#Maternidad El Día en que mandé a todo el mundo a la Chu*** y me relajé con mi lactancia

*Espero que mi dentista no me esté leyendo, porque lo voy a pelar 😁. Menos mal que no tiene redes sociales, así que puedo pelarlo en paz. Jajaja.

Dando pecho
Obvie mi cara de cansada, habíamos recién llegado a Vicuña, después de 7 horas de bus.

Creo que no he escuchado a ninguna mamá que de pecho que NUNCA se haya quejado de los cuestionamientos externos sobre la lactancia de su bebé. Si es guagüit@ te preguntan desde cómo está tu leche, hasta si es gruesa o delgada, si los pechos están flácidos quiere decir que no eres buena lechera (claro, como a las vacas que artificialmente las llenan de hormonas hasta tener mastitis con tal de que produzcan leche, literalmente, como vacas) o que la leche materna no sirve para nada.

Más allá de las dificultades que todas, PERO TODAS PASAMOS, las que decidimos -esto no quiere condenar a nadie, pero si decidiste el relleno bacán, sea cual sea el motivo, es una decisión que debe respetarse, no hay mejores ni peores madres por dar o no pecho- el camino de la lactancia materna sabemos que más allá de las mastitis, de los pezones rotos, del mal acople, de los dolores de espalda, de la ansiedad (en mis mejores momentos llegué a comerme 6 paquetes de galletas), de todas esas cosas que nadie pero nadie te cuenta, yo creo que lo peor es pasar por los benditos/malditos comentarios.

Que basura más terrorífica son los comentarios sobre tu lactancia.

Las mamás primerizas son más proclives a caer redonditas en los pésimos comentarios sobre su lactancia, pero aquellas que tenemos algunos años más de carrete en el mambo de la maternidad, también caemos en las dudas de que si nuestra leche es buena o mala, si podremos o no darle pechuga, si tendremos el tiempo de atender a nuestros niños, a ver si le damos un rellenito podremos ir al baño, y comienzan el mundo a decirte sobre las “agüitas antes de los 6 meses”, a “ponerle horarios”, “sobre que la pechuga ya no es la misma que con la primera guagua” y prff.. ¿sigo?

Probablemente sufriste y viviste lo mismo que yo.

Y nada, la gente, me incluyo, siempre tenemos algo que decir, bueno, malo, más o menos, la idea es siempre meter la cuchara.

En este punto me dije a mi misma, después de haberme estudiado desde la OMS hacia abajo sobre la lactancia materna, que se vayan todos al carajo. Cuando critican mi lactancia de la manera que sea, es porque ellos ven un problema en algo que es “natural”. O sea, no sé desde cuando ha sido natural introducir un chupete o mamadera en un bebé, más allá si se necesitara, un problema que para mi no existe. Porque curiosamente quién tiene que atender a las niñas cuando lloran, cuando tienen hambre, cuando necesita hacer sus necesidades, cuando no hay nada que las calme cuando lloran en medio de la noche SOY YO, ahí estoy yo con mis dos tetas disponibles para ellas -la Sofía ya no toma pecho, ¿ya?, pero cuando tomó estuve disponible, ella misma un día me dijo: “mamá, no más”-.

A mi dentista un día le hice una pregunta sobre el tratamiento que estaba siguiendo y la compatibilidad de la lactancia. A lo que OBVIAMENTE salta con la clásica pregunta “¿TODAVÍA LE DAS PECHUGA A TU GUAGUA?” y yo “OBVIO”… ahí nos pusimos a discutir y le aclaré varios puntos y aún así no me creyó. Obvio hoy llegué a mi tratamiento y le chanté un documento de la OMS y me dijo: “si te creo, pero es ene tiempo el que le llevas dando”. Y obvio, ahí le seguí aclarando los puntos.

En el fondo, lo que he aprendido a hacer es a dejar que solos se jodan la vida jodiéndoles la vida a otra persona. En mi caso dejo que hablen solos, tranquilos, o les explico todo lo que he aprendido sobre la lactancia o en su defecto les paso papers o simplemente los mando a la chucha. En el fondo ellos no son quienes tiene las pechugas disponibles para la lactancia, soy yo y las pechugas son mías y se las paso a mis hijas hasta que lo necesiten.

Por eso, manda a la cresta a la gente que se mete en tu lactancia y sigue dando pecho. Solo tu guagua y tú saben hasta cuando continuar.

#Maternidad Esto va dedicado para todas las personas que critican TU crianza

Esto va dedicado con todo mi corazón a aquellas personas que se creen superiores a tu estilo de crianza. No porque me caigan mal, sino porque creo que debemos comenzar a respetar las decisiones de cada mujer y familia.

Vivimos en un mundo diverso y no podemos opinar ni si quiera pensar igual, porque es humanamente imposible hacerlo, pero ¿es necesario criticar la forma en que una mujer o familia cría a sus retoños? ¿es necesaria la cizaña para insinuar que fulana o mengana es mala madre? ¿por qué quieres hacer sentir/pensar que x persona es mala madre porque NO opina/cree lo mismo que tu?

Si usted es de esas personas que creen que tienen la verdad absoluta sobre un tema tan profundo y diverso como la maternidad entonces siga leyendo. Le quiero contar algunas cosas.

Cuando una es primeriza es una esponja, es permeable a todo tipo de comentarios, buenos, malos, más o menos. De todo tipo. Una engancha como si todas esas personas a nuestro alrededor tuviesen un poder aún mayor de cómo criar a un ser humano. Claro… “porque ellos criaron antes”. Y tu te aprovechas. Aprovechas de imponer tu visión, de decir cómo hacer y cómo no hacer.

Reconozco que yo misma he vivido el “dar órdenes”: decir que hacer o no hacer a una mujer-madre que necesita contención y guía.

Pero lo digo en serio: la maternidad no se trata de seguir patrones o dar órdenes a otras mujeres como usted cree que debe hacerse. Se trata de acompañar y hacer “tribu”, para apoyarnos en este camino tan difícil y tan lindo.

¿Por qué es tan importante para usted meter la cuchara cuando no se lo piden? Lo digo de esta manera, porque llevo un rato siendo mamá. Ha sido lindo, ha sido difícil. Pero, ¿es necesario dar su opinión sobre todo, en especial en esos momentos de conflicto en que NO necesito una vocecilla inquisidora? Si usted no va a aportar con algo útil, entonces no se meta.

Todas hemos vivido/sufrido los comentarios fuera de lugar, que en vez de guiarte en lo que necesitas o por último un brazo amigo para sostener el bolso mientras NECESITAS atender a tu bebé en un momento complejo.

Algunas veces ni siquiera necesitas ayuda, esas personas se te acercan cual abeja a la miel, para intentar decirte qué hacer o qué no hacer. Para darte “ese consejo” que quizás no pediste y que mucho menos necesitas.

OJO… no estoy diciendo que no agradezca cada uno de los consejos que usted me quiso dar, pero hay veces de verdad que no quiero que me los den y mucho menos quiero ser juzgada por lo que hago o por lo que no. 

Y aún menos quiero que me juzguen porque tomé la decisión de criar a mis hijas con un estilo distinto “al tradicional” de crianza. No quiero que me miren con cara fea porque antes de entrar al colegio le digo a Sofía que se porte mal (gracias a Dios no me hace caso), porque le digo que No en varias cosas, porque le digo que si en otras tantas.

Si eres de esas mamás que aún se sienten permeables a comentarios, que haz dejado de hacer muchas cosas por “el qué dirán” te lo digo desde todo mi corazón: comienza a hacer oídos sordos y a escuchar tu corazón y tus instintos. Busca aquellas personas que son de TU CONFIANZA para crear tribu y si “no las tienes” entonces válete por ti misma.

La maternidad es diversa, es distinta y varia de mamá en mamá de hijo en hijo. No hay una forma correcta o incorrecta de hacer o deshacer si lo HACES CON AMOR.

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Esperemos que me demore poquito en ordenar todas las ideas que andan dando vuelta en la mente de Mangelita.