Un helado puede aportar más de 700 calorías

Un buen helado es lo más apetecido del verano. Con las altas temperaturas, el barquillo se convierte en el alimento estrella, más aún cuando se piensa que ‘es pura agua’ y que no engorda. Pero, ¿sabemos realmente cuántas calorías aporta un helado?

helados calorías“Una bolita de helado de agua usualmente aporta un promedio de 85 calorías y una de helado de crema 130. Sin embargo, hay que considerar que el tamaño de la porción cambia dependiendo de quién lo sirva, así que fácilmente puede tener el doble de calorías”, asegura la docente de Nutrición y Dietética de la Universidad del Pacífico, Stefanie Chalmers.

Frecuentemente las heladerías ofrecen añadir otros elementos a la porción de helado, lo que aumenta el total de calorías. “La adición de crema, salsas de chocolate, manjar, caramelo y chips puede valorarse calóricamente en un rango que va entre 60 calorías extra (porción de chips) a unas 200 (combinación de salsas)El barquillo, dependiendo del tipo y tamaño, puede aportar otras 60 calorías”, ejemplifica la nutricionista.

Con todos estos “extras” agregados a un gran helado de crema que comúnmente se comercializa en Chile, la tabla final de calorías aumenta exponencialmente. “Un mal helado puede ser un elemento tóxico para el organismo y aportar, en azúcares y grasas, unas 700 calorías. Esto sin mencionar las porciones extra grandes, donde podríamos fácilmente duplicar dicho valor calórico”, asegura la docente de la U. del Pacífico.

Hoy en día existe una gran variedad de helados artesanales y dietéticos que prometen ser más saludables. “En muchos casos los helados diet son útiles, ya que hay algunos que tienen la mitad de las calorías que su similar ‘no diet’. Sin embargo, no se debe confiar sólo en la palabra ‘diet’, sino que siempre es necesario revisar la etiqueta y verificar la diferencia calórica. Se puede dar el caso que, aunque sean bajos en grasa, pueden tener dosis elevadas de azúcar”, advierte Chalmers.

También hay diferencias entre los helados naturales, de leche y de yogurt. “Si el helado es natural de fruta, aportará todos los nutrientes que aporta la fruta escogida. En tanto, si es de leche, aportará proteínas y usualmente grasa, ya que lo común es que se utilice crema en su elaboración. También existen helados a base de yogurt con fruta, que serían una excelente combinación, en caso de estar seguros de la elección de un yogurt descremado y de la ausencia de cremas añadidas”, recalca la especialista.

Es importante tomar en cuenta que de nada sirve preferir helado artesanal si se combina con otros ingredientes altamente calóricos, como cremas y salsas. “Los helados artesanales suelen ser bastante naturales y, por tanto, son una excelente alternativa para aumentar la ingesta de fruta, pero su beneficio será opacado si por cada bolita de helado se añaden dos de crema”, finaliza la docente de Nutrición y Dietética de la Universidad del Pacífico, Stefanie Chalmers.

 

Adiós a la once

Una “once” puede llegar a aportar 1.200 calorías, acumulando una gran reserva de energía que no es utilizada por la hora en que se consume. Experta explica por qué este hábito de los chilenos es dañino para la salud.

once comidaSentarse a “tomar once” es un clásico de toda familia chilena. Ya está tan arraigada en la cultura nacional, que está al mismo estatus que otros horarios de comida, como el desayuno y el almuerzo. Incluso, en algunas zonas del país, ya le está quitando el lugar a la cena, transformándose en la popular “once-comida” u “once-cena”.

La once se acostumbra a tomar entre las 17:00 y las 19:00 horassirviéndose café o té, incluso muchas veces acompañada de la infaltable bebida gaseosa y pan —habitualmente marraqueta, llamada también ‘pan batido’ o ‘pan francés’; o de hallulla— con huevos, jamón, manjar, mantequilla, margarina, mermelada, palta, paté, queso o tomate. Ahora, si se quiere hacer una ‘once completa’, se pueden incluir berlines, calzones rotos, dulces chilenos, galletas, helados, jugo, kuchen, panqueques, picarones, roscas, sopaipillas, tortillas de rescoldo o torta. Si se toma once en un restaurante, el pan puede ser un sándwich elaborado, como un Barros Jarpa, un Barros Luco, un chacarero o un lomito”, describe la docente de Nutrición y Dietética de la Universidad del Pacífico, Claudia Narbona.  

Con toda esa variedad, la especialista advierte que la once implica una alta ingesta de calorías. “Al principio la once era normalmente un vaso de leche y medio pan con algún acompañamiento, pero ahora ha pasado a constituir una gran reserva de calorías. Esta tradicional once nos está aportando entre 1000 a 1200 calorías, dependiendo de lo que comamos y cuánto comamos, pero en promedio se encuentra dentro de este rango. Si se considera el aporte energético adecuado y su distribución entre las comidas que realizamos al día, la once debería aportar sólo de 200 a 300 kcal, lo que dista bastante de lo que consumimos hoy”, asegura la ingeniera en alimentos.

Lo anterior, se agrava por la hora en que se toma la once. “Todo lo que consumimos en forma adicional en una buena y contundente once son calorías que no alcanzamos a gastar, ya que hoy la nueva modalidad es llegar a la casa, comer rápidamente un pan o más con diversos agregados, acompañado de una bebida gaseosa, té o café y un pastelito dulce para completarla. Luego de que se traga la once, cada uno se retira inmediatamente hacia su pieza u otro lugar de la casa, a ver televisión o al computador y, en el caso de los niños, a los juegos electrónicos, por lo cual todo va quedando como reserva en el organismo”, alerta Narbona.

Según la Encuesta Nacional de Consumo Alimentario realizada en 2010, los chilenos consumimos alimentos hasta en siete momentos durante el día: desayuno, almuerzo, once, cena y tres colaciones (mañana, tarde y noche). Además, un 80,2% de los chilenos asegura que sí “toman once”, siendo las mujeres las que reportan mayor frecuencia de consumo.

Además, en la zona central generalmente las familias han unido la ‘once’ con la ‘comida’ o ‘cena’, lo que ha dado paso al término “once-cena” u “once-comida”. 

“Esto se debe al ritmo de la vida moderna, que ha ido modificando esta costumbre e incluso eliminándola, como es el caso de algunas partes de Santiago. La extensión de las horas de trabajo ha provocado, a veces, que la última comida del día sea una once abundante que sustituye la cena. Esta nueva modalidad de comida no nos ayuda, considerando que nuestro organismo necesita que comamos cada tres horas y que nuestras calorías diarias no superen las 2000 kcal”, asegura la académica.

Por ello, docente de Nutrición y Dietética de la Universidad del Pacífico asegura que se debe reemplazar la tradicional once u “hora del té” por la ingesta de alimentos más livianos. La once como tal se debe reemplazar por una colación liviana, compuesta de cereales, fruta, yogurt, pan integral, palta, quesillo, jamón de pavo, jugos de fruta, té o café, de modo que podamos saciar nuestra hambre en el horario que corresponde, de modo que el aporte de calorías sea el adecuado a la comida que estamos realizando”, concluye Claudia Narbona.

¿Sabes cuántas calorías tiene cada tipo de café?

Mañana se celebra el Día Mundial del Café, fecha en que se reconoce la ardua labor de los productores del grano y que también se aprovecha para promocionar las distintas variedades del producto. Un nutricionista explica las propiedades de esta apetecida bebida, quiénes pueden –y no pueden– consumirlo y cuántas calorías aporta según su preparación.

día del caféDe acuerdo a la Organización Internacional del Café, el consumo mundial de café durante el 2015 fue de 152,1 millones de sacos, lo que representa un aumento sólido respecto a las cifras del 2014 (150,3 millones). Además, se estima que al menos el 30% de la población mundial consume una vez al día una taza de café. Pero, ¿es bueno beber tanto café?

“El café es una bebida obtenida a partir de la infusión de granos de café tostados, la que se puede encontrar en diferentes formatos. Una de las principales características de esta bebida es ser utilizada como estimulante, para poder conseguir una mejor concentración, ya que actúa sobre el sistema nervioso central. Otra de las características beneficiosas del café es su alto aporte de antioxidantes, los cuales podrían ayudar a evitar daños en la salud cardiovascular”, indica Edmundo Rodríguez, docente de Nutrición y Dietética de la Universidad del Pacífico.

La relación entre el café (y su principal componente, la cafeína) y las enfermedades cardiovasculares no está claro. Mientras algunos estudios aseguran que constituye un riesgo, otros afirman que incluso puede ser beneficioso. Lo cierto es que los médicos indican que su consumo puede provocar problemas de insomnio y de presión arterial.

El café no puede ser bebido por todos, ya que uno de los componentes principales es la cafeína, un compuesto activador del sistema nervioso central que causa vasoconstricción en las arterias, aumentando significativamente la presión arterial. Además, el café está contraindicado para personas que sufren problemas al estómago, ya que es un irritante de la mucosa gástrica y también deben evitarlo personas que sufren de insomnio, ya que al ser un estimulante produce problemas para conciliar el sueño”, explica el nutricionista.

Según una encuesta elaborada por De’Longhi el año pasado, los chilenos consumen en promedio 2,5 tazas de café al día, el 74% de ellas en el hogar y en el trabajo, repartidas equitativamente durante la mañana y la tarde.

“Estudios demuestran que consumir 300 ml. de café al día (1 taza y media o 1 tazón) podría relacionarse con un efecto protector de la salud cardiovascular. No obstante, un consumo de 600 ml. al día (3 tazas o 2 tazones) puede aumentar los daños en nuestro cuerpo”, advierte el especialista de la U. del Pacífico.

Hay muchos que abusan del efecto “despertador” del café y toman varias tasas al día, lo cual podría ser perjudicial para la salud. “Al tomar más café que el recomendado, se pueden producir efectos de intoxicación por cafeína, con síntomas como confusión, dificultad respiratoria, vértigo, aumento de sed, orina aumentada, latidos cardiacos irregulares, temblores y, además, se pueden presentar malestares estomacales como dolor e inflamación gastrointestinal. Un exceso de café a largo plazo puede aumentar los riesgos de sufrir hipertensión arterial y tener triglicéridos altos”, alerta Rodríguez.

Cuidado con las calorías

Otro punto a tomar en cuenta es la cantidad de calorías que aportan los diferentes tipos de cafés que se ofrecen en el mercado. Los distintos sabores y la leche que se utiliza determinan cuántas calorías entregan, las cuales pueden ir desde cero a más de 430.

El café casi no aporta calorías, no obstante al ser saborizados las aumenta. Hay que tomar en cuenta que cada cucharadita de azúcar suma 20 kilocalorías y al agregar leche u otros saborizantes, como crema o chocolate, las calorías van aumentando”, apunta el docente de Nutrición y Dietética de la Universidad del Pacífico, Edmundo Rodríguez.

Así, considerando el aporte calórico aproximado de un tazón (355 cc), el café expreso o americano tiene 0 kcal, el café cortado con leche descremada 6,3 kcal, el café cortado con leche entera 10,4 kcal, el café con leche descremada 142 kcal, el café con leche entera 220 kcal, el cappuccino con leche descremada 72 kcal, el cappuccino con leche entera 150 kcal, el café mocha descremado 352 kcal, el café mocha con leche entera 430 kcal, el café vainilla latte descremado 202 kcal y el café vainilla latte con leche entera 280 kcal, según datos de una popular marca de café (Starbucks).

Asimismo, en el caso del café envasado, una porción de café tradicional tendría 5 kcal, de café vainilla 74 kcal, de cafe mokaccino 119 kcal, de Latte 78 kcal, de cappuccino 53 kcal y de descafeinado 1 kcal.