¿Por qué el Estado utiliza constantemente la violencia para, luego, omitirla y deslegitimarla?

“Días de Santiago”

dias de santiagoLa película se sustenta en la vida de Santiago, un ex militar del ejército peruano, de 23 años,  que luchó contra el terrorismo y contra el narcotráfico del Perú y también en el conflicto de Canepa, contra Ecuador en 1995. Forma parte de una generación perdida que pagó las culpas por las irresponsabilidades de políticas del gobierno.

Junto con ello, Santiago se encuentra viviendo en Lima, una ciudad caótica que no va de acuerdo a su forma de vivir y de pensar, decante en todos aspectos, su familia también refleja esa decadencia y el personaje principal no puede aceptar y menos ser parte de ella. Trata de sobremanera de adaptarse  a la vida civil, pero sus recuerdos de la vida militar y su estructura mental no lo hacen compatibilizarse con la ciudad en la que vive y menos con la familia con la que comparte, entiendo que ellos también lo rechazan.

El conflicto podemos definirlo de distintas maneras. En una primera instancia y de forma bastante primitiva podemos señalar que “el conflicto se centra primordialmente en los esfuerzos realizados por la asociación política de “A” para imponer por la fuerza su voluntad a la colectividad “B”, ya sea la polis con que se está en guerra, la coalición enemiga o los bárbaros” (Tapia, 2003, pág. 12).  Pero para sustentar el análisis y la premisa expuesta en el título el por qué el Estado ocupa la violencia para después negarla u omitirla, ocuparemos la definición de de Julien Freund, quién señala que el conflicto “consiste en un enfrentamiento por choque intencionado, entre dos seres o grupos de la misma especie que manifiestan, los unos respecto a los otros, una intención hostil, en general a propósito de un derecho y que para mantener, afirmar o restablecer tal derecho, tratan de romper la resistencia del otro eventualmente a través del recurso de la violencia, la que puede llegado el caso, tender al aniquilamiento físico del otro” (Freund, 1995, pág. 58).

De lo anterior podemos entender lo siguiente: el enfrentamiento o el choque es voluntario. Por ejemplo en la película vemos constantemente que el protagonista fue a un conflicto armado que él no quería ir, pero que el Estado lo hacía participar. Junto con ello hay una intencionalidad por parte de Santiago a los conflictos puesto que el no encuentra otra forma de actuar frente a la sociedad en la que vive, que se contrapone a la sociedad y en la cultura en que él se formó (el ejército). Hay una disposición a las hostilidades, debido a que aquellos que fueron combatientes se sienten rechazados por parte del Estado, y nadie los apoya a conseguir sus objetivos y se sienten deslegitimados entendiendo que esto se demuestra en distintas escenas cuando Santiago busca un lugar donde estudiar y poder realizarse como civil y no puede debido a que el Estado a parte de no darle facilidades como ex combatiente, tampoco le da un subsidio acorde a la forma en que él luchó por su país.

Según Freund, el conflicto tiene por objetivo generar la restauración de un derecho que se estima quebrantado, en el caso de la película tenemos que Santiago no tiene aquellos derechos que deberían pertenecerle por haber sido miembro y parte del cuerpo de defensa del Estado. Desde ese punto, es el Estado quien tiene el monopolio del poder coercitivo, por ende cuando el protagonista deja de ser parte del Estado, también deja de tener el monopolio de la violencia, pero el personaje no comprende su vida sin dicha violencia, entendiendo que sus años de servicio hacen que esté predispuesto a que todo su mundo, reflejado en la ciudad y en su familia, deba ser como él quiere que sea. Además, el Estado le quita parte esencial de su vida, que es el ejército, con los niveles de violencia que vivía y que ocupaba a diario para combatir por su país, como señala el protagonista durante la película. Él se siente rechazado y menos, porque ya no es parte del Estado y el Estado, a su vez, no lo reconoce como parte del cuerpo que luchó en un conflicto sangriento.

El Estado legalmente le pertenece dicho monopolio, y no lo pueden tener los civiles porque de lo contrario tendrían constantes guerras civiles. El personaje lucha contra sus recuerdos permanentemente, y en ellos se señala que él como parte del cuerpo militar tuvo que matar a mujeres, niños y hombres inocentes que no tenían que ver con el conflicto. Eso quiere decir, que el Estado se reserva su uso y se lo entrega a diferentes ramas para que en situaciones de conflicto tenga que ocuparlos. El problema suscita en que el conflicto de Canepa contra Ecuador fue un choque que se debió a disputas territoriales que desgastó a ambos países y creó una mala impresión tanto en Perú como en Ecuador, esto hace que los combatientes sean excluidos de la sociedad y rechazados por el Estado, ya que este no puede avalar el nivel de violencia que se ocupó en los conflictos en que participó el Estado, porque no se condicen con su naturaleza pacífica. Esto también lo podemos representar en escenas donde el padre de Santiago si bien se preocupa por la hermana menor, y tiene un discurso acerca de que tiene que cumplir con sus estudios y también con el trabajo que también ejercen, pero lo vemos como la acosa y la viola, pero aún así lo niega, y lo toma como algo que no existe. En ese punto podemos ver la dicotomía en que cae tanto el Estado (según el mismo director de la película está representado por la familia de Santiago), como otros órganos estatales que justifican sus actos tanto en la negación como en la aceptación pero señalando que la contraparte fue quién comenzó las hostilidades.

Como señala Freund, el conflicto polémico (aquel que ocupa la violencia física) puede manifestarse de dos maneras: como un enfrentamiento bélico entre dos Estados soberanos (esto podemos representarlo como el conflicto de Canepa) como la lucha armada al interior de la asociación política, es decir, como guerra civil (representado en las luchas que libró el protagonista contra el narcotráfico y el terrorismo). En este contexto, es necesario aclarar que cuando se debe entender guerra civil cuando al interior de un Estado las partes en pugna proceden a resolver sus diferencias por medios violentos, negando de esta manera lo que constituye la esencia del Estado: el monopolio que éste tiene de los medios de coerción física (Tapia, 2003).

En  esta lógica podemos decir que cuando los civiles se toman atribuciones de violencia, como lo hace Santiago al final de la película, el Estado considera que le están quitando parte de dicho derecho y que los civiles no lo tienen, por eso es que también los ex combatientes se lamentan de haber dejado de ser parte del cuerpo de fuerzas armadas, ya que ahí tenían no sólo comida, hogar y donde dormir, sino también algo que los hacía ser parte de algo más grande y con la posibilidad de ejercer la coerción a como les plazca.

Para finalizar, es importante destacar, que más que el Estado como un ente existente, son las instituciones del él las que utilizan la negación de la violencia como una forma de justificación de sus actos hostiles contra otra coalición que también ocupa la violencia. El conflicto principal de la película está dado por el que vive permanentemente Santiago al no poder adaptarse a la nueva realidad en la que vive, y que la ciudad y su familia también lo rechaza por haber sido parte del ejército y por haber participado en los conflictos.

TRABAJOS CITADOS

Freund, J. (1995). Sociología del Conflicto. Madrid: Editorial del Ministerio de Defensa .

Schmitt, C. (1991). El concepto de lo político. Madrid: Editorial Alianza.

Tapia, L. R. (2003). ¿Que es la Política? Santiago: RIL Editores.

Piñera: “Quiero un Chile de las Oportunidades”

Estaba caminando hacia mi casa por la Rotonda Grecia con Bastian, e íbamos conversando sobre política como siempre lo hacemos, hasta que vimos ese tremendo cartel que decía “Queremos que Chile sea el país de las Oportunidades” con la tremenda cara de Sebastián Piñera a un costado y su estrellita tipo Obama al otro. Con Bastián no hicimos más que reírnos, fue una estupidez tras otra burlándonos de aquello. Pero más allá de las risotadas que soltamos, nos dimos cuenta que estamos en un país en que nos venden basura y que no hacemos más que comprarla, sin meditar en las consecuencias que esto podría traer.

Cuando un cartel de dimensiones grandes (que en este momento no puedo calcular y ni quiero calcular) te dice que alguien que se está candidateando a la presidencia de la República quiere convertir a tu país en el “país de las oportunidades” te das cuenta que algo anda mal, que nos quiere hacer creer que las cosas andan mal siendo que andan igual que siempre. Me di cuenta que nos tratan de poner una venda en los ojos para que, ante la opinión pública, puedan decir que Chile está mal y que tenemos un mal gobierno y que nos estamos pudriendo, que seguimos siendo una nación subdesarrollada como el continente africano. Pero no se han dado cuenta que esas son mentiras, pura y simple mentira que no sirve de nada, que lo único que sirve en un Gobierno (como debe ser) son las acciones pertinentes para la contingencia que se genera en un momento determinado y ser estratégicos para saber que sucederá en un futuro.

Cuando veía ese cartel pensaba que no podía ser que hubiese gente que se comprase esa clase de porquería, gente que pensara que Chile está mal y que necesitamos a un redentor con los ojos operados y que con suerte conoce nuestro país en el fondo, porque no ve más allá de sus narices.

Encuentro insólito que hayan personas que puedan crear esa clase de lemas y que luego se hagan los tontos, siendo que viven buenas vidas lejanos de la real pobreza, aquella que daña a la gente que trabaja y que quiere tratar de darle un futuro mejor a sus hijos, para que ellos, cegados por un futuro mercantilista y lleno de cosas materiales, sean “más” que sus padres.

Ese concepto de país de “Oportunidades” lo encuentro absurdo: es como si nos dijeran que en nuestra vida no existen las oportunidades, y que hemos vivido en un mundo de mentiras y que esas cosas no son oportunidades.

Pero dentro de esa reflexión entonces, ¿qué son las oportunidades?.

Insisto, que para mi, esa clase de frases es oportunismo puro.

Antes de escribir este post en mi blog me metí a la página de Sebastián Piñera para poder decir que hace este candidato presidencial y cuáles son sus propuestas y me encontré con cosas que realmente las encuentro absurdas o estúpidas, como sus “10 razones para votar por Sebastián Piñera” en donde propuestas como “terminar con los apitutados, cuoteos políticos y repartijas de puestos” simplemente denotan que quieren engañar a una gran masa de gente ignorante y poco culta que desea tener más dinero para “vivir mejor” entendiendo que eso es una de las cosas que la gente más reclama de los políticos. Pero, si este candidato es político, no puede dejar de serlo, entonces, como va a terminar con dichos cuoteos políticos si su mismo partido hace esa clase de tratos con la clase dirigente, si R. Michels hablaba que cualquier tipo de organización se vuelve oligárquica, si G. Mosca nos decía que las élites se alimentan entre las mismas élites, entonces, ¿de qué me están hablando?.

Luego, veo otra propuesta, “Para que la familia crezca sana, unida y fuerte, creando el programa “Chile Acoge”, y no puedo creer que ni siquiera tengan ideas nuevas o por último decir “seguiremos con los mismo que hace la Presidenta Bachelet, pero lo mejoraremos”. No son capaces de reconocer que ya existe una política pública llamada “Chile Crece Contigo” que es realmente lo mismo que ellos plantean, y que hasta ahora a funcionado. Claramente hay falencias en el sistema público, no se puede negar pero, no se pueden colgar de las mismas ideas o de las mismas políticas.

Para terminar, y no seguir extendiéndome,  quiero decir, que no quiero ofender a las personas que lean esto, pero para mi es necesario escribir las cosas que pienso, y no quiero seguir mirando carteles por la calle (ilegales por cierto) en donde le prometan a la pobre masa trabajadora cosas que en realidad no sucederán y que son pura mentira.