La carta para Santa Claus: Cómo enseñarles a los más pequeños a ser agradecidos durante la Navidad

Más que nunca en Navidad, enseñarle a los más pequeños a ser agradecidos puede resultar un trabajo duro para los padres, especialmente porque es esa época del año los niños están ocupados haciendo extensas listas de obsequios para pedirle a Santa Claus. Es tanta la expectativa que se genera en torno a este personaje en los más chicos, que puede ser difícil para los adultos lidiar con niños malhumorados el día de Navidad. 
navidad discovery kidsAlgo similar le ocurre a Nicolás, el protagonista de la nueva serie de Discovery KidsEL APRENDIZ DE SANTA CLAUS, cuando una malcriada niña hace demasiado berrinche si no recibe un regalo fantástico durante las fiestas.

La gratitud no solo es una cuestión de cordialidad, reconocerla
también puede hacernos más felices como adultos. Estudios de la Universidad de
Berkeley, en Estados Unidos, sugieren que este sentimiento hace que los chicos sean más felices y optimistas.

¿Quieres saber cómo puenavidad discovery kidsdes estimular a tus hijos a ser más agradecidos? Toma nota de estos consejos:

Esa la larga lista de regalos…

¿Te preocupa que la lista de pedidos navideños nunca acabe? Transmítele a tu hijo que, si bien sabes que hay muchas cosas que quiere para la Navidad, no será posible cumplir con todos sus pedidos. Es importante que ellos entiendan que los obsequios son valiosos porque representan un gesto considerado de otros hacia nosotros, y no por su cantidad.

“¡No es el juguete que yo quería!”

Todos alguna vez hemos recibido regalos indeseados, pero los niños pequeños no saben esconder sus sentimientos negativos. Para evitar exabruptos, puedes emplear esta estrategia: “Sabemos que querías aquel obsequio, pero ¿de qué otras formas crees que podrías jugar con este muñeco?”. Es importante navidad discovery kidspreparar a tus hijos para que entienda que, aunque no le gusten ciertos juguetes, es bueno demostrar aprecio y ser agradecido. Ayúdalos a entender por qué: “Tu tía recordó que necesitabas un par de bermudas nuevas, ¿no crees que es un gesto muy amable de su parte?”

Modela la gratitud de tus hijos

Pero no lo hagas solo durante las fiestas. Aunque los niños más pequeños tienen dificultades para comprender una emoción tan compleja como la gratitud, los chicos en edad escolar saben reconocerla mucho mejor.

Para un padre, es bueno liderar con el ejemplo y demostrarles que hay formas de agradecer las cosas intangibles, como la salud y la familia. Por supuesto, también es bueno recordarles dar las gracias siempre, pero no los hagas sentir culpables cuando es algo que, comprensiblemente, no han naturalizado aún.

¿Cómo enseñas a tus hijos a agradecer por lo que tienen? Para descubrir más situaciones que seguramente encontrarás útiles y divertidas, disfruta en familia el estreno de EL APRENDIZ DE SANTA, solo por Discovery Kids.

Tips para padres: apoyando las habilidades de escritura en casa

Por Fundación Educacional Oportunidad

www.fundacionoportunidad.cl

Es una preocupación habitual en los padres que el proceso de aprendizaje de la lectura y la escritura en sus hijos se dé de modo tal, que ellos no se encuentren en desventaja a la hora de postular o ingresar a un colegio, ni que hagan más difícil la transición desde la educación inicial al primer ciclo de enseñanza básica.

lecto escritura Es por ello que se suele creer que mientras antes aprendan a leer y a escribir es mejor, y eso ha generado la ya tan discutida escolarización temprana. Nosotros como Fundación Educacional Oportunidad creemos y practicamos que la adquisición de habilidades de lecto-escritura o —como indican las Bases Curriculares de Educación Parvularia— la iniciación en la lectura y escritura se pueden generar de manera lúdica para los niños, a través de actividades cortas y entretenidas donde tanto educadores como padres pueden fortalecer a los niños en el área y permitirles disfrutar el proceso.

Para apoyar a los padres en esta tarea, hemos querido tomar los lineamientos de nuestro programa “Un Buen Comienzo” (UBC), que se dedica a fortalecer el desarrollo del lenguaje en la educación inicial pública, entre otras cosas, para poder entregar a padres y apoderados recomendaciones para apoyar a los niños en el desarrollo de las habilidades de lecto-escritura en casa.

La escritura se trabaja en sala considerando cinco niveles de apoyo descritos por la investigación en la que se basan las prácticas de UBC: escritura modelada, escritura compartida, escritura interactiva, escritura independiente y escritura guiada. Estos niveles de apoyo pueden ser emulados en casa para contribuir a lo que la educadora realiza durante la jornada escolar.

  1. Escritura modelada: El adulto puede escribir delante de y junto al niño, textos pequeños que tengan arraigo en la vida diaria, pensando en voz alta mientras lo anota y también describiendo su proceso mental y cómo lo desarrolla a la vez que escribe. Puede ser una nota que se le dejará al padre para que sepa que han salido, una lista de compras, un pequeño e-mail o un mensaje de texto en el celular. Lo importante es que el niño presencie y se familiarice con el proceso.
  2. Escritura compartida: Padre o madre e hijo crean el texto anteriormente mencionado, por ejemplo una receta, y después el adulto lo escribe. El niño puede ir colaborando en probar cómo se escriben ciertos alimentos o procesos como “revolver”, y deletrearlo. El razonamiento es compartido entre el adulto y el niño, pero es el adulto quien escribe las ideas, palabras u oraciones que surgieron.
  3. Escritura interactiva: El padre y el niño crean el texto y comparten el lápiz (o el teclado del celular o computador) para escribirlo. El adulto y el niño piensan el texto juntos en voz alta, y se turnan para escribirlo.
  4. Escritura guiada: El adulto piensa un texto estructurado —por ejemplo, la nota para que otro adulto sepa que han salido a comprar— y supervisa mientras el niño lo escribe por sí solo. El adulto provee la estructura o el tipo de escritura que se realizará, pero los niños tienen que pensar por sí mismos qué escribirán con esa estructura y hacerlo.
  5. Escritura independiente: Los niños usan el proceso de escritura para escribir historias, comics u otros textos y sobre un tema. El adulto monitorea el progreso del niño sin invadirlo, con un mínimo nivel de apoyo. El padre o madre no interviene tampoco en el tema y tiene cuidado al realizar correcciones, para que no desmotiven al niño a escribir. 

Recalcamos que es de vital importancia la motivación de los niños en este proceso, y darles a entender que son ellos quienes lo ayudan a usted con el hecho de escribir. Pedir su colaboración de modo casual y no impositivo asociará la escritura con un refuerzo positivo.

#Maternidad La importancia de acoger a los niños cuando hacen pataletas

Llantos, gritos y mucho enojo son las características típicas de las pataletas infantiles, que ciertamente todo padre y madre ha tenido que experimentar más de alguna vez, pero que no siempre son comprendidas en su cabalidad. ¿Qué hacer en estos casos? Experta aborda esta problemática del desarrollo.

katniss pataletaAl leer la palabra “pataleta” se viene a la mente la imagen de una niña o niño descontrolado, pateando, llorando, gritando y exigiendo la atención de un adulto, que no siempre sabe cómo reaccionar ante este episodio. “Tal vez, la mayoría de esas veces hayas podido mantener la calma, logrando acogerlo, enseñándole como procesar su emoción. Tal vez, otras tantas, te puedes haber sentido superado, retándolo duramente o enviándolo a su pieza, mientras tú buscabas retomar tu autocontrol”, señala la psicóloga de la Dirección de Asuntos Estudiantiles de la Universidad del Pacífico, Carolina Pollman.

La especialista indica que cuando nos vemos enfrentados a la crianza es normal que surjan dudas sobre la mejor manera de manejar ciertas situaciones con los hijos y, entre ellas, están las pataletas, las que puede hacernos sentir a ratos confundidos sobre cuál es la mejor estrategia para lograr que los niños crezcan sanos y felices. “Además, es frecuente escuchar hasta hoy comentarios alusivos a que los niños se van a malcriar si se les pone atención cuando hacen pataletas”, agrega la experta.

Entonces, ¿qué hacer? “Desde la psicología, es clara la relevancia que tiene un apego seguro en el desarrollo infantil. El apego se refiere a la necesidad primaria de los bebés y niños de establecer lazos cálidos, sólidos y cercanos con sus cuidadores, pudiendo ser la madre, el padre u otro cuidador. El ser humano nace dependiente y desvalido, por lo que los bebés y niños necesitan de esa cercanía, cuidado, amor y protección para sobrevivir. Tanto como requieren respirar o alimentarse, necesitan desarrollar vínculos profundos, en los cuales sentirse contenidos”, explica la profesional.

Es en esa relación segura e íntima donde aprenden que sus necesidades emocionales son dignas de ser consideradas y se vivencian como personas importantes. “Es decir, donde son capaces de sentar las bases para la autoestima y para el establecimiento de relaciones nutritivas con los demás. Solos o alejados del adulto, simplemente no pueden regular sus emociones ni satisfacer sus necesidades”, aclara la psicóloga de la U. del Pacífico.

img_2404Es por eso que es importante atender el llamado de los niños. “Cuando los niños (bebés e infantes) sienten que son vistos y que sus necesidades son consideradas y atendidas, van aprendiendo a regular su estrés, como puede ser frente a una sensación interna de malestar que aparece cuando tienen hambre, frío, soledad, dolor, sueño, miedo ante un ruido fuerte, etc., desarrollando conductas de apego –como el llorar o llamar– que les permiten llamar la atención del cuidador y recibir, en el caso de una relación de apego sana,  cercanía, cuidado y confort”, plantea Carolina Pollman.

Un cuidador sensible y receptivo a las pataletas del niño y otras señales de desregulación emocional, realizará a su vez comportamientos orientados a calmarlo y disminuir su estrés. “Es bueno abrazarlo, acompañarlo, hacerle cariño, ayudarle a cambiar temporalmente su foco de atención y hablarle para que se calme”, sugiere.

Por el contrario, si no se hace este tipo de acciones, lo único que se logra es aumentar el estrés. “Si como padres consideramos que las pataletas son estados negativos que los niños tienen que regular solos, como cuando los enviamos a su pieza para que pasen un ´tiempo fuera´ o los retamos, lo único que lograremos es que el estrés de los niños aumente y, además, aprenderán e internalizarán que cuando se sienten mal y no saben cómo pedir ayuda, el cuidador los deja solos”, advierte la especialista.

Pollman añade que cuando un hijo hace pataletas es cuando más necesita a su madre, padre o cuidador. “Requiere que lo veas y consideres, pues te está mostrando que no puede manejar su emocionar sin tu ayuda. Requiere confiar en ti y tener la seguridad de que si le pasa algo al enfrentar nuevos desafíos, como es cuando se asusta, se cae o se preocupa, podrá acudir a ti y contar con tu ayuda. Desde esa experiencia fundante logrará posteriormente confiar en otras personas y establecer lazos profundos, aprendiendo a manejar el estrés”, asegura.

Por ello es importante que los adultos a cargo de estos niños también acudan a sus recursos internos. “Alguna imagen, recuerdo positivo, frase  o gesto acogedor, aprendizaje sobre cómo otro significativo te enseñó en el pasado a regular tus emociones. Por ejemplo, recordar que cuando me sentía triste por algo, mi abuela me escuchaba sin hacer muchas preguntas, me acompañaba y me preparaba leche asada”, aconseja la experta de la Universidad del Pacífico.

Para la psicóloga es importante hacer todos los esfuerzos en este tipo de situaciones. “Junto con acoger a tu hijo, en la medida que va creciendo es clave modelarle maneras adecuadas de expresar su enojo o malestar, poniendo límites claros y ayudándole a poner nombre a sus emociones y, de ese modo, identificando qué necesita para recuperar su tranquilidad, en un vínculo que él sienta como disponible y presente”, acota.

También es clave recurrir a algún tipo de ayuda si este trabajo no es fácil. “Si evocar una experiencia contenedora personal en este momento de la vida te está resultando difícil, tienes todo el derecho a tomarte un tiempo para tranquilizarte y/o acudir al apoyo de otras personas si ves que te sientes superado, pues ser padre y madre es algo que aprendemos día a día”, finaliza la psicóloga de la Universidad del Pacífico.

Semana Internacional de la Crianza en Brazos 2016: “El Mejor Lugar”

Desde el 5 de Octubre y hasta el 10 del mismo mes, se celebra la Semana Mundial de la Crianza en Brazos, organizada por la Asociación Internacional Babywearing International (http://babywearinginternational.org).

portabebés ergonómicos ergobabyEste año el slogan es “El mejor lugar” haciendo énfasis en lo que significa para el recién nacido y su madre, el poder mantenerse en contacto. “El recién nacido pasa abruptamente de un ambiente mamá a uno vacío, sin ella: el hecho de poder estar en contacto piel con piel con su madre genera un sentimiento de tranquilidad que promueve un adecuado ambiente para su desarrollo” señala Varinia Signorelli, Psicóloga – Magíster en Psicología Clínica.

La Semana Internacional de la Crianza en Brazos busca poner sobre la mesa las ventajas que el contacto y la crianza en brazos, brinda tanto a guaguas como a sus madres/padres. Pero, ¿cuáles son estos beneficios? “Hasta hace pocos años atrás, cuando nosotros éramos niños decían que cargar a los niños en brazos era “malcriarlos”, gracias al avance de las neurociencias sabemos hoy en día que son múltiples los beneficios” – señala Signorelli.

Dentro de los ítems más destacados, que generan que día a día más madres y padres adhieran a cargar a sus hijos en mochilas de porteo ergonómicas o fulares, están:

*Los niños que son llevados en portaguaguas ergonómicos lloran menos

*Manos libres para quien portea ( lo cual facilita cuando tenemos más de un hijo o muchas actividades que realizar)

*Alivio de cólicos y menos reflujo

*Aumenta la producción de leche materna

*Alivia el dolor de espalda

*Mejora el desarrollo físico: la guagua duerme mejor, desarrollo adecuado de caderas, columna y cráneo; regula temperatura corporal,  ritmo cardíaco y respiratorio.

*Promueve un adecuado desarrollo emocional: socializa e integra al medio que lo rodea, se siente más seguro de la satisfacción de sus necesidades, fortalece el vinculo afectivo.

*Te ayuda a generar endorfinas y oxitocina que provoca sensación de bienestar.

portabebés ergonómicosEs importante que el portaguagua que elijamos sea ergonómico, al respecto Ergobaby -marca líder en portaguaguas, ganador del Premio Baby Center Best Baby Carrier 2016, entre otros- señala: “Para reconocerlo debes estar atenta a las siguientes señales”

 

  • La espalda de tu hijo debe tener una curvatura en forma de C.
  • Las piernas de tu guagua deben quedar con las rodillas más altas que sus caderas, separadas entre sí y formar un ángulo de 90º
  • Tu guagua debe quedar en altura, al alcance de tus besos.
  • El peso de la guagua debe quedar cómodamente repartido entre tus hombros y tus caderas.

“Finalmente los brazos de la madre o de quién “me quiere”, son el mejor lugar para crecer y mantenernos seguros cuando somos niños. Esta seguridad deja una base solida para los movimientos que deba realizar en el medio en el que se desenvuelven los niños. Es decir, mientras más cerca del cuerpo de la madre hayamos estado cuando guaguas, más seguros estaremos de desenvolvernos en la vida cotidiana a medida que vamos creciendo” Cuenta la Psicóloga.

Celebraciones de este tipo hacen que tengamos mayor conciencia acerca de la necesidad que tienen las guaguas y los recién nacidos de ser mirados y tratados con respeto y amor desde el primer día. Y que gestos como éstos hacen la diferencia entre una crianza más relajada que permite libertad de movimiento tanto para madres como para niños.

*Información e imágenes, gentileza de ErgoBaby http://ergobaby.cl

#Maternidad Cómo enriquecer el vocabulario de los niños

Desde ya hace algún tiempo que en general los colegios han dejado de lado las metodologías lúdicas para concentrarse en lograr que párvulos egresen de kinder leyendo, escribiendo y sumando. Esto provoca un desgaste innecesario en ellos, sus familias y sus educadoras.

lectura para niñosLa educación inicial se concibe desde un enfoque de formación integral que considera ámbitos como el desarrollo de la autonomía, identidad, lenguajes artísticos, motricidad, la iniciación al lenguaje escrito y el razonamiento matemático.

De este modo, los niños, en la medida que juegan, aprenden a ser y desarrollarse. Es necesario, entonces, enfatizar estas actividades lúdicas para que, a partir de éstas, los niños aprendan lo que tiene que ver con el desarrollo humano.

Con el fin de apoyar esta tarea de la manera más entretenida posible para los niños, Fundación Educacional Oportunidad, que trabaja promoviendo y desarrollando estrategias de vocabulario y comprensión oral con niños de prekinder y kinder de colegios municipales a través del proyecto Un Buen Comienzo, entrega las siguientes recomendaciones.

  • Selección de palabras: Lo primero es saber qué palabras enseñar. La selección de las palabras adecuadas es tan importante como el proceso de enseñanza. Se debe escoger palabras de uso frecuente, indispensables para la comprensión, que definen conceptos importantes y pueden usarse en distintos momentos y en una variedad de oportunidades, como por ejemplo amable, absurdo, afortunado, impresionar, consejo, simular.
  • Lecturas: Aprovechar el momento de lectura de un cuento para enseñar vocabulario. Antes de comenzar a leerles, comentar a los niños que además de escuchar un cuento aprenderán una nueva palabra (previamente seleccionada).

Una vez terminada la lectura, volver a la frase donde está la palabra seleccionada, por ejemplo: “¿Te acuerdas de que en el cuento decía que Cocodrilo se sintió dichoso cuando vio a los otros cocodrilos que se reían y revolcaban en la laguna?”

Nunca se debe dar al niño un significado tipo diccionario, sino explicarle de manera precisa y amigable, brindando ejemplos de esa palabra. Después de los ejemplos propios, se recomienda invitar a los niños a dar sus propios ejemplos.

También se recomienda ejemplificar la palabra aprendida fuera del contexto del libro. De esta manera, el niño aprenderá a usar la palabra en su diario vivir.

  • Caja de palabras: Juntos pueden construir un cofre o una caja donde vayan poniendo las nuevas palabras. Una vez a la semana o cada 10 días se puede abrir la caja y repasar las palabras incorporadas a modo de juego.
  • Incorporar nuevas palabras en conversaciones: Los niños aprenden muchas cosas imitando a los adultos, por lo tanto, es muy útil que siempre incorpore las palabras nuevas que ha conversado con el niño a su repertorio y en las conversaciones que tenga con el niño o niña. Cada vez que utilice la palabra es una nueva oportunidad para que la reconozca y consolide su significado. Recuerde que lo que no se usa, se olvida.
  • Actividades lúdicas: Invente actividades entretenidas con las nuevas palabras, por ejemplo:
    • Con la palabra “lanzar”: salgan al patio y jueguen a lanzar distintas cosas, pelotas, legos. Pídale que cada vez que lo haga, diga la palabra lanzar.
    • Con la palabra “intentar”: comparta con él algo que usted haya intentado de niño hasta lograrlo, luego, invítelo a que él intente algo también, por ejemplo, saltar la cuerda, mantener el equilibrio en un pie, hacer una torre alta, etc.
    • Con la palabra “aumentar”: invite al niño a preparar un tutti frutti y pídale que vayan incorporándole más fruta para “aumentar” la cantidad, ya que así alcanzará para más personas.
  • Juegos: Juegue al “qué será, qué será” con su hijo. Mientras vaya en el auto o conversando con él, diga los significados de algunas de las palabras que han conocido juntos, de manera que pueda reconocer e identificar la palabra que corresponde. Por ejemplo:

Decirle algo a alguien para ayudarlo a solucionar algo… Consejo.

Cuando algo te gusta mucho… Fascinar.

Hacer algo con mucho cuidado… Esmero.
No es necesario sobrecargar a los niños todos los días con todas estas actividades, pero si se dedican 5 a 10 minutos al día a trabajar diferentes estrategias a modo de juego, no solo se habrá creado un rico espacio adulto-niño, sino que a su vez él habrá ampliado notablemente su vocabulario y podrá enfrentarse de mejor manera a la compresión oral y lectora cuando sea mayor.

#Educación ¿Colegios mixtos o diferenciados?

Especialista explica cuáles son las consecuencias que tiene el que un niño estudie en un colegio mixto o en uno de un solo género.  

colegios educaciónA raíz de la carta que envió Marina Ascencio, una niña de 11 años, a la Presidenta Michelle Bachelet y a otras autoridades pidiendo ingresar al Instituto Nacional, se ha desatado un debate en torno a la conveniencia de que existan colegios diferenciados por sexo versus aquellos que son. ¿Cuál sistema escolar sería es el más adecuado?

“Las investigaciones científicas con estudios que se inician en la década de los ’90, principalmente en Europa, muestran realidades relevantes de conocer y evidencian la tendencia de algunos países de potenciar la educación diferenciada. Son variados los informes que dan cuenta de los beneficios que genera una educación diferenciada entre niñas y varones, aludiendo principalmente a aspectos de tipo neurológico”, señala Susana Arancibia, docente de Trabajo Social de la Universidad del Pacífico.

“Se ha detectado que  niñas y niños frente a un mismo problema mental activan diferentes áreas cerebrales, resolviéndolo ambos de manera acertada. Esto ha llevado a erigir que el cerebro tendría una connotación sexual y, por tanto, al intentar trabajar con los niños de manera conjunta probablemente se pierdan o aminoren las posibilidades de potenciar áreas específicas en ambos casos. Igualmente las mujeres presentan un ritmo de maduración más temprano, proceso que si es bien estimulado potencia su desarrollo. Además, hombres y mujeres tienden a generar en determinados momentos del desarrollo habilidades mentales distintas”, explica la psicóloga.

Muchos países europeos han optado por colegios diferenciados por género. En tanto, en Chile sólo el 3,8% de los colegios son sólo para hombres o sólo para mujeres.

“Si bien las investigaciones son muy relevantes en el área, para nuestra realidad nacional es muy factible que las estrategias de enseñanza-aprendizaje no varíen mucho de un salón de clases a otro. Esto deja en evidencia una arista de la situación compleja, en términos de comprender si los adultos, educadores y profesionales en general, estamos capacitados para realizar tales distinciones aprovechando el máximo potencial de los niños”, apunta la experta de la U. del Pacífico.

Los beneficios de los colegios mixtos

Uno de los puntos importantes de la discusión es que se suele creer que los niños y las niñas que asisten a un colegio mixto logran relacionarse con el sexo opuesto de mejor manera, ya que aprenden a sociabilizar desde temprana edad.

A nivel social, el colegio en la actualidad se ha convertido en un espacio microsocial que permite observar la complejidad de las interacciones y, al mismo tiempo, se transforma en un laboratorio social donde niños y niñas aprenden determinados comportamientos. Este punto se vuelve relevante en la medida que la temprana interacción entre niños de distinto sexo promueve la natural y adecuada integración entre los mismos”, asegura docente de Trabajo Social de la Universidad del Pacífico, Susana Arancibia.

Según la especialista, los menores que estudian en un colegio mixto tendrían más empatía y aceptarían de mejor manera las diferentes formas de entender el mundo, ya que conviven con ello en la sala de clases.

“Nadie niega las naturales diferencias que existen en el comportamientos de cada cual, sin embargo esta forma de vivir la experiencia de manera cotidiana ayuda a las generaciones a comprender los distintos puntos de vista, las formas de entender el mundo desde una configuración que supera la propia persona, permite comprender que existen diversas perspectivas y que el ser distintas no significa que sean equivocadas. En tal sentido, los colegios mixtos promueven más que la tolerancia, la aceptación entre personas que probablemente en el mundo adulto deberán convivir, ya sea en el trabajo, los espacios públicos o incluso las propias familias”, describe Arancibia.

Desde la perspectiva social, pareciera que existe una ganancia más inmediata en torno al aprendizaje de habilidades blandas por parte de los estudiantes, valorando lo diferente, aceptando pensamientos y propuestas innovadoras provenientes de cualquiera de ellos. Al mismo tiempo, comienzan a operar los mecanismos de control social propios de cada grupo. Niñas y niños se comportan de manera distinta cuando están solos versus cuando comparten los mismos espacios, conducta que se replica en el mundo adulto social y laboral”, complementa la docente de la U. del Pacífico.

Otro de los beneficios de los colegios mixtos sería que los que asisten a un colegio con compañeros de ambos géneros logran tener una mayor información del ámbito sexual de una manera natural.

“Si bien la etapa de iniciación de la adolescencia pudiera transformarse en una complejidad, al mismo tiempo propicia los equilibrios necesarios para el buen convivir. De manera natural y desde otra perspectiva, los niños que se educan juntos tienden a tener información sexual más precisa respecto del otro sexo, principalmente por las preguntas que se esbozan de unos y otros. En la misma línea, al crecer juntos, perciben cada uno de los cambios físicos y psicológicos personales y de sus compañeros como algo propio de la naturaleza humana, transformándose sin lugar a dudas en una ganancia social”, apunta Arancibia,docente Magíster en Familia, Infancia y Adolescencia de la Universidad del Pacífico.

En conclusión, según la experta la balanza en Chile debería inclinarse hacia los colegios mixtos, pero adelanta que la discusión recién está comenzando.

“En un tiempo donde las teorías de género han aparecido fuertemente guiando el discurso social, parece relevante potenciar la presencia de ambos géneros y no de uno sobre otros, situación que no se promueve con la distinción de los colegios. Sin embargo, es evidente que la discusión en torno a las ventajas o desventajas de los colegios mixtos es una realidad que recién comienza y necesitamos con urgencia estudios científicos que avalen una u otra posibilidad basados en nuestra cultura, en nuestras costumbres y realidad”, concluye Susana Arancibia, docente de Trabajo Social de la Universidad del Pacífico.

#Maternidad Mis hijas no son terrones de azúcar

Este es un post que solo tenía el título y lo hice porque me molesta muchísimo cuando en la calle me topo con personas que NO conozco y que comienzan a cuestionarme las cosas que hago.

botas invierno
Para las que me preguntan son de Gandarva Zapatería 😉 Hechas a mano

Era un día lluvioso, como pocos en Santiago. Sofía se levanta muy temprano por las mañanas porque la tía del furgón la va a buscar también temprano, ya que es la única alternativa viable para que llegue a la hora al colegio y con la paz y tranquilidad suficiente que necesita.

Cuando bajé a dejarla no llovía tanto, eran unas chispas locas. Sofía pidió llevar su paraguas. Y ropa de cambio, porque en casa de mi madre si se cambia de ropa a penas llega del colegio.

Subí al departamento, me arreglé y comenzó a llover más fuerte. Si, como nunca en Santiago.

Cero posibilidad de quedarme en casa con Olivia. Porque si o si tenía que trabajar y el mundo no para porque cae un poco de agua más de lo esperado en Santiago (aunque para qué vamos a andar con cosas, los santiaguinos estamos MUY pero MUY mal acostumbrados a que caen tres gotas y la ciudad es un real caos y la gente anda histérica, como si se fuese a acabar el mundo).

Con Fernando he aprendido varias cosas: en el sur llueven 300 días al año y la gente hace su vida igual.

Abrigué bien a la enana chica, yo me puse unas buenas botas de agua (prestadas de mi madre), paraguas, impermeable, y toda la tenida de combate. La enana en el portabebé bien abrigada, yo con mis dos mochilas y una bolsa con los zapatos para cambiarme en el trabajo.

Pasamos con la Enana a saludar a la Paola de la panadería y de repente una señora X me dice: “pero por qué sale con ella si está lloviendo” y no sé que cara puse pero le respondí: “pero si mi hija no es nah terroncito de azúcar y no tengo con quién dejarla en casa… bueno, sola no se puede quedar”.

Y la señora entre broma y broma se dice “pero si está tan helado y está lloviendo”.  Y yo la emplazo: “como en medio Chile, en Puerto Montt y en el sur de Chile en general llueve todo el año y hacen su vida de lo más normal, acá estamos mal acostumbrados”.

Y ahí, en mi cabecita loca recordé las frases que se me marcaron a hierro de mi amada profesora de lenguaje (normalista por cierto) Ana Valenzuela (más conocida como Ana Mechau) cuando nos contaba que nuestro colegio de básica en algún momento fue un potrero, que los niños caminaban cuadras para ir a estudiar, que con una lluvia loca todos se ausentaba, “ya faltaron los terroncitos de azúcar”, era su frase clásica para hablarnos de nuestros compañeros que faltaban al colegio.

familiaDesde que tengo a mis hijas, me di cuenta de lo sobreprotegidos que son los niños y niñas ahora, siempre hay un miedo a que “algo” les pase, y eso significa que son niños y niñas que se atreven menos a experimentar la vida, a disfrutarla, por NUESTROS MIEDOS. Miedo a que se enferme (y que yo, mamá, no tenga donde meterla para ir al trabajo), miedo a que se rompa algo (porque sale caro ir a la urgencia o verlo llorar), miedo a que alguien haga algo sobre él/ella (porque en la tele dicen que hay muchos abusos o una ola de abusos a menores), miedo a una infinidad de cosas que de verdad muchas son influenciadas por la televisión o por cartelitos en redes sociales.

¿Son nuestros hijos unos terrones de azúcar?

¿Qué generación estamos criando?

Lo que es yo, mis hijas a todas conmigo y yo a todas con ellas. Y si hay que meterse al barro nos metemos y si hay que ensuciarse nos ensuciamos, si hay que subir un cerro lo subimos. La vida son experiencias, no solo ver tele y películas.

#Maternidad Ir al cine con Sofía y Olivia -y no morir en el intento-

cineRecuerdo la primera vez que fuimos al Cine con la Sofía. Nos invitaron de Oreo a una función especial del Libro de la Selva, pero la original, en 2D y todas esas cosas.

Con Fernando teníamos miedo que la Sofía se asustara porque en realidad, ir a un lugar tan grande a oscuras y con el volumen del audio a todo chancho era un poco apocalíptico -según mi mirada de madre aprensiva-.

Le explicamos a qué iría: que apagarían las luces, que mamá y papá estarían a su lado, que no tenía que preocuparse, habían cabritas y bebida, que si ella no quería seguir en el cine nos avisaba. Hicimos plan A, plan B y plan Z. 

En ese tiempo no estaba Olivia, así que seguíamos siendo los padres aprensivos de siempre, jajaja.

La película comenzó y ella estaba fascinadísima por ver un clásico en una pantalla tan grande. Yo lloraba de emoción porque no recordaba la trama y el mensaje que entregaba, además es genial hacer esas primeras cosas con los hijos. Es genial sentir la emoción que sienten ellos de comenzar nuevos capítulos.

Después de eso, Sofía se volvió adicta a las películas, jajaja. 

Cuando nació Olivia, volvimos a ver todo apocalíptico. Pensamos que nunca podríamos volver a ir al cine, porque llevar a una guagua tan chica era algo como de “malos papás”.

Nos duró como 4 o 5 meses. 

Olivia tenía algo así como 6 u 8 meses y Sofía quería ir a ver INTENSA-MENTE. Bueno, nosotros también. Y como JUSTO había una promoción de lunes, son aventuramos a ir a la película con Sofía y Olivia. Nuevamente el panorama apocalíptico: lloraría toda la película, se asustaría, tendría que salir corriendo a cambiarle el pañal, porque siempre, pero SIEMPRE se hacen caca en los momentos más insospechados.

Y nos volvimos a equivocar, menos mal.

Olivia pasó al pecho toda la película, se durmió Z, por ahí yo también jejeje, Fernando soltaba un par de lagrimones con la historia de Alegría y Tristeza y Sofía salió flipando del cine, porque no podía creer lo maravilloso que fue ver INTENSA-MENTE en pantalla hiper-mega-super-grande.

Pasó el tiempo, y mi querida amiga Anita, socia accionista de una cadena de cines, me regaló dos entradas para ir. Con Fernando las guardamos como hueso santo pensando en ir los dos solos -CUEK-, pero nada hacía sospechar que terminaríamos yendo nuevamente con las niñas cuando cachamos que estaban por vencerse, al día siguiente.

Nos pusimos de acuerdo y nos juntamos para ir por las niñas a casa de mi madre. Esta vez Olivia tenía 1 año 8 meses, ya camina sola, casi le falta calentarse la comida en el microondas y solo avisar que se va de carrete. Nuevamente “panorama apocalíptico”: Niñas sin asustarse, las luces se apagan, pechuga en mano, si se aburre la Oli salgo con ella, etc etc etc. Esta vez no llevábamos cabritas ni bebida porque el par de patudos nos zampamos DON combo de Burger King, todo MUY saludable.

Buscando a Dory fue la seleccionada. Le embolinamos harto la perdiz a la Olivia con Dory para que por lo menos se quedara 15 minutos quieta.

No fue tan grave, por ahí le pegó una patada sin querer al señor que estaba adelante o le pasó a llevar el pelo. Pedimos las DISCULPAS del caso -obvio-.

Y sabe, no fue nah muy traumático. Obvio, Olivia solo cachó las parte donde estaba Dory, yo me dormí varios momentos -tengo doñas lagunas de la historia-, Sofía y Feña lo pasaron chancho. Feña no tanto porque igual nos fuimos turnando a Bebetzilla.

Consejos

Pensar en modo apocalíptico. Prepararte para el peor de los escenarios.

Elegir, OBVIO, una película de niños/as.

Tener algo para meter al buche: cabritas, bebida o cualquier menjunje para entretener a las niñas cuando estén medias inquietas

Asegurarte de pedir disculpas a quién molestes o tu hijo moleste, por más que sea una película para niños y hayan niños que se comporten como niños, creo que es una manera de tener cortesía con el otro.

Tratar de ir a una hora en que los niños estén en modo calma, es decir, a las funciones de noche. Sueña tirado de las mechas, pero va a ser más fácil que tu hijo se quede “quieto” cuando su cuerpo se prepara para dormir a cuando está con la pila cargada.

 

#Maternidad Los terribles 2: Welcome to the jungle 

De verdad, había olvidado que “los terribles 2” eran tan terribles.

Olivia almorzandoCuando Sofía vivió esa época yo estaba estudiando, haciendo mi práctica en una agencia (donde luego trabajé). Ella pasaba en el jardín todo el día porque no tenía con quién dejarla, mi madre trabajaba y mi papá ya estaba con su enfermedad manifestada. Comencé a andar en bicicleta (porque estaba colapsada de cosas que hacer y era necesario ese tiempo para disfrutar un rato de la libertad que te da movilizarte en dos ruedas), con Feña estábamos juntos pero no vivíamos en la misma casa, así que, como buenos pololos, nos veíamos casi todos los fines de semana.

Mi vida era otra, muchísimas menos responsabilidades que ahora, por ende me acuerdo que si bien Sofía se mandaba embarradas como por ejemplo cubrir el piso flotante con pasta lassar o rayar las paredes de la casa de mi mamá, recuerdo que no fue taaan terrible. Dentro de lo testadura que era -¿a quién habrá salido?- desde chica la Sofía razonaba. 

Olivia se ha llevado los créditos y los Óscares de los Terribles 2. Es increíble como tanta locura puede estar contenida en ese envase tan pequeño.

Y es cierto, Olivia tiene un año 8 meses y se comporta, en la casa, como si tuviese la edad Sofía.

Un día necesitaba ir al baño, Sofía jugaba en su pieza y Olivia también, dejé la puerta abierta -si, obvio- y no sé en qué momento movió la silla y se subió a la mesa a comer un poco del manjar que estaba arriba de la mesa sin tapa.

Olivia y SofíaOtro día la encontré sacando papel higiénico del baño, porque quizás necesitaba sonarse los mocos (?). Y no, no fue un poquito, fue la mitad del rollo ahí en el piso y ella mirándome con cara de “mamá lo hice bacán”.

Cuando Sofía hace pipí ella va y le comienza a cerrar la tapa del baño en la espalda. Le digo en español de humanos que vaya a hacer otra cosa, se va y vuelve recargada a joder a Sofía al baño.

La he pillado tomándose el agua de la tina y la Sofía riéndose a su lado sin decirme la embarrada que se estaba mandando (conste que, no me pregunten cómo ni porqué nunca le ha dado colitis).

Ve a la Sofía agachada y se tira encima de ella.

Pasa a saludar todos los días antes de entrar al jardín a la panadería y descubrió que pegando un grito ella avisa y así la saludan -y además le regalan un pan-, se arranca de espaldas cuando Feña le quiere poner una chaqueta.

Nos pide todas las mañanas los Minions porque le dan risa (un vídeo compilado con muchos comerciales de los Minions, es bien gracioso).

Así sucesivamente. No se despide de mí en el jardín pero si se alegra cuando va mi mamá a buscarla a tal punto que las tías me comentan que se pone tan pero tan contenta que llega a pegar un gritos de alegría y ellas se matan de la risa.

Tienes un hijo de la misma edad de Olivia y estás viviendo lo mismo que yo y te preguntas “¿Qué hacer en esta etapa?”

Simplemente disfrutarla. No queda de otra, los “terribles dos” como en gringolandia le pusieron, es parte de una etapa que todos los niños viven, más temprano o más tarde. Se dan cuenta que son seres a parte de la mamá o de la figura de apego y quieren comenzar a vivir sus reglas, claro, aunque esto signifique tirarse de cabeza del sillón al piso.

Comienzan a descubrir el mundo de una manera absolutamente distinta a la que lo habían hecho.

Marcar los límites obvio. Si leíste mi post anterior (el de dejar de decir no) eso te servirá ene, hablar con órdenes claras pero no en un tono negativo. Prevenir antes de lamentar.

Reírse de las locuras que hacen, sacarles fotos para guardarlas en el álbum “para el futuro pololo/a”, tener claro que son agotadores y que se están recién lanzando a la vida.

En algún momento, cuando estén más grandes, dirás ¿por qué no se quedó chiquita? Y te acordarás de mí y de que había que disfrutar antes que todo.

La importancia del juego en la educación

Los juegos son una simulación de la realidad, más simple y divertida. Por ello son ideales para enseñar y explicar contenidos, productos o servicios de forma atractiva, desarrollando habilidades y potenciando talentos.

zuru¿POR QUÉ CON JUEGOS?

El Juego y la Realidad: Cuando jugamos “hacemos de cuenta” que vivimos una situación, aunque mentalmente sabemos que “sólo es un juego”, nuestras emociones y valores se sienten comprometidos.

El Juego es parte esencial de la formación, permite ensayar y aprender nuevas opciones de comportamiento. Sabemos que “no es verdad, sólo estamos jugando”

Entendiendo la movilidad de la educación, las organizaciones y la diversidad existente en nuestro país, cada día surge la necesidad de potenciar y desarrollar nuevas herramientas que desarrollen habilidades en los docentes y colaboradores que permitan  desarrollar habilidades humano relacionales que impacten en transferir competencia transversales a los alumnos,  o trabajar con equipos de manera efectiva, tomar decisiones, negociar, comunicar y liderar entre otras, no solo impactando en el aula o el trabajo,  sino que también en su entorno personal, relaciones interpersonales y  desarrollo.

La transferencia de nuevas competencias transversales es el desafío, ya que  puede mejorar notablemente los resultados si las aplicáramos, la pregunta es ¿cómo poder desarrollarlas? . Para esto creemos que los  protagonistas son los docentes, líderes y colaboradores quienes mueven a los procesos y al país, es en ellos donde debemos poner el foco y entregar herramientas que puedan aplicar en el aula,  como en las organizaciones para desarrollar estas competencias.

Una metodología que está tomando más fuerza con excelentes resultados, es la Gamificación siendo un proceso de aprendizaje que va enfocada en desarrollar habilidades a través de la experiencia y el juego, que nos permite ir de lo general a lo particular, trabajando  competencias disciplinares como transversales, ya que el juego nos permite vivenciar  las buenas y  malas práctica, sin castigo pero siempre aprendiendo. Entendiendo que lo potente que tiene la Gamificación es que el proceso es igual de importante que el resultado final,  donde lo que facilita el aprendizaje es el proceso.  Esto provoca que  la diversidad no sea un problema, sino una oportunidad de constante aprendizaje

Como Zuru nos hemos especializados en esta metodología desarrollando diversas temáticas y una de ellas es la Certificación en la metodología del Juego.
FORMACIÓN INTELIGENCIA EMOCIONAL Y RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS. A través del Juego

26 julio Universidad Mayor Sede Manuel Montt

Hoy en día  el concepto “conflicto” ocupa portadas en todos los escenarios, como son los familiares, entre padres, hermanos o entre  padres e  hijos, en nuestras aulas, empresas políticos etcétera.  

Según D. Goleman “Practica de la Inteligencia Emocional”, las personas que manejan los conflictos son personas que:

  • Manejan a las personas difíciles y las situaciones tensas con asertividad  y tacto. 
    • Reconocen los posibles conflictos, sacando a la luz los desacuerdos. 
    • Alientan el debate y la discusión abierta. 
    • Buscan el modo de llegar a soluciones que satisfagan plenamente a todos los implicados.

El término Inteligencia Emocional se refiere a la capacidad humana de gestionar: sentir, entender, controlar y modificar estados emocionales, desarrollando un conjunto de competencias que determinan el comportamiento de un  individuo, sus reacciones, sus actitudes, su estilo de afrontar la vida y de comunicarse, por ende el reconocimiento de las emociones es fundamental  y esto obviamente impacta en la calidad de vida y en la  forma de relacionarse con su entono.

El juego como proceso de aprendizaje:

* Estimula la participación de los estudiantes.

* Simplifica las actividades difíciles.

* Mejora él autoestima

* Motiva la participación constante.

* Crea una retroalimentación positiva

* Promueve la perseverancia y el triunfo.

* Aumenta el compañerismo.

* Ayuda a construir identidad propia.

* Transforma actividades

* Fomenta la comunicación

* Crea ambientes de confianza.

El juego no es sólo juego infantil. Jugar, para el niño y
para el adulto… es una forma de utilizar la mente e,
incluso mejor, una actitud sobre cómo utilizar la mente.
Es un marco en el que poner a prueba las cosas, un invernadero
en el que poder combinar pensamiento, lenguaje
y fantasía.
Bruner, 1984

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#Maternidad Basta de satanizar a los monitos

Si no es Peppa, son los Teletubbies. Si no son los Teletubbies es Xuxa, pero siempre hay alguien que encuentra “satánico” a los monitos animados o a la música de niños.

PeppaSorry, pero si hay algo que me molesta es la satanización de los monitos animados, y no lo digo porque yo dejo a mis hijas pegadas a la tele todo el día, sino porque NUNCA falta la persona que le ve el “sentido” alternativo a una expresión infantil.

Desde un tiempo a esta parte le han dado duro a la pobre Peppa Pig, estudios de la universidad de Timboctú, Macondo y La Chucha señalan que ver Peppa provoca daño neuronal permanente en los padres que creen todo lo que hay en internet -ironía ya…-

Está CIENTÍFICAMENTE COMPROBADO que los niños no deberían ser estimulados a través de la televisión en sus primeros dos años de vida, pero de ahí a SATANIZAR a una pobre chanchita creada, lo más probable, por un grupo de animadores que pensó en realizar una serie familiar y que todos se pudieran reír y sentir representados. Una serie donde los papás son a todo dar, quienes no retan a sus hijos pero les dejan bien en claro cuáles son los límites.

Dónde hay abuelos involucrados en la crianza, una profesora que no obliga a los niños a estar sentados, que los llevan a lugares distintos.

Claro, Peppa la cerdita no es la gran maravilla, no es el mejor mono del mundo. Tampoco Caillou -otro de los que amaba la Sofía-, que es una caricatura candiense que muestra la vida de un niño, común y corriente, que se comporta como un niño COMÚN Y CORRIENTE, y tiene una hermana y papás que, claramente, practican la crianza respetuosa.

Obvio, no podía faltar el estudio de internet que señala que el niño es un malcriado, que lo dejan hacer todo, que es un niño con cáncer y que por eso es pelado, que viven una vida irreal y así un montón de cosas.

Y así sucesivamente van apareciendo inventos de LA INTERNET que dicen una u otra cosa y muchos caen redonditos a compartir y satanizar a los monitos animados.

¿Qué hacer?

Primero, relaje la vena, antes que todo. NO TODO LO QUE HAY EN INTERNET ES CIERTO.

Segundo, si usted quiere filtrar los monitos animados que su hijo ve o no ve, entonces lo único que debe hacer es verlos antes y decidir si va en la línea de su crianza. Lo mismo para todo, incluso para la elección de colegio, no se queje si privilegió un colegio por números (simce, psu, y el número de turno) y después lo tapizan de tareas todos los días (de alguna manera logran esos números).

Tercero, según mi perspectiva, no hay nada peor que prohibir, pero eso queda al criterio de cada uno, entonces, si usted quiere prohibir monos, hágalo, si no quiere, también hágalo. En el fondo, disfrute ese momento de ver monitos, de sentarse a escuchar cómo hablan y las cosas que hablan, de los diálogos. Muchas veces de ahí saco ideas para resolver problemas de mi día a día.

La tele no es mala en si, es mala cuando se utiliza de mala manera, cuando hay un abuso de ella. Lo mismo que los cuchillos: un bisturí puede salvar una vida, y también matarla. Todas las herramientas que tenemos en el día a día son así, pueden ser muy buenas, pero también pueden ser muy malas.
Con un poco de sentido común y criterio la vida será harto mejor.

#Maternidad El día en que dejé de decir “no”

Ha pasado un buen tiempo desde que tomé esta decisión. Me aburrí de escuchar “nos” en mi vida familiar, laboral, personal, en mi pareja. ¿Te has puesto a pensar en la cantidad de “no” que decimos al día? Más de los que tienes plena consciencia.

NOUn día llegué a un artículo en internet que hablaba sobre eso, hablaba sobre la poca consciencia que tenemos de nuestro lenguaje y como este construye realidades. Lo fui notando también en mi hija mayor Sofía que ante cualquier pregunta mía o de cualquier ser humano su primera respuesta era no.
No quiero a acostarme, no quiero caminar, no quiero probar, no quiero soñar, no quiero jugar y así un sin fin de “no”.

Y me pregunté un día ¿cuántos “no” digo en mi vida?

Ahí también me di cuenta de otra cosa: tengo temor a las cosas nuevas que me depara mi vida. Me gusta estar en mi caparazón, tranquiliza, sin que nada ni nadie me moleste. Pero eso también le estaba significando vivir una vida aburrida, monótona, sin ganas de participar en nuevas experiencias. Porque estaba acostumbrada a decir que no a todo.
Cuando logré hacer esta reflexión mi vida dio un vuelco y mi maternidad también. 

Entonces, ¿si no digo “no” como me expreso?

Esta fue mi mayor dificultad, encontrar frases para poder cambiar mis “no”. Aunque suene bonito, estamos tan acostumbrados a hablar en negativo que no nos damos cuenta, no tenemos conciencia de ello. Nos falta tomar consciencia de que nuestras palabras crean realidades y en especial las realidades de nuestros hijos e hijas.

En ese punto noté que la clave está en dar ordenes claras y positivas. Un clásico es decir “no te subas a la mesa” y el bebé ya está arriba comiéndose la mantequilla. En cambio si le dices “bájate de la mesa con cuidado” básicamente asumes que ya está arriba (algo que no se previno) y ahora es hora que se baje.
Si están en un parque todos los niños jugando y tu hijo se sube a un juego más grande en vez de decirle “no te vayas a caer” donde, implícitamente, le dices “que se va a caer” dile “afírmate y ten cuidado” porque así le transmites confianza y libertad para jugar.

En casa de cocinero hay mil cuchillos y así es nuestra casa. ¿Sabías que Sofía ya sabe usar las puntillas de Feña? Si, unos pequeños cuchillos filosos. Y a pesar de que están a la mano ella y tampoco la Olivia los utilizan, ni sacan.

Les enseñamos todos los días que ellas pueden utilizar las cosas pero debe ser con cuidado. Ese es el único pero.

¿Qué sacamos con pasar prohibiendo si al fin y al cabo los niños consiguen hacer lo que “ellos quieren”? Ese es el punto, no se trata de que hagan lo que quieran, sino que darles la confianza y libertad para que ellos se sientan parte de una familia. Para eso ayuda el lenguaje positivo: para generar confianza.
Niños más confiados = niños menos accidentados y con mejores experiencias de vida.

#Maternidad El Día en que mandé a todo el mundo a la Chu*** y me relajé con mi lactancia

*Espero que mi dentista no me esté leyendo, porque lo voy a pelar 😁. Menos mal que no tiene redes sociales, así que puedo pelarlo en paz. Jajaja.

Dando pecho
Obvie mi cara de cansada, habíamos recién llegado a Vicuña, después de 7 horas de bus.

Creo que no he escuchado a ninguna mamá que de pecho que NUNCA se haya quejado de los cuestionamientos externos sobre la lactancia de su bebé. Si es guagüit@ te preguntan desde cómo está tu leche, hasta si es gruesa o delgada, si los pechos están flácidos quiere decir que no eres buena lechera (claro, como a las vacas que artificialmente las llenan de hormonas hasta tener mastitis con tal de que produzcan leche, literalmente, como vacas) o que la leche materna no sirve para nada.

Más allá de las dificultades que todas, PERO TODAS PASAMOS, las que decidimos -esto no quiere condenar a nadie, pero si decidiste el relleno bacán, sea cual sea el motivo, es una decisión que debe respetarse, no hay mejores ni peores madres por dar o no pecho- el camino de la lactancia materna sabemos que más allá de las mastitis, de los pezones rotos, del mal acople, de los dolores de espalda, de la ansiedad (en mis mejores momentos llegué a comerme 6 paquetes de galletas), de todas esas cosas que nadie pero nadie te cuenta, yo creo que lo peor es pasar por los benditos/malditos comentarios.

Que basura más terrorífica son los comentarios sobre tu lactancia.

Las mamás primerizas son más proclives a caer redonditas en los pésimos comentarios sobre su lactancia, pero aquellas que tenemos algunos años más de carrete en el mambo de la maternidad, también caemos en las dudas de que si nuestra leche es buena o mala, si podremos o no darle pechuga, si tendremos el tiempo de atender a nuestros niños, a ver si le damos un rellenito podremos ir al baño, y comienzan el mundo a decirte sobre las “agüitas antes de los 6 meses”, a “ponerle horarios”, “sobre que la pechuga ya no es la misma que con la primera guagua” y prff.. ¿sigo?

Probablemente sufriste y viviste lo mismo que yo.

Y nada, la gente, me incluyo, siempre tenemos algo que decir, bueno, malo, más o menos, la idea es siempre meter la cuchara.

En este punto me dije a mi misma, después de haberme estudiado desde la OMS hacia abajo sobre la lactancia materna, que se vayan todos al carajo. Cuando critican mi lactancia de la manera que sea, es porque ellos ven un problema en algo que es “natural”. O sea, no sé desde cuando ha sido natural introducir un chupete o mamadera en un bebé, más allá si se necesitara, un problema que para mi no existe. Porque curiosamente quién tiene que atender a las niñas cuando lloran, cuando tienen hambre, cuando necesita hacer sus necesidades, cuando no hay nada que las calme cuando lloran en medio de la noche SOY YO, ahí estoy yo con mis dos tetas disponibles para ellas -la Sofía ya no toma pecho, ¿ya?, pero cuando tomó estuve disponible, ella misma un día me dijo: “mamá, no más”-.

A mi dentista un día le hice una pregunta sobre el tratamiento que estaba siguiendo y la compatibilidad de la lactancia. A lo que OBVIAMENTE salta con la clásica pregunta “¿TODAVÍA LE DAS PECHUGA A TU GUAGUA?” y yo “OBVIO”… ahí nos pusimos a discutir y le aclaré varios puntos y aún así no me creyó. Obvio hoy llegué a mi tratamiento y le chanté un documento de la OMS y me dijo: “si te creo, pero es ene tiempo el que le llevas dando”. Y obvio, ahí le seguí aclarando los puntos.

En el fondo, lo que he aprendido a hacer es a dejar que solos se jodan la vida jodiéndoles la vida a otra persona. En mi caso dejo que hablen solos, tranquilos, o les explico todo lo que he aprendido sobre la lactancia o en su defecto les paso papers o simplemente los mando a la chucha. En el fondo ellos no son quienes tiene las pechugas disponibles para la lactancia, soy yo y las pechugas son mías y se las paso a mis hijas hasta que lo necesiten.

Por eso, manda a la cresta a la gente que se mete en tu lactancia y sigue dando pecho. Solo tu guagua y tú saben hasta cuando continuar.

#Maternidad Los beneficios del “no” presionar

Publicado originalmente en mi Fanpage LINK AQUÍ

escuela
Sofía haciendo tareas

Sofía tenía 9 meses cuando entró a la Sala Cuna. Yo estaba saliendo de una depresión post parto y tenía que volver a estudiar. Había congelado mi carrera y era justo y necesario volver. Fácil nunca fue fácil estudiar, ser mamá, trabajar, rendir y todas esas cosas de multimujer.

En fin… se me vino este tema a la mente hace mucho rato, en especial cuando he leído a muchos padres reclamando “por el jardín” o por “el colegio” donde a sus pequeños -incluso pobres- niños son exprimidos cual limón en temporada baja. Desde el día uno del jardín, incluso en sala cuna, los hacen disertar, cerros de tareas para la casa, llevar tres o cuatro manualidades a la semana, cuadros, recortes, tijeras, pegamento. Desde el día uno en que tuve que “buscar” un lugar dónde dejar a Sofía, todo lo que describí anteriormente no busqué.

¿Por qué?

Porque no quería que mi hija, quién ya estaba siendo ingresada antes de tiempo a un sistema escolarizado terminara colapsada antes de entrar a 1ero básico.

El jardín donde fue Sofía, y ahora dónde va Olivia, ha cumplido mis expectativas: es de una corporación que recibe aportes de la Junji -es decir es gratis-, tienen un enfoque intercultural, respetan sus procesos, la adaptación es con los papás, hay pequeñas actividades -realmente pequeñas-, los dejan jugar y ser niños, hay un proceso de humanización de la sala cuna y jardín. 

Cuando Sofía entró a medio menor lo único que pedía era que no le tuviesen la sala llena de números y letras, me daba lo mismo si sabía escribir su nombre o no, me interesó que ella disfrutara el jugar. Porque cuando yo fui al jardín, lo que más recuerdo, era lo mucho que me gustaba jugar con los niños. Incluso mi mamá me cuenta que nunca hacía las tareas, porque era porfiada y las quería hacer siempre solas -historia que ahora se repite con Sofía-.

Obviamente este paraíso de la sala cuna y jardín tenía que terminar cuando Sofía entrara a Pre-kinder.

Me volví a rehusar de obligar a mi hija mayor de hacerla pasar por procesos de selección, donde la testearan como un artefacto electrónico y donde fuera un número más. Y además, me di cuenta por ahí en agosto que además ya se habían cerrado todas las postulaciones –en ¡AGOSTO! ya no habían cupos en colegios, estamos cagados como sociedad-.

Fui a mi colegio de básica dónde aún no comenzaban las postulaciones. El proceso era solo ingresar tus datos, ir a una reunión para conocer el sistema educativo y luego otra entrevista dónde te preguntan si te gustó o no el sistema y si estás dispuesto a participar de las actividades del colegio. Luego de eso, de firmar ese compromiso, matriculamos.

No nos preguntaron si éramos casados o no (es un colegio católico), no nos preguntaron la religión, ni si estaba bautizada o no, no nos preguntaron en qué casa vivimos o cuántas lucas generamos al mes, no nos preguntaron si podíamos comprar una lista de útiles, no nos preguntaron si Feña era o no el papá de Sofía. De hecho él es apoderado de ella, los papeles no solo tienen mi nombre, sino también el de él.

En menos de un mes Sofía tenía colegio, sin presiones, sin pruebas, ni tratando de impresionar a alguien.

Hasta el día de hoy Sofía se destaca en el colegio por ser atenta, aprender de manera rápida y fácil. Ella aprendió a escribir su nombre en un par de semanas, tiene un interés único en aprender. Le encanta disertar (porque solo se diserta una o dos veces al semestre). Hace sus tareas solas -siguiendo la porfía familiar-, en sus tiempos libres agarra lápiz y papel y se pone a “hacer tareas”. Nadie la obliga a nada, ni en el colegio ni en la casa. Es pura motivación personal.

Evitamos durante cuatro años (y más) comprarle cosas “educativas”, la dejamos ser niña. Papel blanco y lápices de colores eran suficientes para el cometido. Y creo que eso ha servido, porque no tengo a una hija cansada del colegio, tengo a una hija que se despierta feliz a compartir, a aprender.

Incluso este año nos pidió para su cumpleaños un telescopio, porque su motivación de ahora es hablar francés -tiene un libro de francés-español donde hace que lee- y aprender de las estrellas. Quiere ir a Francia, pero el presupuesto familiar solo alcanza para ir a el barrio París-Londres.

¿Qué aprendí con todo este proceso?

1. Evalúe sus prioridades y qué es lo que quiere con un colegio. ¿Buenas notas? ¿rendimiento? ¿un número en la PSU? ¿un buen ambiente? ¿un lugar familiar? ¿un lugar dónde se pueda desarrollar integralmente?
2. Cuál es mi presupuesto ¿cuánto tengo en mi billetera familiar para pagar colegio o quiero/puedo/debo optar por un “municipal”?
3. Qué espero que mi hijo sea ¿ando buscando el doctor de la familia o simplemente que estudie y aprenda lo que más pueda?

Antes de echarle la culpa al colegio por su “exigencia” (porque si critica el colegio es porque usted escogió mal), analícese, y vea DÓNDE está el error.

#Maternidad De crisis y otras hierbas

Ayer me fui en una volada muy loca que tenía atravesada hace rato en el corazón.

Sofía y Olivia
Todas sabemos que cuando somos mamás las cosas cambian, los niños crecen a la velocidad de la luz, que muchas veces no logramos conectarnos y entender qué le pasa a mi bebé. Es cierto, los bebés viven las llamadas “crisis de crecimiento”, estudiadas y señaladas como momentos donde el bebé ajusta su producción de leche y curiosamente es en estas crisis en que muchas mamás dejan de dar pecho.

¿Por qué dejan de dar pecho?

Porque comienza la cantaleta frases estilo “tu bebé está quedando con hambre”, “tu leche no es gruesa”, “tu leche no es suficiente”, “es un bebé comelón y necesita más”, “parece que no eres buena productora” y lo peor es que una está en un momento tan vulnerable y lo único que quieres es no dañar a este nuevo ser que está en tus brazos, que lo trajiste al mundo con todo el amor que tienes.

Y comienzas a angustiarte porque todo el mundo te dice que le des “el rellenito”. Y paf! Caes en la sensual trampa del “rellenito” y tu lactancia se fue a las pailas.

¡¿Por qué cresta existen las crisis de crecimiento?!

Porque crecer es algo que hacemos todos los seres humanos, animales, el mundo. Evolucionamos. Siempre hay crisis. Estudié Ciencia Política 5 años, y me he dado cuenta que ASÍ FUNCIONA EL MUNDO. Vivimos en un mundo lleno de crisis. Y los bebés no son la excepción, los niños, los adolescentes ni los adultos se escapan de esto.

La crisis es parte de nuestra vida. Un sabio profesor me dijo un día que la crisis es la destrucción para poder nuevamente construir algo. Y desde mi mirada global de la vida, así es…

SofíaLos bebés vienen de un mundo protegido, del útero materno, donde hay calor, comida, vida y de repente pasan su primera crisis: NACER. Encontrarse con focos, gente que no han escuchado nunca, luces, manoseo, ropa (¡si poh! ropa porque si no pierden temperatura) y lo único que desean es el calor corporal de su madre, lo único que conocen.

Luego van creciendo y van necesitando más alimento del que primero producían. El calostro se transforma en leche (mal llamada gruesa, porque TU LECHE ES PERFECTA para tu bebé). Todo bien, logras establecer la lactancia y tu bebé crece todos los días muy rápido y va necesitando más y más leche, por ende necesita estar más al pecho porque ¡A MAYOR SUCCIÓN MAYOR PRODUCCIÓN! Y de repente vuelves a escuchar esas frasecillas ignorantes en el momento de mayor vulnerabilidad.

Logras pasar, todo vuelve a la “normalidad” pero vamos, de nuevo una crisis. Pasas la siguiente crisis, normalidad y ¡PAF! crisis de nuevo… pero esta vez pasa más tiempo y en tu cabeza dices: ¡¿pero qué crisis es ahora?! y te das cuenta que la vida está llena de crisis.

Como los bebés son pequeños y crecen a la velocidad de la luz las crisis son más seguidas, pero tu también vives tus propias crisis, tus propios cuestionamientos a la existencia, al mundo, pero nuestras crisis de adultos son más espaciadas. Los adultos mayores también tienen sus crisis pero ellos han recolectado sabiduría y también las procesan de una manera absolutamente distinta a la nuestra.

Entre más pequeño es un bebé más seguidas son sus crisis, pero cuando van creciendo estás se vuelven más distantes, pero seguirán igual: el día que entre al colegio, cuando descubra su sexualidad, la menstruación, cuando sus órganos sexuales se desarrollen aún más, y un largo etcétera.

Y este es el momento en que dejas de buscar la explicación a las crisis de los 15 días, la de los 3 meses, la de los 6 u 8 meses, la crisis del año… y simplemente te entregas a la maternidad, te empoderas que tu leche es la suficiente, que tu hijo crece sano en tus brazos, que tu cuerpo es poderoso y sabio. Que todas las mujeres estamos hechas para dar pecho. 

¡TU PUEDES!