#Maternidad Por qué estoy en contra del Taller de Desprincesamiento

Hace un par de semanas, polémica causó el taller que Kathy Barriga estaba ofreciendo: Taller de Princesitas. Curioso, particularmente curioso en un mundo que busca que niños y niñas se vean como iguales.

IMG_9451En redes sociales la hicieron bolsa, memes al por mayor.

Pero luego el Sename sacó un Taller de Desprincesamiento, o sea… su contrario. Curioso, nuevamente, muy curioso. Quedé dándole vueltas al anuncio, muchas semanas, hasta ayer que logré darle en el clavo de por qué me hacía ruido.

Escribí en mi Facebook: «Nota mental: El taller de desprincesamiento sigue la misma lógica machista que «intentan combatir»» 

Y eso es lo que creo y según lo que he leído, esa es la impresión que me queda.

Para las mujeres que tenemos hijas y que hemos hecho un camino para que nuestras hijas sean más iguales (porque en Chile ser mujer es un cacho: no te contratan porque tienes hijos, porque estás en edad fértil, son pocas las mujeres ingenieras, si te embarazas joven te ponen las mil y una traba para estudiar, tu sueldo jamás será igual que el de tu compañero hombre que hace la misma pega, en la Isapre te castigan porque eres mujer, y así un sinfín de cosas que podría seguir enumerando pero no vienen al caso). Es un tema recurrente sobre cómo vestirlas, sobre cómo se deben comportar, porque una lucha con sus propias sombras (padre al que le servían la comida primero, mamá que se dedicó a ser madre, familia que te dice que deberías estar criando y no trabajando, etc…).

Sin contar que cuando tienes una niñita vas a comprar cosas de niña o de niño, no hay más colores que rosado y celeste, quizás el blanco. Cuando tienes una niñita al padre le dicen altiro: «cómprate una escopeta», «cómo pecas pagas», «después entenderás»… y sigo. 

Y te das cuenta cuando crecen que ya no las puedes vestir rebeldemente (yo lo hacía y lo hago con Olivia, vestirlas con lo que sea, color que sea, a mi gusto), la gente le regala cosas de princesas, Hello Kitty, y mucho rosado por todas partes. Y les gusta. Y filo te entregaste a la vida de una niña muy rosada (en mi caso).

Pero también vas conociendo que las princesas antiguas eran bien sosas, no como las de ahora. Ahora las princesas deciden cuando o no casarse (Mérida), luchan en la guerra (Mulán), trabajan y luchan por sus sueños (Tiana), viven sus propios conflictos familiares y logran ser reinas (Frozen) y cachai que no todo es taaan malo. Ya las princesas tiene voz y tiene voto, y son ellas las que salvan al «principe» (Enredados).

IMG_9513Te vas motivando y diciéndole a tu hija que ella también puede usar el arco (Sofía tiene un arco Nerf, y es feliz), que puede andar en bicicleta, que puede tirarse de un cerro, que no me importa que se ensucie, que puede gritar como quiera, que le puede pegar a un niño si el niño la golpea, que nadie tiene derecho a retarla ni mucho menos a hacerla sentirla inferior, que puede tener un globo terráqueo (regalo que le dio una amiga muy querida a Sofía en su cumpleaños número 5), que puede hacer experimentos, que le pueden gustar los autos y también las carteras, que puede hacer un telescopio con hojas de papel para disfrutar más las estrellas.

Sigues dándote cuenta que el problema NO son las princesas, es que los adultos nos ENFOCAMOS en la sensibilidad, en el «buen comportamiento», en que deben verse perfectas, en que deben tener el pelo largo, usar aros. No nos enfocamos en que nosotros somos el ejemplo. Y repetimos cuales loros externalizando el problema: el problema es de las princesas. 

Y eso hace este taller de «desprincesamiento»: externalizar el problema y seguir la lógica machista de que son las mujeres las del problema. En este caso las niñas entre 9 y 15 años que deben aprender a sentirse iguales, mientras en sus hogares siguen quedando detrás del hijo hombre, que no les regalan bicicleta «por que se pueden hacer daño», que no pueden ir solas al colegio «porque las pueden abusar», que «no se pueden sentir» seguras porque son mujeres. O en el reciente caso de las mujeres asesinadas, que «iban solas». 

En vez de tomar el problema de la desigualdad del género, no por las mujeres, no para niñas sino que para NIÑOS Y NIÑAS, donde conversen y vean que no tiene nada de malo barrer, recoger la loza, o llorar, algo tan humano como llorar, y que las niñas también pueden hacer mountain bike, caerse, rasmillarse y levantarse. No, el Sename lo que hace es enfocar el problema SOLO en las niñas. 

Una amiga, en el post que hice en Facebook, me escribió literalmente: <<El año pasado en la Fiesta de la Ciencia una organización dicto un taller para acercar la ciencia a las niñas pequeñas… el taller era MANUALIDADES… pintar el sistema solar >>

¿Se dan cuenta que es tan MACHISTA enfocar el problema solo en nosotras, en nuestras hijas? 

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Mi crítica al taller de Princesamiento de Kathy Barriga como al de Desprincesamiento del Sename es que seguimos replicando el modelo, seguimos evitando que las niñas ESCOJAN SER LO QUE QUIERAN SER. Les seguimos coartando la libertad de las mujeres de escoger ser bailarinas o ser ingenieras, de ponerle trabas si quieren o no ser mamás, seguimos poniendo una muralla porque «el mundo a las mujeres les exige ser así», si están «en el mundo de los hombres se comportan como hombres», que pueden dirigir una cocina o un directorio.

Si, soy feminazi, lo soy. Y si me quiere tratar así, hágalo, no me ofende defender mis derechos y luchar por los de mis hijas. 

4 comentarios en “#Maternidad Por qué estoy en contra del Taller de Desprincesamiento

  1. Hola, tremendo artículo. Participe en la gestión del taller acá en iquique y lo del taller de princesas no fue nuestra contrainspiracion. El contexto es más bien la desigualdad específicamente en las vulneraciones de derechos. Tal como lo sugieres tenemos un trabajo mixto con niños en los que discutimos sobre estereotipos de género y desigualdad social, sin embargo este es un trabajo específico. Los resultados que obtuvimos estaban asociados a ampliar las posibilidades de las identidades femeninas más que a coartarlas. En el trabajo final las niñas concluyeron que eran muy princesas, pero también muy capaces, fuertes, y valientes. De hecho señalaron que ser niñas era como ser mujeres, hombres y bebes. Reiteró el valor de tu enfoque y lo revisaremos más con el resto del equipo, no sé si profundizaste tanto en los contenidos y resultados del taller.

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    1. Muchas gracias primero por leer mi crítica.
      Como dije al comienzo, las cosas que hacen ruido es porque probablemente le faltan atar cabos.
      Con varias personas conversé, porque antes de escribir mi crítica revisé la información que había en internet y entendí el enfoque, que no es «desprincesar» como dice el título del taller sino dar herramientas para mostrar que son iguales.
      Pero aún así siento que no involucrar a los hombres en un taller donde busca apoyar la igualdad queda falente y le sigue entregando la responsabilidad a la mujer que es ella quien debe trabajar en eso, cuando en realidad somos un país mixto.

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    1. Difícil más no imposible.

      De todas maneras, opino que hasta que no corrijan el enfoque (solo a niñas) seguirá haciendo ruido. Los niños también tienen superhéroes que los «obligan» a actuar de una manera.

      En fin, da para largo.

      Por si acaso, me informé del taller (en la medida que internet me entregó) no hablo desde la ignorancia absoluta.

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