10 tips para las clases virtuales

El 5 de marzo pasado, el profesor de matemática y física, y especialista en gestión y desarrollo de tecnologías aplicadas a la educación, Carles Suero, se encontraba en Madrid realizando una clase del postgrado que dirige para directivos del sector educativo. España aún estaba bajo normalidad y el Covid-19 empezaba a afectar poco a poco. Ninguno de los presentes imaginaba que semanas después estarían viviendo una de las crisis sanitarias más grandes de la historia, y que afectaría directamente al sector. Cuatro días después de esto, el panorama cambió radicalmente. 

decálogo“El número de infectados creció exponencialmente y se decretó el confinamiento. A raíz de esto, el sector educativo empezó a hacer peticiones para empezar a trabajar en línea de forma casi inmediata”, señala Suero. Y agrega “perdimos el sentido común. Todo el mundo se puso a producir, a dar instrucciones, a sobreexplotar a los estudiantes, a llenarlos de información y tareas. Una semana después, recién comenzó a bajar el nivel de ansiedad”. 

El experto, quien además es Director Corporativo de Educación de Grupo Educaria, indica que a partir de ese momento varios aspectos se empezaron a desarrollar bien, los cuales podrían ser una referencia para el mundo educativo chileno. “Uno de los aspectos destacables de lo que ha ocurrido en España es que los docentes y directos, en conjunto con la comunidad escolar, se han volcado en seguir dando servicios a los alumnos para que puedan estudiar en sus casas”. 

Una vez en Chile, Carles Suero junto a José Luis Pastor, profesor de educación primaria con mención en TI y Comunicación, han trabajado y analizado el escenario actual que vive el sistema educativo en Chile, tomando en cuenta los aciertos y desaciertos de España, y han preparado un decálogo con 10 tips para impartir clases virtuales. Los consejos, orientado a los profesores, buscan mantener la continuidad de las clases, con calidad y manteniendo siempre la cercanía con el estudiante. Menos, es más: no hay que caer en la histeria ni sobredimensionar las tareas para los estudiantes. Hay que tener sentido común. 

10 tips clave para las clases virtuales

 

Menos, es más.

 

No hay que caer en la histeria ni sobredimensionar las tareas para los estudiantes. El sentido común nos indica que pocas actividades relevantes son mejor que una gran cantidad de tareas mecánicas y fuera de contexto. 

 

Invierte el tiempo en la calidad y en las instrucciones, no en la cantidad de actividades. 

 

Los docentes deben entregar instrucciones claras, actividades con sentido, indicaciones precisas de evaluación y controlar los tiempos de entrega. 

No sobrecargues con trabajo pedagógico a las familias.

No hay que asumir que los padres y apoderados están disponibles para apoyar en el proceso de aprendizaje. Muchos padres están trabajando desde casa, preocupados por tener un salario a fin de mes. Hay que intentar que los estudiantes realicen las tareas de forma autónoma.

Aprovecha el contexto actual, es muy rico educativamente.

Aunque el mundo entero se encuentre en crisis, el escenario es propicio para generar vínculos a favor de los aprendizajes. Los estudiantes están receptivos para analizar gráficos, hablar de biología, de infecciones, de economía, de responsabilidad social, etc. 

Integra los dispositivos clásicos y universales. 

No hace falta sobrecargar el uso de internet, más aún si consideramos que el teletrabajo se tomará muchos de los hogares. Los profesores podemos incentivar el uso de medios tradicionales como prensa escrita, radio, televisión y libros para fines pedagógicos. 

Evita metodologías sincrónicas. ¡Simplifica!

La sincronía es muy exigente desde lo tecnológico, supone una coordinación exacta por parte del docente, de los estudiantes y de las familias. Hay una alta probabilidad de que algo salga mal. 

Centraliza las tareas del estudiante con el resto del equipo docente. ¡Piensa en quien recibe!

En un mismo curso intervienen distintos profesionales, los cuales deben estar altamente coordinados para que las tareas, de cara a los estudiantes, tengan lógica y coherencia.  invertir tiempo trabajando con este equipo, antes de bajar las actividades a los estudiantes es clave

Céntrate en el feedback. 

Aunque sean pocas tareas, es muy importante invertir tiempo en conversar con los estudiantes, que se sientan escuchados y contenidos, a pesar de la distancia. Más que nunca hay que prestar atención a las dificultades que puedan tener los estudiantes.

Fomenta el vínculo entre los estudiantes. 

Se debe fomentar el contacto educativo entre los estudiantes. No perder el trabajo en equipo, pese a las barreras que pone la distancia física. Ellos necesitan seguir en contacto.

Humanidad. En estos momentos lo más importante no es lo académico.

Los estudiantes necesitan sentirse acompañados y seguir teniendo a personas de referencia, como los son sus profesores. 

 

Historia de una Cuarentena: Parte 1

Parece dicotómico, recuerdo mi infancia como una cuarentena permanente, porque siempre pasaba encerrada en casa. Al ser la menor de los hermanos me quedé fuera de muchas aventura familiares que podrían haber enriquecido mi crianza, pero nada que hacer, siempre fui y soy muy casera. Ahora por obligación.

Desde que se desató el Coronavirus o COVID-19 para decirlo en bonito, en diciembre se veía una realidad lejana, pero casi de película. O sea, VIRUS, era la mejor representación de lo que estaba pasando en ese entonces. Y ¿a Chile llegaría? Conociéndonos era claro que iba a pasar, pero lo preliminar era que por el clima no era posible, que esto y lo otro. Bueno, aquí estamos, meses después con una cuarentena decretada hace ya dos semanas y un par de días.

He visto gente vuelta loca, realmente, desde que comenzó la “poca trazabilidad” del Coronavirus, corriendo por una vacuna que NO sirve para el virus actual, así también personas reclamando y exponiéndose de manera irracional. Nos dijeron que nos encerráramos y terminamos colapsando todo. Solo en Chile puede pasar.

Debo ser honesta…

La primera semana pude pasarla bien, la casa era un desastre pero bueno, con tres niños, de distintas edades fue fuerte. Me arranqué dos días al super para poder distraer mi mente, pero… no fue necesario, aún me quedaba algo de cordura.

Al día siguiente comenzó el show de las clases online y las miles de miles de guías que envían desde el colegio, los grupos de WhatsApp de apoderados llenos de pelotudos que estaban más preocupados por el año escolar que por la salud mental de sus hijos, gente desesperada porque nadie sabía nada. Definitivamente el no saber nada es lo más complejo, si, mucho más que saberlo todo.

cuarentenaA la segunda semana de encierro ya comencé a perder la noción del tiempo, así como lo escuchan, porque se me confundían los días, entre preparar desayunos, ordenar la casa, trabajar con hora de inicio pero sin hora de fin, darle todos los días, me olvidé del tiempo. No tengo calendario, y tengo que estar anotando todos los días para recordar qué día es, lo que tengo que hacer.

Un día tuve que salir a buscar mis medicamentos y…

Quienes saben, me diagnosticaron hace poco hipotiroidismo y debo decir que ha sido un real alivio a todo lo que sentía, además sigo con mi tratamiento para la locura extra que tengo en el cerebro. Entonces caché que mi receta se vencía, primero tuve que mamarme ir a que me la renovaran en medio de la locura por el coronavirus y escuchar que el doctor me dijera: “usted quiere estar muerta qué está aquí?” a lo que le respondí “¿acaso prefiere que me descompense?” A lo que el tipo respondió “que era mejor descompensarse a morir de coronavirus” y yo… simplemente en shock (no se preocupen… le puse tremendo reclamo por saco de pelotas). Me extendieron la receta, pero después de eso tuve que ir a buscar los remedios. Bueno, justo fue ese día en que anunciaron la cuarentena total en 7 comunas, entre esas LA MÍA. Si… la MÍA! quería puro morirme, porque el consultorio estaba abarrotado de gente y básicamente no me podían dar los medicamentos.

Con paz y tranquilidad luego me aclararon que podía pedir un salvoconducto e ir tranquilamente. Bueno ese día… me resfrié (SPOILER: No es coronavirus).

Tuve que sacar mi lindo salvoconducto en www.comisariavirtual.cl (lo dejo porque realmente hay gente que aún no cacha dónde hacer el trámite y que no se necesita clave única), enmascarillarme porque estaba tosiendo y con estornudos, ir tranquila al Consultorio. Desgraciadamente hay un triage que debes pasar de lo contrario no te atienden y tuve que responder con la verdad, que estaba resfriada. Así es como me mandaron al doctor urgente, aislación absoluta para atenderme y decirme que estaba resfriada (aún siguen haciendo esa pregunta si has tenido contacto con alguien con COVID-19 siendo que la trazabilidad ya se perdió… pero bueh), no me hicieron el examen porque “no valía la pena”. Me dieron el pase para pedir mis remedios y listoco.

A encerrarme de nuevo.

Dos semanas con niños en casa.

Hay gente que realmente no entiende que trabajar desde casa, cuidar niños y más encima “educarlos” es un desafío que NO todas queremos hacer. Lo digo desde mi experiencia personal, he tenido que estar más sentada acá trabajando que haciendo la guía de los chicos, mediando el uso de la tele, que me colaboren, que me dejen trabajar y que no se maten dentro de casa.

Echan de menos natación y hockey pero no puedo hacer más, está todo suspendido, está todo parado. No podemos salir ni al patio común. ¿Cómo canalizo sus energías? Sinceramente aún no lo logro.

No les daré ninguna fórmula mágica porque hoy me encantaría estar sentada viendo tele y no respondiendo los infinitos mensajes que tengo que responder día a día. Me encantaría justo estar en una pega que no se puede teletrabajar, pero bueno, esa no es mi realidad. Acá teletrabajo, telehagoelaseo, telecuidoalosniños, telecocino, telehagopan, telehagolascamas y telehagocualquiercantidaddecosas.

Bueno… algo bueno de todo esto es que hemos podido grabar el MOMS ON THE CITY con la Pame y estoy esperando a editarlos para poder subirlos. Así que ahí no solo yo me entretengo sino también ustedes.

¿Cómo llevan la cuarentena?