serlo.

 

 

Mamá está enferma— y una licencia que no existe

¿Se han dado cuenta que las mamás cuando nos enfermamos debemos seguir? Bueno, así he estado esta semana.

La semana pasada Fernando llegó con el resfriado y fue a la urgencias a ver que tenía, porque se sentía pésimo, yo no pesqué porque bueno… hay que continuar la vida y hay que hacer mil cosas. El sábado grabamos un comercial con la Sofía y estuve todo el día con ella. Reconozco que no tomé agua y como estamos en otoño con clima cambiante y una oscilación térmica del terror, por lo que supongo que mi cuerpo hizo cortocircuito.

El domingo amanecí pésimo, me desvelé y obvio… no soy de hierro. Lunes, entre entrenamiento y ejercicios… morí nuevamente. Ahí estaba entre Tongoy y Los Vilos -como decimos para estas situaciones, estás pero no estás-.

El martes, después de ir a un entretenido desayuno, me volví a descompensar y temperatura todo el día. Me dije: ya, es hora de aplicar medidas power con mi cuerpo y me decidí a hacer el manejo respetuoso de la fiebre y que si bien es re bueno, porque te ayuda haciendo trabajar  tu cuerpo, lo pasas pésimo. Así me pasó. Lo pasé pésimo. Cada cierto espacio de tiempo el lado oscuro de la fuerza me decía que desistiera de mi kamikaze y fuera una niña de bien dejando a los profesionales hacer su pega (básicamente ir a urgencias), pero resistí y mejoré momentáneamente el miércoles.

El miércoles retomé mis actividades normales y seguí… pero a la tarde me volví a sentir mal. Jueves, para la historia de nuevo, temperatura, llamada a mi mamá para que me viniera a dejar a las niñas porque no me podía el poto y que se aprovechara de quedar con ellas para yo poder ir a urgencias. Diagnóstico: rinofaringitis aguda y que ya se me iba a pasar pronto… así que pinchazo de diclofenaco y para la casa (así no más poh… ni una piscola invitó el doctor).

Y al tercer día -este sería como él quinto ziii- resucité.

El viernes nuevamente todas mis actividades suspendidas: o descansaba o moría. Cuento corto, estuve trabajando con Olivia en casa y de verdad que mi cuerpo necesitaba quedarse en cama y sin salir de mi casa estudio.

¿Y la licencia para enfermarse?

Después de saber que tenía otra amiga blogger caída en acción (100% Mamá) me di cuenta que básicamente NO existe la licencia para enfermarse. Una debe seguir trabajando, haciendo las cosas de las niñas, contando con un poco más de ayuda que lo normal (cuando tienes a quién recurrir), pero no es algo que exista.

Porque los niños deben seguir yendo al colegio (no faltará la que diga: ¿y el papá? Claro, en mi caso, señor Pappa Don’t Preach trabaja de noche y llega a horarios en que nos estamos despertando, CERO posibilidad de contar con él), la casa debe estar ordenada igual, las cosas deben hacerse igual y más aún cuando trabajas freelance: la pega debe hacerse igual (tengo la suerte de tener clientes que no me joden cuando estoy enferma, porque entienden que mi pega es sensible y soy ser humano).

Cuando hablo de que las mamás trabajamos mucho, a esto me refiero a que efectivamente el trabajo de mamá no para, ni siquiera para cuando tenemos que descansar porque nuestro cuerpo nos lo pide.

Y ¿a ustedes les ha pasado?

Algunas aclaraciones y reflexiones

Natura ChileHace unos días alguien muy cercano me dijo que una de mis lectoras me dijo que mi blog se había puesto fome, que antes encontraba más información entretenida antes que ahora. Y me hizo pensar un buen rato sobre la mutación que ha tenido mi blog los últimos dos años.

Aunque varias me conocen hace años, mi blog nació hace más de 7 años, porque yo quería hacer un blog político (porque eso estudiaba en el momento) pero justo quedé embarazada de Sofía en la U y me di cuenta que no tenía ningún otro lugar donde desahogarme que no fuera en internet. Ser mamá soltera, con una hija pequeña, en medio de la U, más encima tener depresión post parto no fue algo precisamente “fácil”, pero debo reconocer que lo enfrenté bastante bien.

Una de las cosas para las que me sirvió mi blog en ese entonces, fue para hacer comunidad, con más mamás que, increíblemente, estaban viviendo lo mismo que yo: haber quedado embarazadas en momentos “extraños” de la vida.

Olivia y sus locurasCuando nació Olivia el blog si dio un vuelco. Ser mamá de dos no es precisamente fácil. Además viví un embarazo acompañada, con una hija grande, trabajando en una oficina, haciendo cosas que quizás no hubiera hecho en otras circunstancias. Por eso mismo, mi blog siempre fue mi canal de desahogo, pero también de entregarles información útil, que no se venciera y que -lo más importante- hiciéramos comunidad.

Las marcas comenzaron a conocer mi blog, me mandan productos, hacía algunos reviews (solo algunos, hablemos en serio… me toma ENE hacer un review jajaaj), me mandaban comunicados de prensa que tenían/tienen info entretenida, fue interesante, porque vi algo que no había visto en mi página web: que mi comunidad podría traerme beneficios “económicos” -o como yo digo: mi cajita de ahorro- y darme premios para mis seguidoras (que pucha que agradecen que tenga cosas para regalar).

¿Cómo eso de “cajita de ahorro”?

Cepillo eléctrico oral bSi, porque, aunque ustedes vean que ando haciendo mil cosas siempre y que me invitan a mil y un eventos, hablemos en serio: solo me han pagado por ir a UN evento. En los otros me dan regalitos interesantes, converso, desayuno rico, lo paso chancho, me junto con mis amigas. NO GANO DINERO DIRECTAMENTE sino que me ahorro gastar dinero en cosas que podría comprar pero que no gasto porque me las envían para probar.

¿Es bueno, malo o más o menos?

Todo en la vida depende desde el prisma en que lo veamos. Quiero aclararle unas cosas a mis seguidoras: NO recomiendo cosas que no les daría a las niñas o que yo no utilizaría, así tampoco servicios que me los envían por la buena onda, pero que EN LA VIDA los he probado. Creo que es parte de la ética “bloggera” porque en el fondo, sé que ustedes confían en mi y yo confío en que si les doy una recomendación les servirá para su diario vivir.

También les reconoceré que no siempre tengo tiempo para actualizar mi blog y tengo una lista interminable de títulos en los borradores del blog que no he podido escribir por A, B o C motivo. Entonces cuando en envían comunicados de prensa o alguna info por el estilo la subo para que el blog no muera en el olvido permanente.

¿Por qué me di esta lata de escribir todo?

Porque creo que mis lectoras y lectores se merecen el respeto a entender algunas decisiones que he tomado sobre el blog, que no quiero que mal entiendan que si recibo algo es a cambio de dinero o que recomiendo solo porque me pagan, porque lamentablemente muchas personas ni siquiera prueban productos o servicios y los recomiendan porque reciben un incentivo económico. Bueno, yo no soy así. Incluso investigo antes de aceptar cualquier cosa que me envíen.

Gracias por leerme durante estos 7 años.

Sobre la Mala Madre que hay dentro de mi

Son las 12:30 de la noche y comienzo a escribir lo que ha sido uno de los días más tranquilos que he tenido desde hace mucho tiempo.

Más o menos, desde que terminaron las clases en 2016, hasta ahora que volvieron. 

Si, porque aunque parezca ilógico, mi mala madre interior grita, cuál Elsa en Frozen, LIBREEE SOOOOY LIBREEEE SOOOOY, aunque sean un par de horas al día, para poder hacer mi trabajo sin estar peleando por quién usa los celulares, si necesitan cereales o que le impriman más mandalas para poder pintar porque los 10 mandalas que le imprimí antes fueron historia.

libre soy gif

Desde el año pasado trabajo freelance desde la casa, al comienzo no fue tan caótico. Si tuve que adaptarme a hacer mi trabajo desde la casa y con los horarios de la casa, pero cuando llegaron las vacaciones, a pesar del fiel apoyo de mi madre, debo decir que fue insospechado -por no decir insoportable-, habían días que debía dedicarme a hacer cosas específicas, con la tranquilidad que se agradece trabajar en una oficina, pero Vuelta a clases 2017no era posible, porque tenía peleando a dos niñas por la tele -Masha y el Oso versus Once Upon a Time- o a mi mamá retando a las enanas porque se habían puesto a pelear, mientras mi mente trataba de canalizar estadística de redes sociales.

Si, canalizar, porque ni siquiera podía pensar. Gracias a las reuniones que salvaron mi cordura, como también a la visita de la Monse a Santiago, porque por lo menos organicé salidas educativas y turísticas para que pudiesen conocer lo linda que es la ciudad en que vivimos. Pero si, lo reconozco, me volví mono. 

Más de alguna vez me puse a llorar a las 2 am porque las niñas no se querían dormir, yo necesitaba dormir o enviar una pauta urgente que, por estar mediando la repartición equitativa de los Legos, olvidé hacer en el día, y obvio, mi cliente la necesitaba.

Más de alguna vez, entre el calor del verano, los gritos de las niñas, mi apatía a salir de la casa, me olvidaba que tenía que comprar pan, ir a la feria o ir al super por alguna tontera que faltó. Sorry, pero me gusta estar en casa a tal punto que si de mi dependiera no saldría CASI nunca, menos por detalles que me dan lata. 

síndrome del nido vacío
Síndrome del Nido Vacío: DESCRIPCIÓN GRÁFICA – Contexto: Olivia no quería dejar a su Chanchi (Sofía) sola en la sala de primero básico

Desde que fui mamá, reconozco el valor de salir al super solo a vitrinear y respirar aire fresco, ni siquiera para comprar chucherías, solo porque es un espacio de meditación donde nadie te molesta y si alguien te molesta tienes varias otras secciones dónde ir. No así la casa.

Hoy, siendo 12:45 debo confesar que pude ver una película, si al fin… una de esas mamonas que me gustan a mi, pero también, de esas en las que nadie me pregunta de que se trata o si la puedo poner en español sin subtítulos – SOFÍA APRENDE PRONTO A LEER QUE MUERO ESCUCHANDO LAS TRADUCCIONES PAAABRES DE LAS PELÍCULAS, peor las series, lo siento, no soporto, prefiero no entender nada a escuchar las traducciones al español donde no se entienden los chistes gringos, incluso agradecería que las turcas que ponen en la tevé a color fueran en turco con subtítulo-, no tuve que compartir el audio entre la Masha y el Oso rusos, ni las canciones pegajosas de Equestria Girls, que después termino cantando.

Y tengo mucho pero mucho sueño, más que Martin Luther King, pero estoy contenta por mi. 

locuras 2017
Dame paciencia Dios Todopoderoso y Superestrella

Y aún más por Sofía, porque en su cabeza quizás está la clásica frase: “pa qué fue mamá si no se la puede…” “que feo dejar tirado a los pobres niños en el colegio, mientras ella no hace nah” “para qué se meten en las patas de los caballos”, y la verdad es que no estaría tan contenta escribiendo esto si no supera que mi hija mayor está feliz de volver al colegio, porque quizás estaba igual de agotada que yo de la casa.

Por que soy pésima para hacer actividades en casa, y vamos! la economía familiar no da para irnos un verano entero a capear Santiago a otra ciudad -costos, costos, costos-.

Y la verdad no la extraño, no extraño a la Sofía, porque sé que está bien y contenta. Porque el tiempo que el colegio me da es el suficiente para poder avanzar en el 40% de mi pega diaria, puedo ir a buscarla con la tranquilidad mental que está feliz.

Y si me preguntan por Olivia, no, no la dejé tirada en el jardín. Aún ni siquiera entra, pero como no está la Sofía, se calman un poco las aguas y ella misma disfruta a concho estar conmigo o con Feña, que solo está en la mañana, se manda embarraditas, pero son más controlables que cuando tengo a las dos bombas explosivas en casa.

Volvió marzo y muchos volvimos a la rutina, pero también a disfrutarla.

Chao con marzo pesimista y vamos por un marzo bacán.

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#Maternidad En vez de juntar miedo, junta pañales

maternidad¿Por qué la maternidad debe estar llena de miedos, temores, cosas malas, normalidades y anormalidades y un largo etcétera?

Todos los días leo un poco los grupos de maternidad a los que pertenezco, algunas veces encuentro cosas muy interesantes, post muy polémicos, muchas hormonas, pero también me preocupa la cantidad de post que tienen la palabra “miedo”, “normal”, “temor” y cómo escribí más arriba, un largo etcétera. Me preocupa porque las palabras transmiten emociones y no puedo estar tan loca de leer todos los días mamás con miedo.

¿Por qué sentimos temor/miedo? ¿Por qué buscamos que nuestros hijos estén normales, dentro de las curvas y que todo sea perfecto, que mi hijo no sufra, llore o no se mueva?

Nos han vendido y nos hemos comprado la maternidad perfecta de las películas, pero aún peor nos han vendido y nos hemos comprado el miedo al sufrimiento que supuestamente las madres tenemos en el parto. Nos han vendido y nos hemos comprado las películas gringas con pabellones llenos de profesionales de la salud, con el papá desmayado, la matrona gritando y la mujer sudada pujando desesperada porque no sabe que hacer.

Nos han vendido y nos hemos comprado el miedo a no saber dar pecho, porque lo primero que te venden en una tienda es la mamadera marca X que es la mejor. Nos han vendido y nos hemos comprado que el dolor de parto es el peor dolor del mundo y que lo mejor es estar anestesiadas para evitar sufrir (Creanme que la anestesia no evita que te duela o que no puedas ver a tu hija en el momento del parto).

Sigo sorprendida con la cantidad de personas también que buscan normalidades: ¿es normal que mi hijo se tire chanchos? ¿Es normal que mi hija que toma pecho a libre demanda no haga caca? ¿es normal que mi hija rechace el pecho? ¿es normal que mi pediatra se comporte groseramente? ¿es normal que toda la gente te cuestione tu forma de ser mamá? ¿es normal que quiera darle pecho hasta que mi guagua tenga 15 años? ¿es normal tener tantas dudas? ¿es normal sentirme tan angustiada?

La última pregunta si tiene respuesta: NO, no es normal sentirse angustiada con la maternidad, porque la maternidad no se trata de angustias y sufrimientos, es un proceso normal y natural en la vida de las mujeres que aceptamos y queremos ser madres. Cuando nos angustiamos es porque hay algo que claramente NO está funcionando bien y es necesario contar con ese equipo de apoyo.

Si en nuestros trabajos tenemos equipos para que todo funcione mejor que reloj suizo entonces ¿por qué en nuestra maternidad no tenemos un equipo? No hablo de sólo el padre. Muchas madres hemos vivido solas, con nuestros padres y sin una “pareja” que nos acompañe y aprendemos a hacer equipo con nuestros bebés.

Lo que hablo también hace referencia a que siento que las mujeres aún no logramos empoderarnos de nuestras situaciones y de nuestra vida. Que a pesar de que las cosas no sean cómo las deseamos en el corazón, no logramos subir al siguiente peldaño y nos quedamos pegadas viviendo algo que NO fue.

Recuerdo cuando quedé embarazada por segunda vez me llené de miedos, sentía como una tortura ser mamá de nuevo, a pesar de que las condiciones cambiaron drásticamente en comparación a mi embarazo anterior. Sentí como una nube negra sobre mi que me amenazaba todos los días, hasta que al fin comprendí que era YO la que me estaba poniendo en situaciones que no quería. Yo era la única que podía cambiar esa situación.

Si estuve con licencia un mes y eso me ayudó a despejar y a tomar de las astas el toro que se me estaba arrancando. Dejé de sentir temor por las normalidades y anormalidades, dejé que las cosas flujeran, tanto en mi embarazo, en mi maternidad, en la paternidad de mi pareja y también en mi trabajo. Básicamente comencé a empoderarme de mi propia vida y ser más “fría” y calculadora para aquellas cosas que de verdad necesitaba conseguir.

Quizás mezclé peras con manzanas pero la verdad es que en este periodo de mi segundo embarazo quiero darles un sólo consejo a las que están en las mismas que yo: dejen de juntar miedo y junten pañales, porque el miedo PARALIZA, y los pañales son más que útiles.

Cuesta ser tolerante…

Gracioas @galdar por la foto, te la robé de las que me mandaste. Era la que más me representaba.
Gracias @galdar por la foto, te la robé de las que me mandaste. Era la que más me representaba.

Cuesta ser tolerante cuando lees cada 5 minutos que te traten directa o indirectamente de acéfalo/huevón /estúpido /vendido /idiota/ignorante /poblacional /corrupto / interesado /y otros tantos epitetos más que he leído esta mañana en estos momentos.

La verdad es que yo tampoco soy muy tolerante, en general. No me gustan los personajillos políticos que se tratan de hacer como “no políticos” y están postulando a una elección presidencial como Parisi. No me gusta. Estudié ciencia política 5 años, me formé, incluso puedo decir que fui una de las mejores de mi clase, y ese discurso era bastante simplista y facilista.

Tampoco me gusta una derecha que cree que todo es represión. Y que somos un pueblo sin memoria.

También fue bastante poco tolerante con la gente que llamaba a “Si tu mamá va a votar por Bachelet escóndele el carnet” como queriendo decir “ella tiene la culpa, yo no”. Desgraciadamente vivimos en una sociedad (me incluyo en ella) en que la culpa la tiene el vecino.

Votaron algo más de 6 millones de personas de un padrón electoral de 13 millones. ¿Querías cambiar el gobierno y hacer que tu candidato saliera y no fuiste a votar?

¿No te interesa porque igual seguirás trabajando? Te cuento que yo también trabajo.

Muchos no toleran el bullying y le hacen bullying a una candidata por tener el pelo rubio y a otra por estar pasada de peso.

¿Le quieres esconder el carnet a tu mamá para que no votes pero no te levantas a votar?

Estamos de acuerdo, la política está deteriorada, los gobiernos cada vez tienen más desaprobación. Pero la ciudadanía aún no está minimamente empoderada y no sólo se trata de ir a votar, se trata de tratar a tus pares como iguales, se trata de ayudar a quién está desvalido, se trata de apoyarse y se trata de crear relaciones con las personas.

Nos hemos encerrado cada día más en nuestro metro cuadrado que no nos interesa que a quién tratamos de acéfalo/huevón /estúpido /vendido /idiota /ignorante /corrupto / interesado sea tu amigo o amiga.

Reflexiones de una Enferma Parte I

Si, caí en cama, de nuevo, pero hace tiempo que no me sentía tan mal, me duele el estómago, y además de eso me duele el cuerpo completo, ando mareada y casi ni me puedo parar porque cualquier cosa me dan ganas de “invocar a guajardo”. Pero bueno, así es enfermarse.
En este devenir de mareos y de sentirme pésimo he reflexionado algunas cosas. Primero, es difícil enfermarse cuando uno está sólo en la casa, de preferencia siempre es bueno estar con alguien, porque es esa persona la que te puede acompañar en los momentos en que te sientes más mal, o cuando necesitas que alguien te cocine o te acompañe a hacer alguna cosa, hasta ir al baño. No sé, quizás un té de hierbas o no sé un poco de cariño. La tele no te acompaña, al revés te hace sentirte más sólo, porque aunque las personas que tienen tv cable tienen más opciones, los que tenemos tv nacional es peor aún. Simplemente te hace sentirte solo.
Me duele desde el pelo hasta la uña del pie, y sola es peor, porque las ganas que he tenido de estar acompañada son las que detonan que me sienta peor.
Si bien tengo quién me acompañe pero no puedo exigirle que esté conmigo todo el día y todos los días, es injusto, pero algunas veces necesito esa compañía, y en especial en estos momentos.
Bueno estas son las reflexiones de una enferma, parte I.
Continuará…

pd. Mañana prometo ir al Doc.