Historia de una Cuarentena: Parte 1

Parece dicotómico, recuerdo mi infancia como una cuarentena permanente, porque siempre pasaba encerrada en casa. Al ser la menor de los hermanos me quedé fuera de muchas aventura familiares que podrían haber enriquecido mi crianza, pero nada que hacer, siempre fui y soy muy casera. Ahora por obligación.

Desde que se desató el Coronavirus o COVID-19 para decirlo en bonito, en diciembre se veía una realidad lejana, pero casi de película. O sea, VIRUS, era la mejor representación de lo que estaba pasando en ese entonces. Y ¿a Chile llegaría? Conociéndonos era claro que iba a pasar, pero lo preliminar era que por el clima no era posible, que esto y lo otro. Bueno, aquí estamos, meses después con una cuarentena decretada hace ya dos semanas y un par de días.

He visto gente vuelta loca, realmente, desde que comenzó la “poca trazabilidad” del Coronavirus, corriendo por una vacuna que NO sirve para el virus actual, así también personas reclamando y exponiéndose de manera irracional. Nos dijeron que nos encerráramos y terminamos colapsando todo. Solo en Chile puede pasar.

Debo ser honesta…

La primera semana pude pasarla bien, la casa era un desastre pero bueno, con tres niños, de distintas edades fue fuerte. Me arranqué dos días al super para poder distraer mi mente, pero… no fue necesario, aún me quedaba algo de cordura.

Al día siguiente comenzó el show de las clases online y las miles de miles de guías que envían desde el colegio, los grupos de WhatsApp de apoderados llenos de pelotudos que estaban más preocupados por el año escolar que por la salud mental de sus hijos, gente desesperada porque nadie sabía nada. Definitivamente el no saber nada es lo más complejo, si, mucho más que saberlo todo.

cuarentenaA la segunda semana de encierro ya comencé a perder la noción del tiempo, así como lo escuchan, porque se me confundían los días, entre preparar desayunos, ordenar la casa, trabajar con hora de inicio pero sin hora de fin, darle todos los días, me olvidé del tiempo. No tengo calendario, y tengo que estar anotando todos los días para recordar qué día es, lo que tengo que hacer.

Un día tuve que salir a buscar mis medicamentos y…

Quienes saben, me diagnosticaron hace poco hipotiroidismo y debo decir que ha sido un real alivio a todo lo que sentía, además sigo con mi tratamiento para la locura extra que tengo en el cerebro. Entonces caché que mi receta se vencía, primero tuve que mamarme ir a que me la renovaran en medio de la locura por el coronavirus y escuchar que el doctor me dijera: “usted quiere estar muerta qué está aquí?” a lo que le respondí “¿acaso prefiere que me descompense?” A lo que el tipo respondió “que era mejor descompensarse a morir de coronavirus” y yo… simplemente en shock (no se preocupen… le puse tremendo reclamo por saco de pelotas). Me extendieron la receta, pero después de eso tuve que ir a buscar los remedios. Bueno, justo fue ese día en que anunciaron la cuarentena total en 7 comunas, entre esas LA MÍA. Si… la MÍA! quería puro morirme, porque el consultorio estaba abarrotado de gente y básicamente no me podían dar los medicamentos.

Con paz y tranquilidad luego me aclararon que podía pedir un salvoconducto e ir tranquilamente. Bueno ese día… me resfrié (SPOILER: No es coronavirus).

Tuve que sacar mi lindo salvoconducto en www.comisariavirtual.cl (lo dejo porque realmente hay gente que aún no cacha dónde hacer el trámite y que no se necesita clave única), enmascarillarme porque estaba tosiendo y con estornudos, ir tranquila al Consultorio. Desgraciadamente hay un triage que debes pasar de lo contrario no te atienden y tuve que responder con la verdad, que estaba resfriada. Así es como me mandaron al doctor urgente, aislación absoluta para atenderme y decirme que estaba resfriada (aún siguen haciendo esa pregunta si has tenido contacto con alguien con COVID-19 siendo que la trazabilidad ya se perdió… pero bueh), no me hicieron el examen porque “no valía la pena”. Me dieron el pase para pedir mis remedios y listoco.

A encerrarme de nuevo.

Dos semanas con niños en casa.

Hay gente que realmente no entiende que trabajar desde casa, cuidar niños y más encima “educarlos” es un desafío que NO todas queremos hacer. Lo digo desde mi experiencia personal, he tenido que estar más sentada acá trabajando que haciendo la guía de los chicos, mediando el uso de la tele, que me colaboren, que me dejen trabajar y que no se maten dentro de casa.

Echan de menos natación y hockey pero no puedo hacer más, está todo suspendido, está todo parado. No podemos salir ni al patio común. ¿Cómo canalizo sus energías? Sinceramente aún no lo logro.

No les daré ninguna fórmula mágica porque hoy me encantaría estar sentada viendo tele y no respondiendo los infinitos mensajes que tengo que responder día a día. Me encantaría justo estar en una pega que no se puede teletrabajar, pero bueno, esa no es mi realidad. Acá teletrabajo, telehagoelaseo, telecuidoalosniños, telecocino, telehagopan, telehagolascamas y telehagocualquiercantidaddecosas.

Bueno… algo bueno de todo esto es que hemos podido grabar el MOMS ON THE CITY con la Pame y estoy esperando a editarlos para poder subirlos. Así que ahí no solo yo me entretengo sino también ustedes.

¿Cómo llevan la cuarentena?

 

Ser mamá, ser trabajadora.

Mi referente es mi mamá, quién a los 17 años se casó -con el que es mi papá- tuvieron “una camada” de tres hijos hombres y después de 18 años del último de ellos nací yo.

sonríe mangelMi mamá no “trabajó” formalmente -lo hizo cuando cumplí 16 años hasta que nació mi hija menor-, se dedicó a criarnos y a formarnos -aunque con mis hermanos se condoreó harto-. Mi papá era quién llevaba el sustento al hogar. Nunca tuve previsión, consciencia de contrato, siempre “consiguiéndonos bonos” para poder ir al médico. Obligó a mis hermanos a trabajar desde chicos y en mi caso, conmigo no se metió porque “era la mujer”.

Terminé de estudiar, salí de cuarto medio y de los cuatro hermanos que somos, solo dos entramos a la U, yo fui la única que terminó los cinco años (aún no me titulo, ya lo haré).

En medio de mi carrera quedé embarazada, los comentarios que escuché fueron: te cagaste la vida, ahora te costará todo, seguirás con tu carrera?, cómo lo vas a hacer para estudiar? y un suma y sigue de frases típicas.

¿Me costó? Muchísimo, el puerperio a los 21 años, junto con la carga emocional de “ser la promesa de la U” y haberse “cagado la vida” y más encima tener que criar una hija sola, sin el apoyo del progenitor (no me refiero a dinero), fue fuerte.

Cuando salí a trabajar me hicieron la clásica pregunta: ¿y cómo lo haces con tu hija? ¿quién te la cuida? ¿va al jardín? ¿quieres tener más hijos? y yo solo tenía 24 años.

Todas las mañanas salía a las 7:30 del departamento en Santiago Centro a dejar a mi hija a Peñalolén, a su jardín, que se quedara en extensión horaria hasta las 18 hrs. luego una apoderada del colegio la tomaba y la llevaba a su casa hasta que yo llegara a las 20 hrs. aprox a buscarla y así devolvernos a Santiago Centro. Todos los días por dos años si mal no recuerdo. Así también lo hice en bicicleta para aprovechar de moverme de otra manera.

trabajandoEn ese camino quedé embarazada de mi segunda hija. En el trabajo me dijeron -cito textual-: ¿te felicito o te doy el pésame? -no le tengo rencor a esa persona, al revés, fue un momento anecdótico-.

Y así tuve a mi segunda hija, entre el trabajo y mi hija mayor. Yendo y viniendo, intentando que las hormonas no me la ganaran y que no deseara ser “una mantenida” como mi mamá que estuvo toda la vida con mi papá -hasta los 15 años cuando salió a buscar pega, encontró, tuve Fonasa y pude comprarme un bono a mi nombre y no mendigarlo a nadie-.

Viví el famoso post natal de 6 meses, que en realidad fueron 5 y medio y pude extenderlo un poco más por mis vacaciones.

Viví el no recibir la plata de tu licencia médica porque aún no llegaban los papeles.

Luego de eso, viví el extraerme leche en el baño, porque ¡vamos! no me iban a pasar la oficina de reuniones para eso, porque tampoco lo pedí porque “ya incomodaba mucho siendo mujer y siendo mamá”. Viví el tener las pechugas llenas de leche en la pega y tratar de terminar pronto para poder ir donde las niñas porque no daba más del dolor y que justo me saliera un trabajo urgente o algo que terminar pronto.

Me cambié de pega y luego me echaron.

Volví a vivir ir a entrevistas y que me preguntaran ¿cómo lo haces con tus hijas? ¿el papá te apoya? ¿quién te las cuida? Pasó el tiempo y nadie me llamaba. Tuve que “emprender” y trabajar de manera independiente. No me quedó de otra, las lucas no daban vivir con un sueldo. Y hasta el día de hoy agradezco haberlo hecho, de lo contrario mi situación sería otra.

Hace casi dos años, me ofrecieron volver a trabajar en oficina, algo que me rehusaba por mi dinámica familiar, convengamos que ser mamá full time y emprender no era fácil, sin contar que me gusta poder hacerme cargo de mis hijas. Pero justo comencé a vivir el proceso de mi separación, algo bien caótico, por decirlo así. Fue bien terrible todo.

Comencé a fallar en todo lo que hacía, comencé a perder el rumbo y lo único que recibí fue un “vuelve a lo que eras”, mientras alrededor mío todo se desmoronaba. Fue bastante terrible trabajar, cuidar a mis hijas, sentirme en un caos emocional, sentir que en cualquier momento perdía la pega porque no lograba concentrarme. No daba más. Mi salud mental y la de mis hijas estaba primero. Tuve que tomar licencia, mi cabeza no daba más.

Así fue cuando comprendí que las empresas son masculinas, aunque el líder sea mujer. Desean y te exigen estar bien todos los días, aunque cuando llegues a casa te pongas a llorar porque tu vida no da más, porque todo lo que está pasando alrededor tuyo es lo peor. Aunque te levantas y no sabes qué hacer porque sinceramente todo es un caos. El peor de los caos.

Un mes y medio fuera y cuando vuelvo, al día siguiente, me dicen “que no me necesitan” por necesidades de la empresa. Ok. Llorando me despido de mis compañeros porque tuve que mamarme ese momento incómodo porque, en el día de la salud mental, me despiden después de una licencia psiquiátrica. Gracias a Dios estaba empastillada porque de verdad hubiera sido realmente terrible.

¿Esto le sucedería a un hombre? ¿a un hombre lo harían despedirse de todos sus compañeros al día siguiente de volver a una licencia? ¿un hombre se pondría a llorar frente a todos porque lo echaron de lo que era su principal sustento?

Fue complejo y sigue siendo complejo, la vida me la puso cuesta arriba, y durante varios meses me cuestioné muchas cosas, que si debía o no tomarme la licencia, si debía o no priorizar a mis hijas -que lo estaban pasando pésimo-, si debía o no rehacer mi vida, porque después de casi dos años se me estaba pasando por la cabeza el hecho de “estar con alguien”. Si iba o no a encontrar pega de nuevo.

Mis hermanos le dijeron a mi mamá que yo debía volver a la casa materna, porque para qué, si así ahorro plata y me dedico a criar a las niñas. Yo dije ¿qué onda mis hermanos?.

En el sigo XXI en el que supuestamente vivimos aún vemos como indefensas a las mujeres, incapaces de pagar las cuentas, como débiles si nos da depresión, que no rendimos como rendíamos en el trabajo, que somos histéricas si nos quejamos. Aún en el mundo de hoy en día las empresas te exigen ser hombre y rendir como hombre, porque necesitamos producir.

No volví a la casa de mi mamá. No abandoné mis sueños. No dejaré de ser mamá y menos DEJARÉ DE SER MUJER Y TRABAJADORA.

En el día de la mujer 2020 espero y deseo que a las mamás y trabajadoras se nos respete como seres humanos, no como máquinas de producción. Que es terrible sentir que perderás eso que alimenta a tus hijas, porque sabes que la pensión de alimentos no es lo que realmente tus hij@s gastan y que no andas por la vida haciéndote las uñas con eso.

Este 2019 me dejó varias lecciones

Como todo buen blog aquí estoy haciendo los balances del 2019 que era justo y necesario para poder comenzar otro año porque… ¡QUÉ AÑO FUE EL 2019!

Vivir MangelitaNo fui la única porque hablando con varias personas me contaron que el 2019 fue super fuerte, con muchos altos, pero también con caídas estrepitosas de las cosas que ellas creían ciertas y rígidas.

Un inicio de año duro

El comienzo de año fue duro, y básicamente me preparó para la tormenta que se me vino después. Darme cuenta realmente de cómo eran las cosas, como la gente realmente operaba y que no era la forma en que a mí me gustaba. Si, porque en el fondo uno es libre de aceptar o no cómo la gente te trata, decirle: hasta aquí llego.

No puedo decirlo de otra manera, de verdad que a comienzos de año lo pasé pésimo. Sentí que todo lo que pude construir en un corto espacio de tiempo se fue a pique y yo intentaba agarrarlo y agarrarlo y se me iba como agua en las manos. Cero posibilidad de armar algo si estaba en un terreno mal hecho, con cero bases.

Me agarró mal la maternidad, me la removió completa. Tuve que cuestionarme cosas que no quería hacer, pensar en cómo lo estaba haciendo para intentar hacerlo mejor, si… intentar, porque con suerte tenía el cuero para levantarme todos los días.

Fueron momentos duros, la verdad es que la vi fea. Más cuando después de me dicen que tengo casi depresión –si, porque si bien es depresión… fue un casi, porque alcancé a agarrarla antes que llegara a algo más grave-. Tener que pedir ayuda, literalmente entre llantos y gritos, porque sentía que ni yo misma me escuchaba, para luego tomar un camino duro, pero valiente. Porque nadie te dice que ese camino es el más fácil.

Recuerdo los primeros días, en que tuve que pedirle a mi mamá que se quedara con las niñas porque yo valía con suerte un peso, miraba el techo y lloraba, caminaba en el parque para poder distraerme y ahí estaba ahogada, pensando como se me derrumbaba la vida, y como, a pesar de toda mi fortaleza no lograba ni siquiera estar en pie. Caí y caí feo.

Tomar terapia

Puede ser algo de perogrullo, pero cuando uno vive un duelo tan grande por la vida, cuando acumulas años y años de malos ratos, de malas experiencias, de represión, lo único que haces es pensar que no vas a dar más. Que por favor que todo pare pronto porque no das más. La vida en el fondo no tienen sentido –y aunque te digan ese “cliché” de “lucha por tus hijas” tu sabes que que aunque te digan que te darán todo el dinero del mundo, salir del hoyo por ese motivo no es suficiente”-.

Así es como grité, literalmente, por ayuda profesional. Ya no daba más, ya no podía más. Era imposible hacerlo por mi sola. Si, hay gente que puede, pero yo no podía más. Creo que lo puse en un post, no me daba más el cuero para todo lo que estaba viviendo.

Al fin y al cabo, la terapia era lo único que me podía ayudar a sobrellevar la vida en ese punto.

Llegué a excelentes profesionales que me ayudaron a poder tomar mejores decisiones, a mirar la vida desde otro punto de vista, a encausar todo eso que ya pensaba, que ya sentía pero que no podía ordenar por mi misma.

Tirar para adelante porque para atrás sale solo

Después de simplemente remar hacia adelante dentro de la tormenta, logré ver el claro. Logré ver que todo lo que había avanzado y que en realidad era el camino que tenía que tomar para poder crecer. Porque crecer duele, lo escribí hace un tiempo. Y nadie, pero nadie, deja de crecer, es parte de la vida misma. Uno deja de crecer en tamaño, pero tenemos la responsabilidad de crecer emocionalmente, dejar de sentir frustración por miles de cosas que nos pasan a diario, dejar de sentir que la vida te debe algo y darte cuenta que estas para aprender y crecer.

Nadie te debe nada, tu no le debes nada a nadie. Al final, es deber de cada uno vivir la vida, porque la vida es una sola, no te queda de otra. Una puede pasar la vida entera intentando intentar -así como lo lees- ser feliz, tener tranquilidad y vivir bien, pero el truco no está en intentarlo está en simplemente hacerlo, dejar de buscar la felicidad fuera tuyo, sino que dentro tuyo.

Suena a frase de psicólogo barato o de libro de autoayuda, pero la verdad es que, la felicidad, el bienestar y la tranquilidad están dentro tuyo, no en cosas, no en personas. Está en realizarse todos los días, con metas pequeñas, mirarte y decir: hoy es un buen día, porque estoy viva. Hoy logré salir de la casa, si, así como lo lees, salir de la casa es una meta cuando tienes síndrome ansioso. Incluso, poder subirme a un auto.

Porque ya había estado en el hoyo y simplemente no me quedaba de otra que subir.

De todas maneras, fue fuerte… tuve que enfrentar otros desafíos, y dentro de todo no fue tan terrible como me lo esperaba, porque ya había dado el primer paso que era sanarme yo misma.

Y el resto llegó solo

No tuve que rogar, ni pedir, las cosas poco a poco se fueron dando en el camino que necesitaba, me costó y me sigue costando dejar algunos fantasmas del pasado atrás, pero por lo menos tengo la consciencia de que hay algo que me molesta y debo trabajarlo, debo darle el tiempo para procesar y después reaccionar. Algo que aún me cuesta, pero que está permanentemente en consciencia.

Cuando las cosas fluyen… simplemente se dan y no hay que estar obligándolas.

Y si, también me di cuenta que obligaba mucho, que generaba anticuerpos por andar diciendo y mandando a todo el mundo alrededor mío. Además era un tremendo desgaste y así no se puede. Simplemente no se puede.

La familia, el trabajo, la vida, las amigas, todo se ordenó cuando comencé a soltar todo lo que viví para comenzar de nuevo.

Costó… pero acá estoy entera y dándole para adelante. 

Vi “Historia de un Matrimonio” y esto es lo que tengo que decir

Siento que Netflix se está metiendo en demasiados buenos temas. Pasando un poco de eso tan “taquillero” a temas más profundos. No es que amo Netflix -si, lo hago y lo adoro y hasta le haría un queque- pero de verdad que me he encontrado con joyas en su plataforma… que me ayudan a pensar y sentir otras cosas, a meditar un poco sobre la vida que llevé, llevo o llevaré.

Marriage Story Historia de un MatrimonioHe leído ene sobre que Historia de un Matrimonio -protagonizada por la bacana Scarlett Johansson y Adam Driver- antes de verla, tengo ese gusto extraño de averiguar todo sobre la película que voy a ver, quizás es para adelantarme a algunos hechos y tener una mejor idea de lo que voy a ver. Quizás no es una idea muy inteligente considerando que me adelanto a varios hechos, porque jamás el trailer me convence.

Leí críticas dispares de “Historia de un Matrimonio” desde que era casi una obra maestra, que ameritaba un Óscar y que se yo, COMO así también a gente decir que básicamente era una lata y que era predecible. Como que no encontré una critica clara sobre todo.

Pero acá algunas cosas que puedo decir.

    1. Marriage Story Historia de un MatrimonioLa escena de la Abogada es NOTABLE: El discurso de Laura Dern hablando sobre lo perfectas que debemos ser las mujeres para los jueces, para los mismos hombres, para la sociedad. Esa perfección emanada desde la cultura católica de María, que ella es quién se lleva toda la responsabilidad, incluso cuando concibe, porque el PADRE está ausente. Fuerte pero cruelmente cierto. Las madres queramos o no, somos quienes nos hemos hecho de vírgenes y santas porque básicamente eso es lo que se nos impone. Y más cuando se lo dice a Nicole -la protagonista- mostrándole y enrostrándole lo sucia que es nuestra sociedad con las mujeres que comenzamos a tener el mando en nuestra vida después de agachar el moño durante años.

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  1. Eso de “separarse en buena” acá se ve demostrado que es para la pura pantalla: quienes hemos querido hacer una separación en buena sabemos que es puro discurso, porque en realidad ningún quiebre es “piola” o es bien manejado. Los quiebres son quiebres y cuando comienzas a escuchar ese discursillo de hacer todo “a la buena onda” o “siendo amigos” sabes que es porque es lo que ellos quieren creer y es lo que tu quisiste creer en un momento de la separación.
  2. Sorry pero Charlie es un culiao’ o hijo de pu** si alguien lo está leyendo desde el exterior: si, no sé como decirlo, es el típico loco que siempre necesitó ese apoyo moral para salir adelante, pero en el momento en que le va bien, se olvida de esa persona que estuvo ahí apoyándolo. Nicole siempre vio a Charlie como alguien superior a ella, y cuando se dio cuenta que ella era una igual notó que las cosas no estaban bien, más cuando, esa persona… a la que supuestamente amas, comienza a cavarte un hoyo para que NO salgas adelante. Porque no puede aceptar que a Nicole ahora le vaya mejor que a él, porque a ella le ofrecieron algo que a él no, entonces es ella la que está abandonando todo. Que no puede ceder. Claro… si cedió todo en la relación, al punto de cederse a si misma y a sus deseos.
  3. ¿Alguien tiene que ceder? Pero no Charlie: increíble pero cierto, las relaciones en términos reales buscan que las dos personas estén en igualdad de condiciones, POR ENDE, en algún punto todos cedemos, transamos cosas que se supone que no nos dañan. Pero claro… cuándo has sido quien nunca ha transado y por única vez tienes que permitirte ser flexible no puedes. Y ahí te das cuenta que la abogada de Nicole siempre tuvo razón, si, porque por un único momento en la vida debes pensar en ti y no en lo que te están imponiendo por enésima vez. Incluso en el divorcio Charlie no cede, prefiere gastarse todo el dinero de su premio en un abogado cabrón que saque los peores trapitos al sol, que por una sola vez decir: “si, acepto el trato” que le estaba ofreciendo su primer abogado -el que era algo más realista-. En la escena cuando está con la evaluadora en vez de aceptar que efectivamente se cortó y qué lo hizo mal, prefirió desmallarse y “maquillar una buena paternidad”.
  4. La buena paternidad y la mala maternidad: Papás que quieren mostrarse “buenos padres” pero no lo son y madres que no quieren mostrarse débiles para no perder. Porque al final de eso se trata. Mostrar algo que no eres con tal de ganar el gallito que tienes con tu ex, abusar del sistema con tal de que la otra persona pierda (porque no se trata del “bien superior del niño”), buscar cada artimaña para mostrar que la madre es la que está tomando malas decisiones, y que el “buen padre” siempre está presente incluso obligándolo a hacer cosas que a su hijo ya no le gustan, sin siquiera pensar en “el bien superior del niño”.
  5. La mujer renace: se puede revivir después de estar apagada. Y eso es lo que muestra. Al final, después de toda la cagada que tuviste que vivir, de estar siempre pensando en el otro, te das cuenta que no hay nada más que tú. Eres tú la que tiene que renacer, porque cuando la mamá está bien los hijos están bien. Y así es…

Aceptar el cambio no es fácil y si estás viviendo un periodo así, créeme que una película no te solucionará la vida, pero por lo menos puede darte algo de tranquilidad saber que después de la tormenta viene la calma, y que CRÉEME que no hay nada mejor que dejar las cosas claras y por escrito. 

Acá te dejo el trailer por si quieres verlo

Tengo botado el blog y aquí les explico por qué.

Si, ando desaparecida por estos lados, pero es que tuve que hacerme casi un machitún espiritual porque de verdad lo estaba pasando mal. Se me vinieron miles de cosas encima que de verdad creo que no pude imaginar cómo serían en realidad. Fue fuerte, si fuerte… así que tuve que relegar ciertas cosas que claramente no “eran importantes”.

Pero la verdad es que mi blog es importante, solo que quiero darle el enfoque que merece, porque de verdad ¡vamos! no les voy a mentir: se convirtió en un cochineo más de publicidad y de marcas que con suerte me mandaban un regalito para mi o para las niñas. Y si… se notaba mucho. Y no, no quiero que mi blog vuelva a ser pura marca, quiero que sea el lugar que decidí compartir esas historias que a ustedes les gusta leer, mi experiencia con las marcas y no lo bonito que las marcas quieren que yo diga de ellas.

Si, porque este medio se ha expandido y es bacán, muchas más personas están escribiendo y contando sus historias, pero otras tantas seguimos infestando las redes sociales de más marcas que muchas veces ni siquiera nos dan las gracias, si pues, suena duro y arrebatado, pero me aburrí. Me aburrí de que las marcas no dan NADA, pero NADA a cambio, con esto de que levantan una piedra y encuentran una persona que les sube la nota por nada a cambio.

Me aburrí también porque al final me di cuenta que mi blog no nació para subir las cosas de marcas como un medio o un blog de marcas -que claramente existen- sino para desahogarme, para contar mis historias, para decir en serio eso que siento en la vida, mis reflexiones medias cabezonas que de vez en cuando necesito liberar de mi mente y plasmarlas en palabras. Si, palabras, porque es la forma que tengo para poder ordenarlas incluso y que no se detonen en cadena dentro de mi.

La cuestión es que también sentí que no estaba siendo fiel a mi estilo, no estaba hablando con mi lenguaje y estaba permitiendo nuevamente que otros hablaran por mi y contarán las historias que yo quería contar bajo sus prismas. Si, porque el darle espacio a alguna marca significa que estoy violando mi escritura, mis pensamientos.

Mangelita mammadontpreachA pero siempre hay excepciones.

Y no es que no quiera trabajar con otras marcas, quiero trabajar con aquellas marcas que quieren trabajar conmigo y tener una relación de igual a igual, yo les doy espacio y ellas me dan espacio a mi o cosas. Porque tampoco se trata de hacer las cosas por mero interés económico, se trata de hacerlas con paciencia, tranquilidad, con cosas que me gusten -porque si, lo confieso, he pecado y he recomendado cosas por interés y no por real uso, lo que lamento profundamente pero es parte del aprendizaje que hice durante este tiempo-.

Si, porque tuve un proceso de aprendizaje que parte por mi, por mi periodo angustioso que tuve, dónde no podía escribir, una de las cosas que más me gustan en la vida, porque escribir me hace feliz y llegó un punto en que no podía escribir porque no podía ser feliz con eso. Si, heavy, pero cierto.

Por eso, es un nuevo camino que quiero darle al blog, es un nuevo enfoque, quiero que este blog sea de las cosas que realmente me gustan y de las que no me gustan también, pero para contarles por qué no me gustó.

No es que lo anterior haya sido una mentira, sino que es parte de otro proceso donde quise sacarle el mejor provecho posible a la situación que se me estaba dando, pero que en la actualidad solo me genera un desagrado y no me gusta, no me gusta seguir para ese punto.

Quizás no se entendió tanta cosa, ¿o si?

Jajaja…

Espero que les guste este nuevo comienzo.

#Maternidad El miedo a tener depresión

La semana pasada fue la última vez que fui al doc a control. No pude conversar muy bien, porque tuve que llevar a las niñas que las dejé en la casa. A parte de encontrar mino al doctor -cuento a parte, porque estaba guapísimo y supe que soltero… por favor si alguien conoce a ese doctor que me haga una cita romántica y se me quitarán todos los males-, quedé con una sensación media amarga que no pude expresar. Me volvieron a extender la licencia médica porque claramente, había avanzado un par de pasos en mi tratamiento, pero aún no definitivo.

Mangel
Sonreír no es signo de que uno está feliz, sonreír es una forma de darse ánimo todos los días y poder seguir adelante. Porque a pesar de todo la vida ES BELLA.

Hace poco he leído de muchas personas de mi círculo cercano que han pasado, han vivido o están viviendo una depresión, hasta ahora todos mis diagnósticos han sido un “cuadro ansioso” -ser mamá y vivir con un cuadro ansioso es complejo, MUY complejo-. En algún momento decía: “¿qué diablos es un cuadro ansioso?” porque en si nadie te lo explica, nadie te dice: es un mal momento en el que estás tomando malas decisiones y vas en un espiral a “algo peor”.

Si, porque en un momento vivía en una tormenta permanente, cada uno de mis días era una lucha constante contra sentirme mal, contra mi falta de creatividad, contra mi bajo optimismo -que quienes me conocen saben que tengo de sobra-, y me dije: quién es esta persona que está aquí y ahora.

Como les conté en otro post, no fue fácil asumir que estaba viviendo un real problema ya que estaba afectando a las niñas directamente, porque esta tormenta diaria que vivía -vivo, aún… algunos días- afecta a todos quienes están a tu alrededor. Y es difícil presentarle una enfermedad mental a una niña de 8 años y a otra de 4 años. Menos cuando ni tu misma sabes por qué te sientes cómo te sientes.

¿Qué es la depresión y por qué es “mi mayor temor”?

La depresión es “La depresión clínica, es una enfermedad grave y común que nos afecta física y mentalmente en nuestro modo de sentir y de pensar. La depresión nos puede provocar deseos de alejarnos de nuestra familia, amigos, trabajo, y escuela. Puede además causarnos ansiedad, pérdida del sueño, del apetito, y falta de interés o placer en realizar diferentes actividades” cito textual de este link ya que fue la referencia más confiable que pude encontrar.

Primero me dio miedo porque es una enfermedad y es GRAVE, tener depresión, vivir con depresión no es un chiste, no es tener un resfrío y que a los tres días se te pase, es darte cuenta que vives en un ambiente tóxico que tu mente lo está generando y que afecta a tu entorno. Y tu entorno solo te dice “tira para arriba… ya vas a salir” cuando en realidad estás ahí y quieres quedarte un rato ahí llorando, porque por ahora no tienes las ganas de salir.

Segundo, porque en estos momentos ansiosos que he vivido he pensando cosas ESTÚPIDAS, que no las voy a mencionar porque claramente la DEPRESIÓN ES UNA ENFERMEDAD CONTAGIOSA, cada una de nuestras palabras puede desatar una reacción en cadena de los seres que nos rodean, aunque me leas y no me conozcas. Cuando me refiero a cosas ESTÚPIDAS, lo hago hablándoles con la sinceridad que siempre me ha caracterizado. Poca gente puede entender el miedo a subirse a un auto o a querer abrirlo en medio de la carretera porque no soportas estar ahí dentro o querer gritar como lo hice antes de subirme al bus hacia un viaje sanador. No querer estar donde estás.

Tercero, porque viví con gente con depresión, algunos no tratada, otros con tratamiento a medias… ¿y? ¿acaso eso está bien? ¿acaso así uno se sana? Sin contar que es una enfermedad mariconamente incomprendida, ¿sabes cuántas personas me han preguntado qué me está pasando y no empatizan? porque suponemos que nuestro estado “normal” es la felicidad. Suponemos que todos debemos estar felices, pero hay días que no se puede, el problema es cuando esos días comienzan a ser semanas y luego pasan a ser meses en que no puedes levantarte de la cama. Y paf! me veo casi en la misma situación pero con algo que ha ido cambiando.

Tener una luz que te ilumine el camino

Esto claramente suena MUY cliché pero… gracias a que es un cuadro ansioso no es una depresión, porque dentro de toda la oscuridad que he vivido en estos momentos he logrado tener algunas lucecitas que se me prenden en el camino, que me van dando el impulso para vivir y para salir adelante. He tenido ayuda, profesional, no de la pachamama ni esperando que la solución llegue por arte de magia, pude recurrir quizás, pero la magia prefiero dejársela a la tele, porque la salud de verdad es importante para mi y aún más para mis hijas.

Y decidí compartirlo, aquí, en el blog… porque puedo explayarme muchísimo más que en Instagram, no tengo que dar tantas respuestas y aún mejor, puedo contarlo como me salga y no buscando la forma de ponerlo bonito.

Si estás viviendo una situación similar, BUSCA AYUDA PROFESIONAL: PSICÓLOGO, PSIQUIATRA, MÉDICO DEL CONSULTORIO, si crees en las terapias complementarias TAMBIÉN, pero COMIÉNZALO Y TERMÍNALO. No hay peor terapia que la que se deja botada -ya viví por esto… ya tuve una depresión post parto… y créeme que sé que ahora es el momento de sanarse-.

Por mi parte, llevo un poco del camino recorrido, pero seguiré adelante. Sin parar, por mi, por mi y por mi.

#Maternidad Cuando el dolor es parte del crecimiento

La maternidad tiene cosas que no te cuentan y las vas aprendiendo en la medida que van creciendo los niños y niñas que nos rodean. Definitivamente una de esas cosas es que CRECER DUELE.

Sofía pre adolescente En mi último post les conté por varias cosas que estoy viviendo este último tiempo. Es complejo vivir el “estar en el hoyo” con hijos, hijas en mi caso. 

Durante este tiempo recordé como fue mi infancia, en general fue “fácil”, en el sentido que soy la hija mejor de un clan de 4 hermanos. Nacida después de 18 años del menor de ellos. Habían muchas cosas en que tuve 4 papás, mis tres hermanos y mi papá. Con una mamá super protectora -creo que ya saben de dónde saco lo leona y mamá aguerrida que soy-. Entonces hubieron momentos de mi infancia donde básicamente lo pasé bien.

Si recuerdo varias cosas duras de mi vida, peleas, malos tratos, mis papás no eran el ejemplo de pareja que debía tener. Creo que eso me hizo cometer muchos errores, porque AMIGAS quiéranlo o no, nuestros padres y las decisiones que ellos tomaron nos marcan en la vida. Terrible, ahora con el tiempo me he dado cuenta de este hecho que quizás no es el más agradable de todos.

Cuando empecé a mirar a las niñas y su crecimiento, recordé de las crisis de crecimiento que sufrieron Sofía y Olivia cuando estaban full lactancia, esos momentos en que una estaba pegada con la guagua en la teta, casi sin poder ir al baño, porque las dejabas al lado de la cama solo para ir a buscarte unas galletas y sobrevivir un rato al hambre infernal y paf! despertaban gritando y mañoseando porque necesitaban mamá.

Sofía pre adolescenteDespués de pasar por esa etapa infernal de la lactancia -porque si bien es maravilloso dar pecho, porque te ahorras un montón de dinero y por supuesto compartes un tiempo maravilloso, apego y esas cosas- comienzan a moverse y a caerse, no vamos a decir nada sobre las caídas de la cama, pero tiene que ver con el movimiento.

A pararse y a caerse, luego a caerse y a pararse de nuevo. Así se van hasta que logran la famosa estabilidad que los hace avanzar en una etapa del desarrollo. Pero lo que no te dicen es que duele verlos caerse, golpearse, y te duele ver que ya no es la hija bebé se hace un poco, que creció, que se pegó un estirón. Que de un día a otro paf! ya no es la hija de siempre, la bebé que tenías que mover en el coche, que quiere su independencia aunque duela.

Duele entregarlos en la puerta de pre-kinder y duele verlos partir y comenzar una nueva etapa -ya les hablaré del cambio que han tenido las niñas con esta nueva etapa en el colegio-, y a ellas también les duele cambiar de curso, les duele también ver como partes en el primer día.

Y así cuando veo a Sofía tan grande, y veo que sufre descubriendo su nuevo ser y que para ti también fue muy complejo pasar esa etapa de bebé a niña -es interesante cuando tu les dices que son niñas, y te dicen que son bebés, luego cuando van creciendo y quieren volver a ser bebé-.

La importancia de los pequeños detalles

Y vamos… ¿cómo superamos esta etapa dolorosa, demasiado dolorosa para algunos? Y que sorry NOT SORRY pero jamás pasa, sigue doliendo siempre, aunque sepas que duele.

Y aquí vienen los pequeños detalles:

  1. Darle importancia a la ropa: increíble pero cierto, la ropa cuando van creciendo es un factor diferenciador, me di cuenta cuando un día Sofía me habló de la ropa y lo incómoda que se sentía con lo que llevaba puesto. Difícil de comprender a un comienzo cuando claramente vas a las tiendas y todo es caro -vamos! por tener un blog no soy millonaria-. Ahí me propuse cambiarle el clóset, pero gracias a una Hada Madrina no fue necesario tomarme un año en cambiarle el clóset, me tomó una tarde y un rico helado, más una conversación. Y al llegar a casa increíblemente Sofía cambió esa sensación de pequeñez que tenía y enderezó su espalda y se sintió bella. Así de simple.
  2. Darles tiempo que vuelvan a “ser bebé”: quizás es una tontera, pero hay veces que todos necesitamos volver a la infancia porque nos sentimos seguros ahí. Y es bacán, eso mismo hay que hacer cuando quieres que sean grandes pero tienen esas “guagüitas” como yo les digo. Lo mejor es darles un espacio de guagua un tiempo y luego volver a la vida normal. Recordarles que aún estás ahí y que serán tu bebé.
  3. Asumir que te duele: si, porque pucha que es difícil hablar de los propios sentimientos con nuestros hijos, decir que te encantaría que fuesen niños toda la vida, pero también fuimos niños y crecimos porque es parte de la vida, y que no siempre es fácil, por eso aprovechen todo lo que más puedan. Porque es la forma en que pueden aprender más de cada etapa que viven.

¿Cómo se sienten viendo el tiempo pasar?

#Maternidad De colapsos y otras vainas

Les voy a contar una historia que quizás no es tan anormal entre las mamás que me siguen: colapsé.

Corriendo mis primeros 10 kLa verdad es que la vida misma me llevó por un camino medio complejo que tiene mucho que ver con que no me hice cargo de muchas cosas que tenía que hacerme cargo, no porque no quisiera, si no, porque no estaba preparada para vivir este nuevo huracán en mi vida. y no me refiero a una persona en específico, me refiero a que la vida no es siempre feliz, la vida no es siempre éxito, grito y plata.

Este post es para mí una forma de un poco ordenar mi cabeza, mi blog fue construido para eso, para poder desahogarme de la maternidad que vivía, que se haya medio transformado en una revista es otro tema jajaja.

Comencé a fallar en lo que más me gusta

No suena fuerte, suena FOERTE. Pero fue la primera señal que sentí cuando todo se comenzó a ir a la punta del cerro. La vida me estaba llamando y diciendo MANGEL DESPIERTA, despierta que este huracán debes vivirlo con todo, aunque duela.

Fue terrible sentir una falla tras otra falla, caerme una y otra vez, esperar cosas de la gente que yo creía que quería que yo estuviera bien. Pero me di cuenta que 1: no puedo esperar nada de las personas, de nadie, incluso de mi misma, porque quiéralo o no, cuando hay que hablar de autosaboteo, una misma es especialista. 2: fallar cuando estás en la cresta de la ola, te hace ver débil, y hay gente que no entiende que esa debilidad es parte del ser humano y no del ideal de “humanos” que nos estamos formando en una sociedad exitista como es la actual.

Tengo la suerte y también he sabido llegar al punto en la vida en que trabajo en lo que más me gusta en la vida, trabajo escribiendo. Me encanta escribir. Me costaba mucho vivir este proceso sin dedicarme a escribir y ha contarles historias.

Así muy Carrie Bradshaw, pero es verdad. Cuando era chica una vez una profesora me preguntó sobre qué quería hacer en la vida y simplemente respondí: escribir.

Eso es lo que he podido hacer todos estos años en la vida, desde que tuve que decidir que hacer en mi vida -en términos prácticos ya?… porque decidí ser feliz hace muchos años atrás-.

De repente fallar en lo que más te gusta, cuando no sabes cómo escribir una frase, como pensar una idea, cómo llevar a cabo una actividad que antes simplemente veía a tu cabeza, cuando te paralizas al enfrentar una actividad que antes era tan simple, cuando la adrenalina que eso te producía te hacía feliz y no te provocaba una crisis de pánico. Es FOERTE.

Es complejo, creo que nadie quiere andar por la vida fallando, nadie quiere andar por la vida equivocándose mientras haces lo que más te gusta en la vida.

Me ahogué en un vaso de agua

Las niñasCada problema era la gota que rebalsaba este vaso que estaba desbordándose todos los días, un problema tras otro, un atado tras otro, una gota, una mirada fea, una palabra dicha con un tono extraño y detonaba en mi un desborde de emociones que me llevaban a explotar y a llorar.

Hubo una semana en que lloré todos los días antes de realizar mis actividades diarias. Y decía: ¿DÓNDE ESTÁ LA MANGEL QUE AMA LEVANTARSE Y DESAYUNAR Y HACER EJERCICIO Y DISFRUTAR LA VIDA? ¿DÓNDE?

Me perdí, me ahogué, y nadie a mi alrededor -excepto mi mamá- sabía que me estaba pasando, porque contar que estás viviendo un duelo personal, un real CAMBIO DE FOLIO, así como cuando cambia la piel una serpiente -no en el sentido negativo-, cuando tenemos que mutar y crecer, crecer DUELE. Duele muchísimo y te genera heridas de guerra y nadie a mi alrededor me daba una palabra de apoyo en este proceso personal, todos solo veían al estropajo en el que me había convertido.

Y nadie quiere ver a otra persona con problemas, porque cada uno carga su propia cruz.

Crecer duele, y duele mucho. Más cuando tienes duelos internos.

¿Alguna vez sufriste dolores de crecimiento? Increíble pero cierto, tus huesos duelen cuando se estiran, mucha gente me dice que no ha tenido, otros si. Recuerdo que cuando crecía mis huesos me dolían muchísimo, era terrible, era una anciana, me dolía con el frío y estaba creciendo. Quizás ese pequeño dolor no era nada más ni nada menos que crecer. El acto de pasar de una etapa a otras.

Y yo tuve que volver a crecer. A mis 30 años tuve que asumir que me separé con dos hijas, que tuve que hacerme cargo de cuentas, de la casa, de ser independiente, asumir mi propio duelo de que las cosas no funcionaron cómo yo quería que funcionaran, que me decepcioné enormemente de gente que estaba a mi alrededor, que tuve que aprender a llevar mi propia agenda -y que otros no tenían por qué controlármela-, que tuve que pararme frente al mundo y recibir balazos que NO ME MEREZCO. Y tuve que estar parada.

Y no, no siempre se puede estar parada

Desmitifiquemos a Wonder -así será mi próximo post… haré un alto en este post para poder escribirlo en el próximo post porque lo más probable es que se me olvide-.

Si, desmitifiquemos que una tiene que estar parada ahí recibiendo las balas, haciéndose la fuerte, que no te puedas caer, que no puedas llorar ni patear la perra ni pegarte un par de patinadas en redes sociales INCLUSO cuando te has mantenido digna con el huracán pasando en pleno.

Si amigas y amigos -porque se que hay hombres que me leen-, un cosa es ser digna y no andar ventilando la vida más privada, esa parte fea porque es doloroso y otra es no permitirte flaquear. Yo fallé porque me obligué a estar parada, a no llorar, a no pensar en todo lo que me estaba pasando, a no meditar sobre mi vida y lo que realmente quiero de ella.

Yo quiero una vida linda y digna para mis hijas, y se las daré con o sin un par de lucas más o menos, porque si hay algo que me ha caracterizado es que si soy luchona -Y QUÉ TANTO-, si no lucho por mi y mis hijas ¿quién lo hará?

La vida es un ciclo pero cuando tienes claros tus objetivos sabes que lo lograrás igual

Si, a pesar de estar en este ciclo complejo, difícil, que aún no salgo, aún así sé que mi meta es clara, tengo super claro todo. En el túnel ese en el que una está en esta situación se han prendido algunas luces que me dicen hacia dónde debo seguir, seguir mi instinto porque al final del túnel siempre hay luz.

Si te sentiste identificada, tranquila, no somos las únicas viviendo procesos complejos y dolorosos, pero para poder cambiar la piel y mutar debemos pasar por eso, porque lo que NO TE MATA TE HACE MÁS FUERTE.

Y cómo dice una grande SIEMPRE FOERTE, NUNCA INFOERTE.

meme luli foerte nunca infoerte

#Maternidad Tener puntos de apoyo en momentos de quiebre

Hace un par de días le escribí un mensaje a Vari de www.supermadre.net dándole las gracias por haberme escuchado en varias oportunidades cuando estuve viviendo break-points (así lo hice con varias amigas más que gastaron minutos de su vida en apoyarme y escucharme).

MangelLos break-points o puntos de quiebre son ese momento, al igual que el tenis, estás a un punto de romper el servicio, porque estás empatad@ y o lo haces bien o pierdes el punto. Sin contar que muchas veces en ese break-point te encuentras ahogada, viendo hacia donde tirar la pelota para ganar el servicio… porque no está fácil la partida.

Antes de ese mensaje que le envié habíamos conversado sobre la importancia de encontrarse con gente que te apoye realmente, amigos, familiares, un terapeuta, etc etc etc… con un apoyo real, de esos en que te ayudan a darle perspectiva a tu vida y al momento que estás viviendo.

EN EL BREAK POINT debes tener los ojos abiertos

¿Se han dado cuenta la necesidad que las mujeres y hombres que estamos pasando por crisis necesitamos tener certezas? Así como lo escuchas. He estado ahí, leyendo miles de páginas web de como sobrevivir a una separación, de encantos, de las mujeres que nos dejamos estar, de los malos hombres, de cómo conseguir la felicidad o como conseguir pareja en 10 días.

Quizás se están riendo pero si… si ustedes han vivido un quiebre fuerte en la vida, buscan CUALQUIER COSA que les de certeza, porque necesitas motivos para vivir o seguir viviendo o un aire de “esperanza”. Si, ¡esperanza! a que la tormenta se va a calmar y podrás ver la luz. Y así es como en ese googleo constante el consejo de un especialista vale 100 mil pesos, las terapias grupales otros 50 mil, el horóscopo de LUN no te dice nada y pillas a un tarotista que te asegura que todo volverá a ser como antes por 100 mil pesos o por un intercambio de algo que te cueste, o vas, donde cualquier mujer que no tiene formación profesional en coach que te dice que debes hacer o no hacer.

Y paf! te encuentras con el negocio de los quiebres.

Y que terrible es ver como gente lucra con el dolor, con la felicidad o con la necesidad de certeza, con la esperanza porque es terrible sentirse desesperanzado. Porque muchas veces vas donde esa persona que confiabas y no era como realmente te lo dijeron.

Siempre he tenido una caja de herramientas emocionales que fueron trabajo arduo de mi mamá con las cuales cuento cuando me siento ahogada o en break-point. He tenido la fortaleza de buscar a personas especialistas y de personas amigas que me han escuchado y me han opinado desde puntos de vista que me favorecen el aprendizaje de estos momentos.

Si, he leído a Mia Astral, a Conny Méndez, me he leído las cartas, pero también he buscado apoyo psicológico, apoyo especialista en algún área que lo necesite, pero trato de tener un freno cuando me encuentro en desesperanza, de no creer todo lo que brilla… porque ya sabemos que NO ES ORO.

¿Cómo filtrar cuándo me encuentro en un break-point?

  1. Tómate un tiempo para ti: sale a caminar, cambia la ruta que siempre tomas hacia el trabajo o tu casa, escucha un poco de la música que te gusta, trata de calmar tu corazón y tu mente con cosas que te calmen.
  2. Evita meterte a redes sociales: sé que esto está complicado, pero me pasó un día con dos parejas de amigos, tienen bellas relaciones que son de verdad, no de mentira para las RRSS, y ese día hice un post bello sobre las relaciones y que me alegraba verlos, pero sentía nostalgia de las ilusiones  y paf! llega a manos equivocadas y se rieron de mi. Mejor mantener los pensamientos dentro de tu mente, escríbelos en un cuaderno, luego léelos y aprende de ellos.
  3. Busca a esa amiga o amigo que te preste oreja cuando quieras bajarte del mundo, pero que te escucha abiertamente y te puede ayudar a reflexionar, no a esa persona que le tira leña al fuego, porque ¡vamos! no sirve avivar el fuego cuando necesitas hacer bien tus jugadas para ti misma.
  4. Pone ESA película que te ayuda a llorar: yo soy de esa gente que le cuesta llorar, entonces pongo mis películas mamonas favoritas para llorar a moco tendido y poder desahogarte un poco.
  5. Escucha tu corazón: para eso debes volver al punto 1, darte tiempo para escuchar a tu corazón pero de manera real, para poder calmarlo y así dar bien el golpe en el racquet.

¡Bienvenido 2019! Algunas reflexiones para comenzar el año

Al finalizar el 2018 les dejé un post en mi Instagram  que decía un montón de cosas, pero principalmente me daba cuenta de la cantidad de personas que pateaban la perra -estaban enojadas- por la cantidad de cosas que habían pasado.

mamma don't preachNo les mentiré, mi 2018 estuvo DURÍSIMO: tomar la decisión de separarme, empezar a darme cuenta de los patrones que seguía en las relaciones que establecía, volver a trabajar en una oficina, con horarios de oficina, así también dejar de asistir a tantos eventos como lo hacía antes, ayudar y acompañar a las niñas a vivir el proceso de separación -porque imagínense que una toma la decisión, pero esto repercute fuertemente también en mis hijas, que no lo manifiestan como una lo hace ni lo pueden verbalizar-, darme cuenta que mi familia ahí estaba, al pie del cañón, lograr establecer límites en relaciones tóxicas y así un sinfín de cosas que pasaron hasta el 31 de diciembre de 2018.

Pero puedo decir que así como fue durísimo, también comprendí que era necesario y era el año. Era el año en que debía tomar esas decisiones. Cumplí 30 años y no quería seguir los 10 años siguientes viviendo de la misma manera y menos cuando la felicidad ni el amor era parte vital en mi vida.

¿Se han dado cuenta de la importancia de amar y ser feliz?

Cuando de repente tomas un camino que te lleva a descubrir que la felicidad y el amor son distintos a la idea que una principalmente tenía en la adolescencia y te vas dando cuenta que la vida es mejor cuando, a pesar del dolor que te genera esa decisión, se van despejando los caminos.

NO PAIN, NO GAIN.

¿Cuántas veces hemos escuchado que sin sufrimiento no se ve ganancia? Pero… ¿se han puesto a pensar en la cantidad de veces que sufrimos creyendo que algo nos traerá ganancias y al final terminamos sufriendo más?

La vida NO es sufrimiento, si hay momentos en que debemos tomar decisiones que quizás “van contra el plan que una tenía”, pero eso no significa que nos quedaremos sufriendo eternamente.

Este 2019…

Lo comienzo con el pie derecho, si, porque sigo aprendiendo de mi misma, de mis hijas, de que la familia jamás ha sido como nos la han pintado los patrones clásicos arcaicos -por decirlo en simple-, que el trabajo si se puede disfrutar, que la vida se goza y se disfruta ahora, pero con aprendizaje, porque BASTA AMIGAS seguidoras de este blog de pegarnos con la misma piedra una y otra vez. De darnos duro… ¡BASTA!

La maternidad no puede ser una piedra o un impedimento para realizarse como personas. La maternidad es y será una parte creadora de las mujeres, pero eso no nos define como mejores mujeres o como peores. A través de la maternidad aprendemos y en la vida estamos llamadas a aprender y ser mejores ¡PERSONAS!.

Este 2019 se viene con todo, porque así lo creo y porque he manifestado desde mi interior que así será y se los comparto porque este es el espacio en que las acompaño día a día, a través de mis redes sociales. Porque quiero seguir siendo su compañera virtual y paño de lágrimas cuando lo necesiten. Así soy yo.

Les deseo lo mejor y quiero que se den 5 minutos de su día para ustedes mismas, para mirarse al espejo y decirse que son bellas y hermosa y que son las mejores mamás del mundo. Que son power y que pueden seguir siendo power si ustedes todos los días se levantan con el ánimo y las ganas de serlo.

 

 

Bienvenido fin de año… te recibo colapsada

Sinceramente pensé… en un pasado no muy lejano, que este fin de año sería más descomprimido.

Evento Halloween fin de año ¡VAMOS! Me separé este año y sinceramente me siento como el oso hormiguero ese del meme diciéndole al 2018… que más poh. Así me siento, como que han caído montones de bombas nucleares de gente muy cercana que JAMÁS EN MI VIDA pensé que podrían llegar a hacer cosas que hicieron. Tengo resistencia -quiénes me siguen en Instagram saben que practico HIIT que es pura resistencia- pero antes de todo soy persona.

En un momento pensé que no iba a terminar nunca este año y de repente estoy haciendo pautas para despedir el 2018, agradeciendo lo bueno que ha sido. Créanme es increíble ver cómo un año ya pasó. Así de simple.

Sin contar que no sé que onda, pero he tenido que organizar heavy mi agenda porque básicamente todas las semanas hasta fin de año tengo carrete ya sea de las empresas donde trabajo o eventos a los que me han invitado. Me organicé a tal punto que tuve que pedirle algunos días libres a mi mamá los fines de semana porque no tengo más cuerpo para darle al fin de año.

Además estoy entrenando cuatro días a la semana para no perder el ritmo y morir en el camino de las fiestas de fin de año porque les juro que si no entreno estaría peor, como el año pasado básicamente, que tuve crisis de fibromialgia todos los días por sacar las miles de cosas que debo hacer diariamente y sobrevivir durante el año.

Agradezco que este año las clases terminaran antes, porque no daba más de levantarme a las 5:40 todos los días para poder hacerla. Las niñas están en casa, despertándose tarde por lo menos y yo tengo una hora más de sueño que antes, así que se agradece.

Ya, dejaré de quejarme, porque este post lo hice para puro quejarme de llena jajaja

He tenido un año intenso pero de esos años que te ayudan a conocerte a ti misma y a la gente que te rodea, que te dan el impulso para crecer como persona, en mi caso también como mamá y como mujer. A darme cuenta que en un momento no estuve con las personas correctas pero que de a poco las cosas van tomando su propia vibración.

Después haré un post un poco más animado jajaja, por ahora necesitaba desahogarme.

Aprender a conocerse a si misma

¿Se han dado cuenta que la maternidad abre un portal extraño hacia otras dimensiones? Una de esas dimensiones es conocerse a una misma. Rara la cuestión, rarísima.

Mangel

Pero también hay gente que no quiere hacer ese proceso extraño, de mirarse frente al espejo y verse los defectos, esas cosas que en serio a nadie le gusta ver. Es como cuando te despertaste con una mega espinilla en la frente y en serio no se puede disimular con nada. 

Hubo una vez en que yo creí que me conocía, en serio, porque sabía que era lo que quería en la vida, pero luego, al correr el tiempo, me di cuenta que conocerse es más que “saber lo que quieres”, es también saber lo que no quieres, lo que estás dispuesta a permitir como también conocer tus defectos y virtudes. Saber donde estás parada en el mundo y por qué quieres las cosas que quieres.

Conocerse a una misma es un proceso interno, difícil, que muchas veces pasas cosas pencas, penas atrapadas en el corazón, muchas otras matas ilusiones que creaste en tu infancia, como también aprendes a conocer que los sueños también los puedes hacer realidad. 

¿Por qué es difícil conocerse a una misma?

Porque básicamente toda la vida nos han bombardeado con publicidad que nos pide ser perfectas, cuando hay mamás que les dicen a las niñas que están bien o mal vestidas según sus propios tabúes, porque a las niñas nos minan la autoestima desde que somos pequeñas diciéndonos qué hacer, qué no hacer y por supuesto el más claro ejemplo: “eso es para niñitos”. 

Creo que a nadie le gusta darse el tiempo de conocerse a si mismo, porque eso significa que tienes que estar sola, porque tienes que darte el tiempo de compartir con tu mente y tus pensamientos, hacer un alto en esta ciudad de caos permanente para aprender qué es lo que te gusta. 

Hoy vi una película en Netflix, Nappily Ever After, en resumidas cuentas, habla de una mujer que la mamá le minó su autoestima por sus propios prejuicios respecto al cabello rizado -mujer afro = cabello rizado hay que avergonzarse- entonces, ella… perfecta, sublime y hermosa, lo único que quería era casarse con su pareja, médico, perfecto y todo ese blah blah, porque ella se había convertido en lo que él quería.  

Ella, después de que el médico-perfecto-guachón le regalara un perro en vez del FAMOSO ANILLO, pasa por distintas etapas intentando encontrar la falla, al punto que en un momento de crisis, se rapa absolutamente su cabeza. 

Vivimos en la sociedad de la inconsciencia.

¿Cómo podemos ser mejores papás y mamás si no nos conocemos? ¿Si no conocemos nuestros límites, nuestros gustos? ¿si nos dejamos llevar por lo que dicen los demás y no nuestros instintos? ¿si le ponemos más cabeza que corazón? 

Abrirme a este proceso de conocer a esa María de los Ángeles es doloroso, es cruel, es triste, pero a la vez es alegre, es increíble y es maravilloso, porque en serio he aprendido más de la vida en este período que en todo el resto.  Los momentos dolorosos, en que aprendes que esas cosas que en serio creías que no te habían hecho daño te hicieron daño, se van transformando en descubrimiento que te trae alegría, te trae sabiduría para tu día a día, porque ya no estás sola, estás contigo misma.

Obvio… ¿cómo seré buena amiga si no sé qué es lo que puedo dar en una relación de amistad? ¿cómo seré buena pareja si no sé lo que me molesta de mi misma o lo que estoy dispuesta a ceder o a no ceder? Quizás son preguntas extrañas, pero no quiero vivir pensando que no me di el tiempo para saber quién soy, quién es la persona que habita este cuerpo, quién es el alma que hace que mi cuerpo se mueva todos los días y que disfrute cada día que Dios me da. 

La vida es una locura… y por eso mismo, aprovéchala, porque -creo que lo leí por ahí- no hay nada más loco que conocerse a uno mismo. 

#Maternidad No quiero tener más hijos

Me encanta ser mamá. Quizás esto es contradictorio, al título de este post, pero es cierto, me encanta ser mamá, disfruto la maternidad a concho porque esta es la maternidad que quiero vivir. Quiero que mis hijas tengan una mamá plena y feliz, que disfruta hacer sus cosas como también de ellas. 
Sofía
Pero un día, hace un par de meses, después de muchas meditaciones sobre mi vida, sobre las niñas, sobre ser una mujer plena y feliz y criar a mujeres que se sientan plenas y felices, me di cuenta que no quiero tener más hijos. Por eso les hago este post sobre mis pensamientos. 

Costos económicos

Si son mamás se han dado cuenta de lo caro que es tener una guagua, más allá del plan de Isapre -yo tengo Fonasa, por ende, hay ene cosas que son baratas y accedo al famoso Ajuar del Chile Crece Contigo, de hecho con Olivia lo recibí-, pero hay otros costos que van desde la ropa, la alimentación, los famosos pañales, las cremas, el pediatra, las enfermedades de temporada, y así un suma y sigue.  Cuando tuve a Sofía, me encontraba en la Universidad, sin ni un peso, me di cuenta que cuesta mucho mantener un bebé, mis padres tuvieron que hacerse cargo de mi y de una bebé, que tenía necesidades todos los días. Tuve la suerte de tener Fonasa y ser atendida en el consultorio cuando me diagnosticaron depresión post parto, así también cuando le encontraron una posible espina bífida a la Sofía o el soplo en el corazón. Porque son costos que quizás no calculamos cuando hablamos de tener bebés.  Con Olivia ya estaba trabajando, gracias a Dios tenía los 3 meses de cotización para poder acceder al pago completo del pre y post natal (donde obviamente no me pagaron nunca asignación de alimentación ni el traslado), pero costó, porque de todas maneras una de las licencias no me la pagaron en el tiempo esperado, pero ahí rebuscándose encontramos soluciones, pero también el sistema era perverso, quizás como es ahora. Sin contar el temor de perder el trabajo a la vuelta del post natal. De hecho ahí decidí volver casi al tiro, Olivia casi ni comía cuando tuve que meterme de lleno al trabajo porque no había otra posibilidad, sentí que si no volvía podía perder mi puesto de trabajo. 
Olivia pequeña

¿Me gustaría ahora estar en esa misma situación, más aún que soy freelancer? Creo que definitivamente no, no se la doy a nadie. Porque ser mamá no puede tampoco ser un estrés económico. 

Costos emocionales

¿Han tenido depresión post parto? Bueno, yo si. Cuando tuve a Sofía, el progenitor de ella tomó la decisión libre y espontánea de decirme -cuando Sofía tenía 2 meses- que “no sabía si quería ser papá” a lo que yo le respondí “cuando sepas donde nos encontramos en tu escala de prioridades llámanos”. ¿Qué iba a hacer una mujer de 21 años con una niña recién nacida, sin mayor apoyo, encerrada en su casa, que dejó la universidad porque no le convenía seguir estudiando con su guagua en brazos porque nació en junio -difícil llevarla a clases-, qué más encima “perdió” al amor de su vida -quizás me salvé de algo peor-? Sinceramente me dediqué a llorar y darme cuenta que pucha que era difícil ser madre en esas circunstancias. 

Esto sin contar que tuve un parto difícil, que fue malo, que no me pude mover, con un doctor que me mutiló, que más encima fue terrible levantarme, darme cuenta que pasé por una carnicería, porque así me sentí: en una carnicería. Ni siquiera pude ver inmediatamente a la Sofía porque estaban tratando de reanimarla, ya que nació con el APGAR bajo. 

Con Olivia si, fue mejor, tuve un parto respetado, con apoyo de un equipo que sabía que yo quería un trato mejor, que me hizo sentir empoderada de mi rol, con una pareja que estuvo ahí en todo sentido. Pero así y todo tenía el miedo de volver a tener una depresión, me costó compatibilizar la vida entre dos, ver como dejaba también de lado a la Sofía que tanto me costó ordenar la vida, para que la Olivia llegara a cambiar todo el esquema.  Tuve la jugada de cambiarme de pega, pega que terminó conmigo fuera, entonces tuve que lanzarme al mundo freelance, que es difícil, porque tuve que aprender a compatibilizar trabajo, la casa, los horarios, las dificultades tradicionales de las niñas, la adaptación del jardín, de mi familia, que todos entendieran que yo estaba en la casa trabajando, no mirando el techo. 
best mom ever

L@s hij@s están para disfrutarlos

Si, así como lo lees, decidí que mis hijas son parte fundamental de mi vida, en el sentido que las crío para que no solo sean buenas personas si no porque quiero que sean personas que aportan y para eso también deben verme a mi como un ejemplo de personas que a pesar de caerse se levanta.  Quiero dedicarles el tiempo que corresponde, que vivan en un ambiente bueno, que disfruten su niñez, que vivan bien y tranquilas y para eso hay que tomar ciertas decisiones. Más allá que una tenga o no pareja, los hijos son una responsabilidad, pero que mejor que disfrutar esa responsabilidad algo obligada -no nos queda de otra, jajaja-.  Es una decisión dura, pero consciente. Tampoco descarto más adelante volver a vivir la experiencia, quizás que me depara el destino. Pero aquí y ahora me dije a mi misma que no quiero tener más hijos y quiero dedicarme al mil por ciento a disfrutar esta vida que tengo y a mis hijas. 

#LeaveKateAlone y como nos gusta meternos en donde no nos llaman

Hablemos bien, pero bien en serio: ¿se han dado cuenta que es casi un don materno el querer estar metidas en todo, incluso en lo que no nos llaman?

Me di cuenta cuando nació el último hijo de la Duquesa de Cambrigde o más conocida Kate. En realidad me di cuenta muchísimos años antes porque en serio que una pasa por una etapa muy criticona de la maternidad ajena.

Es la etapa en la que yo llamo: “Complejo de supermadre”.

Pero volvamos atrás, a la pobre Kate la diagnosticaron con hiperméresis gravídica (básicamente no toleras nada de comida, yo también tuve los tres primeros meses de embarazo con Sofía y con Olivia, de hecho con Sofía tuve bajo peso, porque básicamente me levantaba a vomitar), luego cuando parió todas se volvieron locas sobre cómo lo hizo, sobre el parto en casa (que en Europa es muchísimo más normal que la sobremedicamentalización de los partos que hay acá en Chile) y para rematarla cuando salió la criticaron por haber salido a las horas de haber tenido su bebé y peor aún, DE VERSE RADIANTE y sin guata de embarazada.

¡Vamos! Es cierto… no todas salimos así del parto. Pero hay una diferencia sustancial en el trato que existe en los partos.

Es cosa de googlear un poco y ver que quién atiende principalmente los partos son matronas y matrones quienes ejercen la labor por la que estudiaron, en un segundo y bien segundo lugar están los ginecólogos que SOLO atienden emergencias. Porque, a diferencia de nuestro amado país, las cesáreas son principalmente de emergencias.

Eso cambia muchas cosas.

MATERNIDAD parto OliviaLas mujeres que hemos tenido partos respetados, con libertad de movimiento y más aún con un equipo que te respeta en uno de los momentos más importantes de la vida de un ser humano.

Recuerdo que mi último parto, el de Olivia, mis heridas sanaron tremendamente. Porque al fin tuve un bonito parto, acompañado, respetado, poder disfrutarlo. Y cuando me tomaron la foto el mismo día del parto puedo decir que… no le tengo nada que enviar a Kate [excepto la corona].

Ahora volvamos a un punto atrás… Complejo de supermadre.

Cuando una es mamá primeriza, pasa por el desconcierto total… básicamente te encuentras con un ser humano frente a ti, fuiste a todas las charlas que pudiste de maternidad, estas intentando no cagarla -sorry lo soez, pero así es… en el primer minuto sabes que la embarrarás, pero no quieres cagarla tanto-, vas donde la matrona, el pediatra, el doctor y si tienes amigos profesionales de la salud, también los hinchas para que te ayuden, sin contar que vas donde tu mamá o mujer de confianza para ayudarte en esta etapa donde no cachai nah!

Luego del desconcierto total viene la sabiduría absoluta, SI AMIGA… pasas de la nada al todo, porque has leído todo, porque has consultado a todos, porque te crees con la varita mágica de Harry Potter por haber sido tan matea como Hermione como mamá y aquí viene el peor punto de todos: COMIENZAS A CORREGIR LA MATERNIDAD DE OTRAS.

SofíaHabemos algunas que logramos salir de ese estado de sabiduría absoluta de la maternidad, pero hay otras, esas… las que criticaron a Kate por la ropa, por la guata, por el cabello, por el maquillaje, que no pueden ver las cosas desde otra perspectiva si no es la de la ideal maternidad que has construido para ti, porque “LO LOGRASTE” tener a tu guagua alimentada, ya le detectas las cacas, porque sabes sacarle los chanchitos como nadie, porque logras dormir a tu guagua a las 9 pm sin teta… y así un eterno “buenmadrismo” que las que hemos estado ahí lo sabemos.

Y viene lo peor de lo peor: comienzas a empatar tu maternidad con la maternidad de otras. En ese afán de ser la mejor mamá del mundo para tu guagua, que quizás ni siquiera habla, porque invalidando a otras mamás de las cosas que están viviendo o diciéndoles que eres mejor que ellas te sientes mejor y sabes… te cuento algo… te entiendo, porque te lo hicieron tu abuelita, tu mamá, tu cuñada, tu tía o incluso tu sobrina que no tiene guagua [quienes no tienen guagua o hijos son un gran factor de críticas gratuitas, porque ¡OBVIO! Las guaguas ficticias son bacanes y no se mandan cagadas jajaja].

Kate Middleton mamáDentro de tu pequeña maternidad, te das cuentas que todas hacen eso, meter la cuchara donde no las llaman, sentir que para ser mejor madre que ellas debes hacer lo mismo con otras. Decirles qué hacer o que no hacer. O peor aún, dártelas de sabelotodo con la maternidad cuando llevas 3 meses recién en el bambo [mi mamá siempre me repite como campana: una nunca es experta en algo que jamás se termina].

OJO esto también es un llamado a la responsabilidad: si hay cosas malas que puedes hacer a pesar de que todos te digan que “no pasa nah”, darle agüitas aunque cuando eras guagua tu mamá te haya dado y estás viva, no llevarla en silla dentro del auto, creer mitos que están requetecontra comprobados que son mitos (engrosar la leche comiendo avena, dejar de dar pecho si te llega la menstruación, el relleno es mejor que la leche materna), no partir a urgencias cuando tu guagua está congestionado y con las costillas hundiéndose, etc etc etc.

“Rayos Mangel, me estás definiendo”, tranquila amiga… no te sientas mal, todas estuvimos ahí.

Si eras de las que iba donde su amiga recién parida a decirle qué hacer o qué no hacer con su guagua, si ves a las guaguas ajenas en portabebés no ergonómicos o mamás dando teta con la teta al aire y piensas “que atrooooh” o al revés, después de pelearla por establecer tu lactancia ves a alguien dando mamadera y dices: “terrible que lo alimente así”, te invito a tomar un respiro.

Respira, porque es una etapa pero tan tan normal que la mayoría pasa… porque como estuviste meses con gente diciéndote como hacer mejor las cosa que tu y obvio, así validando su maternidad a través tuyo tu sientes que eso es lo correcto. Porque así es como nos dicen que debe ser. Pero no es así y cuesta… cuesta mucho mucho.

Y por eso… cuando vemos a Kate saliendo de la Clínica, 8 horas después de parir nos da por decir “pero ella debería estar hospitalizada”, “pero como no tiene cara de destruida”, “pero miren como quedó, no tiene ni guata”, “como sale de la clínica con tacos”… Y NOS METEMOS DONDE NADIE NOS LLAMA [OK! es de la realiza, ellos básicamente no pueden evitar los flashes ni que nosotros estemos metidos en su vida… porque… siiiii yo también quería ser princesa]. 

Pero se puede cambiar, se puede a través del respeto de las maternidades, a entregar consejos CUANDO TE LOS PIDEN y acompañarnos en esto de la maternidad.

#MakeUp Dale color a tus labios con Epic Mark de Avon

Creo que quienes me han seguido en el blog hace un tiempo se han dado cuenta que ha ido mutando, pero es porque mi vida también así lo ha hecho. Y una de esas cosas es el hecho de maquillarme…

Antes no me maquillaba porque consideraba innecesario hacerlo, pero con todo lo que hago, con mis eventos, con las reuniones, muchas pero MUCHAS veces no puedo estar maquillándome cada 5 minutos y hay varias alternativas de larga durabilidad y bien bonitas.

¿Se han dado cuenta que hace un tiempo se ha puesto de moda los labiales con distintos tonos más atractivos y también atrevidos? Yo soy muy clásica para algunas elecciones, una de ellas es el labial. Pero para hacer este review también tuve que probar colores que quizás en mi vía a día a día no usaría, con un resultado genial.

Avon me envió sus nuevos labiales Epic Mark de larga durabilidad pero que además tienen mucho mejor pigmentación. Sus colores son intensos y se marcan en seguida, sin necesidad de repasar o utilizar un primer de labios [¿sabían que existen los primer para labios? Yo no tenía ni la menor pioja idea jajaja].

El tamaño de los labiales es el tradicional, pero se lucen con la amplia gama de colores, que van desde los más tradicionales hasta las nuevas tendencias de maquillaje como son los azules, verdes, grises y el que me encanta los violeta. labial epic mark avon

¿Valor? Aproximadamente $5990.- en los Studio Avon, con sus consultoras creo que es algo más barato (no tengo el valor exacto).

¿Lo recomiendo? Si, en especial si estás pensando en algo que sea distinto, de durabilidad, y que puedas utilizar en toda ocasión, sin gastar un dineral.

¿Lo que mejoraría? No sabría decirlo, porque me encantó el packaging.

Te recomiendo cuando utilices colores fuertes, suavices tus ojos, porque así se compensa en especial cuando no quieres hacer un look recargado, lo mejor es que recargues solo una parte.

Labial Epic Marc Avon Mamma Don't Preach