#Maternidad Cuando el dolor es parte del crecimiento

La maternidad tiene cosas que no te cuentan y las vas aprendiendo en la medida que van creciendo los niños y niñas que nos rodean. Definitivamente una de esas cosas es que CRECER DUELE.

Sofía pre adolescente En mi último post les conté por varias cosas que estoy viviendo este último tiempo. Es complejo vivir el “estar en el hoyo” con hijos, hijas en mi caso. 

Durante este tiempo recordé como fue mi infancia, en general fue “fácil”, en el sentido que soy la hija mejor de un clan de 4 hermanos. Nacida después de 18 años del menor de ellos. Habían muchas cosas en que tuve 4 papás, mis tres hermanos y mi papá. Con una mamá super protectora -creo que ya saben de dónde saco lo leona y mamá aguerrida que soy-. Entonces hubieron momentos de mi infancia donde básicamente lo pasé bien.

Si recuerdo varias cosas duras de mi vida, peleas, malos tratos, mis papás no eran el ejemplo de pareja que debía tener. Creo que eso me hizo cometer muchos errores, porque AMIGAS quiéranlo o no, nuestros padres y las decisiones que ellos tomaron nos marcan en la vida. Terrible, ahora con el tiempo me he dado cuenta de este hecho que quizás no es el más agradable de todos.

Cuando empecé a mirar a las niñas y su crecimiento, recordé de las crisis de crecimiento que sufrieron Sofía y Olivia cuando estaban full lactancia, esos momentos en que una estaba pegada con la guagua en la teta, casi sin poder ir al baño, porque las dejabas al lado de la cama solo para ir a buscarte unas galletas y sobrevivir un rato al hambre infernal y paf! despertaban gritando y mañoseando porque necesitaban mamá.

Sofía pre adolescenteDespués de pasar por esa etapa infernal de la lactancia -porque si bien es maravilloso dar pecho, porque te ahorras un montón de dinero y por supuesto compartes un tiempo maravilloso, apego y esas cosas- comienzan a moverse y a caerse, no vamos a decir nada sobre las caídas de la cama, pero tiene que ver con el movimiento.

A pararse y a caerse, luego a caerse y a pararse de nuevo. Así se van hasta que logran la famosa estabilidad que los hace avanzar en una etapa del desarrollo. Pero lo que no te dicen es que duele verlos caerse, golpearse, y te duele ver que ya no es la hija bebé se hace un poco, que creció, que se pegó un estirón. Que de un día a otro paf! ya no es la hija de siempre, la bebé que tenías que mover en el coche, que quiere su independencia aunque duela.

Duele entregarlos en la puerta de pre-kinder y duele verlos partir y comenzar una nueva etapa -ya les hablaré del cambio que han tenido las niñas con esta nueva etapa en el colegio-, y a ellas también les duele cambiar de curso, les duele también ver como partes en el primer día.

Y así cuando veo a Sofía tan grande, y veo que sufre descubriendo su nuevo ser y que para ti también fue muy complejo pasar esa etapa de bebé a niña -es interesante cuando tu les dices que son niñas, y te dicen que son bebés, luego cuando van creciendo y quieren volver a ser bebé-.

La importancia de los pequeños detalles

Y vamos… ¿cómo superamos esta etapa dolorosa, demasiado dolorosa para algunos? Y que sorry NOT SORRY pero jamás pasa, sigue doliendo siempre, aunque sepas que duele.

Y aquí vienen los pequeños detalles:

  1. Darle importancia a la ropa: increíble pero cierto, la ropa cuando van creciendo es un factor diferenciador, me di cuenta cuando un día Sofía me habló de la ropa y lo incómoda que se sentía con lo que llevaba puesto. Difícil de comprender a un comienzo cuando claramente vas a las tiendas y todo es caro -vamos! por tener un blog no soy millonaria-. Ahí me propuse cambiarle el clóset, pero gracias a una Hada Madrina no fue necesario tomarme un año en cambiarle el clóset, me tomó una tarde y un rico helado, más una conversación. Y al llegar a casa increíblemente Sofía cambió esa sensación de pequeñez que tenía y enderezó su espalda y se sintió bella. Así de simple.
  2. Darles tiempo que vuelvan a “ser bebé”: quizás es una tontera, pero hay veces que todos necesitamos volver a la infancia porque nos sentimos seguros ahí. Y es bacán, eso mismo hay que hacer cuando quieres que sean grandes pero tienen esas “guagüitas” como yo les digo. Lo mejor es darles un espacio de guagua un tiempo y luego volver a la vida normal. Recordarles que aún estás ahí y que serán tu bebé.
  3. Asumir que te duele: si, porque pucha que es difícil hablar de los propios sentimientos con nuestros hijos, decir que te encantaría que fuesen niños toda la vida, pero también fuimos niños y crecimos porque es parte de la vida, y que no siempre es fácil, por eso aprovechen todo lo que más puedan. Porque es la forma en que pueden aprender más de cada etapa que viven.

¿Cómo se sienten viendo el tiempo pasar?

#VueltaaClases Para volver a clases con entusiasmo

El entusiasmo, la constancia y el refuerzo son claves para una buena vuelta a clases y para retomar los hábitos de estudio. Fundación CAP aporta ideas para hacer de la entrada al colegio un proceso paulatino y positivo.

vuelta a clasesDespués de este tiempo de relajo en algunas rutinas, por ejemplo en los horarios para comer, ver televisión, jugar o irse a la cama, volver a “ordenar el sistema” y recuperar los hábitos escolares se convierte en un gran desafío. “Un hábito es una conducta o acción que se repite regularmente y que después de aprendido, es mucho más fácil repetirlo haciendo menos esfuerzo. Siempre se están formando hábitos”, enfatiza la psicóloga Claudia Soto, del programa “Aprender en Familia” de Fundación CAP.

Es importante que como padres estemos atentos a fomentar y a establecer buenos hábitos en los niños. Esto les ayudará a ordenarse y a organizarse para optimizar el tiempo de estudio, dejando espacios disponibles para realizar otras actividades, lo que es central en los niños para lograr un desarrollo armónico. Enseñar e incentivar, por ejemplo, a preparar la mochila antes de acostarse y no hacerlo a última hora, hacer las tareas siempre en el mismo lugar y en el mismo horario, anotar en una agenda las tareas y pruebas, leer por lo menos 10 minutos al día, entre otros, son hábitos que facilitarán el proceso de aprendizaje de los niños y niñas.

“Un niño con sólidos hábitos de estudio tiene un mejor rendimiento académico, se siente más tranquilo frente a las exigencias escolares y puede ir asumiendo más fácilmente los desafíos de cada año”, asegura la psicóloga de Fundación CAP.

La formación de hábitos es un trabajo que no termina nunca, y nunca es tarde para comenzar a hacerlo. Como padres siempre tenemos que estar apoyando y reforzando este proceso ya que los niños necesitan nuestro acompañamiento en todas las etapas de su desarrollo. Las claves para lograrlo son la constancia, la paciencia y el refuerzo. “Se recomienda repetir la conducta una y otra vez, como ‘trabajo de hormiga’, lo que implica tiempo y perseverancia. Es fundamental el reconocimiento positivo frente a los logros que cada niño va alcanzando, según su ritmo y características propias”, sostiene la experta.

Reestablecer ciertas rutinas habituales unos días previos antes de comenzar el colegio, como los horarios para ir a dormir, para comer, ver televisión o utilizar el computador, ayuda a tener una adecuada transición entre el período de vacaciones y la vuelta a clases. En familia se puede conversar de las expectativas y metas que cada uno tiene para este año escolar, acoger los posibles temores o ansiedades y transmitir entusiasmo y tranquilidad para esta nueva etapa. Resaltar el reencuentro con los amigos, la posibilidad de aprender cosas nuevas y de los múltiples desafíos entretenidos que encontrarán durante el año, pueden ser parte de las conversaciones que permitirán que la vuelta a clases sea un proceso positivo.

Es recomendable que los padres tomen con calma la vuelta a clases, tratando de no transmitirles estrés a sus hijos antes de entrar al colegio. También es beneficioso incluirlos en la preparación de ese momento dándoles un rol activo desde el inicio del año escolar: participar en la compra de sus uniformes, elegir sus útiles, etc. son buenas instancias para que ellos participen.

La psicóloga aconseja no transmitirles ansiedad por las notas, sino centrarse en lo desafiante que será aprender cosas nuevas este año. Es importante que los niños tengan claro que el aprendizaje va mucho más allá de la calificación obtenida en una prueba. Desde los primeros años de vida es fundamental irles transmitiendo el valor y el gusto por aprender, mostrando esto como un proceso entretenido, motivante y desafiante. Incentivar el interés y gusto por la lectura, los números, la historia, transmitirles que el colegio es un espacio que les ayudará a desarrollarse en diferentes áreas: social, emocional y cognitiva, y que siempre contarán con el apoyo de la familia en este proceso.

Para ayudar a formar o retomar hábitos relacionados con el estudio y hacer más fácil la “tarea” de los estudiantes, Fundación CAP entrega algunas recomendaciones:

 

  • Preparar el lugar de estudio habilitándolo de marera adecuada con buena iluminación, materiales cerca y organizados, y la silla en una posición que facilite la concentración. Si no hay un escritorio puede usarse el comedor.
  • Lejos de distractores. La TV, el celular, la ventana hacia la calle, los juguetes sobre la mesa, el desorden del lugar hacen que el niño/a se distraiga fácilmente y demore más tiempo del necesario en cumplir con sus tareas.
  • Intentar mantener siempre el mismo horario. Que el niño o niña tenga claro cuál es el horario, ojalá escrito en alguna parte para que lo pueda ver y seguirlo autónomamente. Evitar poner la hora de estudio inmediatamente después de comer porque disminuye la concentración y tampoco después de una actividad muy atractiva, ya que será más difícil desconectarlo. Al contario poner ésta al término de las tareas para que sea un estímulo.
  • Considerar el hábito de estudio con tiempo para las tareas, estudiar y preparar su mochila para el otro día.
  • Cuando el niño o niña termine su tiempo de estudio es bueno que un adulto le revise su tarea para que corrija sus errores, firme su agenda y lo felicite por sus logros.

 

El programa “Aprender en Familia” de Fundación CAP ha beneficiado a 28 mil niños y sus familias, de un total de 60 escuelas municipales en las regiones de Atacama, Coquimbo, Metropolitana y del Biobío. Su principal desafío es potenciar el efecto familiar en el aprendizaje y desarrollo de los estudiantes –en su mayoría con alta vulnerabilidad social– involucrando a sus padres y/o apoderados en su proceso educativo. Con una duración de tres años, es un programa único en Chile. Contempla el trabajo en tres áreas: Relación Familia Escuela, que desarrolla una alianza estratégica entre el colegio y las familias, capacitando a profesores y directivos; Escuela de Padres, que forma a papás y apoderados para que actúen como monitores implementando talleres para sus pares, y Red-Creando, que fortalece los vínculos y amplía las redes de apoyo a la familia, a través de actividades culturales y deportivas que congregan a la comunidad.

 

 

Alternativas para cuidar a nuestros hijos en Verano

Durante meses estuvieron ansiosos para realizar diversas actividades y disfrutar de su tiempo libre sin tener que preocuparse de la rutina escolar, sin embargo, para muchos padres es una preocupación no poder compartir con ellos las 24 horas del día, sobre todo cuando trabajan y los niños comienzan a tener más libertad y salen con sus amigos.

reloj gps niñosSi bien es una decisión de cada familia si quieren ocupar este tipo de tecnología, en el mercado existen diversas alternativas de relojes inteligentes, que además de cumplir con la función de dar la hora, también tienen herramientas como posicionamiento de GPS y llamadas de emergencia, que mantendrán informados del paradero de nuestros niños desde cualquier parte de mundo.

En Linio.cl podemos encontrar distintos modelos desde los $10.990 hasta los $37.990. El reloj Q50 está especialmente diseñado para los niños y su función principal es indicar la posición exacta del menor a través de la tecnología GPS.

Incluso, con tan solo una aplicación en el celular y un chip de tattoo con datos niñosdatos de cualquier compañía, el reloj permite delimitar una zona de seguridad de su hijo, como la casa o el colegio. En caso de que el niño salga del límite, el reloj le enviará una alerta automáticamente de ubicación GPS al teléfono para que los padres se comuniquen con el niño.

Además, el reloj cuenta con micrófono y parlante para que el niño pueda realizar o contestar llamadas a los números de emergencia que los padres podrán registran previamente en el dispositivo a través de una aplicación que se descarga mediante un código QR. Esta aplicación puede ser instalada en cualquier sistema operativo con Android o IOS.

Para garantizar aún más la seguridad del niño, el reloj no puede recibir llamadas de números que no estén registrados en la aplicación.  En caso de que el niño tenga algún problema puede realizar una llamada de emergencia o enviar un mensaje de voz de hasta 15 segundos. Si uno de los números de emergencia no contesta la llamada, el reloj marcará automáticamente el siguiente número hasta que alguien conteste.

verano seguridad niñosOTRAS OPCIONES

La mayoría de las familias aprovechan estos días para salir de paseo y disfrutar las vacaciones. Sin embargo, muchas veces vamos a lugares bastantes concurridos y nos ha ocurrido alguna vez que hemos perdido de vista a nuestros niños por unos segundos, que se sienten como si fueran eternas horas.

Sin embargo, una alternativa más económica que un reloj inteligente es una pulsera localizadora de niños. Estos dispositivos constan una pulsera transmisora que va en la muñeca del niño y un receptor con una alarma y vibración si el niño excede la distancia seleccionado. Estos modelos generalmente tienen un alcance de 20 metros y utilizan pilas.

No obstante, si no te gustan este tipo de dispositivos, puedes optar por un tatuaje temporal pensado especialmente para ellos. Tattop es un sticker que utiliza tecnología Tateck, utilizando un adhesivo de calidad médica, hipoalergénico y libre de látex. Este tatuaje tiene una duración de dos semanas y en él puedes anotar tu número de teléfono en caso de extravío, además es resistente al agua y al polvo, ideal para las vacaciones.

 

Mindfulness: el arte de “soltar”

¿Cuántas veces has repetido una conversación o una pelea en tu mente? ¿Cuántas veces al día te detienes a pensar cómo estás y qué es lo que sientes? La mayoría de las personas respondería que muchas a la primera consulta y pocas a la segunda interrogante. Esta costumbre de repensar el pasado y no prestar atención al tiempo presente es uno de los causantes del estrés del ser humano.

mindfullnessEs necesario que aprendamos a gestionar mejor nuestras emociones. Si nosotros somos capaces de ir tomando conciencia de nuestro cuerpo, de nuestros pensamientos y de nuestras emociones, podremos manejarnos de una forma distinta, lo que nos permitirá no ‘engancharnos’. Una emoción, si no nos aferramos a ella, está demostrado que dura un minuto y medio. ¿Cuántas veces una emoción se ha trasformado en un conflicto que hemos arrastrado semanas, meses o quizás toda la vida? Nosotros nos aferramos a ese recuerdo de ‘lo que me dijo’ o ‘lo que me pasó’, etc., y le damos fuerza, le ponemos nuestra intención y lo vamos manteniendo ahí. Somos nosotros los que hacemos eso”, explicó la Dra. Olga Lasaga, en la II Jornada de Calidad de Vida y Familia realizada en la Universidad del Pacífico.

Según la destacada académica, aprender la técnica milenaria del mindfulness es muy beneficioso para enfrentar las situaciones de estrés de mejor manera. “Hay que aprender a soltar, a saber que todo pasa, lo malo y lo bueno. Para tomar conciencia de ello está el mindfulness, una herramienta que nos ayuda a regresar a nosotros mismos. Llevamos toda nuestra vida en estar hacia los demás o hacia el mundo, en nuestra familia, en el trabajo, en nuestras relaciones, etc. Siempre estamos pendientes de los demás y por eso es necesario generar un espacio, al menos diez minutos al día, para reconectarnos con nosotros mismos, darnos ese tiempo, porque al final somos unos grandes desconocidos para nosotros mismos”, explica la Doctora en Psicología por la Universidad de Barcelona.

El mindfulness tiene sus orígenes en la meditación del oriente, la que por movimientos sociales como la “revolución de las flores” o simplemente los hippies se trasladó a Europa, principalmente a Francia e Inglaterra, y luego llegó a Estados Unidos, donde se ahondó más en la técnica y se dio origen a bastantes tipos. El mindfulness se atribuye al estadounidense Jon Kabat-Zinn, quien escribió varios libros sobre el tema.

 

“Cuando ponemos atención e intención en el momento presente, emerge la conciencia. Y ese tomar consciencia nos va a llevar a gestionar mejor las situaciones de estrés. Entre ese momento de la situación estresante y lo que nosotros hacemos hay un intermedio, un pequeño lapsus de tiempo, y allí es donde somos libres para responder. Los factores estresores externos no van a desaparecer de nuestra vida, pero con el mindfulness lo que va a cambiar es nuestra actitud y, al cambiar nosotros, vamos a hacer que cambie todo nuestro entorno. Aprenderemos que hay otras respuestas posibles que podemos dar y que simplemente debemos ser capaces de detectar ese momento inicial y poner en marcha el mindfulness. Las cosas nos suceden, pero nosotros decidimos cómo las afrontamos”, afirma la Dra. Lasaga, instructora en Meditación y Mindfulness por la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal.

Atención e intención: las claves de mindfulness

Para practicar mindfulness no es necesario sentarse en una posición especial, cerrar los ojos o hacer otro tipo de acciones que comúnmente están asociadas a la meditación tradicional. Con esta técnica solo importa que cada uno se conecte consigo mismo y que la mente permanezca en el presente, eliminando pensamientos de tiempos pasados o futuros.

“Las claves del mindfullness son la atención y la intención. La atención la pondremos en la respiración, que siempre está ahí y nos acompaña siempre; volver a la respiración nos conecta con el presente, nos devuelve a la conciencia. En una situación de conflicto, de estrés, si somos capaces de regresar a la respiración, de retornar a nosotros mismos en lugar de engancharnos directamente con la situación, tendremos la oportunidad de hacer algo diferente”, asegura la experta.

El mindfulness o la atención plena no se basa en poner la mente en blanco, sino en ser consciente de los sentimientos y pensamientos que afloran cuando nos prestamos atención a nosotros mismos.

A la atención hay que ponerle una intenciónNos vamos a centrar en nuestra respiración con la intención de averiguar cómo nos sentimos, contactar con nuestro cuerpo, con nuestro interior. En segundo lugar, la intención es ver dónde está nuestra mente, qué pensamos, cuáles son los pensamientos que nos vienen a nuestra cabezay, por último, en nuestros sentimientos y emociones. Y todo esto debemos hacerlo como observadores, lo vemos pasar, sin analizar, sin quedarnos enganchados en ello. Si esa emoción la identificamos y dejamos que corra, se irá diluyendo y va a desaparecer. Es muy importante que comencemos a darnos esa oportunidad”, concluyó la Dra. Olga Lasaga en la II Jornada de Calidad de Vida y Familia realizada en la Universidad del Pacífico.

#Maternidad Darse el tiempo para una

–Este post lo escribí hace harto tiempo, por cosas del destino no lo había podido publicar, pero pucha que me quedó bueno–

darse el tiempo para una misma
Mirarse al espejo es necesario y sentirse linda aún más

Son las 1 de la mañana y llevo tres cafés encima, los sábados es día de aseo y ornato en este hogar compuesto por dos niñas que no conocen el arte de ordenar o mejor dicho jugar y luego ordenar -a pesar de que todos los días hacemos el noble ejercicio de ayudarlas a ordenar lo que estén utilizando-. Aún queda una carga de ropa en la lavadora que debo colgar si o si, porque todas sabemos qué pasa cuando la ropa queda eternamente en la lavadora.

Hoy Olivia se comportó como una niña de un año ocho, dio vuelta un yogurt. Sofía jugó a hacer sus manualidades mientras veía películas de Vampiros para niños (si, hay un “estilo” de películas para niños muy curioso enfocados a los vampiros), hice las camas. No, no pregunten por Feña, está de turno de noche y mañana Domingo también tiene turno, y las cosas no se hacen solas en casa.

Mientras intento escribir acá, también veo una serie que me encanta y que me ayuda a pensar en las cosas que quiero hacer en el corto plazo. Call The Midwife se llama la serie que veo, está en Netflix.

Este es el momento en que aprovecho de “estar sola”. De sentirme haciendo algo para mi y por mi.

Hace un par de semanas fui a Oleo Spa ya que me regalaron un masaje delicioso a mi gusto. Tomé uno relajante porque desgraciadamente había pasado un mal día, llevaba una mala semana. Justo esa semana tuve una crisis de fibromialgia que me llevó a llorar de dolor.

Después del masaje me sentí tan genial, tan relajada, que incluso me subí al metro en hora punta, toda la gente alegando y yo seguía en modo zen. Un par de personas me empujaron y yo seguía demasiado zen. Es increíble como algunas cosas nos pueden ayudar a andar más tranquilas a pesar de que todo el exterior esté patas para arriba.

También retomé mis clases de Zumba en BáilaloA los creativos de Báilalo se les ocurrió poner una clase de zumba al mismo tiempo que las clases de ballet de las niñas y debo decir que fue el mejor invento. En vez de esperar sentada y mirando el techo o el celular ahora bailo.

A pesar de que de verdad no me gusta mucho zumba, así por la música -hoy hablaba eso con el profe- ya que es demasiado reggeton-mamita-hasta-abajo-perreo-intenso trato de abstraerme de sus letras sexistas y me dedico a mejorar mi coordinación.

Debo confesar que mi coordinación ha sido un real asco desde que fui mamá. No me había dado cuenta de que me convertí en dos pies izquierdos. Si, así mismo. Antes era una pirinola y bailo lo que me pongan en frente y con quién me pongan en frente, pero gracias a zumba volví a tener ritmo.

También desde John Frieda me enviaron un shampoo para el frizz y una crema para uso diario y debo confesar también que ¡WEÓN HACE TANTO TIEMPO QUE MI PELO NO SE SENTÍA TAN BACÁN! Cómo diablos nos “dejamos estar tanto”.

Sin contar que llegó la temporada de piernas al aire y es justo y necesario pasar del Hawaiian-Closet al Hawaiian Tropic. Así que aproveché el autobronceante de Jergens y le puse algo de color a mis piernas.

Y la parte más importante: La Ropa.

Siempre las mamás tenemos moño de mamá y ropa de mamá. Y lo más lamentable es que la ropa de mamá siempre está en modo mamá: manchas, mocos, manitos sucias, tierra, harina, comida y cualquier cosa que sea potencialmente una mancha.

Desde que me di cuenta que no tenía “ropa decente” dispuse un MEGA presupuesto mensual para comprarme cachibaches. $10.000.- todos los meses me gasto en ropa. Voy a Forever 21, H&M o la tienda que esté en liquidación más cercana y me compro esa blusa que me gusta o un pantalón hasta un vestido si la ocasión lo amerita.

Si me paso, ya no me importa, pero he dejado de lado la angustia de dejar de comprarme cosas o ir a comprarme cosas y terminar con ropa para las niñas y no para mi. 

Es increíble lo que hace disponer se tiempo para una misma.

No se trata de dejar a la familia tirada o gastarse lo que no se tiene, se trata de disfrutar una hora, 10 lucas o un tiempo para una misma.

Pensar en una misma para estar feliz y que el resto también sienta tu felicidad. 

#Navidad Lo que tienes que saber si regalarás patines

Para esta Navidad muchos niños y niñas ya tienen claro lo que quieren de regalo. La serie de televisión de Disney “Soy Luna” es todo un éxito entre los más pequeños del hogar y por eso el obsequio más apetecido son los patines de cuatro ruedas que usa la protagonista y sus amigos.

patines soy lunaSi ya estás pensando en regalar patines en esta Navidad, hay ciertas precauciones que debes tomar en cuenta. Aunque la serie de televisión es un imperdible para niños de toda edad, lo cierto es que los patines no son adecuados para todos.

“Todo depende de las características madurativas de los niños. Se recomienda que el uso de patines comience una vez que el niño haya alcanzado la madurez del hito psicomotor de la marcha, lo que se produce posterior a los 6 años, que es la edad donde el niño ha desarrollado una mayor habilidad de coordinación y equilibrio. Se recomienda evitar el uso de patines en niños menores por el riesgo de caídas, golpes y atragantamiento por partes pequeñas de los rodamientos”, apunta la kinesióloga y jefa de carrera de Técnico Deportivo de Nivel Superior de la Universidad del Pacífico, Andrea Lobos.

Andar arriba de patines requiere de la habilidad del equilibrio, por lo que siempre es recomendable tener una implementación adecuada que proteja al niño de dolorosas caídas. “Se pueden producir heridas como lesiones en la piel (roces y ampollas, entre otros), producto del roce de la bota. Y también pueden aparecer heridas abrasivas como rasmilladuras producto de las caídas, las cuales se dan principalmente en codos, rodillas y manos. Además, se pueden sufrir golpes en la cabezaTodas estas lesiones se pueden prevenir utilizando la implementación de seguridad adecuada como casco, rodilleras y coderas”, asegura la especialista.

Así, para evitar graves caídas y lesiones, hay que elegir bien las calcetas y la talla del patín a utilizar. “Lo ideal es que la bota sea adecuada al tamaño del pie, por lo que se recomienda utilizar un número más que el calzado y nunca sin calcetines. El calcetín debe ser de algodón y largo para que cubra tobillo y pie, evitando heridas o lesiones en la piel producto del roce. Idealmente, se recomienda revisar las ruedas de los patines se encuentren en buen estado”, indica Lobos.

En el caso de niños muy pequeños o que no han tenido contacto previo con los patines, la docente recomienda preferir el modelo de cuatro ruedas. “La diferencia entre un patín de cuatro ruedas y uno lineal radica en el objetivo y en la técnica que se debe utilizar en cada tipo. En relación a la seguridad, se recomienda comenzar en niños pequeños con patines de 4 ruedas, ya que aumenta la base de sustentación, lo cual favorece el equilibrio y disminuye el riesgo de caídas. Además, se sugiere realizar la actividad con supervisión de un adulto y siempre utilizando los implementos de seguridad”, recalca la jefa de carrera de Técnico Deportivo de Nivel Superior de la Universidad del Pacífico, Andrea Lobos.

Los más chicos también quieren arreglarse

peluquería chisquichascaLas graduaciones de preescolar y básica en los colegios cada día tienen más estilo, y nuestros niños no se quieren quedar atrás. Las niñitas quieren pintarse las uñas, peinarse con ondulaciones y trenzas, y los niños un nuevo look. Por ello, el Centro de Estética Infantil ChiquiChasca, está realizando convenios con cursos de kínder y 8º que tengan algún evento de graduación durante diciembre y que quieran arreglarse “en patota” para la fiesta. El acuerdo consiste en  llevar un grupo de mínimo 10 niños que pagará solo el 65% del valor final de los servicios que pueden ser combinados.

ChiquiChasca es una peluquería especializada en niños y bebés, con profesionales especialmente formados para ello (incluso corte de bebé), que entiende y enfatiza en el buen trato y empatía con los regalones de la casa, pues sus dos dueñas son madres y en algún momento se vieron en la necesidad de contar con un servicio más especializado en un lugar pensado especialmente para los pequeños.

peluquería infantilMientras las niñitas se peinan como princesas, se trenzan y se pintan las uñitas, los niños pueden cortarse con tijera o máquina en lindas sillas-auto mientras ven una película para ellos.

“Queremos que cortarse el pelo y peinarse sea una grata experiencia para los niños y no una actividad que quieran evitar” comenta Ana Zúñiga, socia fundadora de ChiquiChasca, y por supuesto aportar a que sus hijos se vean más lindos aún en su fiesta de graduación que de seguro marcará un recuerdo inolvidable para todos.

El centro de estética infantil ChiquiChasca está ubicado en Avenida España 2110, local 7, segundo piso, Lampa, Batuco;  y abre de martes a viernes de 15:00 a 21:00 y los sábados de 10:00 a 18:00 hrs.

Para más información sobre esta increíble promoción y otros, llamar en horario de atención al  232260599 o escribir al mail esteticainfantilbatuco@gmail.com y seguir el Facebook @Chiquichasca 

peluquería infantil

#Maternidad Por qué estoy en contra del Taller de Desprincesamiento

Hace un par de semanas, polémica causó el taller que Kathy Barriga estaba ofreciendo: Taller de Princesitas. Curioso, particularmente curioso en un mundo que busca que niños y niñas se vean como iguales.

IMG_9451En redes sociales la hicieron bolsa, memes al por mayor.

Pero luego el Sename sacó un Taller de Desprincesamiento, o sea… su contrario. Curioso, nuevamente, muy curioso. Quedé dándole vueltas al anuncio, muchas semanas, hasta ayer que logré darle en el clavo de por qué me hacía ruido.

Escribí en mi Facebook: “Nota mental: El taller de desprincesamiento sigue la misma lógica machista que “intentan combatir”” 

Y eso es lo que creo y según lo que he leído, esa es la impresión que me queda.

Para las mujeres que tenemos hijas y que hemos hecho un camino para que nuestras hijas sean más iguales (porque en Chile ser mujer es un cacho: no te contratan porque tienes hijos, porque estás en edad fértil, son pocas las mujeres ingenieras, si te embarazas joven te ponen las mil y una traba para estudiar, tu sueldo jamás será igual que el de tu compañero hombre que hace la misma pega, en la Isapre te castigan porque eres mujer, y así un sinfín de cosas que podría seguir enumerando pero no vienen al caso). Es un tema recurrente sobre cómo vestirlas, sobre cómo se deben comportar, porque una lucha con sus propias sombras (padre al que le servían la comida primero, mamá que se dedicó a ser madre, familia que te dice que deberías estar criando y no trabajando, etc…).

Sin contar que cuando tienes una niñita vas a comprar cosas de niña o de niño, no hay más colores que rosado y celeste, quizás el blanco. Cuando tienes una niñita al padre le dicen altiro: “cómprate una escopeta”, “cómo pecas pagas”, “después entenderás”… y sigo. 

Y te das cuenta cuando crecen que ya no las puedes vestir rebeldemente (yo lo hacía y lo hago con Olivia, vestirlas con lo que sea, color que sea, a mi gusto), la gente le regala cosas de princesas, Hello Kitty, y mucho rosado por todas partes. Y les gusta. Y filo te entregaste a la vida de una niña muy rosada (en mi caso).

Pero también vas conociendo que las princesas antiguas eran bien sosas, no como las de ahora. Ahora las princesas deciden cuando o no casarse (Mérida), luchan en la guerra (Mulán), trabajan y luchan por sus sueños (Tiana), viven sus propios conflictos familiares y logran ser reinas (Frozen) y cachai que no todo es taaan malo. Ya las princesas tiene voz y tiene voto, y son ellas las que salvan al “principe” (Enredados).

IMG_9513Te vas motivando y diciéndole a tu hija que ella también puede usar el arco (Sofía tiene un arco Nerf, y es feliz), que puede andar en bicicleta, que puede tirarse de un cerro, que no me importa que se ensucie, que puede gritar como quiera, que le puede pegar a un niño si el niño la golpea, que nadie tiene derecho a retarla ni mucho menos a hacerla sentirla inferior, que puede tener un globo terráqueo (regalo que le dio una amiga muy querida a Sofía en su cumpleaños número 5), que puede hacer experimentos, que le pueden gustar los autos y también las carteras, que puede hacer un telescopio con hojas de papel para disfrutar más las estrellas.

Sigues dándote cuenta que el problema NO son las princesas, es que los adultos nos ENFOCAMOS en la sensibilidad, en el “buen comportamiento”, en que deben verse perfectas, en que deben tener el pelo largo, usar aros. No nos enfocamos en que nosotros somos el ejemplo. Y repetimos cuales loros externalizando el problema: el problema es de las princesas. 

Y eso hace este taller de “desprincesamiento”: externalizar el problema y seguir la lógica machista de que son las mujeres las del problema. En este caso las niñas entre 9 y 15 años que deben aprender a sentirse iguales, mientras en sus hogares siguen quedando detrás del hijo hombre, que no les regalan bicicleta “por que se pueden hacer daño”, que no pueden ir solas al colegio “porque las pueden abusar”, que “no se pueden sentir” seguras porque son mujeres. O en el reciente caso de las mujeres asesinadas, que “iban solas”. 

En vez de tomar el problema de la desigualdad del género, no por las mujeres, no para niñas sino que para NIÑOS Y NIÑAS, donde conversen y vean que no tiene nada de malo barrer, recoger la loza, o llorar, algo tan humano como llorar, y que las niñas también pueden hacer mountain bike, caerse, rasmillarse y levantarse. No, el Sename lo que hace es enfocar el problema SOLO en las niñas. 

Una amiga, en el post que hice en Facebook, me escribió literalmente: <<El año pasado en la Fiesta de la Ciencia una organización dicto un taller para acercar la ciencia a las niñas pequeñas… el taller era MANUALIDADES… pintar el sistema solar >>

¿Se dan cuenta que es tan MACHISTA enfocar el problema solo en nosotras, en nuestras hijas? 

SAMSUNG CSC
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Mi crítica al taller de Princesamiento de Kathy Barriga como al de Desprincesamiento del Sename es que seguimos replicando el modelo, seguimos evitando que las niñas ESCOJAN SER LO QUE QUIERAN SER. Les seguimos coartando la libertad de las mujeres de escoger ser bailarinas o ser ingenieras, de ponerle trabas si quieren o no ser mamás, seguimos poniendo una muralla porque “el mundo a las mujeres les exige ser así”, si están “en el mundo de los hombres se comportan como hombres”, que pueden dirigir una cocina o un directorio.

Si, soy feminazi, lo soy. Y si me quiere tratar así, hágalo, no me ofende defender mis derechos y luchar por los de mis hijas. 

#Maternidad No sé si mi hija es una niña o un minion

OliviaOlivia ya tiene un año dos meses, hace dos semanas se lanzó a caminar.

No les voy a mentir: HA SIDO LA PEOR ÉPOCA. Yo no quería que caminara, si es verdad, soy de ese grupo de madres atípicas que quiere que sus hijos se demoren en lograr “esas etapas de crecimiento”, me gusta que se tomen su tiempo y disfruten de gatear, arrastrarse, etc. Pero doña Olivia no, ella siempre quiso caminar, correr y hacer las cosas “que las niñas grandes hacen”.

Cuando guagua ella siempre quiso estar a la altura de su hermana, aprendió a subirse y a bajarse de los sillones en un santiamén, con tal de perseguirla. Se arrastraba de poto para ir detrás de ella.

Un día no encontré la mejor idea, en la feria, que comprar una de esas películas de los Minions grabada de manera artesanal y copiada de la misma manera (ya, si, compré una película pirata…) porque teníamos muchas ganas de verla. Sofía escoge Intensa-MENTE y yo le escojo a la Olivia Los Minios.

GRAVE ERROR

Ese mismo día vimos las dos películas, pero la que causó sensación en el diminuto cuerpo de Olivia fueron los benditos-malditos Minions, jajaja. Fue como se se hubiese reencontrado con sus antepasados o parte de su historia no contada intrauterina, porque de otra manera no entiendo la locura que tiene por estos monos.

Hermanas preciosasYa descubrió que tomando el control remoto y apretando unos botones mágicos puede hacer sonar la película. ASÍ COMO LO LEEN. Y empieza: ANANA, ANANA, ANANA… Para decir Banana, como llama a los Minions.

Es divertida, me da risa, pero también me inquieta lo loca que es por los Minions.

Y sí, he pensando seriamente que en su vida intrauterina fue un minion… incluso yo creo que los entiende mejor que cualquier persona o fanático de los minions.

Ahora Olivia está incansable, se mueve hasta para tomar teta. No puede quedarse tranquila (si, sé que es normal, pero cuando tu hija se cree parte del espectáculo del Cirque Du Soleil al tomar teta es BIEEN cansador). Lo bueno es que ahora juega más con la Sofía. Se complementan, hasta que una de las dos les da los monos, jajaja.

Es increíble como ha crecido, ahora no es ni ápice de lo que era hace un año atrás.

Y tú, ¿tienes un bebé fascinado por algo?

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#Maternidad Trabajar con las niñas en la casa

Ayer en mi trabajo tuvimos un grave problema con internet, aún no llegaba al metro cuando me avisaron que mejor que me devolviera a la casa porque la verdad es que no había internet y había que trabajar desde el hogar. Yo feliz. Me dije: “la Sofía pidió con tanta fuerza que me quedara en la casa que lo logró, jajaja”.

hijasAntes había salido, mi madre vino a cuidarlas a la casa, yo arreglé mis cosas. Tranquila, mentalizada en un nuevo día trabajo, pero el mensaje cambió mi trayecto, para bien, aunque también a un complejo panorama: trabajar con las niñas en casa.

Olivia aún toma pecho, por lo que cada vez que me ve me convierto en una teta andante, entonces pum! me agarra y pecho. Trato de evitarlo cuando necesito hacer algunas cosas, pero la verdad es que no se puede, casi imposible. Solo con mi madre es capaz de tomar un poco de mamadera.

Bueno filo, a devolverse. Mi corazón se devolvía tranquilo, porque al fin tendría un día con mis niñas, sin nada que nos apurara, pero también me sentía con el agobio que tenía que trabajar.

Mi santa madre me dijo que se quedaría conmigo mientras yo avanzaba en el grueso de la pega, pero solo les diré que una mamá en casa es que básicamente, a pesar de que puede estar todo el mundo con brazos para ayudar, los de mamá son los primeros y los más importantes.

No importa, lo puedo tolerar.
Fue una locura, entre la Olivia con maña porque quería pecho, porque ¡OBVIO! no iba a tomar leche en mamadera si ¡está la mamá en casa!, la Sofía por lo menos se entretiene haciendo dibujos, armando legos o viendo monitos. Yo como loca tratando de obviar los ruidos externos, porque no les mentiré, en mi trabajo enchufo los audífonos y listo, vamos trabajando, pero acá NO, imposible obviar los llantos, los gritos, las risas, los besos baboseados y todo lo lindo que hacen las ratonas.

Ya, logré llegar al almuerzo, las alimenté, logré cocinar, mi madre emprende rumbo mientras yo como. Me queda la tarde ¿lo lograré? Si, obvio.

Como era de esperarse, la tarde fue bastante más tranquila. Como tenía el grueso de mi trabajo hecho, el resto lo podía hacer por tandas, pero aún así fue complejo. Me mentalicé y mientras las niñas veían a Santa Peppa de Asís yo avanzaba, jugamos, besos, abrazos, de nuevo al PC. Así me las batí hasta las 17:30 horas, con la satisfacción de haber sobrevivido.

¡Si, lo logré! Fue duro, complejo y todas esas cosas, pero lo logré.

#Maternidad Re-DESCUBRISE como madre

Estos son los momentos de cansancio extremo que me hacen meditar sobre mi vida, sobre las decisiones que he tomado, muchas veces me dan ganas de mandar todo a la punta del cerro y dedicarme solo a hacer una cosa: ser madre.

Yo, si yo, antes de ser mamá

Pero recuerdo que no soy Farkas, ni mi apellido es Matte, ni mucho menos Angelini, por ende debo seguir dándole.

En estos puntos son cuando pienso en cuanto he cambiado como mujer desde que fui madre. No solo físicamente sino también emocionalmente, sentimentalmente. Como mis prioridades simplemente no son las mismas. Como he aprendido a despojarme de un montón de cosas que antes no hubiese tranzado ni en pelea de perros.

Las mujeres no nacimos para ser madres, decidimos serlo (por favor que no se mal interprete), me refiero a que tenemos que aprender a convivir con nuestros miedos, con nuestros objetivos, con nuestras esperanzas, con las ilusiones, con lo que nos venden y también con lo que no.

Antes de ser madre cosas como comprarse cuadernos, lápices o una polera nueva tenían muchísima más prioridad que llegar a la hora a dejar a la Sofía al colegio.

Ordenar mi pieza no era importante, ahora si, mantener por lo menos el living limpio. Ahora si es importante tener la loza lavada para poder llegar y tomar una taza y servir la once.

Ahora si es importante llegar a la casa, no quedarse dando vueltas o irse a ver a un amigo. O irse de shopping. No sé. Quizás andar detrás del pololo de turno, o andar llorando a mares porque “no me querían”.

Si, hay varias cosas que hecho de menos de “mi vida antes de ser mamá”, la tranquilidad de estar echada en la cama un domingo y ver películas hasta quedar con los ojos cuadrados, ir a taller de la cosa que se me antoje sin tener que vivir en ese raro equilibrio de ir con las niñas a talleres o en su defecto buscar a alguien que las cuide. Tener “esa libertad” de la vida. De poder mandarte a cambiar cuando las cosas no parecen ir como tú quieres.

Yo, ahora, mamá. Seria. Para que no digan que no me impongo (jajaja)

Pero siendo mamá he aprendido que puedo compatibilizar, que maduré y puedo seguir aprendiendo, que mis límites no existen, que puedo tener “esa libertad” con ellas, he aprendido a ingeniármelas más que antes, tengo más creatividad para salir de situaciones complejas. Sigo sintiéndome libre con ellas. La maternidad me dio una visión linda de la vida, de sentirme realmente amada. De haber formado mi familia, de sentir mi casa como un verdadero refugio, donde ahí está la real vida.

Mi vida dejó de ser otros, o la Universidad o el trabajo. Mi vida es mi familia, el resto es parte de mi vida.

Así me siento con mi maternidad

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#Maternidad Esos difíciles días cuando conciliar no es fácil

Yo en esos días buenos… porque en los malos ni una foto me saco, jajaja

Nadie nunca dijo que ser mamá es fácil. Pero ser mamá, trabajar e intentar mantener el equilibrio en la cuerda floja tampoco es fácil, y si bien hay días en que todo sale bien, hay algunos que hace repensar todo lo que estás haciendo.

Hace un par de días tuve una de esas crisis en que me hubiese gustado dejar todo tirado, mandar todo al carajo, pega, casa, Transantiago, amigos… todo, literalmente. No es fácil, porque muchísimas veces no descanso, no tengo un tiempo para ver una serie sola, más de alguna vez me cuesta sentarme a almorzar tranquila en la pega (porque como varios, me siento a almorzar frente al computador). Otras tantas cuando llego a casa tengo que preparar once y las niñas están tan cansadas de ir y venir que aguantan un rato en la mesa y luego se quieren dormir.

Y mi tazón de té y mi pan me miran a lo lejos. Y mi estómago me avisa que llevo 3 horas sin comer. Y recuerdo que en el trabajo dejé pega pendiente, que tengo que resolver un tremendo atado, o simplemente que no tengo ropa limpia y planchada para el día siguiente.

Hay días en que me siento como en una batalla: una batalla para levantar y vestir a la Sofía, batalla para poder comer una fruta en ayunas (y que mi cuerpo funcione mejor de lo que normalmente hace), una batalla para que Olivia se vista tranquila, una batalla para salir a la hora de la casa, una batalla para poder coordinar mi trabajo y la hora con el psicólogo o con algún trámite que justo tengo que hacer, una batalla con mis piernas para que se muevan un poco más rápido. Una batalla con mi mente, que está cuestionando todo lo que hago, a pesar de que trato de dejarla apagada.

Y bueno… a todas nos ha pasado

Así pasan estos días, me cuestiono, me doy vueltas una y otra vez en solucionar y en bajar la carga, pero mi mente me obliga a rendir, a pesar de que mi cuerpo no da más.

Estos son los días en que me pregunto por qué estudié lo que estudié, por qué trabajo en lo que trabajo, por qué decidí ser madre, por qué decidí estar en pareja con Feña. Y así me la paso todo el día.

Hasta que logro parar. Me miro al espejo y recuerdo: “está fue la vida que decidí vivir, disfrútala”.

Y como diría el meme… “LUEGO SE ME PASA”.

Y continúo con mi mantra: “Amo ser mamá, amo trabajar, amo estar enamorada de Feña, amo a mi familia, amo las cosas buenas y también las malas, porque esas son las que me hacen aprender”

 

#Maternidad 6 cosas a las que no puedo decir NO

¿Te ha pasado que hay cosas a las que no puedes decir NO?

A mí me pasa todos los días desde que soy mamá. Es algo más fuerte que me dice que NO puedo negarle a mi hija, mejor dicho, a mis hijas, la posibilidad de hacer algo que lo más probable es que sea súper divertido, o súper creativo, o simplemente se lo merece por su esfuerzo en la semana.

Estas son las cosas a las que yo creo que NUNCA le diré NO.

1. A LLEVARLA A CLASES DE BALLET (o cualquier actividad deportiva): cuando nos dimos cuenta que Sofía tenía un problema con el peso, la cuestión estaba clara, debemos llevar si o si al parque todos los días y si es posible conseguirle una actividad extra programática. Y lo conseguimos. Encontramos un lugar donde va a Ballet a disfrutar y a divertirse, a hacer amigas y a bailar como a ella le gusta.

Lo mismo pasa con Olivia, hace un par de días subí el post de nosotras haciendo zumba. No puedo negarle acompañarme si está súper motivada y le gusta venir a las clases, conmigo. Y cuando sea más grande obvio que la meteré en alguna actividad que a ELLA LE GUSTE. Nunca tan desatinada de obligarla a hacer las cosas que a mí me gustaría haber hecho.

En su presentación de Venezuela
En su presentación de Venezuela

2. A COMPRARLE LÁPICES Y CUADERNOS (mejor dicho cualquier material para que haga manuales): cuando salimos de viaje siempre le compro un set de cosas para que pinte, una revista. En casa cuando me pide un lápiz o un cuaderno, quizás un libro para colorear menos le puedo decir que NO. Es que no hay nada mejor que ver que tu hija está moviendo sus manos y utilizando su cabeza para crear cosas nuevas, en vez de que esté pegada al teléfono o al computador. Incluso cuando Sofía ve monitos ha dejado de verlos y busca su arsenal de lápices, cuadernos, hojas y se dedica a pintar.

En el caso de Olivia es distinto, porque recién está en su etapa de aprender a caminar y hay que acompañarla para que juegue, se mete todo a la boca (cosa que Sofía no hacía), anda detrás de la gata. Aún no descubre el arte de las manualidades.

3. A IR AL PARQUE. Muchas veces he estado en la encrucijada de tener que organizar la casa, limpiar, bañar a las niñas, o compromisos que una adquiere y que tienen que ver con la casa. Pero

4. A DARLE LA OPORTUNIDAD QUE PREGUNTE ALGO. ¿Se han dado cuenta la cantidad de padres y madres que no dejan que sus hijos pregunten cosas? Incluso aquellas que pueden ser incómodas. Si, nunca lo he entendido. Sofía siempre me dice que yo pregunte, cuando le da vergüenza y yo simplemente le digo que ella es la que quiere saber, así que vaya a preguntar. Muchas veces los adultos no la ven, pero no importa, ahí alzo la voz yo y le señalo que ella quiere saber algo… y ahí Sofía se lanza a la vida. En el negocio la conocen y la escuchan, ella es la que paga o pregunta si hay o no algún dulce que le gusta. Si vamos a la veterinaria ella es la que pregunta cosas de la gata. Donde los amigos lo mismo.

Creo que preguntar y enseñar a preguntar es muchísimo mejor que enseñar a juzgar. 

Olivia y Li
Olivia y Li

5. A PROBAR COSAS NUEVAS. ¿Por qué no dejarla que se vista con la ropa chica? ¿Por qué no se debería vestir con puntos y rayas al mismo tiempo? ¿por qué no puede probar ese dulce nuevo, aunque probablemente no le guste? Las cosas nuevas nos refrescan y nos dan la oportunidad de innovar. Si lo tomamos como una actitud de vida creánme que todo se soluciona más fácil.

6. A COMPRARLE LEGOS. Me encantan los Legos y la posibilidad que ellos dan de crear. No puedo decirle que NO le compraré Legos. Los legos son lejos, pero lejos, uno de los juguetes más creativos que alguien en su vida inventó. Puedes tener una tarde interminable de armar y desarmar, de construir y reconstruir.

Si son caros, pero valen la pena.

BONUS TRACK: A llenarme de besos. Me encantan sus besos baboseados y apretujados.

Y tú, cúentame, ¿cuáles son las cosas a las que no les puedes decir que no? 

#Maternidad ¿POR QUÉ crecen tan rápido?

Debo reconocer que tengo todo un drama con crecer rápido. Desde chica sentía que el tiempo pasaba demasiado rápido en mi vida. No sé si es/era porque yo soy muy acelerada, porque tengo ganas de hacer las mil y una cosa o simplemente porque todo es muy rápido en la vida moderna.

Estas son las dos que me sacan canas verdes
Estas son las dos que me sacan canas verdes

Cuando gesté a Sofía sentí en un momento que el paso del tiempo se detuvo, que todo comenzó a detenerse, hasta que en un momento estaba en pre parto a punto de conocer a la bebé que cargué por 40 semanas en mi cuerpo, que sentí crecer, que bailaba escuchando los Beatles. Y de repente el reloj comenzó nuevamente a moverse rápidamente y sentir como los días pasaban corriendo, y veía crecer a Sofía más rápido que nunca. Un día era una bebé que solo quería pecho y de repente ahora se sentaba, gateaba, comía, me decía mamá, ya quería caminar, se paraba. Comenzaron sus pataletas, sus mañas, de un día para otro comenzó a decidir que ropa ponerse, qué quería comer. También me pedía más brazos, quería más mamá, yo tenía (tengo) que trabajar. Aprendí otra forma de ser mamá, comencé a relajarme, a vivir más con ella que de ella.

Descubrí lo bello que era ser mamá, lo agotador (física y mentalmente) que también implica vivir como vivo, que muchos de mis amigos/as a mi edad están en otra, pero yo disfruto ser mamá, ser trabajadora y también ser mujer.

Cuando Olivia se anunció, volví a sentir miedo, pavor, cuestionamientos: ¿es posible ser mamá de dos? O sea, mi mamá crió a cuatro hijos, pero ¿yo seré capaz? 

No habían otras alternativas que recibir a Olivia con los brazos abiertos, nunca estuvo en nuestros planes de corto plazo, con Feña “queríamos hacer las cosas bien“, a pesar de llevar casi 5 años haciendo las cosas al revés.

De nuevo se detuvo lentamente el tiempo, el embarazo lo disfruté a concho, me puse vestidos, me decidí a sentirme linda, me aburrí del autobasureo (si, como mujer me sentía super mal por muchos factores que ahora no vale la pena recordar) que muchas veces hacía conmigo. En este embarazo me sentí plena y sentía como Olivia crecía de una manera muy distinta a la de Sofía. Y obvio, también sentí miedo a no ser capaz, a no tener más brazos.

IMG_8368Pero hace un poco más de un año llegó Olivia a nuestros brazos, y el tiempo ha pasado increíblemente rápido. Hace un año era una bebé, algo floja para mamar, que con suerte lloraba (algo muy raro, pero su hermana mayor rápidamente le ha enseñado el arte del teatro y del drama, cosa que ha aprendido muy bien). Hace un año estaba en otro departamento, sintiendo la felicidad a concho, viendo a Feña en otra faceta, conociéndolo en esos 8 meses que no lo conocí antes y darme cuenta que era el hombre que quería en mi vida.

Hace un año me di cuenta que es fuerte ser mamá de dos, que a pesar de que muchas veces se necesitan brazos, muchos brazos, el amor se multiplica por mil. Que a pesar de que cuesta no sentirse culpable de dejar la loza sucia, la ropa sin planchar, dos o tres cargas de ropa ahí esperando a que el espíritu santo haga milagros, es posible ser mamá de dos.

Pero el tiempo pasa rápido y por eso también busco aprovechar más. Dejar de perder el tiempo en cosas que no cumplen esta premisa: “¿Es de vida o muerte?”

Cuesta pero se puede.

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#Maternidad Cómo salir con las niñas y no morir en el intento

Les conté en el post pasado que me gané unas merecidas mini vacaciones en Terral Hotel & Spa con familia incluida, es primera vez que salimos con las dos enanas y la verdad es que teníamos un poco de temor. Eran 6 horas en bus, en la noche, llegar a otra ciudad, que no conocíamos, y un largo etcétera de cosas que nos habíamos pasado por la cabeza.

hotel1Algo de lo que teníamos claro era que no íbamos a ir con 3 maletas llenas de cosas, porque solo era un fin de semana largo y ya nos habíamos ensartado varias veces (en viajes a Puerto Montt) con mil cosas que NUNCA, pero NUNCA usamos (para qué decirles de las cosas que nos trajimos a Santiago).

Creo que esta vez la clave del éxito fue escoger la ropa y las cosas que nos llevaríamos con pinzas, porque solo íbamos por tres días, a un Hotel e íbamos a recorrer. Por eso, tanto Feña como yo llevamos un par de zapatillas todo terreno, a las enanas les llevamos una muda por día, más una muda extra en caso de SOS, y un par de zapatos.

Planificamos todo una semana antes, con cuadernito en mano, anotamos todo lo que debíamos llevar, cálculo de pañales, comida para Olivia (que igual come con nosotros, pero debíamos llevarle colados en caso de emergencia), presupuesto de cuánto íbamos a gastar, dónde llegaríamos, cómo ir de La Serena a Vicuña, panoramas, todo.

La Ida

Primero compramos los pasajes en la noche, considerando que las niñas duermen toda la noche. Para la Serena son 6 horas por ende tratamos de que el viaje fuese lo más piola posible. Compramos pasajes a las 12:30 de la noche para llegar a las 6. No contábamos con que el bus se retrasaría casi 45 minutos y estuvimos en el terminal de Turbus esperando muertos de frío. Lo bueno es que a penas subimos al bus pusieron la calefacción y nos fuimos calientitos hasta nuestra llegada.

Además uno de mis amigos nos recibió con desayuno en la mañana en La Serena, más un mini tour por la ciudad antes de seguir nuestro viaje a Vicuña.

Después de comer, arreglar un poco la carga tomamos un bus hacía la hermosa ciudad de Vicuña. Un viaje cansador pero hermoso, es un lugar, para mi mágico. Las niñas se fueron durmiendo todo el rato, eso fue bueno, porque llegamos tranquilos.

El Hotel

Entradas para el Observatorio Mamalluca
Entradas para el Observatorio Mamalluca

El Terral Hotel & Spa es simplemente maravilloso. Un hotel de lujo en medio del Valle del Elqui. Lo primero que hicimos fue refrescarnos y cambiarnos de ropa para ir a almorzar porque de verdad fue heavy el primer recorrido. De ahí nos fuimos a conocer la ciudad y obvio, a reservar para ir al Observatorio Mamalluca. Si vas al Elqui no puedes no ir a ver las estrella a cualquiera de los observatorios, desgraciadamente, JUSTO ese día habían malas condiciones de visibilidad, así que tuvimos que reagendar para el día siguiente. Unas vueltas locas y nos fuimos al hotel.

Lo genial del Hotel es que en la habitación nos pasaron una cuna (limpia, nueva, impecable) donde durmió Sofía (jajaja, si ella quiso dormir en la cuna) y Olivia la acostamos un ratito al lado de ella y cuando se despertó a pechuguear a la cama grande.

En las dos noches que estuvimos planificamos bien las actividades para saber qué hacer o priorizar para poder disfrutar nuestra estadía. Eso fue clave, además de la ayuda de los amigos. Además llevamos nuestra bitácora donde anotamos todo, opiniones, precios, recomendaciones, errores que cometimos, etc.

Todo se confabuló para que resultaran geniales nuestras vacaciones.

Aquí les dejo algunas de las fotos que sacamos (aunque, cuando volvimos a Santiago, no hemos tenido tiempo para descargar la cámara, jajaja)

hotel2hotel