Vacaciones de invierno en Familia: consejos de Fundación CAP

Al fin llegan las anheladas vacaciones de invierno para muchos escolares del país. Dos semanas de distracción de los deberes habituales de los niños. Pero, para algunos padres, podría convertirse en una carga adicional, ya que muchos creen que deben  mantenerlos entretenidos todos los días y a veces no saben cómo hacerlo, sobre todo en los días fríos y con lluvia, pudiendo generar estrés y ansiedad. 

La invitación es a considerar las vacaciones escolares como una posibilidad de descanso y cambio en las actividades de los niños, como una instancia que permite a los padres tener un “recreo” a mitad de año y, dentro de lo posible, generar actividades para compartir con la familia y fortalecer su sentido de unidad. “Es importante que ellos entiendan que estas semanas son para cambiar la rutina del jardín infantil o colegio, haciendo cosas diferentes con sus hermanos y, de ser posible, con sus papás. La idea es que no necesariamente asocien las vacaciones con grandes panoramas o salidas, sino también con la posibilidad de pasarlo bien en casa”, explica Soledad Tagle, consultora del Programa Aprender en Familia de Fundación CAP.

Por ello, estas instancias son una excelente oportunidad para disfrutar y jugar más con los hijos, ya que algunas rutinas se pueden flexibilizar y se generan espacios para compartir más en familia, entretenerse y conocerse mejor. “Jugando los niños se desarrollan, despliegan sus capacidades, exploran, se conocen ellos mismos y al mundo que los rodea, desarrollan su imaginación, creatividad y van descubriendo nuevas formas de entretenerse, tanto solos como con otros”, detalla. Asimismo compartir tiempo en familia ayuda a generar sentido de pertenencia e identidad familiar, contribuyendo a generar una autoestima positiva, fundamental para el desarrollo integral de cada uno de sus miembros.

Si bien la mayoría de los papás trabaja o está ocupado en los quehaceres domésticos, en este período se puede intentar llegar más temprano y destinar un momento del día para compartir con los niños. Además, se les puede pedir ayuda a los abuelos, tíos y/o hermanos mayores. 

Algunas ideas para pasar unas entretenidas vacaciones 

  • Buscar juntos ropa y accesorios que ya no se usen y les sirvan para disfrazarse. Luego con esos disfraces pueden crear una historia y representarla  con distintos personajes, incluyendo a los distintos miembros de la familia.
  • Cocinar recetas fáciles como galletas,  queques, cocadas, etc.
  • Permitirles ocupar distintos espacios del hogar para jugar, como fabricar una “casita” debajo de la mesa del comedor con sábanas y frazadas en desuso, una carpa en el living, entre otros.
  • Crear objetos con materiales de desechos, por ejemplo un cofre de tesoros utilizando una caja de zapatos, conos de papel higiénico para construir un robot, semillas grandes y todo lo que se les ocurra.
  • Si es posible invitar amigos/as, primos/as, vecinos/as a pasar la tarde en la casa.
  • Visitar la biblioteca de la comuna para  conocer cómo funciona y escoger libros o revistas acorde a su edad y gustos.
  • Inventar  cuentos o historias y luego escribirlo y/o ilustrarlo
  • Realizar un proyecto en  familia, como pintar un mural o un cuadro, construir un rompecabezas para enmarcar o hacer algún adorno para la casa. 
  • Aprender a reciclar y  juntar elementos  de la casa, de los vecinos, etc. para ir a dejar a algún punto de reciclaje

 

Acerca del programa “Aprender en Familia”

El programa “Aprender en Familia”, creado y desarrollado por Fundación CAP, ha beneficiado a cerca de 40 mil estudiantes y sus familias, de un total de 124 establecimientos educacionales, abarcando desde salas cuna y jardines infantiles públicos hasta liceos, ubicados en las regiones de Atacama, Coquimbo, Metropolitana y del Bío Bío. Su principal desafío es potenciar el aprendizaje, desarrollo y bienestar de los párvulos y de los estudiantes, involucrando a los padres y/o apoderados en su proceso educativo y fortaleciendo la alianza Familia-Escuela/Jardín. Es un programa único en Chile y contempla el trabajo sistemático en tres áreas: Vincular al establecimiento educacional con las familias, capacitar a apoderados para potenciar sus habilidades parentales y fortalecer las redes de apoyo.

Autocuidado en padres para una buena crianza

  • Ser padres y madres es una de las tareas más difíciles y desafiantes que existe; poder manejar la sobrecarga y el estrés en límites “normales” es esencial para poder desempeñar esta maravillosa labor. El Programa Aprender en Familia de Fundación CAP entrega algunas ideas para favorecer su autocuidado.

El mensaje “cuidarnos para cuidar” tiene gran relevancia en todo ámbito y en particular en el rol de padres, uno de los desafíos más importantes y gratificantes que existen, pero al mismo tiempo, una de las tareas más complejas y exigentes.

Ser padres y madres demanda tiempo completo de dedicación, cuidado, acompañamiento y atención. “A veces resulta bastante agotador, pues son muchos los temas, actividades y necesidades diferentes dependiendo de las edades de los hijos e hijas y en algunos momentos es normal que nos podamos sentir sobrepasados”, explica la psicóloga del Programa Aprender en Familia de Fundación CAP, Claudia Soto. “Lo importante es que esta sensación sea transitoria y no nos quedemos estancados en este agobio ya que si ocurre se pueden generar alteraciones en nuestro bienestar y salud tanto física como psicológica y también traer consecuencias importantes para toda la familia”, agrega.

La experta comenta que este autocuidado podemos entenderlo como una capacidad parental de desarrollar conductas que promuevan una salud física y mental que se traduzca en mayor energía y recursos para ejercer las tareas de la crianza. Este autocuidado debe ser integral y tomarlo como una prioridad, ya que es fundamental para poder ejercer una parentalidad positiva. Por una parte nos ayuda a sentirnos y estar mejor lo que se traduce en más energía, disposición y paciencia para cumplir este rol y también nos permite transmitirle a nuestros hijos e hijas la importancia de cuidarse para vivir mejor, mostrando que ellos también deben protegerse, cuidarse y autoregularse en todas las etapas de sus vidas, aclara: “Es importante que los padres y madres estemos atentos y cuidemos que el cansancio que experimentamos sea transitorio y podamos manejarlo, sabiendo que es normal sentirlo en algunas ocasiones”. Asegura que la actividad física, la dieta balanceada, hacer alguna actividad que nos guste y que no tenga relación con las tareas de crianza, el compartir tiempo con los amigos, son elementos fundamentales y plantea algunas ideas pare tener en consideración:

  • Busca un espacio para realizar alguna actividad concreta y regular que te distraiga y te contacte contigo mismo, como juntarse con los amigos y amigas, ir al cine, caminar, leer, hacer manualidades, etc.
  • Gestiona bien tu tiempo y organiza tus tareas, priorizando algunas actividades y postergando otras.
  • Aprende a decir que no y respeta tus límites para que los demás los respeten.
  • Incorpora en tu rutina diaria alguna actividad o pausa que te relaje y te guste. Recuerda, si no nos cuidamos, ponemos en riesgo nuestro propio bienestar y también el de nuestra familia.
  • Pide ayuda. Cuando lo necesites y puedas, pide a familiares y amigos que te apoyen en funciones relacionadas con el cuidado de tus hijos.
  • Genera acciones para el cuidado de tu cuerpo, como hacer ejercicio, mantener una alimentación sana y dormir adecuadamente.
  • Aprende a escuchar tu cuerpo. Pon atención a dolores y malestares; si estos son recurrentes, consulta a un médico.

El programa “Aprender en Familia”, creado y desarrollado por Fundación CAP, ha beneficiado a cerca de 35 mil niños y sus familias, de un total de 65 escuelas municipales en las regiones de Atacama, Coquimbo, Metropolitana y del Biobío, desde 2010. Su principal desafío es potenciar el aprendizaje y desarrollo de los estudiantes –en su mayoría con alta vulnerabilidad social– involucrando a sus padres y/o apoderados en su proceso educativo. Con una duración de tres años, es un programa único en Chile. Desde 2016 comenzó a aplicarse en 21 jardines infantiles de las regiones Metropolitana y del Biobío, sumando así a 1.700 niños, de los 6 meses a los 5 años. Contempla el trabajo en tres áreas: Vincular al establecimiento educacional con las familias, capacitar a los padres para potenciar sus habilidades parentales y fortalecer las redes de apoyo.

 

La importancia de los ritos para fortalecer la identidad familiar

Por Fundación CAP

  • Están en todas partes y situaciones, pero se requiere hacerlos parte de la propia historia, como lo propone el programa “Aprender en Familia” de Fundación CAP.  Estas “ceremonias domésticas” nos ayudan a celebrar momentos y hacer perdurar experiencias, generando identidad, sentido de pertenencia y orgullo.

Cuando los niños son pequeños, los adultos tienen la posibilidad de crear con ellos momentos especiales, rituales que ayuden a captar la experiencia, llenarlos de sentido, emoción y los conecten con ellos. Estos espacios se encuentran en la vida cotidiana: en  las actividades habituales, en el libro que se lee antes de dormir, en la comida que se comparte, en la forma de celebrar los cumpleaños y también en situaciones que no pasan todos los días, como la llegada de un hermano, el cambio de casa o la entrada al colegio o jardín, entre otros.

Los ritos están en todas partes y en cada momento, pero se requiere estar atentos para hacerlos parte de la vida y de la historia familiar. “Se cruzan con nuestro propio camino como adultos, con aquello que hacíamos cuando niños, con el presente que estamos viviendo y con el futuro que soñamos. Expresan quienes somos y lo que valoramos, nos ayudan a celebrar momentos relevantes, mantener y hacer perdurar experiencias, nos permiten generar identidad, sentido de pertenencia y orgullo”, explica la psicóloga del Programa “Aprender en Familia” de Fundación CAP, Claudia Soto.

La pregunta clave para incorporar estas costumbres familiares es: ¿Qué nos gustaría que recuerden nuestros hijos cuando sean adultos? “Al respondernos eso estaremos dándonos cuenta de qué ritos son importantes y deseamos instalar y mantener en nuestro hogar, cómo lo hemos estado haciendo y cómo podemos esforzarnos para que perduren”, apunta.

Los niños generan habitualmente nuevos rituales, disfrutan la repetición diaria, piden a los adultos volver a hacer una actividad que les resultó entretenida, recuerdan fechas y momentos importantes y quieren celebrarlos. “No obstante, muchas veces los adultos por la rapidez con la que vivimos y por cumplir con numerosas obligaciones, no nos damos el tiempo. Pero si nos detenemos, seguramente veremos su significación y crearemos momentos que trascenderán  generaciones”, comenta la psicóloga.

Consejos para generar y mantener ritos familiares

  • Buscar símbolos concretos que tengan sentido para todos y hacerlos visibles en la casa (fotos, recortes, etc.).
  • Poner un  nombre especial a un momento del día que disfruten en familia, como “la hora del cuento al acostarse”, “la comida en familia”.
  • Contarle a los niños los rituales que hacían con sus familias cuando pequeños y porqué aún los recuerdan.
  • Dar importancia a las celebraciones como cumpleaños, aniversarios, entrada al colegio, entre otros y decidir cómo les gusta celebrarlas.
  • Transformar una actividad simple en algo importante: guardar el libro favorito de los niños en una caja para volver a leerlo en algunos años más o escribir hitos importantes de su desarrollo y celebrarlos.
  • Dar espacio a la creatividad y espontaneidad, rescatando la emoción y sentimientos que están a la base de los ritos.

El programa “Aprender en Familia”, creado y desarrollado por Fundación CAP, ha beneficiado a 30 mil niños y sus familias, de un total de 60 escuelas municipales en las regiones de Atacama, Coquimbo, Metropolitana y del Biobío, desde 2010. Su principal desafío es potenciar el aprendizaje y desarrollo de los estudiantes  –en su mayoría con alta vulnerabilidad social– involucrando a sus padres y/o apoderados en su proceso educativo. Con una duración de tres años, es un programa único en Chile. Desde 2016 comenzó a aplicarse en 21 jardines infantiles de las regiones Metropolitana y del Biobío, sumando así a 1.700 niños, de los 6 meses a los 5 años. Contempla el trabajo en tres áreas: Vincular al establecimiento educacional con las familias, capacitar a los padres para potenciar sus habilidades parentales y fortalecer las redes de apoyo.