Como estimular en casa a niños con problemas del lenguaje

Los propios padres pueden pesquisar antes de la etapa pre escolar si sus hijos tienen algún problema de lenguaje. Fabiola Poblete, fonoaudióloga de Clínica Avansalud, explica las ventajas de poner atención y estimular a través del juego a los más pequeños de la casa.

 niños problemas del lenguaje“Hablarles más lento y pedirles que nos miren a los ojos”, es uno de los consejos fundamentales a la hora de estimular el lenguaje en los más pequeños, así lo señala la fonoaudióloga de Clínica Avansalud, quien explica que desde los dos años es posible pesquisar algún problema. “al año el menor adquiere sus primeras palabras y al año ocho meses, es esperable el desarrollo de las primeras oraciones, considerando una variante de 6 meses de diferencia, según el desarrollo del individuo”.

Algunos de los problemas que los padres pueden observar en menores de 3 años y que pueden ser reflejo de un problema mayor son:

  • Dificultad para entender lo que otras personas han
  • Problemas para seguir
  • Problemas para organizar sus
  • Tener dificultad para juntar las palabras en oraciones o sus oraciones pueden ser
  • Tener dificultad para encontrar las palabras correctas al
  • Presentar un vocabulario que está por debajo del nivel de otros niños de la misma
  • Tener dificultad para producir diversos sonidos del

Ante estas señales, la recomendación es consultar al pediatra y asistir al fonoaudiólogo, quienes están capacitados para establecer o restablecer las habilidades y funciones de la comunicación. “Nuestra labor es realizar prevención, evaluación, diagnóstico y tratamiento de problemas de lenguaje e integrar, en el caso que sea necesario equipos multidisciplinarios del área salud y educación” señala Fabiola.

Terapia en familia

Los encargados de estimular al menor y de participar en su desarrollo son todos quienes lo rodean y sean significativos para él, por tal razón la terapia se realiza en conjunto con los padres.

La especialista señala que lo ideal es realizar el tratamiento a través del juego, ya que es parte fundamental en el desarrollo de los niños. En esta etapa la participación de los padres es fundamental ya que el niño necesita una estimulación total, continua y constante, y cada vez que se interactúe con el menor se debe utilizar una verbalización apropiada, con poca información y ojalá relatar todas las acciones que se lleven a cabo. “El contexto para realizar esta estimulación debe ser significativo, aprovechar rutinas diarias y lugares donde se desenvuelva mejor el pequeño, utilizando juguetes que sean de su interés y agrado para que el aprendizaje sea más entretenido y próspero”.

La especialista destaca que también es importante acompañar la comunicación con gestos para apoyar la comprensión, así como lo es también el afecto “Es de vital importancia acompañar la estimulación con canciones, sonrisas, palabras amables y de reconocimiento, la única forma saludable de aprender es a través del cariño y el refuerzo positivo, no de la obligación. Felicitar o premiar es una buena opción cada vez que el menor consiga un logro para motivar aún más el aprendizaje”

 Tips para estimular a los niños en el hogar

  • Hablar más despacio. Pedirles que nos miren a los ojos
  • Pronunciar correctamente sin exagerar ni
  • Repetir si es necesario y/o intentar decir lo mismo de otra
  • Respetar el turno de
  • Utilizar gestos naturales para facilitar la comprensión.
  • Adecuar el tamaño y la dificultad de los mensajes al nivel del niño.
  • Utilizar frases simples pero
  • Evitar enunciados interrumpidos o
  • Favorecer la comprensión por parte del niño con preguntas
  • Atender y escuchar antes de
  • Adoptar una actitud positiva frente al niño, alentándole y felicitándole ante sus
  • Crear situaciones comunicativas donde el niño vea y oiga a la persona con la que habla, y donde se respeten ciertos espacios de tiempo en el que el niño se exprese
  • Controlar todo tipo de actitud negativa y de ansiedad ante el lenguaje del niño. No usar estrategias tipo “hasta que no me lo digas no te lo doy”
  • Eliminar correcciones del tipo “eso no es así”. En su lugar repetiremos la frase o palabra de forma correcta, acortando o ampliando la oración.
  • Reforzar los avances.

#VueltaaClases Consejos para un buen comienzo del año escolar

Por Fundación Educacional Oportunidad 

Los niños necesitan ciertas estructuras reflejadas en rutinas que les permiten sentirse seguros y tranquilos en su ambiente. Si bien esto se hace especialmente necesario cuando entran a clases luego de las vacaciones de verano, es importante mantenerlas durante todo el año escolar y no flaquear a medida que pasa el tiempo y se suman otras obligaciones, como tareas y actividades extraprogramáticas, por ejemplo.

Por ello, queremos apoyarlos con algunas herramientas que ayudarán a que los niños tengan claridad de lo que deben hacer, lo que minimizará posibles conflictos.

  • Comenzar a levantar temprano a los niños antes del ingreso a clases: El objetivo de esto es recuperar la costumbre gradualmente y no de forma abrupta. Despierte amorosa y lentamente al niño, permita que se vista y desayune tranquilamente. Esto evita que se generen momentos de estrés, o peleas con ellos, por la premura de los tiempos. Se debe recordar que los niños estarán un poco lentos a primera hora, por eso ayudarlos a vestirse cariñosamente los ayudará a empezar el día relajados.
  • Comenzar a adelantar la hora de la cena. Durante el verano, con el calor y los días más largos, es usual atrasar la hora de la cena hasta incluso después de las 21.00 hrs. Recomendamos ir adelantando este horario paulatinamente, de manera que una semana antes de volver al colegio ya están comiendo en un horario de año académico, vale decir, no más allá de las 20:00 hrs.
  • Respecto de la televisión, aconsejamos ir acortando su uso en las noches de manera gradual, y ya una semana antes del inicio del año escolar no prender el televisor después de las 7 de la tarde para que los niños no se sobre-estimulen y no les cueste dormirse temprano. Eso permite tener una rutina relajante, por ejemplo: baño a las 7, comer a las 8:00 y acostarse a las 8.30 (minutos más o minutos menos).
  • Darles todos los días alguna tarea que deban realizar en el hogar —como por ejemplo, ordenar su clóset o sus juguetes, regar las plantas, lustrar sus zapatos, etc.— y luego revisar que ésta haya sido realizada. De ese modo les será más fácil retomar las tareas del colegio.
  • Premiar a los niños cuando cumplen con sus tareas es un refuerzo positivo. Ojalá se trate de premios que no inciten el consumo: un panorama especial, preparar su almuerzo o cena favorita, etc. Por sobre todo, evitar premiar con comida chatarra o con azúcar, para no crear en ellos una falsa idea de compensación como un sinónimo de éxito (lo cual a mediano y largo plazo puede desarrollar una compulsión por este tipo de alimentos con las subsecuentes enfermedades asociadas como diabetes u otras).
  • Si bien es bueno llevar una calendarización, no es lo ideal hablarle demasiado seguido o generarle estrés a su hijo con la entrada al colegio. Los niños no tienen un sentido tan desarrollado del tiempo, por lo que no tiene objeto.
  • Que prepararse para el colegio en febrero sea una tarea lúdica: comprar juntos el uniforme y aprovechar esa salida para realizar juntos una actividad entretenida. Permitir también que los niños puedan forrar, etiquetar y decorar los cuadernos y libros a su gusto. Ideal mantener esta actitud todo el resto del año.
  • Tener una lista escrita de cuáles son las cosas que deben realizar al llegar a la casa y repetírselas amorosamente de manera frecuente. Normas claras conservan la amistad. Si lo hace cada día, evitará malos entendidos y conflictos que interrumpan la armonía.

Tips para padres: apoyando las habilidades de escritura en casa

Por Fundación Educacional Oportunidad

www.fundacionoportunidad.cl

Es una preocupación habitual en los padres que el proceso de aprendizaje de la lectura y la escritura en sus hijos se dé de modo tal, que ellos no se encuentren en desventaja a la hora de postular o ingresar a un colegio, ni que hagan más difícil la transición desde la educación inicial al primer ciclo de enseñanza básica.

lecto escritura Es por ello que se suele creer que mientras antes aprendan a leer y a escribir es mejor, y eso ha generado la ya tan discutida escolarización temprana. Nosotros como Fundación Educacional Oportunidad creemos y practicamos que la adquisición de habilidades de lecto-escritura o —como indican las Bases Curriculares de Educación Parvularia— la iniciación en la lectura y escritura se pueden generar de manera lúdica para los niños, a través de actividades cortas y entretenidas donde tanto educadores como padres pueden fortalecer a los niños en el área y permitirles disfrutar el proceso.

Para apoyar a los padres en esta tarea, hemos querido tomar los lineamientos de nuestro programa “Un Buen Comienzo” (UBC), que se dedica a fortalecer el desarrollo del lenguaje en la educación inicial pública, entre otras cosas, para poder entregar a padres y apoderados recomendaciones para apoyar a los niños en el desarrollo de las habilidades de lecto-escritura en casa.

La escritura se trabaja en sala considerando cinco niveles de apoyo descritos por la investigación en la que se basan las prácticas de UBC: escritura modelada, escritura compartida, escritura interactiva, escritura independiente y escritura guiada. Estos niveles de apoyo pueden ser emulados en casa para contribuir a lo que la educadora realiza durante la jornada escolar.

  1. Escritura modelada: El adulto puede escribir delante de y junto al niño, textos pequeños que tengan arraigo en la vida diaria, pensando en voz alta mientras lo anota y también describiendo su proceso mental y cómo lo desarrolla a la vez que escribe. Puede ser una nota que se le dejará al padre para que sepa que han salido, una lista de compras, un pequeño e-mail o un mensaje de texto en el celular. Lo importante es que el niño presencie y se familiarice con el proceso.
  2. Escritura compartida: Padre o madre e hijo crean el texto anteriormente mencionado, por ejemplo una receta, y después el adulto lo escribe. El niño puede ir colaborando en probar cómo se escriben ciertos alimentos o procesos como “revolver”, y deletrearlo. El razonamiento es compartido entre el adulto y el niño, pero es el adulto quien escribe las ideas, palabras u oraciones que surgieron.
  3. Escritura interactiva: El padre y el niño crean el texto y comparten el lápiz (o el teclado del celular o computador) para escribirlo. El adulto y el niño piensan el texto juntos en voz alta, y se turnan para escribirlo.
  4. Escritura guiada: El adulto piensa un texto estructurado —por ejemplo, la nota para que otro adulto sepa que han salido a comprar— y supervisa mientras el niño lo escribe por sí solo. El adulto provee la estructura o el tipo de escritura que se realizará, pero los niños tienen que pensar por sí mismos qué escribirán con esa estructura y hacerlo.
  5. Escritura independiente: Los niños usan el proceso de escritura para escribir historias, comics u otros textos y sobre un tema. El adulto monitorea el progreso del niño sin invadirlo, con un mínimo nivel de apoyo. El padre o madre no interviene tampoco en el tema y tiene cuidado al realizar correcciones, para que no desmotiven al niño a escribir. 

Recalcamos que es de vital importancia la motivación de los niños en este proceso, y darles a entender que son ellos quienes lo ayudan a usted con el hecho de escribir. Pedir su colaboración de modo casual y no impositivo asociará la escritura con un refuerzo positivo.

#Maternidad Cómo enriquecer el vocabulario de los niños

Desde ya hace algún tiempo que en general los colegios han dejado de lado las metodologías lúdicas para concentrarse en lograr que párvulos egresen de kinder leyendo, escribiendo y sumando. Esto provoca un desgaste innecesario en ellos, sus familias y sus educadoras.

lectura para niñosLa educación inicial se concibe desde un enfoque de formación integral que considera ámbitos como el desarrollo de la autonomía, identidad, lenguajes artísticos, motricidad, la iniciación al lenguaje escrito y el razonamiento matemático.

De este modo, los niños, en la medida que juegan, aprenden a ser y desarrollarse. Es necesario, entonces, enfatizar estas actividades lúdicas para que, a partir de éstas, los niños aprendan lo que tiene que ver con el desarrollo humano.

Con el fin de apoyar esta tarea de la manera más entretenida posible para los niños, Fundación Educacional Oportunidad, que trabaja promoviendo y desarrollando estrategias de vocabulario y comprensión oral con niños de prekinder y kinder de colegios municipales a través del proyecto Un Buen Comienzo, entrega las siguientes recomendaciones.

  • Selección de palabras: Lo primero es saber qué palabras enseñar. La selección de las palabras adecuadas es tan importante como el proceso de enseñanza. Se debe escoger palabras de uso frecuente, indispensables para la comprensión, que definen conceptos importantes y pueden usarse en distintos momentos y en una variedad de oportunidades, como por ejemplo amable, absurdo, afortunado, impresionar, consejo, simular.
  • Lecturas: Aprovechar el momento de lectura de un cuento para enseñar vocabulario. Antes de comenzar a leerles, comentar a los niños que además de escuchar un cuento aprenderán una nueva palabra (previamente seleccionada).

Una vez terminada la lectura, volver a la frase donde está la palabra seleccionada, por ejemplo: “¿Te acuerdas de que en el cuento decía que Cocodrilo se sintió dichoso cuando vio a los otros cocodrilos que se reían y revolcaban en la laguna?”

Nunca se debe dar al niño un significado tipo diccionario, sino explicarle de manera precisa y amigable, brindando ejemplos de esa palabra. Después de los ejemplos propios, se recomienda invitar a los niños a dar sus propios ejemplos.

También se recomienda ejemplificar la palabra aprendida fuera del contexto del libro. De esta manera, el niño aprenderá a usar la palabra en su diario vivir.

  • Caja de palabras: Juntos pueden construir un cofre o una caja donde vayan poniendo las nuevas palabras. Una vez a la semana o cada 10 días se puede abrir la caja y repasar las palabras incorporadas a modo de juego.
  • Incorporar nuevas palabras en conversaciones: Los niños aprenden muchas cosas imitando a los adultos, por lo tanto, es muy útil que siempre incorpore las palabras nuevas que ha conversado con el niño a su repertorio y en las conversaciones que tenga con el niño o niña. Cada vez que utilice la palabra es una nueva oportunidad para que la reconozca y consolide su significado. Recuerde que lo que no se usa, se olvida.
  • Actividades lúdicas: Invente actividades entretenidas con las nuevas palabras, por ejemplo:
    • Con la palabra “lanzar”: salgan al patio y jueguen a lanzar distintas cosas, pelotas, legos. Pídale que cada vez que lo haga, diga la palabra lanzar.
    • Con la palabra “intentar”: comparta con él algo que usted haya intentado de niño hasta lograrlo, luego, invítelo a que él intente algo también, por ejemplo, saltar la cuerda, mantener el equilibrio en un pie, hacer una torre alta, etc.
    • Con la palabra “aumentar”: invite al niño a preparar un tutti frutti y pídale que vayan incorporándole más fruta para “aumentar” la cantidad, ya que así alcanzará para más personas.
  • Juegos: Juegue al “qué será, qué será” con su hijo. Mientras vaya en el auto o conversando con él, diga los significados de algunas de las palabras que han conocido juntos, de manera que pueda reconocer e identificar la palabra que corresponde. Por ejemplo:

Decirle algo a alguien para ayudarlo a solucionar algo… Consejo.

Cuando algo te gusta mucho… Fascinar.

Hacer algo con mucho cuidado… Esmero.
No es necesario sobrecargar a los niños todos los días con todas estas actividades, pero si se dedican 5 a 10 minutos al día a trabajar diferentes estrategias a modo de juego, no solo se habrá creado un rico espacio adulto-niño, sino que a su vez él habrá ampliado notablemente su vocabulario y podrá enfrentarse de mejor manera a la compresión oral y lectora cuando sea mayor.

#Educación ¿Colegios mixtos o diferenciados?

Especialista explica cuáles son las consecuencias que tiene el que un niño estudie en un colegio mixto o en uno de un solo género.  

colegios educaciónA raíz de la carta que envió Marina Ascencio, una niña de 11 años, a la Presidenta Michelle Bachelet y a otras autoridades pidiendo ingresar al Instituto Nacional, se ha desatado un debate en torno a la conveniencia de que existan colegios diferenciados por sexo versus aquellos que son. ¿Cuál sistema escolar sería es el más adecuado?

“Las investigaciones científicas con estudios que se inician en la década de los ’90, principalmente en Europa, muestran realidades relevantes de conocer y evidencian la tendencia de algunos países de potenciar la educación diferenciada. Son variados los informes que dan cuenta de los beneficios que genera una educación diferenciada entre niñas y varones, aludiendo principalmente a aspectos de tipo neurológico”, señala Susana Arancibia, docente de Trabajo Social de la Universidad del Pacífico.

“Se ha detectado que  niñas y niños frente a un mismo problema mental activan diferentes áreas cerebrales, resolviéndolo ambos de manera acertada. Esto ha llevado a erigir que el cerebro tendría una connotación sexual y, por tanto, al intentar trabajar con los niños de manera conjunta probablemente se pierdan o aminoren las posibilidades de potenciar áreas específicas en ambos casos. Igualmente las mujeres presentan un ritmo de maduración más temprano, proceso que si es bien estimulado potencia su desarrollo. Además, hombres y mujeres tienden a generar en determinados momentos del desarrollo habilidades mentales distintas”, explica la psicóloga.

Muchos países europeos han optado por colegios diferenciados por género. En tanto, en Chile sólo el 3,8% de los colegios son sólo para hombres o sólo para mujeres.

“Si bien las investigaciones son muy relevantes en el área, para nuestra realidad nacional es muy factible que las estrategias de enseñanza-aprendizaje no varíen mucho de un salón de clases a otro. Esto deja en evidencia una arista de la situación compleja, en términos de comprender si los adultos, educadores y profesionales en general, estamos capacitados para realizar tales distinciones aprovechando el máximo potencial de los niños”, apunta la experta de la U. del Pacífico.

Los beneficios de los colegios mixtos

Uno de los puntos importantes de la discusión es que se suele creer que los niños y las niñas que asisten a un colegio mixto logran relacionarse con el sexo opuesto de mejor manera, ya que aprenden a sociabilizar desde temprana edad.

A nivel social, el colegio en la actualidad se ha convertido en un espacio microsocial que permite observar la complejidad de las interacciones y, al mismo tiempo, se transforma en un laboratorio social donde niños y niñas aprenden determinados comportamientos. Este punto se vuelve relevante en la medida que la temprana interacción entre niños de distinto sexo promueve la natural y adecuada integración entre los mismos”, asegura docente de Trabajo Social de la Universidad del Pacífico, Susana Arancibia.

Según la especialista, los menores que estudian en un colegio mixto tendrían más empatía y aceptarían de mejor manera las diferentes formas de entender el mundo, ya que conviven con ello en la sala de clases.

“Nadie niega las naturales diferencias que existen en el comportamientos de cada cual, sin embargo esta forma de vivir la experiencia de manera cotidiana ayuda a las generaciones a comprender los distintos puntos de vista, las formas de entender el mundo desde una configuración que supera la propia persona, permite comprender que existen diversas perspectivas y que el ser distintas no significa que sean equivocadas. En tal sentido, los colegios mixtos promueven más que la tolerancia, la aceptación entre personas que probablemente en el mundo adulto deberán convivir, ya sea en el trabajo, los espacios públicos o incluso las propias familias”, describe Arancibia.

Desde la perspectiva social, pareciera que existe una ganancia más inmediata en torno al aprendizaje de habilidades blandas por parte de los estudiantes, valorando lo diferente, aceptando pensamientos y propuestas innovadoras provenientes de cualquiera de ellos. Al mismo tiempo, comienzan a operar los mecanismos de control social propios de cada grupo. Niñas y niños se comportan de manera distinta cuando están solos versus cuando comparten los mismos espacios, conducta que se replica en el mundo adulto social y laboral”, complementa la docente de la U. del Pacífico.

Otro de los beneficios de los colegios mixtos sería que los que asisten a un colegio con compañeros de ambos géneros logran tener una mayor información del ámbito sexual de una manera natural.

“Si bien la etapa de iniciación de la adolescencia pudiera transformarse en una complejidad, al mismo tiempo propicia los equilibrios necesarios para el buen convivir. De manera natural y desde otra perspectiva, los niños que se educan juntos tienden a tener información sexual más precisa respecto del otro sexo, principalmente por las preguntas que se esbozan de unos y otros. En la misma línea, al crecer juntos, perciben cada uno de los cambios físicos y psicológicos personales y de sus compañeros como algo propio de la naturaleza humana, transformándose sin lugar a dudas en una ganancia social”, apunta Arancibia,docente Magíster en Familia, Infancia y Adolescencia de la Universidad del Pacífico.

En conclusión, según la experta la balanza en Chile debería inclinarse hacia los colegios mixtos, pero adelanta que la discusión recién está comenzando.

“En un tiempo donde las teorías de género han aparecido fuertemente guiando el discurso social, parece relevante potenciar la presencia de ambos géneros y no de uno sobre otros, situación que no se promueve con la distinción de los colegios. Sin embargo, es evidente que la discusión en torno a las ventajas o desventajas de los colegios mixtos es una realidad que recién comienza y necesitamos con urgencia estudios científicos que avalen una u otra posibilidad basados en nuestra cultura, en nuestras costumbres y realidad”, concluye Susana Arancibia, docente de Trabajo Social de la Universidad del Pacífico.

#Maternidad Mis hijas no son terrones de azúcar

Este es un post que solo tenía el título y lo hice porque me molesta muchísimo cuando en la calle me topo con personas que NO conozco y que comienzan a cuestionarme las cosas que hago.

botas invierno
Para las que me preguntan son de Gandarva Zapatería 😉 Hechas a mano

Era un día lluvioso, como pocos en Santiago. Sofía se levanta muy temprano por las mañanas porque la tía del furgón la va a buscar también temprano, ya que es la única alternativa viable para que llegue a la hora al colegio y con la paz y tranquilidad suficiente que necesita.

Cuando bajé a dejarla no llovía tanto, eran unas chispas locas. Sofía pidió llevar su paraguas. Y ropa de cambio, porque en casa de mi madre si se cambia de ropa a penas llega del colegio.

Subí al departamento, me arreglé y comenzó a llover más fuerte. Si, como nunca en Santiago.

Cero posibilidad de quedarme en casa con Olivia. Porque si o si tenía que trabajar y el mundo no para porque cae un poco de agua más de lo esperado en Santiago (aunque para qué vamos a andar con cosas, los santiaguinos estamos MUY pero MUY mal acostumbrados a que caen tres gotas y la ciudad es un real caos y la gente anda histérica, como si se fuese a acabar el mundo).

Con Fernando he aprendido varias cosas: en el sur llueven 300 días al año y la gente hace su vida igual.

Abrigué bien a la enana chica, yo me puse unas buenas botas de agua (prestadas de mi madre), paraguas, impermeable, y toda la tenida de combate. La enana en el portabebé bien abrigada, yo con mis dos mochilas y una bolsa con los zapatos para cambiarme en el trabajo.

Pasamos con la Enana a saludar a la Paola de la panadería y de repente una señora X me dice: “pero por qué sale con ella si está lloviendo” y no sé que cara puse pero le respondí: “pero si mi hija no es nah terroncito de azúcar y no tengo con quién dejarla en casa… bueno, sola no se puede quedar”.

Y la señora entre broma y broma se dice “pero si está tan helado y está lloviendo”.  Y yo la emplazo: “como en medio Chile, en Puerto Montt y en el sur de Chile en general llueve todo el año y hacen su vida de lo más normal, acá estamos mal acostumbrados”.

Y ahí, en mi cabecita loca recordé las frases que se me marcaron a hierro de mi amada profesora de lenguaje (normalista por cierto) Ana Valenzuela (más conocida como Ana Mechau) cuando nos contaba que nuestro colegio de básica en algún momento fue un potrero, que los niños caminaban cuadras para ir a estudiar, que con una lluvia loca todos se ausentaba, “ya faltaron los terroncitos de azúcar”, era su frase clásica para hablarnos de nuestros compañeros que faltaban al colegio.

familiaDesde que tengo a mis hijas, me di cuenta de lo sobreprotegidos que son los niños y niñas ahora, siempre hay un miedo a que “algo” les pase, y eso significa que son niños y niñas que se atreven menos a experimentar la vida, a disfrutarla, por NUESTROS MIEDOS. Miedo a que se enferme (y que yo, mamá, no tenga donde meterla para ir al trabajo), miedo a que se rompa algo (porque sale caro ir a la urgencia o verlo llorar), miedo a que alguien haga algo sobre él/ella (porque en la tele dicen que hay muchos abusos o una ola de abusos a menores), miedo a una infinidad de cosas que de verdad muchas son influenciadas por la televisión o por cartelitos en redes sociales.

¿Son nuestros hijos unos terrones de azúcar?

¿Qué generación estamos criando?

Lo que es yo, mis hijas a todas conmigo y yo a todas con ellas. Y si hay que meterse al barro nos metemos y si hay que ensuciarse nos ensuciamos, si hay que subir un cerro lo subimos. La vida son experiencias, no solo ver tele y películas.

#Maternidad Los terribles 2: Welcome to the jungle 

De verdad, había olvidado que “los terribles 2” eran tan terribles.

Olivia almorzandoCuando Sofía vivió esa época yo estaba estudiando, haciendo mi práctica en una agencia (donde luego trabajé). Ella pasaba en el jardín todo el día porque no tenía con quién dejarla, mi madre trabajaba y mi papá ya estaba con su enfermedad manifestada. Comencé a andar en bicicleta (porque estaba colapsada de cosas que hacer y era necesario ese tiempo para disfrutar un rato de la libertad que te da movilizarte en dos ruedas), con Feña estábamos juntos pero no vivíamos en la misma casa, así que, como buenos pololos, nos veíamos casi todos los fines de semana.

Mi vida era otra, muchísimas menos responsabilidades que ahora, por ende me acuerdo que si bien Sofía se mandaba embarradas como por ejemplo cubrir el piso flotante con pasta lassar o rayar las paredes de la casa de mi mamá, recuerdo que no fue taaan terrible. Dentro de lo testadura que era -¿a quién habrá salido?- desde chica la Sofía razonaba. 

Olivia se ha llevado los créditos y los Óscares de los Terribles 2. Es increíble como tanta locura puede estar contenida en ese envase tan pequeño.

Y es cierto, Olivia tiene un año 8 meses y se comporta, en la casa, como si tuviese la edad Sofía.

Un día necesitaba ir al baño, Sofía jugaba en su pieza y Olivia también, dejé la puerta abierta -si, obvio- y no sé en qué momento movió la silla y se subió a la mesa a comer un poco del manjar que estaba arriba de la mesa sin tapa.

Olivia y SofíaOtro día la encontré sacando papel higiénico del baño, porque quizás necesitaba sonarse los mocos (?). Y no, no fue un poquito, fue la mitad del rollo ahí en el piso y ella mirándome con cara de “mamá lo hice bacán”.

Cuando Sofía hace pipí ella va y le comienza a cerrar la tapa del baño en la espalda. Le digo en español de humanos que vaya a hacer otra cosa, se va y vuelve recargada a joder a Sofía al baño.

La he pillado tomándose el agua de la tina y la Sofía riéndose a su lado sin decirme la embarrada que se estaba mandando (conste que, no me pregunten cómo ni porqué nunca le ha dado colitis).

Ve a la Sofía agachada y se tira encima de ella.

Pasa a saludar todos los días antes de entrar al jardín a la panadería y descubrió que pegando un grito ella avisa y así la saludan -y además le regalan un pan-, se arranca de espaldas cuando Feña le quiere poner una chaqueta.

Nos pide todas las mañanas los Minions porque le dan risa (un vídeo compilado con muchos comerciales de los Minions, es bien gracioso).

Así sucesivamente. No se despide de mí en el jardín pero si se alegra cuando va mi mamá a buscarla a tal punto que las tías me comentan que se pone tan pero tan contenta que llega a pegar un gritos de alegría y ellas se matan de la risa.

Tienes un hijo de la misma edad de Olivia y estás viviendo lo mismo que yo y te preguntas “¿Qué hacer en esta etapa?”

Simplemente disfrutarla. No queda de otra, los “terribles dos” como en gringolandia le pusieron, es parte de una etapa que todos los niños viven, más temprano o más tarde. Se dan cuenta que son seres a parte de la mamá o de la figura de apego y quieren comenzar a vivir sus reglas, claro, aunque esto signifique tirarse de cabeza del sillón al piso.

Comienzan a descubrir el mundo de una manera absolutamente distinta a la que lo habían hecho.

Marcar los límites obvio. Si leíste mi post anterior (el de dejar de decir no) eso te servirá ene, hablar con órdenes claras pero no en un tono negativo. Prevenir antes de lamentar.

Reírse de las locuras que hacen, sacarles fotos para guardarlas en el álbum “para el futuro pololo/a”, tener claro que son agotadores y que se están recién lanzando a la vida.

En algún momento, cuando estén más grandes, dirás ¿por qué no se quedó chiquita? Y te acordarás de mí y de que había que disfrutar antes que todo.

La importancia del juego en la educación

Los juegos son una simulación de la realidad, más simple y divertida. Por ello son ideales para enseñar y explicar contenidos, productos o servicios de forma atractiva, desarrollando habilidades y potenciando talentos.

zuru¿POR QUÉ CON JUEGOS?

El Juego y la Realidad: Cuando jugamos “hacemos de cuenta” que vivimos una situación, aunque mentalmente sabemos que “sólo es un juego”, nuestras emociones y valores se sienten comprometidos.

El Juego es parte esencial de la formación, permite ensayar y aprender nuevas opciones de comportamiento. Sabemos que “no es verdad, sólo estamos jugando”

Entendiendo la movilidad de la educación, las organizaciones y la diversidad existente en nuestro país, cada día surge la necesidad de potenciar y desarrollar nuevas herramientas que desarrollen habilidades en los docentes y colaboradores que permitan  desarrollar habilidades humano relacionales que impacten en transferir competencia transversales a los alumnos,  o trabajar con equipos de manera efectiva, tomar decisiones, negociar, comunicar y liderar entre otras, no solo impactando en el aula o el trabajo,  sino que también en su entorno personal, relaciones interpersonales y  desarrollo.

La transferencia de nuevas competencias transversales es el desafío, ya que  puede mejorar notablemente los resultados si las aplicáramos, la pregunta es ¿cómo poder desarrollarlas? . Para esto creemos que los  protagonistas son los docentes, líderes y colaboradores quienes mueven a los procesos y al país, es en ellos donde debemos poner el foco y entregar herramientas que puedan aplicar en el aula,  como en las organizaciones para desarrollar estas competencias.

Una metodología que está tomando más fuerza con excelentes resultados, es la Gamificación siendo un proceso de aprendizaje que va enfocada en desarrollar habilidades a través de la experiencia y el juego, que nos permite ir de lo general a lo particular, trabajando  competencias disciplinares como transversales, ya que el juego nos permite vivenciar  las buenas y  malas práctica, sin castigo pero siempre aprendiendo. Entendiendo que lo potente que tiene la Gamificación es que el proceso es igual de importante que el resultado final,  donde lo que facilita el aprendizaje es el proceso.  Esto provoca que  la diversidad no sea un problema, sino una oportunidad de constante aprendizaje

Como Zuru nos hemos especializados en esta metodología desarrollando diversas temáticas y una de ellas es la Certificación en la metodología del Juego.
FORMACIÓN INTELIGENCIA EMOCIONAL Y RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS. A través del Juego

26 julio Universidad Mayor Sede Manuel Montt

Hoy en día  el concepto “conflicto” ocupa portadas en todos los escenarios, como son los familiares, entre padres, hermanos o entre  padres e  hijos, en nuestras aulas, empresas políticos etcétera.  

Según D. Goleman “Practica de la Inteligencia Emocional”, las personas que manejan los conflictos son personas que:

  • Manejan a las personas difíciles y las situaciones tensas con asertividad  y tacto. 
    • Reconocen los posibles conflictos, sacando a la luz los desacuerdos. 
    • Alientan el debate y la discusión abierta. 
    • Buscan el modo de llegar a soluciones que satisfagan plenamente a todos los implicados.

El término Inteligencia Emocional se refiere a la capacidad humana de gestionar: sentir, entender, controlar y modificar estados emocionales, desarrollando un conjunto de competencias que determinan el comportamiento de un  individuo, sus reacciones, sus actitudes, su estilo de afrontar la vida y de comunicarse, por ende el reconocimiento de las emociones es fundamental  y esto obviamente impacta en la calidad de vida y en la  forma de relacionarse con su entono.

El juego como proceso de aprendizaje:

* Estimula la participación de los estudiantes.

* Simplifica las actividades difíciles.

* Mejora él autoestima

* Motiva la participación constante.

* Crea una retroalimentación positiva

* Promueve la perseverancia y el triunfo.

* Aumenta el compañerismo.

* Ayuda a construir identidad propia.

* Transforma actividades

* Fomenta la comunicación

* Crea ambientes de confianza.

El juego no es sólo juego infantil. Jugar, para el niño y
para el adulto… es una forma de utilizar la mente e,
incluso mejor, una actitud sobre cómo utilizar la mente.
Es un marco en el que poner a prueba las cosas, un invernadero
en el que poder combinar pensamiento, lenguaje
y fantasía.
Bruner, 1984

Más información https://www.facebook.com/ZuruCapacita/

http://www.zuru.cl

info@zuru.cl

#Maternidad El día en que dejé de decir “no”

Ha pasado un buen tiempo desde que tomé esta decisión. Me aburrí de escuchar “nos” en mi vida familiar, laboral, personal, en mi pareja. ¿Te has puesto a pensar en la cantidad de “no” que decimos al día? Más de los que tienes plena consciencia.

NOUn día llegué a un artículo en internet que hablaba sobre eso, hablaba sobre la poca consciencia que tenemos de nuestro lenguaje y como este construye realidades. Lo fui notando también en mi hija mayor Sofía que ante cualquier pregunta mía o de cualquier ser humano su primera respuesta era no.
No quiero a acostarme, no quiero caminar, no quiero probar, no quiero soñar, no quiero jugar y así un sin fin de “no”.

Y me pregunté un día ¿cuántos “no” digo en mi vida?

Ahí también me di cuenta de otra cosa: tengo temor a las cosas nuevas que me depara mi vida. Me gusta estar en mi caparazón, tranquiliza, sin que nada ni nadie me moleste. Pero eso también le estaba significando vivir una vida aburrida, monótona, sin ganas de participar en nuevas experiencias. Porque estaba acostumbrada a decir que no a todo.
Cuando logré hacer esta reflexión mi vida dio un vuelco y mi maternidad también. 

Entonces, ¿si no digo “no” como me expreso?

Esta fue mi mayor dificultad, encontrar frases para poder cambiar mis “no”. Aunque suene bonito, estamos tan acostumbrados a hablar en negativo que no nos damos cuenta, no tenemos conciencia de ello. Nos falta tomar consciencia de que nuestras palabras crean realidades y en especial las realidades de nuestros hijos e hijas.

En ese punto noté que la clave está en dar ordenes claras y positivas. Un clásico es decir “no te subas a la mesa” y el bebé ya está arriba comiéndose la mantequilla. En cambio si le dices “bájate de la mesa con cuidado” básicamente asumes que ya está arriba (algo que no se previno) y ahora es hora que se baje.
Si están en un parque todos los niños jugando y tu hijo se sube a un juego más grande en vez de decirle “no te vayas a caer” donde, implícitamente, le dices “que se va a caer” dile “afírmate y ten cuidado” porque así le transmites confianza y libertad para jugar.

En casa de cocinero hay mil cuchillos y así es nuestra casa. ¿Sabías que Sofía ya sabe usar las puntillas de Feña? Si, unos pequeños cuchillos filosos. Y a pesar de que están a la mano ella y tampoco la Olivia los utilizan, ni sacan.

Les enseñamos todos los días que ellas pueden utilizar las cosas pero debe ser con cuidado. Ese es el único pero.

¿Qué sacamos con pasar prohibiendo si al fin y al cabo los niños consiguen hacer lo que “ellos quieren”? Ese es el punto, no se trata de que hagan lo que quieran, sino que darles la confianza y libertad para que ellos se sientan parte de una familia. Para eso ayuda el lenguaje positivo: para generar confianza.
Niños más confiados = niños menos accidentados y con mejores experiencias de vida.

#Maternidad Los beneficios del “no” presionar

Publicado originalmente en mi Fanpage LINK AQUÍ

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Sofía haciendo tareas

Sofía tenía 9 meses cuando entró a la Sala Cuna. Yo estaba saliendo de una depresión post parto y tenía que volver a estudiar. Había congelado mi carrera y era justo y necesario volver. Fácil nunca fue fácil estudiar, ser mamá, trabajar, rendir y todas esas cosas de multimujer.

En fin… se me vino este tema a la mente hace mucho rato, en especial cuando he leído a muchos padres reclamando “por el jardín” o por “el colegio” donde a sus pequeños -incluso pobres- niños son exprimidos cual limón en temporada baja. Desde el día uno del jardín, incluso en sala cuna, los hacen disertar, cerros de tareas para la casa, llevar tres o cuatro manualidades a la semana, cuadros, recortes, tijeras, pegamento. Desde el día uno en que tuve que “buscar” un lugar dónde dejar a Sofía, todo lo que describí anteriormente no busqué.

¿Por qué?

Porque no quería que mi hija, quién ya estaba siendo ingresada antes de tiempo a un sistema escolarizado terminara colapsada antes de entrar a 1ero básico.

El jardín donde fue Sofía, y ahora dónde va Olivia, ha cumplido mis expectativas: es de una corporación que recibe aportes de la Junji -es decir es gratis-, tienen un enfoque intercultural, respetan sus procesos, la adaptación es con los papás, hay pequeñas actividades -realmente pequeñas-, los dejan jugar y ser niños, hay un proceso de humanización de la sala cuna y jardín. 

Cuando Sofía entró a medio menor lo único que pedía era que no le tuviesen la sala llena de números y letras, me daba lo mismo si sabía escribir su nombre o no, me interesó que ella disfrutara el jugar. Porque cuando yo fui al jardín, lo que más recuerdo, era lo mucho que me gustaba jugar con los niños. Incluso mi mamá me cuenta que nunca hacía las tareas, porque era porfiada y las quería hacer siempre solas -historia que ahora se repite con Sofía-.

Obviamente este paraíso de la sala cuna y jardín tenía que terminar cuando Sofía entrara a Pre-kinder.

Me volví a rehusar de obligar a mi hija mayor de hacerla pasar por procesos de selección, donde la testearan como un artefacto electrónico y donde fuera un número más. Y además, me di cuenta por ahí en agosto que además ya se habían cerrado todas las postulaciones –en ¡AGOSTO! ya no habían cupos en colegios, estamos cagados como sociedad-.

Fui a mi colegio de básica dónde aún no comenzaban las postulaciones. El proceso era solo ingresar tus datos, ir a una reunión para conocer el sistema educativo y luego otra entrevista dónde te preguntan si te gustó o no el sistema y si estás dispuesto a participar de las actividades del colegio. Luego de eso, de firmar ese compromiso, matriculamos.

No nos preguntaron si éramos casados o no (es un colegio católico), no nos preguntaron la religión, ni si estaba bautizada o no, no nos preguntaron en qué casa vivimos o cuántas lucas generamos al mes, no nos preguntaron si podíamos comprar una lista de útiles, no nos preguntaron si Feña era o no el papá de Sofía. De hecho él es apoderado de ella, los papeles no solo tienen mi nombre, sino también el de él.

En menos de un mes Sofía tenía colegio, sin presiones, sin pruebas, ni tratando de impresionar a alguien.

Hasta el día de hoy Sofía se destaca en el colegio por ser atenta, aprender de manera rápida y fácil. Ella aprendió a escribir su nombre en un par de semanas, tiene un interés único en aprender. Le encanta disertar (porque solo se diserta una o dos veces al semestre). Hace sus tareas solas -siguiendo la porfía familiar-, en sus tiempos libres agarra lápiz y papel y se pone a “hacer tareas”. Nadie la obliga a nada, ni en el colegio ni en la casa. Es pura motivación personal.

Evitamos durante cuatro años (y más) comprarle cosas “educativas”, la dejamos ser niña. Papel blanco y lápices de colores eran suficientes para el cometido. Y creo que eso ha servido, porque no tengo a una hija cansada del colegio, tengo a una hija que se despierta feliz a compartir, a aprender.

Incluso este año nos pidió para su cumpleaños un telescopio, porque su motivación de ahora es hablar francés -tiene un libro de francés-español donde hace que lee- y aprender de las estrellas. Quiere ir a Francia, pero el presupuesto familiar solo alcanza para ir a el barrio París-Londres.

¿Qué aprendí con todo este proceso?

1. Evalúe sus prioridades y qué es lo que quiere con un colegio. ¿Buenas notas? ¿rendimiento? ¿un número en la PSU? ¿un buen ambiente? ¿un lugar familiar? ¿un lugar dónde se pueda desarrollar integralmente?
2. Cuál es mi presupuesto ¿cuánto tengo en mi billetera familiar para pagar colegio o quiero/puedo/debo optar por un “municipal”?
3. Qué espero que mi hijo sea ¿ando buscando el doctor de la familia o simplemente que estudie y aprenda lo que más pueda?

Antes de echarle la culpa al colegio por su “exigencia” (porque si critica el colegio es porque usted escogió mal), analícese, y vea DÓNDE está el error.