Este 2019 me dejó varias lecciones

Como todo buen blog aquí estoy haciendo los balances del 2019 que era justo y necesario para poder comenzar otro año porque… ¡QUÉ AÑO FUE EL 2019!

Vivir MangelitaNo fui la única porque hablando con varias personas me contaron que el 2019 fue super fuerte, con muchos altos, pero también con caídas estrepitosas de las cosas que ellas creían ciertas y rígidas.

Un inicio de año duro

El comienzo de año fue duro, y básicamente me preparó para la tormenta que se me vino después. Darme cuenta realmente de cómo eran las cosas, como la gente realmente operaba y que no era la forma en que a mí me gustaba. Si, porque en el fondo uno es libre de aceptar o no cómo la gente te trata, decirle: hasta aquí llego.

No puedo decirlo de otra manera, de verdad que a comienzos de año lo pasé pésimo. Sentí que todo lo que pude construir en un corto espacio de tiempo se fue a pique y yo intentaba agarrarlo y agarrarlo y se me iba como agua en las manos. Cero posibilidad de armar algo si estaba en un terreno mal hecho, con cero bases.

Me agarró mal la maternidad, me la removió completa. Tuve que cuestionarme cosas que no quería hacer, pensar en cómo lo estaba haciendo para intentar hacerlo mejor, si… intentar, porque con suerte tenía el cuero para levantarme todos los días.

Fueron momentos duros, la verdad es que la vi fea. Más cuando después de me dicen que tengo casi depresión –si, porque si bien es depresión… fue un casi, porque alcancé a agarrarla antes que llegara a algo más grave-. Tener que pedir ayuda, literalmente entre llantos y gritos, porque sentía que ni yo misma me escuchaba, para luego tomar un camino duro, pero valiente. Porque nadie te dice que ese camino es el más fácil.

Recuerdo los primeros días, en que tuve que pedirle a mi mamá que se quedara con las niñas porque yo valía con suerte un peso, miraba el techo y lloraba, caminaba en el parque para poder distraerme y ahí estaba ahogada, pensando como se me derrumbaba la vida, y como, a pesar de toda mi fortaleza no lograba ni siquiera estar en pie. Caí y caí feo.

Tomar terapia

Puede ser algo de perogrullo, pero cuando uno vive un duelo tan grande por la vida, cuando acumulas años y años de malos ratos, de malas experiencias, de represión, lo único que haces es pensar que no vas a dar más. Que por favor que todo pare pronto porque no das más. La vida en el fondo no tienen sentido –y aunque te digan ese “cliché” de “lucha por tus hijas” tu sabes que que aunque te digan que te darán todo el dinero del mundo, salir del hoyo por ese motivo no es suficiente”-.

Así es como grité, literalmente, por ayuda profesional. Ya no daba más, ya no podía más. Era imposible hacerlo por mi sola. Si, hay gente que puede, pero yo no podía más. Creo que lo puse en un post, no me daba más el cuero para todo lo que estaba viviendo.

Al fin y al cabo, la terapia era lo único que me podía ayudar a sobrellevar la vida en ese punto.

Llegué a excelentes profesionales que me ayudaron a poder tomar mejores decisiones, a mirar la vida desde otro punto de vista, a encausar todo eso que ya pensaba, que ya sentía pero que no podía ordenar por mi misma.

Tirar para adelante porque para atrás sale solo

Después de simplemente remar hacia adelante dentro de la tormenta, logré ver el claro. Logré ver que todo lo que había avanzado y que en realidad era el camino que tenía que tomar para poder crecer. Porque crecer duele, lo escribí hace un tiempo. Y nadie, pero nadie, deja de crecer, es parte de la vida misma. Uno deja de crecer en tamaño, pero tenemos la responsabilidad de crecer emocionalmente, dejar de sentir frustración por miles de cosas que nos pasan a diario, dejar de sentir que la vida te debe algo y darte cuenta que estas para aprender y crecer.

Nadie te debe nada, tu no le debes nada a nadie. Al final, es deber de cada uno vivir la vida, porque la vida es una sola, no te queda de otra. Una puede pasar la vida entera intentando intentar -así como lo lees- ser feliz, tener tranquilidad y vivir bien, pero el truco no está en intentarlo está en simplemente hacerlo, dejar de buscar la felicidad fuera tuyo, sino que dentro tuyo.

Suena a frase de psicólogo barato o de libro de autoayuda, pero la verdad es que, la felicidad, el bienestar y la tranquilidad están dentro tuyo, no en cosas, no en personas. Está en realizarse todos los días, con metas pequeñas, mirarte y decir: hoy es un buen día, porque estoy viva. Hoy logré salir de la casa, si, así como lo lees, salir de la casa es una meta cuando tienes síndrome ansioso. Incluso, poder subirme a un auto.

Porque ya había estado en el hoyo y simplemente no me quedaba de otra que subir.

De todas maneras, fue fuerte… tuve que enfrentar otros desafíos, y dentro de todo no fue tan terrible como me lo esperaba, porque ya había dado el primer paso que era sanarme yo misma.

Y el resto llegó solo

No tuve que rogar, ni pedir, las cosas poco a poco se fueron dando en el camino que necesitaba, me costó y me sigue costando dejar algunos fantasmas del pasado atrás, pero por lo menos tengo la consciencia de que hay algo que me molesta y debo trabajarlo, debo darle el tiempo para procesar y después reaccionar. Algo que aún me cuesta, pero que está permanentemente en consciencia.

Cuando las cosas fluyen… simplemente se dan y no hay que estar obligándolas.

Y si, también me di cuenta que obligaba mucho, que generaba anticuerpos por andar diciendo y mandando a todo el mundo alrededor mío. Además era un tremendo desgaste y así no se puede. Simplemente no se puede.

La familia, el trabajo, la vida, las amigas, todo se ordenó cuando comencé a soltar todo lo que viví para comenzar de nuevo.

Costó… pero acá estoy entera y dándole para adelante. 

Tengo botado el blog y aquí les explico por qué.

Si, ando desaparecida por estos lados, pero es que tuve que hacerme casi un machitún espiritual porque de verdad lo estaba pasando mal. Se me vinieron miles de cosas encima que de verdad creo que no pude imaginar cómo serían en realidad. Fue fuerte, si fuerte… así que tuve que relegar ciertas cosas que claramente no “eran importantes”.

Pero la verdad es que mi blog es importante, solo que quiero darle el enfoque que merece, porque de verdad ¡vamos! no les voy a mentir: se convirtió en un cochineo más de publicidad y de marcas que con suerte me mandaban un regalito para mi o para las niñas. Y si… se notaba mucho. Y no, no quiero que mi blog vuelva a ser pura marca, quiero que sea el lugar que decidí compartir esas historias que a ustedes les gusta leer, mi experiencia con las marcas y no lo bonito que las marcas quieren que yo diga de ellas.

Si, porque este medio se ha expandido y es bacán, muchas más personas están escribiendo y contando sus historias, pero otras tantas seguimos infestando las redes sociales de más marcas que muchas veces ni siquiera nos dan las gracias, si pues, suena duro y arrebatado, pero me aburrí. Me aburrí de que las marcas no dan NADA, pero NADA a cambio, con esto de que levantan una piedra y encuentran una persona que les sube la nota por nada a cambio.

Me aburrí también porque al final me di cuenta que mi blog no nació para subir las cosas de marcas como un medio o un blog de marcas -que claramente existen- sino para desahogarme, para contar mis historias, para decir en serio eso que siento en la vida, mis reflexiones medias cabezonas que de vez en cuando necesito liberar de mi mente y plasmarlas en palabras. Si, palabras, porque es la forma que tengo para poder ordenarlas incluso y que no se detonen en cadena dentro de mi.

La cuestión es que también sentí que no estaba siendo fiel a mi estilo, no estaba hablando con mi lenguaje y estaba permitiendo nuevamente que otros hablaran por mi y contarán las historias que yo quería contar bajo sus prismas. Si, porque el darle espacio a alguna marca significa que estoy violando mi escritura, mis pensamientos.

Mangelita mammadontpreachA pero siempre hay excepciones.

Y no es que no quiera trabajar con otras marcas, quiero trabajar con aquellas marcas que quieren trabajar conmigo y tener una relación de igual a igual, yo les doy espacio y ellas me dan espacio a mi o cosas. Porque tampoco se trata de hacer las cosas por mero interés económico, se trata de hacerlas con paciencia, tranquilidad, con cosas que me gusten -porque si, lo confieso, he pecado y he recomendado cosas por interés y no por real uso, lo que lamento profundamente pero es parte del aprendizaje que hice durante este tiempo-.

Si, porque tuve un proceso de aprendizaje que parte por mi, por mi periodo angustioso que tuve, dónde no podía escribir, una de las cosas que más me gustan en la vida, porque escribir me hace feliz y llegó un punto en que no podía escribir porque no podía ser feliz con eso. Si, heavy, pero cierto.

Por eso, es un nuevo camino que quiero darle al blog, es un nuevo enfoque, quiero que este blog sea de las cosas que realmente me gustan y de las que no me gustan también, pero para contarles por qué no me gustó.

No es que lo anterior haya sido una mentira, sino que es parte de otro proceso donde quise sacarle el mejor provecho posible a la situación que se me estaba dando, pero que en la actualidad solo me genera un desagrado y no me gusta, no me gusta seguir para ese punto.

Quizás no se entendió tanta cosa, ¿o si?

Jajaja…

Espero que les guste este nuevo comienzo.

#Maternidad El miedo a tener depresión

La semana pasada fue la última vez que fui al doc a control. No pude conversar muy bien, porque tuve que llevar a las niñas que las dejé en la casa. A parte de encontrar mino al doctor -cuento a parte, porque estaba guapísimo y supe que soltero… por favor si alguien conoce a ese doctor que me haga una cita romántica y se me quitarán todos los males-, quedé con una sensación media amarga que no pude expresar. Me volvieron a extender la licencia médica porque claramente, había avanzado un par de pasos en mi tratamiento, pero aún no definitivo.

Mangel
Sonreír no es signo de que uno está feliz, sonreír es una forma de darse ánimo todos los días y poder seguir adelante. Porque a pesar de todo la vida ES BELLA.

Hace poco he leído de muchas personas de mi círculo cercano que han pasado, han vivido o están viviendo una depresión, hasta ahora todos mis diagnósticos han sido un “cuadro ansioso” -ser mamá y vivir con un cuadro ansioso es complejo, MUY complejo-. En algún momento decía: “¿qué diablos es un cuadro ansioso?” porque en si nadie te lo explica, nadie te dice: es un mal momento en el que estás tomando malas decisiones y vas en un espiral a “algo peor”.

Si, porque en un momento vivía en una tormenta permanente, cada uno de mis días era una lucha constante contra sentirme mal, contra mi falta de creatividad, contra mi bajo optimismo -que quienes me conocen saben que tengo de sobra-, y me dije: quién es esta persona que está aquí y ahora.

Como les conté en otro post, no fue fácil asumir que estaba viviendo un real problema ya que estaba afectando a las niñas directamente, porque esta tormenta diaria que vivía -vivo, aún… algunos días- afecta a todos quienes están a tu alrededor. Y es difícil presentarle una enfermedad mental a una niña de 8 años y a otra de 4 años. Menos cuando ni tu misma sabes por qué te sientes cómo te sientes.

¿Qué es la depresión y por qué es “mi mayor temor”?

La depresión es “La depresión clínica, es una enfermedad grave y común que nos afecta física y mentalmente en nuestro modo de sentir y de pensar. La depresión nos puede provocar deseos de alejarnos de nuestra familia, amigos, trabajo, y escuela. Puede además causarnos ansiedad, pérdida del sueño, del apetito, y falta de interés o placer en realizar diferentes actividades” cito textual de este link ya que fue la referencia más confiable que pude encontrar.

Primero me dio miedo porque es una enfermedad y es GRAVE, tener depresión, vivir con depresión no es un chiste, no es tener un resfrío y que a los tres días se te pase, es darte cuenta que vives en un ambiente tóxico que tu mente lo está generando y que afecta a tu entorno. Y tu entorno solo te dice “tira para arriba… ya vas a salir” cuando en realidad estás ahí y quieres quedarte un rato ahí llorando, porque por ahora no tienes las ganas de salir.

Segundo, porque en estos momentos ansiosos que he vivido he pensando cosas ESTÚPIDAS, que no las voy a mencionar porque claramente la DEPRESIÓN ES UNA ENFERMEDAD CONTAGIOSA, cada una de nuestras palabras puede desatar una reacción en cadena de los seres que nos rodean, aunque me leas y no me conozcas. Cuando me refiero a cosas ESTÚPIDAS, lo hago hablándoles con la sinceridad que siempre me ha caracterizado. Poca gente puede entender el miedo a subirse a un auto o a querer abrirlo en medio de la carretera porque no soportas estar ahí dentro o querer gritar como lo hice antes de subirme al bus hacia un viaje sanador. No querer estar donde estás.

Tercero, porque viví con gente con depresión, algunos no tratada, otros con tratamiento a medias… ¿y? ¿acaso eso está bien? ¿acaso así uno se sana? Sin contar que es una enfermedad mariconamente incomprendida, ¿sabes cuántas personas me han preguntado qué me está pasando y no empatizan? porque suponemos que nuestro estado “normal” es la felicidad. Suponemos que todos debemos estar felices, pero hay días que no se puede, el problema es cuando esos días comienzan a ser semanas y luego pasan a ser meses en que no puedes levantarte de la cama. Y paf! me veo casi en la misma situación pero con algo que ha ido cambiando.

Tener una luz que te ilumine el camino

Esto claramente suena MUY cliché pero… gracias a que es un cuadro ansioso no es una depresión, porque dentro de toda la oscuridad que he vivido en estos momentos he logrado tener algunas lucecitas que se me prenden en el camino, que me van dando el impulso para vivir y para salir adelante. He tenido ayuda, profesional, no de la pachamama ni esperando que la solución llegue por arte de magia, pude recurrir quizás, pero la magia prefiero dejársela a la tele, porque la salud de verdad es importante para mi y aún más para mis hijas.

Y decidí compartirlo, aquí, en el blog… porque puedo explayarme muchísimo más que en Instagram, no tengo que dar tantas respuestas y aún mejor, puedo contarlo como me salga y no buscando la forma de ponerlo bonito.

Si estás viviendo una situación similar, BUSCA AYUDA PROFESIONAL: PSICÓLOGO, PSIQUIATRA, MÉDICO DEL CONSULTORIO, si crees en las terapias complementarias TAMBIÉN, pero COMIÉNZALO Y TERMÍNALO. No hay peor terapia que la que se deja botada -ya viví por esto… ya tuve una depresión post parto… y créeme que sé que ahora es el momento de sanarse-.

Por mi parte, llevo un poco del camino recorrido, pero seguiré adelante. Sin parar, por mi, por mi y por mi.

#Maternidad Cuando el dolor es parte del crecimiento

La maternidad tiene cosas que no te cuentan y las vas aprendiendo en la medida que van creciendo los niños y niñas que nos rodean. Definitivamente una de esas cosas es que CRECER DUELE.

Sofía pre adolescente En mi último post les conté por varias cosas que estoy viviendo este último tiempo. Es complejo vivir el “estar en el hoyo” con hijos, hijas en mi caso. 

Durante este tiempo recordé como fue mi infancia, en general fue “fácil”, en el sentido que soy la hija mejor de un clan de 4 hermanos. Nacida después de 18 años del menor de ellos. Habían muchas cosas en que tuve 4 papás, mis tres hermanos y mi papá. Con una mamá super protectora -creo que ya saben de dónde saco lo leona y mamá aguerrida que soy-. Entonces hubieron momentos de mi infancia donde básicamente lo pasé bien.

Si recuerdo varias cosas duras de mi vida, peleas, malos tratos, mis papás no eran el ejemplo de pareja que debía tener. Creo que eso me hizo cometer muchos errores, porque AMIGAS quiéranlo o no, nuestros padres y las decisiones que ellos tomaron nos marcan en la vida. Terrible, ahora con el tiempo me he dado cuenta de este hecho que quizás no es el más agradable de todos.

Cuando empecé a mirar a las niñas y su crecimiento, recordé de las crisis de crecimiento que sufrieron Sofía y Olivia cuando estaban full lactancia, esos momentos en que una estaba pegada con la guagua en la teta, casi sin poder ir al baño, porque las dejabas al lado de la cama solo para ir a buscarte unas galletas y sobrevivir un rato al hambre infernal y paf! despertaban gritando y mañoseando porque necesitaban mamá.

Sofía pre adolescenteDespués de pasar por esa etapa infernal de la lactancia -porque si bien es maravilloso dar pecho, porque te ahorras un montón de dinero y por supuesto compartes un tiempo maravilloso, apego y esas cosas- comienzan a moverse y a caerse, no vamos a decir nada sobre las caídas de la cama, pero tiene que ver con el movimiento.

A pararse y a caerse, luego a caerse y a pararse de nuevo. Así se van hasta que logran la famosa estabilidad que los hace avanzar en una etapa del desarrollo. Pero lo que no te dicen es que duele verlos caerse, golpearse, y te duele ver que ya no es la hija bebé se hace un poco, que creció, que se pegó un estirón. Que de un día a otro paf! ya no es la hija de siempre, la bebé que tenías que mover en el coche, que quiere su independencia aunque duela.

Duele entregarlos en la puerta de pre-kinder y duele verlos partir y comenzar una nueva etapa -ya les hablaré del cambio que han tenido las niñas con esta nueva etapa en el colegio-, y a ellas también les duele cambiar de curso, les duele también ver como partes en el primer día.

Y así cuando veo a Sofía tan grande, y veo que sufre descubriendo su nuevo ser y que para ti también fue muy complejo pasar esa etapa de bebé a niña -es interesante cuando tu les dices que son niñas, y te dicen que son bebés, luego cuando van creciendo y quieren volver a ser bebé-.

La importancia de los pequeños detalles

Y vamos… ¿cómo superamos esta etapa dolorosa, demasiado dolorosa para algunos? Y que sorry NOT SORRY pero jamás pasa, sigue doliendo siempre, aunque sepas que duele.

Y aquí vienen los pequeños detalles:

  1. Darle importancia a la ropa: increíble pero cierto, la ropa cuando van creciendo es un factor diferenciador, me di cuenta cuando un día Sofía me habló de la ropa y lo incómoda que se sentía con lo que llevaba puesto. Difícil de comprender a un comienzo cuando claramente vas a las tiendas y todo es caro -vamos! por tener un blog no soy millonaria-. Ahí me propuse cambiarle el clóset, pero gracias a una Hada Madrina no fue necesario tomarme un año en cambiarle el clóset, me tomó una tarde y un rico helado, más una conversación. Y al llegar a casa increíblemente Sofía cambió esa sensación de pequeñez que tenía y enderezó su espalda y se sintió bella. Así de simple.
  2. Darles tiempo que vuelvan a “ser bebé”: quizás es una tontera, pero hay veces que todos necesitamos volver a la infancia porque nos sentimos seguros ahí. Y es bacán, eso mismo hay que hacer cuando quieres que sean grandes pero tienen esas “guagüitas” como yo les digo. Lo mejor es darles un espacio de guagua un tiempo y luego volver a la vida normal. Recordarles que aún estás ahí y que serán tu bebé.
  3. Asumir que te duele: si, porque pucha que es difícil hablar de los propios sentimientos con nuestros hijos, decir que te encantaría que fuesen niños toda la vida, pero también fuimos niños y crecimos porque es parte de la vida, y que no siempre es fácil, por eso aprovechen todo lo que más puedan. Porque es la forma en que pueden aprender más de cada etapa que viven.

¿Cómo se sienten viendo el tiempo pasar?

#Maternidad De colapsos y otras vainas

Les voy a contar una historia que quizás no es tan anormal entre las mamás que me siguen: colapsé.

Corriendo mis primeros 10 kLa verdad es que la vida misma me llevó por un camino medio complejo que tiene mucho que ver con que no me hice cargo de muchas cosas que tenía que hacerme cargo, no porque no quisiera, si no, porque no estaba preparada para vivir este nuevo huracán en mi vida. y no me refiero a una persona en específico, me refiero a que la vida no es siempre feliz, la vida no es siempre éxito, grito y plata.

Este post es para mí una forma de un poco ordenar mi cabeza, mi blog fue construido para eso, para poder desahogarme de la maternidad que vivía, que se haya medio transformado en una revista es otro tema jajaja.

Comencé a fallar en lo que más me gusta

No suena fuerte, suena FOERTE. Pero fue la primera señal que sentí cuando todo se comenzó a ir a la punta del cerro. La vida me estaba llamando y diciendo MANGEL DESPIERTA, despierta que este huracán debes vivirlo con todo, aunque duela.

Fue terrible sentir una falla tras otra falla, caerme una y otra vez, esperar cosas de la gente que yo creía que quería que yo estuviera bien. Pero me di cuenta que 1: no puedo esperar nada de las personas, de nadie, incluso de mi misma, porque quiéralo o no, cuando hay que hablar de autosaboteo, una misma es especialista. 2: fallar cuando estás en la cresta de la ola, te hace ver débil, y hay gente que no entiende que esa debilidad es parte del ser humano y no del ideal de “humanos” que nos estamos formando en una sociedad exitista como es la actual.

Tengo la suerte y también he sabido llegar al punto en la vida en que trabajo en lo que más me gusta en la vida, trabajo escribiendo. Me encanta escribir. Me costaba mucho vivir este proceso sin dedicarme a escribir y ha contarles historias.

Así muy Carrie Bradshaw, pero es verdad. Cuando era chica una vez una profesora me preguntó sobre qué quería hacer en la vida y simplemente respondí: escribir.

Eso es lo que he podido hacer todos estos años en la vida, desde que tuve que decidir que hacer en mi vida -en términos prácticos ya?… porque decidí ser feliz hace muchos años atrás-.

De repente fallar en lo que más te gusta, cuando no sabes cómo escribir una frase, como pensar una idea, cómo llevar a cabo una actividad que antes simplemente veía a tu cabeza, cuando te paralizas al enfrentar una actividad que antes era tan simple, cuando la adrenalina que eso te producía te hacía feliz y no te provocaba una crisis de pánico. Es FOERTE.

Es complejo, creo que nadie quiere andar por la vida fallando, nadie quiere andar por la vida equivocándose mientras haces lo que más te gusta en la vida.

Me ahogué en un vaso de agua

Las niñasCada problema era la gota que rebalsaba este vaso que estaba desbordándose todos los días, un problema tras otro, un atado tras otro, una gota, una mirada fea, una palabra dicha con un tono extraño y detonaba en mi un desborde de emociones que me llevaban a explotar y a llorar.

Hubo una semana en que lloré todos los días antes de realizar mis actividades diarias. Y decía: ¿DÓNDE ESTÁ LA MANGEL QUE AMA LEVANTARSE Y DESAYUNAR Y HACER EJERCICIO Y DISFRUTAR LA VIDA? ¿DÓNDE?

Me perdí, me ahogué, y nadie a mi alrededor -excepto mi mamá- sabía que me estaba pasando, porque contar que estás viviendo un duelo personal, un real CAMBIO DE FOLIO, así como cuando cambia la piel una serpiente -no en el sentido negativo-, cuando tenemos que mutar y crecer, crecer DUELE. Duele muchísimo y te genera heridas de guerra y nadie a mi alrededor me daba una palabra de apoyo en este proceso personal, todos solo veían al estropajo en el que me había convertido.

Y nadie quiere ver a otra persona con problemas, porque cada uno carga su propia cruz.

Crecer duele, y duele mucho. Más cuando tienes duelos internos.

¿Alguna vez sufriste dolores de crecimiento? Increíble pero cierto, tus huesos duelen cuando se estiran, mucha gente me dice que no ha tenido, otros si. Recuerdo que cuando crecía mis huesos me dolían muchísimo, era terrible, era una anciana, me dolía con el frío y estaba creciendo. Quizás ese pequeño dolor no era nada más ni nada menos que crecer. El acto de pasar de una etapa a otras.

Y yo tuve que volver a crecer. A mis 30 años tuve que asumir que me separé con dos hijas, que tuve que hacerme cargo de cuentas, de la casa, de ser independiente, asumir mi propio duelo de que las cosas no funcionaron cómo yo quería que funcionaran, que me decepcioné enormemente de gente que estaba a mi alrededor, que tuve que aprender a llevar mi propia agenda -y que otros no tenían por qué controlármela-, que tuve que pararme frente al mundo y recibir balazos que NO ME MEREZCO. Y tuve que estar parada.

Y no, no siempre se puede estar parada

Desmitifiquemos a Wonder -así será mi próximo post… haré un alto en este post para poder escribirlo en el próximo post porque lo más probable es que se me olvide-.

Si, desmitifiquemos que una tiene que estar parada ahí recibiendo las balas, haciéndose la fuerte, que no te puedas caer, que no puedas llorar ni patear la perra ni pegarte un par de patinadas en redes sociales INCLUSO cuando te has mantenido digna con el huracán pasando en pleno.

Si amigas y amigos -porque se que hay hombres que me leen-, un cosa es ser digna y no andar ventilando la vida más privada, esa parte fea porque es doloroso y otra es no permitirte flaquear. Yo fallé porque me obligué a estar parada, a no llorar, a no pensar en todo lo que me estaba pasando, a no meditar sobre mi vida y lo que realmente quiero de ella.

Yo quiero una vida linda y digna para mis hijas, y se las daré con o sin un par de lucas más o menos, porque si hay algo que me ha caracterizado es que si soy luchona -Y QUÉ TANTO-, si no lucho por mi y mis hijas ¿quién lo hará?

La vida es un ciclo pero cuando tienes claros tus objetivos sabes que lo lograrás igual

Si, a pesar de estar en este ciclo complejo, difícil, que aún no salgo, aún así sé que mi meta es clara, tengo super claro todo. En el túnel ese en el que una está en esta situación se han prendido algunas luces que me dicen hacia dónde debo seguir, seguir mi instinto porque al final del túnel siempre hay luz.

Si te sentiste identificada, tranquila, no somos las únicas viviendo procesos complejos y dolorosos, pero para poder cambiar la piel y mutar debemos pasar por eso, porque lo que NO TE MATA TE HACE MÁS FUERTE.

Y cómo dice una grande SIEMPRE FOERTE, NUNCA INFOERTE.

meme luli foerte nunca infoerte

¡Bienvenido 2019! Algunas reflexiones para comenzar el año

Al finalizar el 2018 les dejé un post en mi Instagram  que decía un montón de cosas, pero principalmente me daba cuenta de la cantidad de personas que pateaban la perra -estaban enojadas- por la cantidad de cosas que habían pasado.

mamma don't preachNo les mentiré, mi 2018 estuvo DURÍSIMO: tomar la decisión de separarme, empezar a darme cuenta de los patrones que seguía en las relaciones que establecía, volver a trabajar en una oficina, con horarios de oficina, así también dejar de asistir a tantos eventos como lo hacía antes, ayudar y acompañar a las niñas a vivir el proceso de separación -porque imagínense que una toma la decisión, pero esto repercute fuertemente también en mis hijas, que no lo manifiestan como una lo hace ni lo pueden verbalizar-, darme cuenta que mi familia ahí estaba, al pie del cañón, lograr establecer límites en relaciones tóxicas y así un sinfín de cosas que pasaron hasta el 31 de diciembre de 2018.

Pero puedo decir que así como fue durísimo, también comprendí que era necesario y era el año. Era el año en que debía tomar esas decisiones. Cumplí 30 años y no quería seguir los 10 años siguientes viviendo de la misma manera y menos cuando la felicidad ni el amor era parte vital en mi vida.

¿Se han dado cuenta de la importancia de amar y ser feliz?

Cuando de repente tomas un camino que te lleva a descubrir que la felicidad y el amor son distintos a la idea que una principalmente tenía en la adolescencia y te vas dando cuenta que la vida es mejor cuando, a pesar del dolor que te genera esa decisión, se van despejando los caminos.

NO PAIN, NO GAIN.

¿Cuántas veces hemos escuchado que sin sufrimiento no se ve ganancia? Pero… ¿se han puesto a pensar en la cantidad de veces que sufrimos creyendo que algo nos traerá ganancias y al final terminamos sufriendo más?

La vida NO es sufrimiento, si hay momentos en que debemos tomar decisiones que quizás “van contra el plan que una tenía”, pero eso no significa que nos quedaremos sufriendo eternamente.

Este 2019…

Lo comienzo con el pie derecho, si, porque sigo aprendiendo de mi misma, de mis hijas, de que la familia jamás ha sido como nos la han pintado los patrones clásicos arcaicos -por decirlo en simple-, que el trabajo si se puede disfrutar, que la vida se goza y se disfruta ahora, pero con aprendizaje, porque BASTA AMIGAS seguidoras de este blog de pegarnos con la misma piedra una y otra vez. De darnos duro… ¡BASTA!

La maternidad no puede ser una piedra o un impedimento para realizarse como personas. La maternidad es y será una parte creadora de las mujeres, pero eso no nos define como mejores mujeres o como peores. A través de la maternidad aprendemos y en la vida estamos llamadas a aprender y ser mejores ¡PERSONAS!.

Este 2019 se viene con todo, porque así lo creo y porque he manifestado desde mi interior que así será y se los comparto porque este es el espacio en que las acompaño día a día, a través de mis redes sociales. Porque quiero seguir siendo su compañera virtual y paño de lágrimas cuando lo necesiten. Así soy yo.

Les deseo lo mejor y quiero que se den 5 minutos de su día para ustedes mismas, para mirarse al espejo y decirse que son bellas y hermosa y que son las mejores mamás del mundo. Que son power y que pueden seguir siendo power si ustedes todos los días se levantan con el ánimo y las ganas de serlo.

 

 

Aprender a conocerse a si misma

¿Se han dado cuenta que la maternidad abre un portal extraño hacia otras dimensiones? Una de esas dimensiones es conocerse a una misma. Rara la cuestión, rarísima.

Mangel

Pero también hay gente que no quiere hacer ese proceso extraño, de mirarse frente al espejo y verse los defectos, esas cosas que en serio a nadie le gusta ver. Es como cuando te despertaste con una mega espinilla en la frente y en serio no se puede disimular con nada. 

Hubo una vez en que yo creí que me conocía, en serio, porque sabía que era lo que quería en la vida, pero luego, al correr el tiempo, me di cuenta que conocerse es más que “saber lo que quieres”, es también saber lo que no quieres, lo que estás dispuesta a permitir como también conocer tus defectos y virtudes. Saber donde estás parada en el mundo y por qué quieres las cosas que quieres.

Conocerse a una misma es un proceso interno, difícil, que muchas veces pasas cosas pencas, penas atrapadas en el corazón, muchas otras matas ilusiones que creaste en tu infancia, como también aprendes a conocer que los sueños también los puedes hacer realidad. 

¿Por qué es difícil conocerse a una misma?

Porque básicamente toda la vida nos han bombardeado con publicidad que nos pide ser perfectas, cuando hay mamás que les dicen a las niñas que están bien o mal vestidas según sus propios tabúes, porque a las niñas nos minan la autoestima desde que somos pequeñas diciéndonos qué hacer, qué no hacer y por supuesto el más claro ejemplo: “eso es para niñitos”. 

Creo que a nadie le gusta darse el tiempo de conocerse a si mismo, porque eso significa que tienes que estar sola, porque tienes que darte el tiempo de compartir con tu mente y tus pensamientos, hacer un alto en esta ciudad de caos permanente para aprender qué es lo que te gusta. 

Hoy vi una película en Netflix, Nappily Ever After, en resumidas cuentas, habla de una mujer que la mamá le minó su autoestima por sus propios prejuicios respecto al cabello rizado -mujer afro = cabello rizado hay que avergonzarse- entonces, ella… perfecta, sublime y hermosa, lo único que quería era casarse con su pareja, médico, perfecto y todo ese blah blah, porque ella se había convertido en lo que él quería.  

Ella, después de que el médico-perfecto-guachón le regalara un perro en vez del FAMOSO ANILLO, pasa por distintas etapas intentando encontrar la falla, al punto que en un momento de crisis, se rapa absolutamente su cabeza. 

Vivimos en la sociedad de la inconsciencia.

¿Cómo podemos ser mejores papás y mamás si no nos conocemos? ¿Si no conocemos nuestros límites, nuestros gustos? ¿si nos dejamos llevar por lo que dicen los demás y no nuestros instintos? ¿si le ponemos más cabeza que corazón? 

Abrirme a este proceso de conocer a esa María de los Ángeles es doloroso, es cruel, es triste, pero a la vez es alegre, es increíble y es maravilloso, porque en serio he aprendido más de la vida en este período que en todo el resto.  Los momentos dolorosos, en que aprendes que esas cosas que en serio creías que no te habían hecho daño te hicieron daño, se van transformando en descubrimiento que te trae alegría, te trae sabiduría para tu día a día, porque ya no estás sola, estás contigo misma.

Obvio… ¿cómo seré buena amiga si no sé qué es lo que puedo dar en una relación de amistad? ¿cómo seré buena pareja si no sé lo que me molesta de mi misma o lo que estoy dispuesta a ceder o a no ceder? Quizás son preguntas extrañas, pero no quiero vivir pensando que no me di el tiempo para saber quién soy, quién es la persona que habita este cuerpo, quién es el alma que hace que mi cuerpo se mueva todos los días y que disfrute cada día que Dios me da. 

La vida es una locura… y por eso mismo, aprovéchala, porque -creo que lo leí por ahí- no hay nada más loco que conocerse a uno mismo. 

#LeaveKateAlone y como nos gusta meternos en donde no nos llaman

Hablemos bien, pero bien en serio: ¿se han dado cuenta que es casi un don materno el querer estar metidas en todo, incluso en lo que no nos llaman?

Me di cuenta cuando nació el último hijo de la Duquesa de Cambrigde o más conocida Kate. En realidad me di cuenta muchísimos años antes porque en serio que una pasa por una etapa muy criticona de la maternidad ajena.

Es la etapa en la que yo llamo: “Complejo de supermadre”.

Pero volvamos atrás, a la pobre Kate la diagnosticaron con hiperméresis gravídica (básicamente no toleras nada de comida, yo también tuve los tres primeros meses de embarazo con Sofía y con Olivia, de hecho con Sofía tuve bajo peso, porque básicamente me levantaba a vomitar), luego cuando parió todas se volvieron locas sobre cómo lo hizo, sobre el parto en casa (que en Europa es muchísimo más normal que la sobremedicamentalización de los partos que hay acá en Chile) y para rematarla cuando salió la criticaron por haber salido a las horas de haber tenido su bebé y peor aún, DE VERSE RADIANTE y sin guata de embarazada.

¡Vamos! Es cierto… no todas salimos así del parto. Pero hay una diferencia sustancial en el trato que existe en los partos.

Es cosa de googlear un poco y ver que quién atiende principalmente los partos son matronas y matrones quienes ejercen la labor por la que estudiaron, en un segundo y bien segundo lugar están los ginecólogos que SOLO atienden emergencias. Porque, a diferencia de nuestro amado país, las cesáreas son principalmente de emergencias.

Eso cambia muchas cosas.

MATERNIDAD parto OliviaLas mujeres que hemos tenido partos respetados, con libertad de movimiento y más aún con un equipo que te respeta en uno de los momentos más importantes de la vida de un ser humano.

Recuerdo que mi último parto, el de Olivia, mis heridas sanaron tremendamente. Porque al fin tuve un bonito parto, acompañado, respetado, poder disfrutarlo. Y cuando me tomaron la foto el mismo día del parto puedo decir que… no le tengo nada que enviar a Kate [excepto la corona].

Ahora volvamos a un punto atrás… Complejo de supermadre.

Cuando una es mamá primeriza, pasa por el desconcierto total… básicamente te encuentras con un ser humano frente a ti, fuiste a todas las charlas que pudiste de maternidad, estas intentando no cagarla -sorry lo soez, pero así es… en el primer minuto sabes que la embarrarás, pero no quieres cagarla tanto-, vas donde la matrona, el pediatra, el doctor y si tienes amigos profesionales de la salud, también los hinchas para que te ayuden, sin contar que vas donde tu mamá o mujer de confianza para ayudarte en esta etapa donde no cachai nah!

Luego del desconcierto total viene la sabiduría absoluta, SI AMIGA… pasas de la nada al todo, porque has leído todo, porque has consultado a todos, porque te crees con la varita mágica de Harry Potter por haber sido tan matea como Hermione como mamá y aquí viene el peor punto de todos: COMIENZAS A CORREGIR LA MATERNIDAD DE OTRAS.

SofíaHabemos algunas que logramos salir de ese estado de sabiduría absoluta de la maternidad, pero hay otras, esas… las que criticaron a Kate por la ropa, por la guata, por el cabello, por el maquillaje, que no pueden ver las cosas desde otra perspectiva si no es la de la ideal maternidad que has construido para ti, porque “LO LOGRASTE” tener a tu guagua alimentada, ya le detectas las cacas, porque sabes sacarle los chanchitos como nadie, porque logras dormir a tu guagua a las 9 pm sin teta… y así un eterno “buenmadrismo” que las que hemos estado ahí lo sabemos.

Y viene lo peor de lo peor: comienzas a empatar tu maternidad con la maternidad de otras. En ese afán de ser la mejor mamá del mundo para tu guagua, que quizás ni siquiera habla, porque invalidando a otras mamás de las cosas que están viviendo o diciéndoles que eres mejor que ellas te sientes mejor y sabes… te cuento algo… te entiendo, porque te lo hicieron tu abuelita, tu mamá, tu cuñada, tu tía o incluso tu sobrina que no tiene guagua [quienes no tienen guagua o hijos son un gran factor de críticas gratuitas, porque ¡OBVIO! Las guaguas ficticias son bacanes y no se mandan cagadas jajaja].

Kate Middleton mamáDentro de tu pequeña maternidad, te das cuentas que todas hacen eso, meter la cuchara donde no las llaman, sentir que para ser mejor madre que ellas debes hacer lo mismo con otras. Decirles qué hacer o que no hacer. O peor aún, dártelas de sabelotodo con la maternidad cuando llevas 3 meses recién en el bambo [mi mamá siempre me repite como campana: una nunca es experta en algo que jamás se termina].

OJO esto también es un llamado a la responsabilidad: si hay cosas malas que puedes hacer a pesar de que todos te digan que “no pasa nah”, darle agüitas aunque cuando eras guagua tu mamá te haya dado y estás viva, no llevarla en silla dentro del auto, creer mitos que están requetecontra comprobados que son mitos (engrosar la leche comiendo avena, dejar de dar pecho si te llega la menstruación, el relleno es mejor que la leche materna), no partir a urgencias cuando tu guagua está congestionado y con las costillas hundiéndose, etc etc etc.

“Rayos Mangel, me estás definiendo”, tranquila amiga… no te sientas mal, todas estuvimos ahí.

Si eras de las que iba donde su amiga recién parida a decirle qué hacer o qué no hacer con su guagua, si ves a las guaguas ajenas en portabebés no ergonómicos o mamás dando teta con la teta al aire y piensas “que atrooooh” o al revés, después de pelearla por establecer tu lactancia ves a alguien dando mamadera y dices: “terrible que lo alimente así”, te invito a tomar un respiro.

Respira, porque es una etapa pero tan tan normal que la mayoría pasa… porque como estuviste meses con gente diciéndote como hacer mejor las cosa que tu y obvio, así validando su maternidad a través tuyo tu sientes que eso es lo correcto. Porque así es como nos dicen que debe ser. Pero no es así y cuesta… cuesta mucho mucho.

Y por eso… cuando vemos a Kate saliendo de la Clínica, 8 horas después de parir nos da por decir “pero ella debería estar hospitalizada”, “pero como no tiene cara de destruida”, “pero miren como quedó, no tiene ni guata”, “como sale de la clínica con tacos”… Y NOS METEMOS DONDE NADIE NOS LLAMA [OK! es de la realiza, ellos básicamente no pueden evitar los flashes ni que nosotros estemos metidos en su vida… porque… siiiii yo también quería ser princesa]. 

Pero se puede cambiar, se puede a través del respeto de las maternidades, a entregar consejos CUANDO TE LOS PIDEN y acompañarnos en esto de la maternidad.

#HablemosSobre Mombies o mamás tan cansadas que parecen zombies

¿Se han dado cuenta que una desde que se convierte en mamá automáticamente se suma a esta tendencia de ser mombie? O en idioma español: verse tan cansada siempre que parecemos zombies, con tan nivel de cansancio que con un pan con mantequilla y un té nos conformamos con tal de dormir un poco.

Recuerdo cuando estaba embarazada de Sofía y todo el mundo me decía “aprovecha de dormir” porque después no se duerme -frasecita que yo también he dicho- y pensaba para mis adentros: “que rico poder dormir así de cómoda” hasta que llega el final del embarazo y paf! Problemas para dormir, no encuentras una posición cómoda, te llenas de almohadas por todas partes con tal de rellenar y así estar medianamente cómoda. De hecho me acuerdo de esa escena de Plan B, de Jennifer López -que se insemina artificialmente, luego conoce al amor de su vida, y el loco la ama con las guaguas ajenas- cuando se compró ese típico cojín en C para poder abrazar y dormir “relativamente más cómoda”.

Y nada… llegó el Día D, nació la Sofía y mi vieja era terrible conmigo porque sabía que yo me dormía profundo (hasta el día de hoy soy así, duermo profundamente y no me despierta ni el Papa aún menos un terremoto). Entonces pasaba esas noches desvelándome, con los pezones todos rotos por la lactancia -eso amerita un post aparte de todas esas cosas que te pasan durante la lactancia, aunque tengo uno muy bueno aquí-, y ahí comprendí que la frase de mier** que te dicen del aprovecha de dormir es que ¡EL SUEÑO NO ES ACUMULABLE!

Tuve suerte, Sofía se despertaba para tomar teta y párale de contar. Seguía durmiendo como buena hija de su madre. Tampoco la despierta ni el Papa.

PERO claro… las cosas cambias y todos los hijos son distintos siendo Olivia la que me coronó como una Mombie más.

Olivia hasta el día de hoy -a sus tres años- sigue pasándose a mi cama. Reconozco que sufrí las penas del infierno porque a pesar de que seguía durmiendo, los primeros meses de vida vivimos en un depto en PLENO SANTIAGO CENTRO, cuna de la contaminación acústica. Entonces guagua chica, hija mediana, ruido non stop, marido con turnos de noche, o sea… así cualquiera pierde la cabeza.

Gracias a Dios -si a Dios, ya lo dije y qué- nos cambiamos a un departamento en Ñuñoa y fue la mejor decisión que tomamos en la vida. La primera noche fue como “OOOH NO HAY RUIDO”, así de heavy.

Pero claro… Olivia seguía despertándose todas las santísimas noches para cambiarse de la cuna a la cama por teta, frío, regaloneo, etc… a pesar de haber aplicado casi las mismas técnicas para ayudar al sueño.

DISCLAIMER: EL SUEÑO ES UN PROCESO EVOLUTIVO DE LOS SERES HUMANOS, EL SUEÑO NO SE ENSEÑA, pasado recién los 6 o 7 años se puede ir a un especialista por si hay algún trastorno.

¿Mombie+fibromialgia?

Un resultado básicamente terrible. Ahí descubrí el corrector de ojeras (incluso me he hecho fan de los tutoriales de Kim Kardashian para disimular las ojeras), de la base de maquillaje, de la crema para la cara -cuando chica ODIABA aplicarme cualquier tipo de crema-, de las duchas con un poco de agua fría para desinflamar la cara de perro.

Más encima, ser una mombie no solo significa que andas con la permanente cara de cansada, sino también que todo el mundo te pregunta si estás bien -obvio… aquí estamos los tres en el refugio-, que debes tomar vitaminas -prffff… les muestro el cóctel que me mando todas las mañanas?- y peor aún: ¿y no tienes ayuda? -Obvio que tengo ayuda… 😒 en especial cuando la hija no quiere que la atienda el padre, quiere solo a la mamá porque si no más poh-.

Y me falta agregar el último punto y más importante: la capacidad intelectual.

Obvio, si no has dormido por lo menos 8 horas de corrido, descansado correctamente, con un colchón bacán, no como el que tengo yo por supuesto, porque mi colchón está hecho bolsa porque las niñas saltan en mi cama, es lógico pensar que su capacidad de razocinio y entendimiento están claramente por bajo los parámetros normales de cualquier individuo -fact: tuve que escribir cuatro veces individuo porque no lo estaba tecleando bien-.

Y así es como te acostumbras a fallar en la vida, a anotar todo, a tener miles de listas, incluso una para el aseo, para que asi todo salga en orden. Porque ser una mombie es más que tener sueño, es un estilo de vida.

Algunas aclaraciones y reflexiones

Natura ChileHace unos días alguien muy cercano me dijo que una de mis lectoras me dijo que mi blog se había puesto fome, que antes encontraba más información entretenida antes que ahora. Y me hizo pensar un buen rato sobre la mutación que ha tenido mi blog los últimos dos años.

Aunque varias me conocen hace años, mi blog nació hace más de 7 años, porque yo quería hacer un blog político (porque eso estudiaba en el momento) pero justo quedé embarazada de Sofía en la U y me di cuenta que no tenía ningún otro lugar donde desahogarme que no fuera en internet. Ser mamá soltera, con una hija pequeña, en medio de la U, más encima tener depresión post parto no fue algo precisamente “fácil”, pero debo reconocer que lo enfrenté bastante bien.

Una de las cosas para las que me sirvió mi blog en ese entonces, fue para hacer comunidad, con más mamás que, increíblemente, estaban viviendo lo mismo que yo: haber quedado embarazadas en momentos “extraños” de la vida.

Olivia y sus locurasCuando nació Olivia el blog si dio un vuelco. Ser mamá de dos no es precisamente fácil. Además viví un embarazo acompañada, con una hija grande, trabajando en una oficina, haciendo cosas que quizás no hubiera hecho en otras circunstancias. Por eso mismo, mi blog siempre fue mi canal de desahogo, pero también de entregarles información útil, que no se venciera y que -lo más importante- hiciéramos comunidad.

Las marcas comenzaron a conocer mi blog, me mandan productos, hacía algunos reviews (solo algunos, hablemos en serio… me toma ENE hacer un review jajaaj), me mandaban comunicados de prensa que tenían/tienen info entretenida, fue interesante, porque vi algo que no había visto en mi página web: que mi comunidad podría traerme beneficios “económicos” -o como yo digo: mi cajita de ahorro- y darme premios para mis seguidoras (que pucha que agradecen que tenga cosas para regalar).

¿Cómo eso de “cajita de ahorro”?

Cepillo eléctrico oral bSi, porque, aunque ustedes vean que ando haciendo mil cosas siempre y que me invitan a mil y un eventos, hablemos en serio: solo me han pagado por ir a UN evento. En los otros me dan regalitos interesantes, converso, desayuno rico, lo paso chancho, me junto con mis amigas. NO GANO DINERO DIRECTAMENTE sino que me ahorro gastar dinero en cosas que podría comprar pero que no gasto porque me las envían para probar.

¿Es bueno, malo o más o menos?

Todo en la vida depende desde el prisma en que lo veamos. Quiero aclararle unas cosas a mis seguidoras: NO recomiendo cosas que no les daría a las niñas o que yo no utilizaría, así tampoco servicios que me los envían por la buena onda, pero que EN LA VIDA los he probado. Creo que es parte de la ética “bloggera” porque en el fondo, sé que ustedes confían en mi y yo confío en que si les doy una recomendación les servirá para su diario vivir.

También les reconoceré que no siempre tengo tiempo para actualizar mi blog y tengo una lista interminable de títulos en los borradores del blog que no he podido escribir por A, B o C motivo. Entonces cuando en envían comunicados de prensa o alguna info por el estilo la subo para que el blog no muera en el olvido permanente.

¿Por qué me di esta lata de escribir todo?

Porque creo que mis lectoras y lectores se merecen el respeto a entender algunas decisiones que he tomado sobre el blog, que no quiero que mal entiendan que si recibo algo es a cambio de dinero o que recomiendo solo porque me pagan, porque lamentablemente muchas personas ni siquiera prueban productos o servicios y los recomiendan porque reciben un incentivo económico. Bueno, yo no soy así. Incluso investigo antes de aceptar cualquier cosa que me envíen.

Gracias por leerme durante estos 7 años.

Hablemos sobre “la palmada bien dada”

Mi mamá me pegó.

mamá de malcolmAntes de comenzar cualquier post, debo contarles que también fue una niña que recibió palmadas porque “no me portaba bien” o porque “hacía algo que no tenía que hacer”. De los cuatro hermanos que somos, solo uno se salvó de las palmadas de mi mamá.

No es que ella fuera mala, sino que no sabía canalizar su frustración. No es que mi mamá fuera una “animal” pero ella no lograba hacerme entender con palabras y era la “herramienta” que tenía para corregirme.

Después de ir a terapia, analizar que lo que hizo, de entender que era ella quién estaba mal, recuerdo que me hizo un trato, pero en realidad se hizo un trato con ella misma: yo la escucharía a la primera, a la segunda o a la tercera, pero que tomara consciencia cuando ella me hablara y ella no me golpearía más porque sabía que estaba mal. Esto fue a los 7 años, y nunca más lo volvió a hacer.

Sé que mi mamá no es la única mujer y hombre, madre o padre, que hace ese análisis, que logra entender que “la palmada” al final es una arma de doble filo.

Pero si me he dado cuenta que no falta quién te sugiere que para corregir a los niños y niñas no hay nada más bueno que las palmadas, cachetazos o correazos, que así es como se formaron buenas generaciones (más adelante lo analizaré mejor), que así somos mejor sociedad porque entendemos el valor del miedo y blah blah blah.

Bueno, no soy psicóloga, ni especialista en violencia, pero si soy madre y como madre sé que golpear a un niño dándole “una palmada bien dada” no es bueno.

Mi propia experiencia

Perfecta NO SOY.

Reconozco que la frustración muchas veces me ganó con Sofía, que cuando era chica, a raíz del “a través de los golpes entienden” también le pegué una palmada porque mi mente se nubló y no supo como reaccionar ante mi propia frustración.

¿Por qué lo hice? Porque no logré tener las herramientas para CONTENERME ni menos para contener a mi hija. Y esto no se trata de darle el gusto, sino que entender que ella tenía en ese tiempo un vocabulario reducido, inmaduro y no siempre me podía expresar que quería. Y yo tampoco sabía como explicar que me sentía mal, que estaba colapsada, cansada por la falta de sueño, etc. En el fondo MALA COMUNICACIÓN DE LAS PARTES.

Entonces mi cerebro actuó de manera irracional, pero recordándome que, como lo hizo mi madre, los niños se corrigen con palmadas.

¿Me sentí mal? Obvio que si, yo no quería repetir el patrón de mi madre y lo estaba haciendo. ¿Fue bueno? No, de hecho empeoró todo, porque más mal se portaba porque la reprimía, porque yo estaba estresada y ella en el fondo sentía todo lo que yo estaba viviendo.

¿A mi me pegaron y no pasó nada?

Este comentario lo he leído una y mil veces “a mi me pegaron y no pasó nada”. Por supuesto que te pasó, ¿te has dado cuenta de como reaccionas ante la frustración? ¿te has dado cuenta como reaccionas ante un niño o niña llorando? ¿qué tienes ganas de hacer cuando te enfrentas a una situación desfavorable para ti?

¿Se han dado cuenta que la sociedad está cada día más violenta?

Bueno, la educación parte en casa y si a nosotros nos educan en la represión de nuestros propios sentimientos, de no poder decir lo que pensamos, que si hacemos “algo mal” merecemos castigo, como no vamos a tener una sociedad en que ante la menor provocación reacciona con golpes o violencia en general.

Es tan simple como ver la gente como se mueve en el metro, te empujan y en vez de decir “cuidado” tiendes a seguir golpeando porque “me golpeó primero”. O en la fila del banco o en la micro.

Claro, hay veces que hay que defenderse, no se trata de andar cabeza gacha y que todos los demás te pasen a llevar. Se trata de canalizar la propia violencia en otras formas de “defenderse”.

¿Se han dado cuenta de la cantidad de casos de VIF que cada día suman y suman cifras negras? Claro, si le echamos la culpa a las mujeres por ser como A, B o C siendo que es el hombre (y algunos casos mujeres) que se han criado en torno a los golpes y en que “así se resuelven los problemas” “así se impone el mando” “que si no me entiende con palabras me entenderá con golpes”.

No se trata de hacer “lo que los niños quieran” se trata de tratarnos como seres humanos

En la Universidad recuerdo que un profesor nos decía “lo que nos distingue de los animales no solo es que andamos en dos extremidades sino que tenemos la capacidad de razonar y tomar decisiones en base a hechos, argumentos, etc”.

Se trata de no golpear a los niños porque somos seres humanos y también tienen la capacidad de razonar si los tratas siempre como seres humanos. Los niños entienden si tu les enseñas a entender y comprendes que poco a poco van madurando su cerebro y con eso madurando su lenguaje y expresando mejor lo que deseas y tu puedes darle mejores explicaciones.

Si llegaste a este post sobre mi experiencia y estás viviendo el círculo vicioso de la violencia ya sea ejerciéndola hacia tus hijos, te cuento que se puede, pero es aprendiendo de ti mism@ y qué es lo que te hace mal y por qué lo estás haciendo. Y busca ayuda experta.

No hay buenos ni malos padres, sino que muchas veces, al igual que los niños, tomamos decisiones poco acertadas.

Una sonrisa perfecta al alcance de todos

Se dice que el valor de una comunidad yace en cómo interactúan y se relacionan las personas que la conforman. Colaborando todos juntos por el bienestar común. Así lo piensa Editha Sepúlveda, Cirujano-Dentista,  que ejerce hace más de treinta años. Tiene su propia clínica, llamada “Sepúlveda Ortodoncia”, ubicada en la ciudad de Osorno. Esta fue fundada con el objetivo de brindar servicios específicamente de Ortodoncia y Ortopedia Dento Maxilofacial a su comunidad.

PEstos servicios son entregados por un equipo de Ortodoncistas, formados en Chile y con perfeccionamientos en el extranjero, con el fin de que la sonrisa perfecta esté al alcance de toda la sociedad.  “Lo que buscamos es crear conciencia sobre la importancia de ejercer responsabilidad social como Ortodoncista. Estrechar lazos con la gente que nos rodea  y así generar vínculos concretos y ayudar a la población. Brindando acceso a una mejor calidad de vida tanto a jóvenes y adultos que padecen complicaciones dentales, entregando la opción de tratamientos de excelencia  al alcance de las personas de la región”, sostiene.

La Ortodoncia y Ortopedia DentoMaxilar son  las especialidades que este centro trata día a día a sus pacientes. La primera se especializa en el  diagnóstico, prevención y tratamiento de las mal oclusiones dentales y alteraciones faciales y la segunda de la orientación y crecimiento del desarrollo facial, a través del control de los malos hábitos y  detección precoz de malformaciones esqueléticas y dentarias que pueden interferir en el crecimiento normal del niño.

“Las anomalías dentomaxilares afectan a un alto porcentaje de los niños chilenos. Por lo demás, 4 de cada 10 chilenos mayores de 30 años está usando frenillos” señala.

Con el paso del tiempo la industria dental ha experimentado cambios tanto en el sistema como en sus procesos. Esto ha llevado a que el servicio sea cada vez más especializado “En términos generales, hay que decir que los avances se han desarrollado principalmente en dos líneas. Por un lado, se ha avanzado mucho en mejorar la estética y comodidad de los aparatos. Por otro, hay grandes avances en la aceleración de los movimientos de los dientes, lo que implica tratamientos más cortos y efectivos. No solo las técnicas han avanzado si no también el equipo, desde el sillón para relajarse hasta los insumos” comenta.

Para mayor información puede visitar el sitio web: www.sepulvedalrtodoncia.cl o llamar al teléfono de contacto: +566 4224 6645

Reflexiones: El té frío

Cuéntame, ¿cuántas veces te has quedado con el té frío?

Té con Hierba Luisa IquiqueDe hecho me preparé un café, caliente, porque estoy trabajando desde el computador y necesito hacer 10 mil cosas, pero ahí está. Hoy me quedé dormida, la ropa mojada para el colegio porque no alcancé a secarla, no envié a ninguna de las dos y mi café/té es mi mejor aliado, pero ahí está.

He aprendido a tomármelo frío. 

Sé que somos muchas, muchas las que todas las mañanas y todas las tardes tomamos café/té frío pero esto tiene una explicación más lógica que el sólo “se te quedó la taza encima de la mesa”. 

¿Se han dado cuenta de la cantidad de cosas que una hace al día?

Hay días en que me mareo de tanto que hacer. Tengo una lista de cosas que debo hacer, interminable, la anoto todos los días en mi cuaderno de pega, porque de lo contrario se me olvida, porque tengo tantas cosas que hacer que en serio se me va. Hay días que he tenido que anotar que debo almorzar o cocinar, para qué decirles que sin mi calendario me voy a la punta del cerro (de hecho se me olvidó anotar un cumpleaños que debía ir ayer y lo olvidé, para peor quería ir). 

Entonces todas las mañanas tomo mi taza, me preparo un café, en la tarde un té, y entre que hago el aseo, trato de solucionar los problemas de mis clientes, me tomo uno o dos sorbos y luego termina la taza ahí, enfriándose en la mesa, en el velador o en la misma cocina, porque hay días en que ni siquiera sale de la cocina.

Después lavar la loza, colgar la ropa, hacer la cama, pasar la aspiradora porque ahora con dos hijas, marido, perra y gata mínimo que la alfombra tenga un estado de “decencia” para que cuando estén en casa puedan jugar tranquilas en un lugar “limpio”.

Dos sorbos más. 

Y sigo haciendo trabajo de mis clientes, sacando el informe del informe, la gráfica importante para otro cliente, después debo correr a buscar a las niñas a casa de mi mamá. Y ahí quedó el café/té helado, frío encima de la mesa.

Y así se me va el día y después me pregunto: ¿por qué siempre me tomo el café/té helado?

Bueno, así es como llegué a la notable conclusión de que el café/té helado es así porque ¡en qué momento te sientas a tomártelo tranquila! Creo que solo lo he logrado cuando hemos ido a un desayuno de los que me invitan o en la casa de mi mamá cuando me chicotea los caracoles para que me lo tome en el momento.

Son algunas de las meditaciones que hago cuando tengo enfriando otro café en la mesa.

Conoce más sobre la importancia de la Vitamina D y el ejercicio

Una investigación difundida por el Dole Nutrition Institute realizada por el Centro Johns Hopkins (Estados Unidos) confirmó la relación entre la vitamina D y el ejercicio, mostrando que al realizar actividades físicas se refuerza la acumulación de este nutriente, y que la combinación de las dos parecía ser más beneficioso para proteger el sistema cardiovascular, patologías que en Chile afectan a un tercio de la población de acuerdo a cifras del Ministerio de Salud (Minsal).

Los investigadores recabaron información de 20 años de 10.000 registros de salud para analizar el predominio de ataques cardiacos y derrames. Los participantes con los mayores niveles de vitamina D tuvieron el menor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. En particular, hubo un 23% menos de probabilidad de manifestar un evento cardiovascular cuando se cumplía con los niveles de actividad física y los niveles séricos sanguíneos del nutriente eran adecuados.

Las personas que consumen entre 600 a 800 unidades internacionales (UI) diarias recomendadas de esta vitamina, alcanzan una cantidad adecuada de 20 nanogramos por milímetro en su sangre, lo cual puede lograrse fácilmente consumiendo una dieta balanceada con alimentos que contengan Vitamina D y manteniéndose activo. Solo a nivel comparativo (no es una recomendación), con solo 15 minutos de exposición segura al sol se producen 3.000 UI de esta sustancia dependiendo de su ubicación, lo mismo que bebiendo 30 vasos de leche.

En tanto, estudios recientes sobre suplementos, no han demostrado tener los mismos beneficios para la salud cardiaca. La Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) recomienda realizar más de 150 minutos de actividad física moderada por semana. Aunque esto puede sonar abrumador para un comienzo, si ese tiempo se divide en 5 días, se traduce en 30 minutos de caminata diaria, lo cual incluso puede dividirse adicionalmente en dos segmentos de 15 minutos para adaptarlo a horarios complicados.

Fuente: Dole Nutrition Institute

Bambino lanza nueva colección de bandanas para tu bebé

  • La marca que trae a Chile una completa línea de ropa y accesorios para los más pequeños, presenta sus bandanas en formato tripack con diseños mágicos e inspiradores, con dos capas; por un lado su material es 100% algodón, y por el otro con género de toalla, para mantener sequito al bebé por más tiempo.

Bambino nueva colección bandanasDurante 60 años Bambino ha buscado continuamente ofrecer productos únicos para los bebés recién nacidos hasta los 36 meses, con los mejores materiales que aporten a su bienestar y, así, acompañar a las mamás en esta gran aventura.

Debido a su constante compromiso por entregar productos de calidad, Bambino lanza su nueva colección de bandanas 2017, con delicados diseños y detalles, en colores pasteles, que invitan a los niños a soñar y abrir su mente hacia un mundo dulce y mágico.

Además las bandanas destacan por su comodidad y práctico uso. “Sobresalen principalmente por contener dos capas; por un lado su material es 100% algodón debido al contacto directo con la carita del bebé, y así se evitan irritaciones, y por el otro lado con tela de toalla, lo que permite mantener sequito al bebé por más tiempo”, cuenta Daniela De Pablo, Brand Manager de Bambino.

Las bandanas Bambino disponibles en formato tripack, ideales para comida, paseo y lactancia, las encuentras en Walmat, Jumbo, Paris y Tottus, a un precio referencial de $3.990.

Más información en www.bambino.cl