Juegos en movimiento, fundamentales para integrar aprendizajes del primer semestre

Los expertos matemáticos de www.Smartick.com proponen algunas actividades que no requieren de grandes preparaciones y que permiten que los niños se mantengan entretenidos y utilizando su mente durante estas semanas de vacaciones.

juegos shell hasbroGracias a la psicología evolutiva y del aprendizaje se sabe que el primer lugar desde donde se empieza a experimentar y a aprender es el cuerpo. Se convierte en la referencia central, hasta él llegan todas las sensaciones y percepciones del exterior. Si además se usa el movimiento, se obtiene información de lo que pasa en el entorno cuando se realiza una acción. Si este proceso se repite lo suficiente, se aprende y se adquiere destreza. Si además hay diversión, el aprendizaje se consolida más rápidamente. Es decir, jugar, experimentar, moverse y repetir, son las claves.

smartick.com, plataforma que a través de la inteligencia artificial desarrolla el pensamiento matemático de niños entre 4 y 14 años, propone los siguientes juegos en movimiento para que los pequeños fijen lo esencial de su aprendizaje de geometría y lógica del primer semestre.

Juegos usando todo el cuerpo: motricidad gruesa: Aprender geometría saltando y estimulando el pensamiento espacial. Para juegos con figuras geométricas es importante saber la secuencia en la que se van incorporando las primeras figuras, esto además estimula la lógica.

  • Laberintos: son muy interesantes para mejorar la habilidad de razonamiento y resolución de problemas. Se pueden hacer en la casa, usando muebles livianos, almohadas y cojines.
  • Figuras geométricas en el suelo. Dibuja muchas figuras geométricas con tiza en el suelo sin orden aparente y con distintos colores. El niño tienes que saltar de una a otra según la instrucción del adulto, sin caer y consiguiendo llegar al otro lado de la franja de figuras.
  • El luche con figuras geométricasletras y números.
  • Poder tocar las formas. Todo lo de la casa sirve para hacer figuras geométricas. Explorar hacerlas con legumbres, fideos, palitos, lo que esté a mano, les ayuda a plasmar la forma en el consciente, aportando tremendamente al futuro desarrollo de esta práctica matemática.

Juegos sensoriales: representaciones mentales a través del tacto: Con ellos se mejora la visualización interna y, consecuentemente, el mapa mental del cuerpo.

  • Dibujar en la piel: el juego de las figuras geométricas hechas en la espalda o en la mano o en la pierna sin ver el trazo. Con los ojos cerrados se estimula y experimentar la visualización de estímulos externos y formas abstractas a través de las sensaciones propioceptivas del cuerpo.
  • Sintiendo las letras: crear letras con plasticina, miga de pan o esponjas. Tocarlas, sentirlas recorrerlas, hace que los niños perciban la tridimensionalidad de un objeto que sólo aparece en 2D normalmente, enriqueciendo las percepciones.

#Maternidad Al fin entendí Kung Fu Panda

Estamos de vacaciones Sofía, Olivia y yo.

Olivia y yo estamos viviendo nuestro post natal (que espero que jamás se acabe) y Sofía sus vacaciones de verano. Soy bastante feliz vivir con las dos en casa, me ha sido más entretenido, aunque he tenido que buscar actividades para Sofía que no sea solo ver monitos.

Pero el lunes, mientras hacíamos una tarde de películas porque hacía mucho calor como para ir al parque vimos Kung Fu Panda y esta vez le presté más atención. Me gusta el giro que hace tiempo tienen las películas de niños mostrando nuevas facetas y dejando más enseñanzas que solo amores imposibles o princesas que deben ser rescatadas.

Muchos han visto Kung Fu Panda: Po, un oso panda, hijo de un pollo que hace sopas (bastante freak) sueña con ser un maestro del Kung Fu, pero con suerte se puede su cuerpo. Ayuda a su padre en el restaurant hasta que avisan que pronto se anunciará al Guerrero Dragón. Primero tiene que subir un montón de escaleras y al llegar no puede entrar porque le cerraron las puedas. En su afán de entrar al Templo se sube a una silla llena de fuegos artificiales y cae al medio del nombramiento y lo señalan a él como el Guerrero Dragón, nadie se lo cree y menos el maestro Shifu. Y ahí comienza la parte que más me interesó.

La verdad que no les contaré el final porque no tiene gracias hacer un spoiler si aún no la has visto con tu hijo. 

Po es un panda, gordito, que es bueno para cocinar y atrapar galletas, pero no para entrenar. Con la ternura que lo caracteriza va de a poco ganándose primero a sus compañeros y también demostrando que él tiene otros dotes con los que puede ser un gran maestro del Kung Fu (como el también lo ha deseado y que en un momento dejó de creer). Y precisamente eso es lo que me gustó de la película: que no hay que ser igual que el resto para hacer lo que uno quiere.

Sofía es una niña que es más grande que el resto en muchas cosas y ella quiere bailar ballet, no es una niña delgada como un palo pero veo que tiene ganas de hacerlo. Así que me veo obligada a buscar clases de ballet para ella.