¿Embarazada? Extiende el uso de tu ropa con este cinturón

De la mano de Bebé Urbano llega a nuestro país Flexi-Belt, el cinturón que se extiende y se ajusta para convertir en ropa maternal tus pantalones, jeans o shorts durante el embarazo. Gracias a este cinturón, las embarazadas podrán economizar en ropa, ya que podrán seguir utilizando sus prendas favoritas de siempre.

cinturón adaptador embarazoPara la mayoría de las embarazadas es una odisea encontrar ropa bonita y a buen precio a nivel nacional, es por ello que Bebé Urbano pensando en ayudarlas en esta difícil tarea incorpora a su línea de maternidad, Flexi-Belt, un cinturón que ajusta la talla del pantalón a la altura de la cadera y abdomen para que las embarazadas puedan seguir utilizando la misma ropa durante el embarazo. La solución perfecta para las futuras mamás modernas.

“Estamos muy contentos de traer este accesorio, puesto que es una ayuda real para todas las embarazadas. Sabemos que a nivel nacional la ropa maternal tiene precios elevados y que sólo son utilizados durante algunos meses de gestación, por eso nos gustó mucho el concepto de Flexi-Belt, donde nadie gasta de más ni utiliza prendas que no son de todo su gusto” comenta Roberto Mayerson, dueño de Bebe Urbano.

El cinturón extensor Flexi-Belt, de la marca Danesa Carriwell, garantiza comodidad y libertad de movimientos en todo momento. Todos los cinturones incluyen 3 apliques de tela de algodón orgánico en colores negro, blanco y azul marino, lo que ayuda a cubrir la zona que van quedando expuesta al avanzar los meses de embarazo. Además los 3 colores incluidos son perfectamente combinable con todo tú closet.  

En términos de seguridad, Flexi-Belt tiene certificación orgánica y la hebilla metálica no contiene níquel. Encuéntralo en Bebe Urbano a $16.990 y en http://www.beburbano.cl se pueden adquirir con envío a cualquier lugar del país.

Esta y muchas otras alternativas las encuentras en la tienda de Bebe Urbano, que con más de tres años de trayectoria, ofreciendo la mejor experiencia de compra del mercado infantil, se ha convertido en un referente del rubro, al reunir -en un sólo lugar- productos atractivos y novedosos para tus hijos.

 

Más información en Gerónimo de Alderete 1546, Vitacura.

www.bebeurbano.cl

www.facebook.com/bebeurbanocl

info@bebeurbano.cl

Fono: 2 219 5014

Moda para embarazadas

Con una barriga prominente no es fácil elegir qué ponerse. La batalla con las tallas de ropa muchas veces comienza a perderse desde el primer trimestre de embarazo y ajustar el clóset cada vez es más complicado. Aunque las tiendas de vestuario para mujeres embarazadas abundan, es difícil elegir una buena combinación que permita verse bien y al mismo tiempo estar cómoda.

Dicen que es “la dulce espera”, pero para muchas mujeres el embarazo es un tiempo en el que deben aprender a lidiar con un montón de contratiempos. Uno de ellos es el no saber qué ropa ponerse.

En este sentido, la coordinadora académica de la Escuela de Diseño de Vestuario y Textiles de la Universidad del Pacífico, Alejandra Álvarez, recuerda que “siempre se debe tener en cuenta que el vestuario es reflejo de nuestra personalidad, por lo tanto cada mujer le imprime a sus prendas de vestir su gusto y estilo personal”.

Como recomendaciones generales para las mujeres embarazadas, lo primero es establecer el balance visual. “Es importante tener un balance y repartir los pesos visuales a lo largo del cuerpo, porque la intención no es quitarle protagonismo a esta etapa, sino más bien sentirse cómoda durante este periodo que suele ser el de mayores cambios”, señala la diseñadora de vestuario.

En este sentido, los vestidos maxi en tela de punto pueden ser lo más adecuado. “Utilizar estampados en la parte baja del cuerpo y un color liso en la parte superior puede ayudar a balancear la figura. Aunque la verdad es que se pueden utilizar todo tipo de colores y de telas estampadas, siempre y cuando estos estampados sean en motivos pequeños”, indica.

Los accesorios también pueden ayudar a las embarazadas a equilibrar visualmente el volumen de sus cuerpos.“Un par de aros grandes o pañuelos de colores y estampados llamativos las ayudarán”, afirma la especialista.

Los infaltables jeans también están en la lista de la docente de la Universidad del Pacífico. “Es una prenda muy útil, que se puede combinar de muchas formas. Se recomienda un jean oscuro acampanado, con una pieza de extensión elástica en la cintura. Este corte y color de pantalón quedará bien durante todo el embarazo y servirá en casi todas las ocasiones”, asegura.

Otro factor importante a tener en cuenta son los zapatos. “Para este periodo del embarazo, entre más cómodos, mejor. Las ballerinas, zapatillas, botines y botas planas o con poco taco son lo ideal. También se puede recurrir a lo que está muy de moda en esta temporada, que son los zapatos con plataforma. Pueden ser muy útiles para dar altura sin tener que inclinar demasiado el pie, pero sin exagerar en la altura de la plataforma, ya que pueden desequilibrar y correr riesgo de caer”, advierte.

Alejandra Álvarez comenta que hoy existen marcas que se orientan a fabricar prendas para esta etapa de la vida de la mujer y que imponen tendencias; un abanico amplio que facilita la vida de una mujer encinta. Sólo sugiere una cosa frente a la elección de vestuario: “Las prendas que sí debe evitar una embarazada son aquellas muy ajustadas en la zona abdominal, porque pueden provocar incomodidad”, aclara.

La experta cuenta que la idea de actualizar e incorporar la tendencias actuales en el vestuario maternal no es nueva, pero desde hace un par de años que varias marcas de vestuario femenino han sumado esta línea en sus colecciones. “Está el caso de Zara, Topshop y HyM, y otras tiendas especialistas en vestuario maternal como Nala y donde se puede comprar online”, expone.

Elección para cada trimestre del embarazo

Alejandra Álvarez señala que cuando se trata de escoger la ropa durante el embarazo, la comodidad es lo principal para disfrutar al máximo de este periodo. “Se debe considerar que durante esos nueve meses la futura madre atraviesa por diferentes etapas divididas en trimestres y para cada una de ellas se puede utilizar un tipo de vestuario distinto, teniendo en cuenta las necesidades de la futura mamá”, dice la docente de Diseño de Vestuario y Textiles de la Universidad del Pacífico.

Algunas de las recomendaciones para las futuras mamás son:

  • Primer trimestre:En esta etapa, la mayoría de las mujeres no quiere confirmar la noticia del embarazo debido a que todavía existen ciertos riesgos, por lo que intentan ocultarlo. Esto último es posible, ya que aún no hay un notorio aumento de peso y la guatita es casi siempre imperceptible. Por lo mismo, las futuras madres pueden seguir usando su misma ropa sin mayores dificultades, pero tal vez sea el momento de eliminar del clóset todo lo que les queda demasiado apretado o que les resulta incómodo.
  • Segundo trimestre:Ya se empiezan a notar los cambios físicos y, por lo tanto, se debe evaluar de otra manera el vestuario. Durante esta etapa, la mujer debe pensar en utilizar versátiles prendas básicas, que puedan eventualmente ser funcionales hasta el final del embarazo. Por ejemplo, son una buena opción las blusas con corte imperio (debajo del busto) y con amplitud hacia abajo, que se pueden usar con pantalones, shorts o faldas, sin ningún problema. Los vestidos, faldas e incluso los pantalones de piezas envolventesson muy prácticos y cómodos. Las telas deben ser lo más cómodas y funcionales posibles, ojalá respirables y de fibras naturales como el algodón, modal, lino, seda, etc., para no tener mayores problemas con los cambios de temperatura.
  • Tercer trimestre: La barriga ya es completamente notoria, por lo que el mayor problema radica en ello y en el aumento del busto. Los vestidos maxio largos hasta el suelo, en tela de punto, pueden ser los más adecuados. Se sugiere utilizar estampados en la parte baja del cuerpo y un color liso en la parte superior, ya que esto ayuda a balancear la figura. Los accesorios como aros grandes, pañuelos de colores y estampados llamativos también son recomendables, ya que equilibran visualmente el volumen del cuerpo de la embarazada.

#Maternidad Devuélveme mi costilla por el amor de Dios

Cuando escribí el título me imaginé a Thalía con su tarrito de costillas guardadas de la supuesta operación que se realizó para ser más acinturada. Pero no…. no me refiero a esas costillas.

Con 33 semanas de gestación y 7 kilos de peso extra (más otros kilos que me gané en las vacaciones de verano) creanme que estar sentada no es la mejor opción, a menos que esto sea por máximo 1 hora.

Me queda 1 semana para salir de pre-natal (¡¡¡AL FIN!!!) y me siento como una bomba de tiempo, a punto de explotar.

Pero si hay algo que me ha comenzado a incomodar es mi costilla derecha… si esa misma. No hay caso, paso más de 20 minutos sentadas y comienza el dolor infernal. Con la mano hago masaje pero no hay caso.

¿Acaso mi Alien es un poquito más grande de lo normal? Hasta la última ecografía dicen que si, pero además como que le gusta patearme hacia ese lado y todo para allá.

Ya, falta poco… es mi mantra de esta semana.

#Maternidad La Indiferencia

preferencial asientoAsí de esta forma llamo este post: la indiferencia.

Hay cosas que me molestan, son varias, pero hay otras que me sacan los choros del canasto y son las que más me dan rabia. Una de esas es la INDIFERENCIA en que ahora vivimos.

Si porque me toca vivirlo a diario. En el metro, en la micro, al caminar, en las famosas cajas preferenciales, asientos preferenciales, mall, baño, etc.

Estoy chata que la gente me mire, me mire, me mire el embarazo, me siga mirando y se haga la loca del bosque, como si nada pasara, como si no necesitara el asiento, como si no necesitara que dejara de empujarme en el metro cuando no cabe ni un alma más. Al comienzo de mi embarazo no pedía el asiento porque dentro de todo podía andar parada, pero con 32 semanas de embarazo ya no me puedo ni mi cuerpo y no crea que vengo a trabajar por gusto a incomodarlo (cómo hay gente que me lo ha hecho saber), como si me subiera a la micro para incomodar a la persona que NO necesita ese asiento naranja, marcado para personas con movilidad reducida.

La cantidad de hombres y mujeres con audífonos, que a penas se sientan en el metro se quedan milagrosamente dormidos (podrían darme la fórmula, porque a mi me cuesta quedarme dormida en las noches), los jóvenes que vienen tan cansados del colegio (donde probablemente estuvieron 6 horas sentados) no pueden dar el asiento y no hablo de mi solamente, también de personas de avanzada edad que un empujón puede ser una lesión.

Todos me dicen que pida el asiento, que grite, que patalee… pero no siempre funciona. Hay días en que busco incansablemente un asiento en el metro pero no lo encuentro porque ni siquiera puedo moverme al pasillo, porque no me dan el paso para irme a un lugar más seguro. Hay días en que debo ir al supermercado y la caja preferencial está con por lo menos 4 personas que NO son preferenciales. Hay días en que necesito subir por el ascensor del metro pero JUSTO hay 3 señoras que de verdad podrían aprovechar las escaleras y que no dan la “preferencia”.

Y así un montón de cosas que creo y siento…

¿REALMENTE estamos tan casados del diario vivir que hemos dejado de utilizar los ojos nuestro sentido de la visión y la audición que aún con gritos no entendemos? Porque ya no le encuentro otra explicación a que las personas no observen ni escuchen su alrededor… que no les importe nada más que su metro cuadrado.

Como escribí en Twitter hace un rato: “Los asientos/filas preferenciales son como los títulos nobiliarios: no sirven para nada si las personas no los respetan”

#Maternidad Un embarazo accidentado

embarazoLa verdad es que he tenido un embarazo algo accidentado. No puedo negarlo.

Si no me pasa una, me pasa la otra.

A comienzos de año tuve licencia por hiperméresis gravídica, luego porque estaba bajando de peso. Cuando estuve “estable” salgo a comprar a Patronato y un taxi me moja entera, luego me caigo de rodillas y quedo con una rodilla pelada que hasta el día de hoy me duele cuando me arrodillo. Después del bajón pesado que me dio, me voy a duchar y wa pah! temblor. Salí mojada de la ducha porque más encima no había llevado la toalla.

En fin… pero el sábado fue el remate de los remates.

Veníamos en la micro con la Sofía, después del cumpleaños de mi sobrina menor. Todo bien, incluso la Sofía de cansada se había quedado dormida. Llamo a Feña para que nos vaya a buscar al paradero. Todo piola hasta que en Plaza Italia se sube una BANDA de música. NO, no me refiero al típico guitarrista y su acompañante, fue una BANDA: bronces, guitarra, tambores.

A parte de despertar a la Sofía (quién comenzó a gritar que se callaran, porque se había despertado) nos causó serios problemas al bajarnos.

Faltaba un paradero, agarro las cosas, a la Sofía malhumorada y apreto el timbre. Cómo la banda en cuestión se había tomado la micro, el chofer no vió que yo estaba bajando con la niña y nos cerró la puerta, mi pierna quedó media atrapada y la Sofía asustada y yo llorando. Además nos caímos en los escalones porque TUVIMOS que bajar por la puerta trasera ya que la BANDA en cuestión se había tomado la micro y era IMPOSIBLE bajar por la puerta del medio.

Mis gritos, los llantos de la Sofía no se oían porque la banda en cuestión seguía tocando y la micro avanzaba. Yo seguía gritando y una persona en la calle, caballero gracias a Dios, le pegó a la micro para que parara y así poder bajarnos. La Sofía estaba deconsolada y yo aún peor, casi me desmayé del susto. Creánme que no se lo doy a nadie.

Llamo urgida a Feña, que no aparecia. Menos mal que apareció pronto porque Sofía y yo íbamos llorando.

Gracias a Dios no me pasó nada, incluso hasta Petete en mi guata estaba revolucionado. Llegué a la casa y no me podía ni mover de lo tensa que estaba. Me costó harto reponerme e incluso dormir.

No le echo la culpa al chofer, la verdad, en realidad a la banda. ¿Qué iba a hacer el chofer si no tenía visión de la parte trasera del bus, ni menos escuchaba que pasaba? ¿qué iba a hacer yo para prevenir el accidente si la única puerta disponible era la trasera? Si, la culpa se la echo a la banda, que no tuvo criterio de pensar que ponerse a tocar así en una micro puede causar accidentes.

Y si, aún tengo rabia y pensa por lo que pasó.

#Maternidad Esas incómodas cosas que no quieres que pasen en tu embarazo

Todos/as tenemos momentos en que queremos tirar la esponja o porque la vida se ha ensañado con uno o porque defintiviamente Murphy anda trolleándonos.

Pero sí, a todas nos pasan y en especial a mi, después de que el ginecólogo al que le entregué la confianza de mi primer y segundo embarazo me abandonara vilmente a la suerte de la olla.

Si porque me engañó, y yo caí como una niña, cuando me dijo que podría seguir atendiéndome en otra clínica de la capital con fonasa (si porque soy Fonasa), que me podría recomendar un doctor amigo para el tema del bono PAD y esas cosas, pero NO fue así. Tuve que llamar a la clínica capitalina para que me dijeran en mi cara que el doctor no atendía por Fonasa y que me lo metiera en mi embarazada ra…..

Y si, porque después de eso tuve que estar 30 minutos con una señorita muy amable (de verdad) buscando un ginecólogo que me pudiese atender a mis 30 semanas de embarazo y así controlarme, porque sí, estoy en THE FINAL COUNTDOWN (inserte la música aquí).

Y que después de haber encontrado al profesional del área que necesitaba, de estar una semana nerviosa para cachar la mano del doctor en cuestión, terminara con un nudo en la garganta, angustiada a más no poder porque sentí que me tiró al matadero, diciéndome que como soy FONASA (si… así mismo) no podía recibir OTRO trato o él ser algo más empático.

Quedé con la bala más que pasada, enojada, frustrada y angustiada (más de lo que ya estaba).

Pero, cómo la semana pasada fui a mi Otorrino de la vida y cómo dice la canción… me recomendó a su amigo ginecólogo de la vida para que me fuera a atender con él, más que recomendado y si… he leído puras maravillas del doctor Orlandi. Y yo de pura porfia’ no llamé antes. Pero no importa, incluso la secretaria me dio hora de sobrecupo para fin de mes.

Espero que este sea el último ginecólogo que vea y el definitivo y que me diga que puede atenderme el parto.

Porque de lo contrario me voy al matadero a tener mi guagua…

Y si, usted prevenga que le pase lo mismo que a mi averiguando desde el día uno si atienden por Fonasa, bono PAD, si el médico es de la orientación que a usted le gusta y que no te chuletee a la hora de los quehubos.

#Maternidad Houston me quedan 10 semanas y sale el queque del horno

blusa “Houston: me quedan 10 semanas y el queque saldrá del horno, no tengo miedo pero… ¿CÓMO DIABLOS PASÓ TAN RÁPIDO EL TIEMPO?”

Si, no me angustia tanto el hecho de que estoy hecha una bola y que hay días en que casi no me puedo mover, jajaja, si no que pienso en lo rápido que se me pasó el tiempo en este embarazo. Con la Sofía me pasó algo muy parecido, pero siento que queda tan poco para el día D que no sé que hacer para dejar de tener esta sensación.

Petete se mueve, hace cosas en mi panza, es feliz, pero siento que quiere conocer ya el mundo.

Primera vez que me pasa de sentir esa desesperación entre que nazca pronto y que no quiero que nazca. Simplemente puedo decir que es muy pero MUY raro para mi.

Sin contar que mi MI DOCTOR ME ABANDONÓ, si así como lo leen. Pero eso es tema de otro post.

 

#Maternidad En vez de juntar miedo, junta pañales

maternidad¿Por qué la maternidad debe estar llena de miedos, temores, cosas malas, normalidades y anormalidades y un largo etcétera?

Todos los días leo un poco los grupos de maternidad a los que pertenezco, algunas veces encuentro cosas muy interesantes, post muy polémicos, muchas hormonas, pero también me preocupa la cantidad de post que tienen la palabra “miedo”, “normal”, “temor” y cómo escribí más arriba, un largo etcétera. Me preocupa porque las palabras transmiten emociones y no puedo estar tan loca de leer todos los días mamás con miedo.

¿Por qué sentimos temor/miedo? ¿Por qué buscamos que nuestros hijos estén normales, dentro de las curvas y que todo sea perfecto, que mi hijo no sufra, llore o no se mueva?

Nos han vendido y nos hemos comprado la maternidad perfecta de las películas, pero aún peor nos han vendido y nos hemos comprado el miedo al sufrimiento que supuestamente las madres tenemos en el parto. Nos han vendido y nos hemos comprado las películas gringas con pabellones llenos de profesionales de la salud, con el papá desmayado, la matrona gritando y la mujer sudada pujando desesperada porque no sabe que hacer.

Nos han vendido y nos hemos comprado el miedo a no saber dar pecho, porque lo primero que te venden en una tienda es la mamadera marca X que es la mejor. Nos han vendido y nos hemos comprado que el dolor de parto es el peor dolor del mundo y que lo mejor es estar anestesiadas para evitar sufrir (Creanme que la anestesia no evita que te duela o que no puedas ver a tu hija en el momento del parto).

Sigo sorprendida con la cantidad de personas también que buscan normalidades: ¿es normal que mi hijo se tire chanchos? ¿Es normal que mi hija que toma pecho a libre demanda no haga caca? ¿es normal que mi hija rechace el pecho? ¿es normal que mi pediatra se comporte groseramente? ¿es normal que toda la gente te cuestione tu forma de ser mamá? ¿es normal que quiera darle pecho hasta que mi guagua tenga 15 años? ¿es normal tener tantas dudas? ¿es normal sentirme tan angustiada?

La última pregunta si tiene respuesta: NO, no es normal sentirse angustiada con la maternidad, porque la maternidad no se trata de angustias y sufrimientos, es un proceso normal y natural en la vida de las mujeres que aceptamos y queremos ser madres. Cuando nos angustiamos es porque hay algo que claramente NO está funcionando bien y es necesario contar con ese equipo de apoyo.

Si en nuestros trabajos tenemos equipos para que todo funcione mejor que reloj suizo entonces ¿por qué en nuestra maternidad no tenemos un equipo? No hablo de sólo el padre. Muchas madres hemos vivido solas, con nuestros padres y sin una “pareja” que nos acompañe y aprendemos a hacer equipo con nuestros bebés.

Lo que hablo también hace referencia a que siento que las mujeres aún no logramos empoderarnos de nuestras situaciones y de nuestra vida. Que a pesar de que las cosas no sean cómo las deseamos en el corazón, no logramos subir al siguiente peldaño y nos quedamos pegadas viviendo algo que NO fue.

Recuerdo cuando quedé embarazada por segunda vez me llené de miedos, sentía como una tortura ser mamá de nuevo, a pesar de que las condiciones cambiaron drásticamente en comparación a mi embarazo anterior. Sentí como una nube negra sobre mi que me amenazaba todos los días, hasta que al fin comprendí que era YO la que me estaba poniendo en situaciones que no quería. Yo era la única que podía cambiar esa situación.

Si estuve con licencia un mes y eso me ayudó a despejar y a tomar de las astas el toro que se me estaba arrancando. Dejé de sentir temor por las normalidades y anormalidades, dejé que las cosas flujeran, tanto en mi embarazo, en mi maternidad, en la paternidad de mi pareja y también en mi trabajo. Básicamente comencé a empoderarme de mi propia vida y ser más “fría” y calculadora para aquellas cosas que de verdad necesitaba conseguir.

Quizás mezclé peras con manzanas pero la verdad es que en este periodo de mi segundo embarazo quiero darles un sólo consejo a las que están en las mismas que yo: dejen de juntar miedo y junten pañales, porque el miedo PARALIZA, y los pañales son más que útiles.

#Maternidad Cómo vestirse con pocas lucas y una tremenda guata

Hay unas de las cosas más complicadas del universo que es vestirse estando embarazada. Aún peor cuando trabajas en oficina y debes ir medianamente vestida bien y no con pijamas o con los clásicos buzos, ya que los jeans no te entran ni en pelea de perros (si, me entraron hasta los 4 meses… ahí nunca mas).

La verdad es que para mi, en mi primer embarazo, no era gran tema, pero como es el segundo, y trabajo y hago un montón de cosas más debo por lo menos verme decente (además tengo un compañero de vida que quiere que me vea como la mamita más rica y apretadita).

1. CALZAS, CALZAS Y MÁS CALZAS

 No hay anda mejor que las calzas, en especial las llamadas “torero”. Llega un momento en que de verdad no te puedes seguir embutiendo los jeans o los pantalones clásicos… además que te forman el desagradable rollito de la cadera. Sin incluir que te cortan la circulanción de las piernas.

Precio promedio en Patronato: $4.500.-

2. BLUSAS blusa

Aprovechando el boom de las blusas en esta temporada, en especial de esas sueltas, con detalles en los hombros y cuello, me compré dos en un dos por uno de una gran tienda. Creanme que con una polera básica abajo puedes sobrevivir perfectamente y verte embarazamente guapa.

En esa misma compra de la multitienda compré dos chalecos, anchos, como me gusta a mi, que además me servirán para el post-parto.

3. VESTIDOS de los elasticados

Vestido Forever 21
Vestido Forever 21

 Descubrí los vestidos elasticados, algo ceñidos al cuerpo, cuando no podía ponerme nada en especial porque todo me quedaba apretado y parecía prieta.

Reconozco que hay algo que me molesta y es sentirme embutida en algo, en especial en lo relacionado con ropa.

En H&M por 10 lucas me compré un vestido largo, marca 3/4 blanco y negro, rayado que me quedó perfecto, y lo mejor, es que es elasticado, lo que quiere decir que da el ancho.

En FOREVER21, nueva tienda favorita, me di una larga vuelta revisando vestidos y poleras que pudiesen rendir como corresponde en esta temporada. Encontré un vestido ceñido al cuerpo, también manga 3/4, pero esta vez azul con blanco, y detalles. Valor aproximado: $6.000.-

En la misma tienda, me compré un vestido largo, esta vez por la módica suma de $10.000.-, floreado y lo mejor es que me da el ancho.

4. PIJAMAS

Las poleras del marido… si, esas mismas, porque mis pijamas no entran. Me da lo mismo si son o no sexis, cuando te dan calambres en la noche, lo mejor es estar cómoda.

5. LOS BÁSICOS

Las poleras de tiritias y poleras de polar y/o panty son básicas para sobrevivir en esta temporada 2014 en especial porque te abrigan. Ojo que muchas de nosotras se nos sube un poco la presión o en su defecto nos da más calor, nos quedamos sin aire y un largo etc. Por eso es recomendable abrigarse, pero no tanto.

En el tema de pantys te recomiendo comprarte una talla más. Eso me ha resultado.

6. EXTRAS

La verdad es que sigo teniendo un gran atado con las chaquetas, aún no encuentro una cómoda y que además me vea bien. Pero filo, me queda 1 mes de frío.

Reconozco además que odio con todo mi corazón la ropa maternal, a pesar de que me digan que es linda, porque yo soy chica, mido 1.58 y creanme que no es fácil encontrar ropa de mi medida que me quede bien, y los maternales están hechos para tipas altas. Además encuentro penca gastar plata en ropa maternal que después el PARTO no volveré a utilizar. Prefiero comprarme cosas lindas ahora y que luego las pueda arreglar o modificar más fácil o en su defecto me quedarán buenas a penas nazca Petete

Día 6 #EnCasa: ¿Por qué sentimos miedo?

ImagenUna de las cosas que he aprovechado de hacer durante este embarazo y también durante esta licencia en casa es estudiar y aprender más sobre la gestación (a pesar de que ya viví una), del parto y también de cómo quiero cambiar un poco las cosas que viví con mi primer parto.

Las cosas que recuerdo de mi parto son pocas, en realidad necesitaba apoyo y no lo tuve, era una noche lluviosa y eso me daba la tranquilidad de que todo iba a salir bien, pero en el momento de llegar a la clínica creo que yo tuve algunos errores (cómo haberme ido tan temprano a la clínica y no haber esperado en casa), no haber podido comer nada durante el parto (ya que me lo habían prohíbido, pero eso a la hora de pujar no tuve fuerzas). Traté de informarme lo que más pude pero no fue suficiente, porque a pesar de eso me sentí “sola” en ese momento.

La gestación es un momento especial, donde una no sólo aprovecha de informarse sino también de aprender de la gente que nos rodea que también ha vivido este hermoso proceso. Muchas veces las mujeres no tenemos esa compañía que nos instruye y no nos asusta, muchas veces tenemos más miedo que alegrías. Y es ahí donde me pregunto: ¿por qué sentimos miedo? ¿por qué tememos de algo en el que se supone que estamos hechas para vivir? ¿Desconfiamos tanto de nuestro cuerpo? ¿Nos conocemos lo suficiente para estar tranquilas con nosotras mismas? ¿Cuánto influye la información que recibimos de todas partes hace que tengamos miedo o simplemente no sabemos filtrar lo que llega a nuestra cabeza? ¿Son las hormonas las que nos hacen estar así de receptivas (para bien o para mal)?

Últimamente me he unido a varios grupos de mamás, en general sobre parto respetuoso y crianza respetuosa, que es lo que trato de aplicar en mi vida y en la de mi hija y familia, y me sorprende que el 80% de los post que leo son sobre miedos, percentiles, “normalidades” y anormalidades, pesos y medidas, saber si está bien o mal. 

Siento que a las mujeres nos falta empoderarnos de nuestro cuerpo, de conocerlo, de sentir que algo está mal porque me siento mal y no porque lo leí en un lado o me lo dijo el doc, saber que algo está bien porque así lo sentimos. 

¿Algo que nos duele o una parte de nuestro cuerpo que esté complicada es normal? JAMÁS, nuestro cuerpo se manifiesta a través del dolor avisándonos (Así como nosotros gritamos cuando algo está mal) que necesita ayuda, ya sea bajar las revoluciones o en su defecto corregir algunas acciones que estamos haciendo mal en nuestra vida, o buscar ayuda médica.

¿Qué creen uds.?

Día 1 #EnCasa: Ordenando el desastre

Ayer fui a mi control médico, porque tengo 17 semanas de embarazo (algo así como 4 meses) por segunda vez en mi vida y si bien he tenido un “buen embarazo” respecto al crecimiento de mi bebé, parece que mi cuerpo anda penándome (la falta de ejercicio) y además del estrés vario.

Hoy estoy en “cama”, aprovechando del living y regaloneando con mi hija. Ella corta papelitos mientras yo ordeno un par de cosas que están patas para arriba, de a poco eso si.

Ideas para no morir en el intento de estar en casa:

– Primero y antes que todo: ordenar

– Segundo: comprarme pinturitas para hacer un poco de arte.

– Tercero: Agarrar mis libros y hacer un poco de investigación para mi tesis (Si o si)

– Cuarto: Aprovechar de comprar “plantitas” para darle un poco de verde al hogar (Además tengo los maceteros)

 

¿Ideas?